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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2017

La historicidad crtica de Walter Benjamin para los tiempos preapocalpticos actuales

Miguel ngel Adame Cern
Rebelin


I

Slo los seres humanos pueden contar su historia: era una vez [], es una vez [], ser una vez. La premisa para fundar la historicidad es el tiempo en el espacio o la diacronicidad en la sincronicidad (y al revs) de los seres humanos: el tiempo-espacio humano. Somos espacio-tiempo y producimos espacio-tiempo, creamos nuestro propio espacio-tiempo humano; con estas categoras construimos los cimientos de nuestra conciencia. Slo los seres humanos podemos ubicar (nos) y localizar (nos), porque producimos y conocemos la existencia y nuestra existencia; la existencia como discurrir, como ser en s y para s en el devenir, la existencia de un aqu, de un all y un all en el espacio y tiempo en movimiento: la historicidad producida es la existencia del discurrir-devenir con conciencia histrica. La historicidad somos nosotros, encarnamos y hacemos la historicidad da a da, desde el alba de la humanidad en el proceso de hominizacin hasta el fin de los tiempos. Desde nuestra historicidad humana hacemos y construimos la historicidad de la naturaleza y el universo.

La filsofa e historiadora hngara, discpula del crtico marxista Georgy Lkacs, Agnes Heller en su libro sobre La Teora de la Historia comienza su texto sealando algunas de estas reflexiones fundamentales para entender nuestro ser histrico y nuestra conciencia histrica como historicidad histrica humana, como realidades con estas dimensiones elementales: produccin-espacio-tiempo-conciencia del ser histrico. Toda ser/conciencia histrica humana se interroga su discurrir-devenir, su historicidad existencial: de dnde venimos y desde cundo? (orgenes, nacimiento), qu hacemos, qu somos? (actualidad, contemporaneidad), a dnde y hacia dnde vamos? (futuridad, prospeccin).

Las respuestas conceptuales y prcticas a estas interrogantes de la existencialidad histrica o de la historicidad existencial es diferente y diferenciada en y desde los diferentes momentos, estadios y condiciones histricas de diacronicidad y sincronicidad que los seres humanos asociados hemos construido a lo largo de la historicidad desde la gnesis hasta la actualidad, o sea desde los albores de nuestro nacimiento hasta nuestro presente. A dichas respuestas histricas diferenciadas dadas y construidas desde las diversas sociedades y pocas, Agnes Heller las conceptualiza en trminos de grandes segmentos espacio-temporales acaecidos- como estadios de la conciencia histrica; enfatizando que la conciencia histrica cotidiana (o formada da a da) es fundamento de su despliegue; dichos estadios contienen sus especficos niveles de logros, retrocesos y autocontradicciones, o como ella dice de modos de auto-comprensin y de auto-confusin.

No vamos aqu a exponer los seis estadios y sus respectivas sociedades modlicas en que periodifica la conciencia histrica desde las edades primigenias hasta principios de los 80 del siglo XX; pero sabemos que la metodologa histrica de la periodificacin ha sido recurrente entre filsofos sociales, cientistas sociales e historiadores para ensayar maneras de comprensin de los sentidos de la historicidad. Augusto Comte con la Ley de los tres Estados, Nicols de Condorcet con los 10 fases de evolucin, Lewis H. Morgan con sus tres estadios y sus 9 subestadios del progreso histrico, Karl Marx con su propuesta de los modos de produccin sucesivos, coexistentes y combinados, Gordon Childe con sus revoluciones tecnolgicas marcadoras de grandes pocas histricas, entre otras; que cabra aclararlo no todas han sido evolucionistas, historicistas o linealistas; aqu cabe recordar las concepciones de Jean Baptista Vico en su Ciencia Nueva, de la historia en espirales crecientes con avances, estancamientos y retrocesos, la del mismo Marx de la dialctica de los modos de produccin que se disuelven, se confrontan se interpenetran y/o se hegemonizan bajo dominancias y subsunciones, las multilineales y bifurcadas del neoevolucionismo antropolgico del siglo XX (por ejemplo el de Julian Steward o en Latinoamrica el de Darcy Ribeiro).

