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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2017

Publicistas del imperio

Atilio A. Boron
Rebelin


Evidentemente, las crisis ensean. Hacen caer las mscaras de quienes aparecan ante los ojos del pblico como periodistas serios, independientes, bien informados y los revela como lo que son: agentes de propaganda, publicistas de los grupos dominantes para quienes este es el mejor de los mundos posibles. Un mundo en donde ocho individuos tienen ms riquezas que la mitad de la poblacin mundial y el 1% ms rico tiene ms que el 99% restante del planeta. Para quienes estn en la cima de esa pirmide pretender cambiar este mundo es una locura y una amenaza a sus intereses y privilegios. Por eso organizan una legin de publicistas disfrazados como periodistas o acadmicos que se encargan de engaar a la gente sea mintiendo u ocultando lo que el comn de los mortales no debe jams saber. El mensaje? El mismo que propalara Margaret Thatcher: este el el mundo que hay, no hay otro, no hay alternativas.

La desesperacin por abortar cualquier pretensin de cambio, cualquier aspiracin a construir una sociedad ms justa, humana, amigable con la naturaleza es tan grande que en su edicin del 8 de Agosto el peridico conservador La Nacin publica las opiniones de dos de sus habituales colaboradores perpetrando sendos exabruptos que los descalifican para seguir posando como analistas polticos. Andrs Oppenheimer en la edicin impresa comienza con un ttulo que anticipa la sutileza de su escrito: Maduro es un dictador. Y pocas horas despus, en la edicin online de ese mismo diario, Loris Zanatta, un historiador italiano especializado en el estudio del nacionalismo catlico y el peronismo, ganado por su ofuscacin levanta la apuesta de su colega y de un plumazo Maduro ya no es un dictador sino un dspota que preside un estado totalitario.

En pocas normales jams me habra ocupado de personas que dicen lo que estos dos publicistas. Pero vivimos en un mundo que se acerca temerariamente a su autodestruccin, tiempos interesantes segn la conocida maldicin china que inspir a Eric Hobsbawm, y en pocas como esta quien calla otorga. Lo que transmiten los editorialistas de La Nacin no son ideas sino como dijera Octavio Paz (ese s que era un intelectual fuera de serie, lstima que involucion hacia la derecha) simples ocurrencias, casi el grado cero de la capacidad de simbolizacin de los humanos. A ambos los reprobara en un examen y les exigira que antes de presentarse nuevamente leyeran con mucho cuidado algunos de los textos clsicos en la teora y la filosofa polticas antes de volver a hablar de dictaduras y totalitarismos. Leer a Carl Schmitt, Sheldon Wolin, Franz Neumann, Hanna Arendt, Max Weber, Barrington Moore, Giorgio Agamben, Domenico Losurdo, Perry Anderson, Juan Linz y, entre nosotros, a Gino Germani para no incurrir en papelones como los que me veo obligado a comentar.

Creo que es una falta de respeto para con los lectores hablar de dictadura apelando al Diccionario de la Real Academia Espaola o al Merriam-Webster. A falta de tericos reconocidos y respetables en el campo de la ciencia poltica Oppenheimer cita una autoridad extravagante: el Asesor de Seguridad de Donald Trump, H. R. McMaster, quien segn nuestro autor estuvo en lo cierto cuanto declar que Maduro no slo es un mal lder: ahora es un dictador. McMaster no parece demasiado calificado para dictar cursos de teora poltica o hablar de estos temas. En medio siglo de profesin su obra jams la he visto citada en los textos que estudian el tema. Es un general del ejrcito con un doctorado en historia de Estados Unidos y un rudo crtico de las polticas blandas aplicadas por la Casa Blanca en Vietnam, cosa que lo pinta de cuerpo entero. Haber destruido un pas y matado a ms de tres millones de vietnamitas reflejan la escandalosa blandura de Washington para este troglodita.

