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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2017

Colgando del hilo de la dependencia externa

Gisselle Morales Rodrguez
Progreso Semanal


Los ltimos habitantes de Cuba que lograron cultivar las cantidades que necesitaban para consumir fueron los aborgenes. Desde entonces hasta hoy, los cubanos han dependido en mayor o menor medida de las importaciones de alimentos para satisfacer una demanda que ha ido, lgicamente, in crescendo.

No lo digo yo, que apenas he sembrado caa y bejucos de boniato en las ya extintas escuelas al campo; lo dicen los expertos, que han analizado cuanta estadstica se ha recogido en esta Isla desde los tiempos de la Colonia, solo para confirmar lo que todos hemos sabido siempre: ni en tiempos de vacas flacas, ni en tiempos de vacas gordas Cuba ha conseguido autoabastecerse.

En pocas de dominacin extranjera el dato era irrelevante, sujeto como estaba el pas a polticas macroeconmicas que la sobrepasaban; pero que en 58 aos de soberana poltica no se haya conseguido la tan ansiada soberana alimentaria es ciertamente preocupante.

Estar colgando de un hilo, as ha calificado el fenmeno de la dependencia externa la doctora en Agroecologa Leidy Casimiro Rodrguez, quien ha indagado no solo en la bibliografa, sino sobre todo en las prcticas cotidianas de una amplia muestra de campesinos cubanos con el propsito de establecer las bases metodolgicas para la resiliencia socioecolgica de fincas familiares. En otras palabras: cmo los guajiros pueden sobreponerse a la influencia, casi siempre nociva, de los factores externos.

El desarrollo econmico del pas depende en alta medida de una mayor produccin local de alimentos sostiene la experta. Las importaciones de alimentos ascienden anualmente a valores que rondan los 2 000 millones de dlares, una gran parte destinados a la asignacin racionada que el Estado distribuye a la poblacin y al consumo social en escuelas, hospitales, crculos infantiles y hogares de ancianos.

Cada ao se incurre en un gasto mayor para la misma cantidad de alimentos, debido al alza de los precios en el mercado internacional y al costo de los fletes, ambos relacionados directamente con el aumento del precio de los combustibles fsiles. Este crecimiento sistemtico de importaciones ejerce resultados negativos en el balance de pagos debido a las deficiencias en la oferta domstica.

Una oferta domstica de alimentos que, desde finales de la dcada de 1980, no ha levantado cabeza como se supona. De hecho, el sector agropecuario cubano es el de ms baja productividad, pues aporta menos del 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y emplea a ms del 20 por ciento de la poblacin econmicamente activa, segn un artculo publicado en 2014 por el Centro de Estudios de la Educacin Superior.

Todo ello se agrava si se tiene en cuenta una reciente investigacin que prueba que, en la estructura de gastos de una familia cubana, entre el 70 y el 75 por ciento se destina a la adquisicin de alimentos, una cifra que le pone a cualquiera los bolsillos de punta.

Cuba cuenta con un rea de tierras agrcolas de 6 619 500 hectreas, lo que representa ms del 60 por ciento del total del rea del pas, si tomamos como ciertos los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadsticas e Informacin (ONEI) en 2015.

Sin embargo, la cultura agropecuaria nacional se ha caracterizado por una estructura social agraria en la que ha prevalecido como fuerza productiva el obrero agrcola y no el campesino, el monocultivo, la dependencia de mercados de exportacin, la sobreexplotacin de los recursos naturales y la importacin de alimentos, al decir de Leidy Casimiro en su tesis de opcin al grado de Doctora en Ciencias.

Baste para probarlo un ejemplo rotundo: en los llamados aos de mayor desarrollo en la agricultura cubana, en las dcadas del 70 y 80 del pasado siglo, cuando exista una infraestructura de primera en maquinaria agrcola y paquetes tecnolgicos, sistemas de riego, disponibilidad y empleo anual de 17 000 toneladas de herbicidas y pesticidas y 1,3 millones de toneladas de fertilizantes qumicos; cuando se importaba el 82 por ciento de los plaguicidas, el 48 por ciento de los fertilizantes y ms de 600 000 toneladas de concentrados alimenticios para la ganadera; incluso con semejante inyeccin en vena de recursos para fomentar la agricultura, el 57 por ciento de los alimentos necesarios para el abastecimiento de la poblacin eran importados. Hoy esta cifra ronda el 70 por ciento.

Desde entonces, se increment la dependencia externa de alimentos y se agudizaron los impactos negativos sobre los suelos, la biodiversidad, la deforestacin extensiva, adems de los altos costos de produccin, bajos niveles de autosuficiencia, el desplazamiento y la prdida de valores y tradiciones vinculadas a la vida en el campo y a la produccin de alimentos, segn ha sealado sistemticamente el profesor Fernando Rafael Funes Monzote, doctor en Produccin Ecolgica y Conservacin de los Recursos y Mster en Agroecologa y Desarrollo Rural Sustentable.

Especialmente nociva para la sustentabilidad alimentaria resulta la degradacin de los suelos, un mal que afecta a ms del 75 por ciento de la tierra cultivable en Cuba.

A este panorama se suma el tan llevado y trado cambio climtico, que ha provocado un aumento ostensible de la temperatura, disminucin de las lluvias y, por ende, el aumento exponencial de ese fenmeno extremo que es la sequa.

El propio Ministerio de Ciencia, Tecnologa y Medio Ambiente (Citma) ha alertado sobre la desertificacin que aqueja al 14 por ciento del pas y la salinizacin que viene minando aproximadamente un milln de hectreas, ingredientes naturales que, unido a la frecuencia con que embisten a la Isla los huracanes, configura un escenario inestable en materia agropecuaria.

Cosechamos con el credo en la boca, comenta Eduardo Martnez, un campesino espirituano que no est muy enterado de investigaciones cientficas ni de mapas probabilsticos, pero se sabe de memoria cada recodo de la finca que arm a finales de los 80 para garantizar su sustento y para mantenerse el vicio del tabaco.

Sobre su dependencia a los paquetes tecnolgicos y al combustible que, por ms que le den en tiempo y forma, nunca le alcanza, prefiere no hablar demasiado, sino de las perspectivas de la produccin de alimentos en Cuba, un futuro que l no ve tan claro.

Yo creo que hay que buscar una frmula sugiere para que el Estado no pague mejor lo que importa que lo que compra a los campesinos de Cuba. Cmo t vas a beneficiar al productor de otro pas, y adems tienes que sufragar el precio del transporte, por encima del productor de aqu? Eso no es de una economa que proteja lo suyo.

En semejante apreciacin coinciden guajiros de monte adentro con renombrados agrnomos de academia: si el Estado viene implementando un paquete de medidas que pretenden estimular la soberana alimentaria, si lo afirma y lo reafirma en una decena de lineamientos, en qu quinquenio se dar por abolida de una buena vez todo tipo de dependencia?

Fuente: http://progresosemanal.us/20170808/colgando-del-hilo-la-dependencia-externa/



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