Sin embargo, stas propuestas de comprensin de los nexos causales en la sucesin dividida de las pocas y estadios de la historicidad slo pueden hacerse a posteriori, despus o pstumamente, o sea tras los hechos y procesos sucedidos. De tal manera que (cito entonces a Walter Benjamin): El historiador que parte de esta comprobacin no permite ya que la sucesin de los hechos le corra entre los dedos como un rosario. Toma la constelacin en la que ha entrado su propia poca con una poca anterior perfectamente determinada y funda as un concepto del presente como tiempo actual [...] (vase Tesis XVIII A); es decir, como tiempo colmado, rico en diversidad de momentos, acontecimientos y pocas anteriores ya delimitadas, se trata de lo Benjamin va a llamar el tiempo-ahora, en alemn: jetztzeit.

Nuestro presente o actualidad ha sido siempre, sigue siendo y seguir siendo mientras la humanidad exista el punto de anclaje dialctico, es decir de movimiento intervinculado y contradictorio de la historicidad humana con lo que fue y con lo que ser, porque en el presente el ser siempre est siendo o como dira Jean Paul Sartre (quien recupera el dasein de Martin Heidegger) siempre est existiendo en el aqu y ahora y por tanto siempre est eyectando hacia atrs (retroaccin) pero sobre todo hacia adelante (proyeccin). Y decir esto no es afirmar que existe un atrs y un adelante en una sola lnea o vertiente, sino que existen en mltiples cursos o rutas histricas, adems de la importancia de las escalas y los ritmos de la historia.

El tiempo actual es el tiempo que nuestra propia existencia/vivencia generacional o contextual nos ha delimitado, y es desde all donde se construyen y tien nuestras memorias, nuestras recordaciones y nuestros sueos de felicidad (como dijo Benjamim en su Tesis II). Pero hay algo ms: el tiempo actual resume en una grandiosa abreviacin la historia entera de la humanidad (pues) coincide exactamente con la parte que la historia de la humanidad ocupa en el universo (Tesis XVIII, vanse las Conclusiones de nuestro escrito).

As la triple P del Presente-Pasado-Porvenir es el cdigo-flujo concatenado de la historicidad dialctica y de su conciencia crtica a partir del fluir de la existencia que precede a toda esencia y que rompe toda concepcin de una esencia o historia humana predestinada, anquilosada, homognea o vaca.

Agnes Heller en su obra citada descodifica dicho cdigo-flujo P-P-P sealando cmo su triplicidad se despliega triplicadamente para formar nueve dimensiones:

1. El Presente es centro del cdigo flujo (pues todo est en el presente, en la existencia, la vivencia y la conciencia del presente, por eso somos presencia) pues el presente no slo es el instante o lo inmediato en que estamos siendo, sino que se abre y se expande hacia el pasado inmediato y el porvenir inmediato; as para Heller se abren las 3 dimensiones siguientes: Historia Presente, presente histrico y poca presente presente o doblemente presente.

2. Desde ese Presente y sus tres presentes se puede conectar y se conecta con el Pasado que tambin tendra 3 dimensiones, segn la propuesta de Heller: Historia pasada, pasado histrico y poca presente pasada.

3. Desde el Presente y sus tres dimensiones se puede y se conecta con el Porvenir que a su vez cuenta con sus tres dimensiones: Historia porvenir, porvenir histrico y poca presente porvenir.

4. Tambin se pueden y se hacen conexiones entre pasado (pasados) y porvenir (porvenires) o entre porvenir (porvenires) y pasado (pasados); pero para llevarse a cabo dichos vnculos obligadamente se tiene que pasar o tocar (aunque puede ser diluyendo en mayor o menor medida su protagonismo) por el presente (y sus presentes), pues el presente que est sucediendo es nuestro anclaje y horizonte, es el centro o corazn de la vida que palpita en actos, acciones y acontecimientos vivos, es la vida real sensible y su mantenimiento, su pervivencia.