Pero las opiniones del imperio no se discuten sino que se acatan y entonces si McMaster lo dijo Maduro debe ser un dictador y Oppenheimer se apoya en la autoridad del general para fundamentar su conclusin. Extrao dictador, como sealaba Eduardo Galeano a propsito de Chvez, en un pas donde su dictadura convoc a 21 elecciones y las dos que perdi fueron inmediatamente aceptadas por el dictador, mientras que la oposicin democrtica nunca reconoci sus 19 derrotas. Dictador que acaba de convocar nuevas elecciones para alcaldes y gobernadores, y que si la oposicin -que dice contar con la mayora del apoyo popular- se presenta puede ganarlas sin ningn problema. Que segn el ex presidente James Carter el dictador de marras cuenta con un sistema electoral que es de los mejores del mundo, ms transparente y confiable que el de Estados Unidos. Que acepta que funcione una Asamblea Nacional que tiene tres diputruchos y que desobedeci la orden del Tribunal Superior de Justicia de convocar a nuevas elecciones para reemplazarlos con diputados legalmente electos. Que admite que el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, visite al Jefe del Comando Sur de Estados Unidos rogndole que enve tropas a Venezuela para restaurar el orden, regrese al pas sin ser molestado, convoque a conferencias de prensa para denunciar al dictador, contine con su investidura parlamentaria y su actividad poltica hasta el da de hoy y nadie lo haya denunciado por lo que en la Argentina sera un gravsimo delito de infame traicin a la patria. Que tiene que vrselas con un enjambre de medios de comunicacin opositores que hicieron de la mentira y la difamacin su modo de ejercer el periodismo.

Si Maduro es un dictador entonces don Andrs tendr que acuar alguna nueva categora terica para asignar en su tipologa a demcratas tan eminentes como el golpista e hipercorrupto Michel Temer; Juan Manuel Santos, que cierra sus ojos antes los siete millones y medios de desplazados por el paramilitarismo y el narcotrfico y los asesinatos diarios de lderes sociales; Enrique Pea Nieto, que preside sobre una inmensa pila de cadveres, adems de los 43 chicos de Ayotzinapa y los 8 periodistas asesinados en lo que va del ao; Horacio Cartes y su abierta complicidad con los negocios del narco y nuestro Mauricio Macri, con Milagro Sala como presa poltica, el activista y defensor de los pueblos originarios Santiago Maldonado como desaparecido y la tentativa de nombrar dos jueces de la Corte Suprema por decreto. Si Maduro es un dictador, que por favor me diga como caracterizara a estos personajes y el sistema que han montado para ejercer su poder. La ciencia poltica le estar muy agradecida.

Si lo de Oppenheimer es un exabrupto, lo de Zanatta ya se inscribe en otra dimensin: un disparate en donde Chvez termina siendo peor que Videla o Pinochet. Decir que por obra del lder totalitario Maduro (mulo sudaca de Hitler o Stalin, segn este distinguido profesor) se ha eliminado la poltica en Venezuela, o que en ese pas las elecciones son rituales plebiscitarios llamados a ratificar la unidad del pueblo habla de una ceguera que slo un fanatismo desatado puede ocasionar. Porque, cmo explica don Loris que la oposicin haya obtenido la mayora absoluta en la Asamblea Nacional? Tambin Hitler y Stalin tuvieron parlamentos con una mayora absoluta en contra? No recuerdo haber ledo algo as. La poltica eliminada de Venezuela? Pero si ese pas es probablemente el ms politizado del mundo! Seguramente de Amrica Latina, Estados Unidos, Canad y de toda Europa. Tal vez en algn pas de Asia o frica haya alguno ms politizado que Venezuela, pero tengo la sana costumbre de no hablar de lo que no s. Me pregunto: habr alguna vez visitado Venezuela el profesor Zanatta, parndose a conversar con la gente comn y corriente en una esquina de Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto? Y, el colmo del disparate, afirmar que el chavismo, el castrismo y el peronismo clsico, al igual que sus antepasados, no son dictaduras simples, sino fenmenos totalitarios constituye una aberracin terica e histrica que delatan los efectos txicos de algunas sustancias sobre el cerebro de las personas y que las desconecta por completo de la realidad, proyectndolas hacia las capas superiores de la estratsfera.

Mi maestro y director de tesis doctoral, Gino Germani, se estar revolviendo en su tumba al escuchar tan solemne disparate contra el cual luch toda su vida. Nunca fue peronista pero combati sin piedad a quienes vean en ese movimiento una re-encarnacin de los totalitarismos europeos. Volver con esa cantinela a estas alturas de la historia es un error tan grosero que la Universidad de Bologna debera someter a su profesor a un jurado acadmico y apartarlo de su cargo por mala praxis, por el imperdonable pecado de confundir ciencia con propaganda. Pecado en el que tambin incurre con fruicin su colega en La Nacin, Andrs Oppenheimer.

Una versin abreviada de este artculo fue publicada en Pgina/12: http://www.pagina12.com.ar/55804-publicistas-del-imperio

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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