5. Tambin se puede hacer interconexiones cruzadas y mltiples entre las 9 dimensiones para desarrollar matrices complejas de eyecciones materiales, abstractas e imaginativas espacio-temporales, es decir histricas, de la historicidad humana y sus expansiones, ampliaciones e integraciones. stas llegan a abarcar la naturaleza y el universo (gnesis, desarrollos y superaciones), o sea historia del universo, historia del tiempo, historia de la tierra, historia de la vida y de los seres vivos: bacterias, dinosaurios, reptiles, mamferos, simios, etctera. As tenemos como resultados existenciales-histricos de las realizaciones de dichas interconexiones: rescates, recuerdos, recomposiciones, memorias, desplazamientos, viajes, vivencias, experiencias, deja-vs, sueos, expectativas, hiptesis, tendencias, esperanzas, utopas. Estos productos se pueden historiar, narrar, investigar, rastrear, testimoniar, documentar, etc., es decir, historiografiar siguiendo huellas, indicios, corazonadas y fuentes documentales mltiples. No obstante como vamos a ilustrar posteriormente Walter Benjamin seala que dicho historiografiar o historiar no se puede hacer a la manera historicista de conocer las cosas tal y como fueron o sucedieron, sino develarlas y reconstruirlas significativamente para apropiarse de ellas, para reafirmar sus verdades emancipadoras humanas que en el aqu y en el ahora nos iluminan como relmpagos en los momentos y coyunturas de peligro y emergencia.

Agnes Heller no ensaya o ejemplifica todo esto, slo da ciertas pistas y hace sugerencias que nosotros hemos retomado para contextuar lo que sigue. As pues, por ahora no voy a profundizar ms en estos interesantes planteos de esta autora, pues slo me han servido hasta aqu para, por un lado, presentarles concepciones nodales de la historicidad humana y algunos de sus elementos ms importantes y centrales, y, por otro, para hacer el enlace en mucho coincidente con la historicidad crtica del pensamiento histrico del filsofo y crtico judo-alemn convertido al marxismo Walter Benjamin, en el que me voy a explayar un poco ms en lo que sigue a continuacin; lo dicho hasta aqu me va a servir para entrar con un poco ms profundidad al debate de la historicidad crtica, del materialismo histrico, del progreso, de los procesos actuales de la modernidad capitalista, de la situacin del porvenir apocalptico capitalista y humano-planetario y tambin de la posibilidad de la emancipacin socialista superando el capitalismo antihumano y anti-ecolgico.

II

El texto ms conocido y ampliamente comentado por intelectuales e historiadores de izquierda en los aos recientes y en el que Benjamin reflexiona explcitamente de manera crtica sobre la historicidad y sobre su historia presente, su presente histrico y su poca presente presente, digamos la primera mitad del siglo XX y especialmente sobre las situaciones histricas, polticas y culturales del capitalismo de los pases europeos y el altamente peligroso y catastrfico advenimiento inminente del fascismo que lo persigui hasta su autodecidida muerte y sobre el vergonzante rol claudicante del estalinismo y la socialdemocracia; fue el que el mismo denomin Tesis sobre el concepto de historia (del cual ya hemos citado algunos pasajes). Conformado por cerca de una veintena de Tesis un tanto cuanto encriptadas, un tanto cuanto metafricas y tambin explcitamente contundentes sobre el fluir dialctico de la historicidad humana y el posicionamiento que debe tener un materialismo histrico profundo, revolucionario, crtico y comprometido con la lucha de largo aliento de las clases explotadas y oprimidas y con sus legados y aspiraciones de emancipacin. En dichas Tesis encontramos, como otros comentaristas lo han dejado claro, ideas, sugerencias y demostraciones de la importancia vital y existencial que tiene el posicionarse y asumir crtica y reflexivamente la historicidad, la historia y el historiar en la dialctica del Presente-Pasado-Porvenir (las tres Pes o el cdigo flujo del devenir) y sus desdoblamientos. En este condesado texto que Walter Benjamin escribi justo antes de suicidarse para no caer en manos de los nazis en 1940, sintetiza y redondea las ideas-accin que haba venido trabajando acerca del desarrollo de los acontecimientos histricos y socioculturales de sus tiempos y que haba hecho pblicos en otros escritos, particularmente quiero vincularlas con su ensayo La obra de arte en la poca de su reproductibilidad tcnica. Comentar y reflexionar por cuenta propia algunos de las ideas-fuerza expresadas en estos dos ensayos.

En todos los seres humanos hay una capacidad poltica que deriva de la capacidad propiamente humana que siguiendo a Marx y Bolvar Echeverra podemos llamar transformadora-creativa o ms sintticamente la praxis y que deriva del proceso de trabajo y de toda obra creadora: ya W. Benjamin la haba explorado a propsito de la creacin de la obra de arte original como capacidad creadora aurtico-esttica. Se trata, por tanto de una capacidad transhistrica y de historicidad que est en todos los seres humanos, en todos los actos humanos y por ende en todas las agrupaciones humanas. Es de historicidad porque se manifiesta histricamente de manera concreta y especfica, consiste en su esencia y en su existencia en hacer historia, en producirla y por tanto en cambiarla y transformarla conforme propsitos o telos proyectados y ejecutados bajo ciertas condiciones de posibilidad y tendencialidad; la historicidad humana no est predeterminada ni obedece a designios prestablecidos de antemano, no existe la fatalidad de los acontecimientos humanos, la historia es y est abierta aunque s existen condicionantes y determinantes materiales y culturales que imbricados bajo el peso de la relaciones econmico-ecolgico-sociales del sostenimiento de la vida y su reproduccin, son decisivos para encarrilar determinadas formas y vas histricas: la libertad histrica obedece a esos condicionamientos (producto de dichas relaciones donde intervienen las praxis) y que pueden ser transformados por las capacidades creativas-prxicas.

En cada acto histrico individual-social entrelazado dialctica, compleja y contradictoriamente (sobre todo en las sociedades divididas y ms en la antagnicas) con los actos histricos colectivos y hasta masivos de la cotidianidad de los presentes, se juega y se va perfilando el rumbo histrico en el flujo de la espacialidad-temporalidad, es decir, en la sincronicidad-diacronicidad. As, los acontecimientos constituyen las espacialidades-temporalidades histricas, las impregnan y las integran como dimensiones de los acontecimientos, como dijo el filsofo y socilogo marxista francs Henri Lefebvre: producimos espacio-tiempo con contenidos y formas histricas a travs de la constitucin de los actos y acontecimientos: somos responsables de ellos y tenemos que tomar conciencia de sus significados, causas y efectos. Pero no slo en la dimensin del presente y la cotidianidad sino en el conjunto de las dimensiones, esto es, tambin en las del pasado y del porvenir.

Walter Bejamin, como todos sus comentaristas han destacado, crea la metfora del ngel de la historia que est asentado en los presentes y que como ngel de la historicidad humana (es decir como humanidad o ser sabio, memorioso y lleno de sensibilidad humanista) antes de mirar, explorar y proyectar hacia los porvenires tiene que retrotraerse histricamente a los pasados; situado en la capacidad de comprender crticamente la historia y posicionado desde el materialismo histrico profundo y revolucionario conoce que el flujo de la historicidad est hecho de generaciones de seres humanos que se han sucedido y que han construido sedimentos y fuerzas materiales y espirituales y que as seguir siendo en los porvenires mientras existan seres humanos como tales; sin embargo, el pasado visto como generalidad aparece lleno de alternativas, opciones y posibilidades valiosas y/o pro-liberadoras que no llegaron a realizarse, porque fueron ahogadas, reprimidas pero no canceladas por siempre.

stas vertientes escondidas de la historia pasada refulgen como relmpagos en los momentos claves del presente histrico y definen por sus efectos y consecuencias el porvenir, es decir en los momentos definitorios y ms llenos de peligros y acechanzas destructivas, se nos vuelven a presentar pero no slo como hazaas cosificadas, como meros datos acumulados, como monumentos y documentos muertos, o como fechas e imgenes secas, sino que de all, de la memoria y de los recuerdos transmitidos, mantenidos y recuperados, brotan en toda su vivacidad acontecimientos, seres humanos, clases y pueblos que vieron truncados sus aspiraciones, sus sueos y que por tanto fueron vencidos y derrotados temporalmente en los pasados.

Walter Benjamin considera ese conjunto pasado de situaciones, acontecimientos y procesos truncados severamente por las tendencias y fuerzas vencedoras de los grupos y clases poderosos, como derrotas y tragedias dolorosas que el ngel de la historia reconoce en su conjunto como un desastre que junto con el desastre de los peligrosos tiempos actuales plagado de acechanzas y preludios de tragedias mayores (para Benjamin la llegada del nazismo-fascismo-franquismo y de la segunda guerra mundial), conforman un ser y un deber ser para los seres de la contemporaneidad presente (incluidos los historiadores) identificados y pertenecientes (o como l dice compenetrados) a esas grupos y clases, una necesidad tico-poltica de rescatar, recuperar y hasta vengar integralmente (incluidos, por supuesto sus proyectos, expectativas y utopas que fueron y son vertientes, cursos y potencialidades histricas valiosas) esos seres, clases y pueblos humillados, excluidos y vencidos del pasado general. Por eso dice Benjamin que ese ngel de la historia estando en la premisa del aqu y ahora, en la cotidianidad y en la contemporaneidad del presente mira primero hacia atrs; pero no se trata de una mirada meramente contemplativa, sino crtica, reflexiva e inteligente que no por eso deja de ser emotiva y pasional, pues a la historicidad hay que abordarla, hay que sopesarla y hay que incidirla con esos elementos. Walter Benjamin habla explcitamente en su Tesis IV que el historiador marxista reconoce que en la historia de la lucha de clases existen y se ponen en juego las cosas burdas y materiales pero tambin las ms finas y espirituales y stas como la confianza, la valenta, el amor y la astucia se manifiestan y actan retroactivamente en la lejana de los tiempos.

El primer curso de tctica es del presente →al pasado para actuar y crear acontecimientos ampliando un presente de resistencia, lucha y de conciencia histrica del pasado, es decir de las acciones y acontecimientos de los pasados vistos y justiapreciados como confrontaciones entre dominadores y dominados que dejan lecciones y que desde la necesidad de hacer balances y sopesamientos sirven para actuar en el presente y dar perspectiva histrico crtica en el porvenir; la mirada del ngel, como sujeto material-espiritual sensible tiene que voltearla y otear el horizonte que le espera para hacer caminos nuevos pero no hueros de historia, sino henchidos de historia pasada-presente.

Y este es justamente el segundo curso de la tctica (conectar pasado y→ presente) para construir estrategia integral acorde al flujo polidimensional de la historicidad compuesta de vas y modos alternos, viables, potenciales y posibles; yendo de esta manera a contrapelo de lo que dice que ha sido y debe ser el PPP de los vencedores y que no han dejado, en ningn momento del curso histrico, de imponer por todos los medios a su alcance, manipulando tambin las narrativas histricas, los episodios histricos y fomentado el conformismo, la pasividad y la aquiescencia. Hacer balance conectando dialcticamente desde la actualidad el Pasado (los pasados) y el Porvenir (los porvenires).

El tercer curso de la tctica para construir estrategia es a partir de estos dos cursos de tctica Presente→Pasado→Pasado→Presente, proyectar→al Porvenir acciones histricamente crticas y visionarias para emancipar →el futuro de las clases dominadas y por ello el de la humanidad vista como histricamente necesitada de liberarse de sus cadenas, explotaciones y opresiones; construir necesarios y posibles jardines de delicias y de felicidad a partir del ajuste de cuentas con el pasado, con el presente y con sus fuerzas y lgicas histricas, econmico-sociales y polticas enajenadoras. La potencias liberadoras (mesinicas como l las bautiza) existen por ms dbiles que de pronto aparezcan y se manifiesten, ellas estn all en la creatividad cotidiana y estn al acecho de la irrupcin y la discontinuidad: los momentos de peligro son propicios para despertar con ms viveza y an ms cuando las creatividades transformadoras se han ensayado y acumulado, producto de herencias, patrimonios, legados, revividos, reactualizados, rememorizados que se usan parar alimentar resistencias (re-existencias) e iniciativas de liberacin cotidiana y colectiva.

La estrategia de la historicidad del materialismo histrico revolucionario tiene y est siempre en movimiento, activa con los tres movimientos (que se convierten en nueve) que se despliegan en los espacios-tiempos concretos del acaecer histrico. Para Walter Benjamin ese es el desafo del materialismo histrico verdadero ante el enemigo histrico de largo aliento que son los vencedores de hoy que son los mismos de ayer, en el sentido de que son herederos de los vencedores del pasado vistos como clases dominantes que han impuesto tragedia tras tragedia, muertos sobre muertos, escombros tras escombros, catstrofes tras catstrofes; y con ello tambin imponiendo sus versiones, sus ideologas, sus discursos y por supuesto sus intereses histricos y, claro, truncando, distorsionando y apropindose de herencias, sueos y fuerzas construidas por los de abajo. Las narrativas del progreso (concretamente del progreso incesante y sin fin), que Benjamin desenmascara como progresismos o el progreso por el progreso mismo o el progreso a toda costa son herramientas de los vencedores y en realidad espejismos que desarman, apaciguan y generan conformismos en el pensamiento y en las praxis de los vencidos para que estos sigan perdiendo y aceptando su condicin servil o sus vivencias acrticas y cmplices.

El ensayista judo alemn marxista con esta crtica a los progresismos, por lo menos a tres: tanto el del historicismo como al de la socialdemocracia y al del materialismo histrico falso; est denunciando que ellos no captan las tcticas y la estrategia de la historicidad crtica y que aceptan concepciones y haceres que se alinean con procesos y cursos histricos deterministas, homogneos, vacuos y/o espontneos. Es decir, ayunos de la praxis histrica o capacidad creativa-transformadora de las personas, grupos y pueblos; aceptan la inevitabilidad del progreso, a nombre, por ejemplo, del crecimiento de las fuerzas productivas tecnologicistas o del triunfo irreversible del socialismo que tendra que llegar por progresos indetenibles en la marcha del progresismo universal y sin fin (amen).

As pues, lleva a cabo el cuestionamiento al progresismo como un todo, esto es, como la historicidad y la historia acrtica y sin sujetos transformadores, vista, vivida, concebida y estudiada como acumulacin tras acumulacin de hechos, de mejoras, o de fuerzas productivas tecnologizadas que no cesan y de las cuales no se analizan sus contenidos cada vez ms nocivos, que como dice Benjamin en La obra de arte en la poca de la reproductibilidad tcnica en vez de servir al bienestar de la vida y la sociedad, se usan para fines militares o destructivos. El trabajo y la tcnica en la sociedad capitalista observa el crtico Benjamin en su XIava Tesis se han convertido en trabajista y en productivista respectivamente (dos modalidades del progresismo), doblemente expoliadores tanto de la naturaleza como de los trabajadores; y de lo que se trata es de que el trabajo y la tecnologa sirvan para despertar en la naturaleza las criaturas latentes que dormitan en su seno, para hacer como deca Fourier, que la noche terrestre sea iluminada con cuatro lunas.

Walter Benjamin pone tambin en cuestin a las metodologas, a las historiografas y a los historiadores que se basan en los postulados, porque le hacen el juego y se alinean a las clases vencedoras y en la contemporaneidad a la clase capitalista (como representante y heredera de aquellas) que promueve aceptacin tras aceptacin, conformismo tras conformismo, enajenacin tras enajenacin. Es decir, continuismo sin irrupciones, continuismo sin discontinuidad, continuismo sin historicidad crtica, sin estrategia basada en los cursos tcticos de la triada y el novenario del flujo codificado en las tres Pes: P-P-P; en fin, continuismo sin sujetos revolucionarios y sin esperanzas-utopas y por ende sin revoluciones; o como l dice metafricamente sin saltos dialcticos. Dicho continuismo es complicidad sin la recordacin de nuestros antepasados y nuestros potenciales descendientes, de sus exigencias, derechos, compromisos de renacer-revivir o de nacer para vivir cumpliendo sueos emancipadores; desde luego tambin de exigencias, derechos y compromisos con nuestros presentes que no quieren seguir viviendo en la zozobra, en las calamidades y en los peligros permanentes, y que posicionados en lavisin histrica del conjunto del cielo de la historicidad, aspiran a seguir viviendo sin opresiones, discriminaciones y explotaciones bajo el horizonte de sus proyectos de plenitud.

III

Si Walter Benjamin a finales de los aos 30 del siglo XX (en la medianoche de la historia como la llama el historiador espaol Reyes Mate) frente al asedio tenebroso guerrerista y de las bombas nucleares de Horishima y Nagasaki que se aproximaban, escribi sus Tesis sobre el concepto de historia, bajo la consigna y la constatacin de que para las clases oprimidas y los sujetos excluidos siempre se est y se vive en estados emergentes o de excepcin y, adems, con el convencimiento de que una buena parte de la humanidad sino es que toda se encontraba en una situacin de grave peligro de aniquilacin; qu podemos decir ahora que nos encontramos en la noche oscura de la historia, de la importancia y vigencia de las ideas, crticas y reflexiones all contenidas?

Creemos en estos nuestros tiempos actuales dichos planteamientos benjaminianos se vuelven a reactualizar en grado extremo por los exacerbamientos progresistas y productivistas existentes; es decir, ahora la historia humana y planetaria se encuentra bajo una emergencia global: bajo la amenaza del cambio climtico, de la guerra nuclear terminal, de las tecnologas micros y macros totalmente fuera de control humano, en fin, bajo el pre-apocalipsis de la era trumpista. Sus ideas-fuerza indudablemente en el tiempo-ahora nos permiten:

En primer lugar, tener conciencia de la permanencia y agravamiento de los estados de emergencia, de que las tempestades y huracanes de los progresismos desatados nos llevan a los abismos, a las noches negras del fin de los tiempos.

En segundo lugar que, segn plantea en la tesis X, necesitamos tener una visin crtica y meditativa del flujo de la historicidad de las tres Pes como condicin sine quan non para poder enfrentar/controlar dichas tempestades; con ello desde el presente como tiempo-ahora de la conciencia (como equilibrio) recuperar la memoria que est presente en el pasado, en el presente y en el porvenir. Porque como dijo Benjamin en la Tesis XVIII, el tiempo actual resume en una grandiosa abreviacin la historia entera de la humanidad (y del lugar que ocupa la historia humana en el universo) y la define como una mnada que cristaliza las tensiones y la opciones actuales y porvenir.

En tercer lugar, la memoria permite recuperar todas las luchas humanas significativas, sus desafos y sus creatividades, como patrimonios culturales contradictorios, como documentos de cultura pero tambin de barbarie, con ello tambin la memoria de la lucha de clases pues sta acta retroactivamente, y concretamente recuperar los proyectos interrumpidos de los condenados o malditos de la historia, o sea de los grupos dominados y subalternos que apuntaban a empujar los cursos histricos hacia la sendas liberadoras de las opresiones.

En cuarto lugar, como un compromiso tico-histrico no slo para contribuir a redimir nuestros muertos que nos heredaron sus historias y nos posibilitaron la vida porque nos esperaron y nos soaron, sino no permitir que se acabe el flujo de la historicidad humana y con esta permanencia permitir que se sigan cultivando los secretos acuerdos y los encuentros entre generaciones; adems contribuir a emancipar a los que estn pidiendo nacer y continuar una nueva historia

As, en quinto lugar, reconocer con profundidad histrica que estamos en el culmen del jetztzeit que nos exige emanciparnos como clase y como poblacin dominada ahora que somos ms de 90% de la humanidad y estamos a punto de ser derrotados por el apocalipsis encarnado en los progresismos, los imperialismos y la lgica destructiva a que nos lleva el capitalismo global y sus capitalismos nacionales y sectoriales. Los caminos no estn cerrados an y la esperanza que nos da la historicidad crtica abre espacio-tiempos para las praxis salvadoras y libertadores del planeta y la humanidad.

Por ltimo, recuperar, por un lado, la propuesta de Walter Benjamin de ver las cotidianidades y las resistencias y luchas como re-existencias y como oportunidades creadoras y revolucionarias y, por el otro (Tesis XV), recuperar su propuesta de revolucin como apropiacin intempestiva prxica-creativa de las fuerzas histricas (encarnadas en la clases revolucionarias) no como constelaciones de acontecimientos sino como tiempo-ahora colmado, activo y mondico, como una totalidad aceleradora o cataltica necesaria para hacer saltar el tiempo-espacio, para a-saltar como tigres el continuum de la historia y crear nuevos calendarios que son monumentos de memorias y fiestas, de nuevas conciencias y de nuevas praxis histricas y de la historicidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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