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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2017

Un brote de lo nuevo

Chris Gilbert
Semanario Brecha


Una de las grandes ironas de finales del siglo pasado es que en el momento preciso en que el establishment declar que no hay alternativa a su consenso neoliberal (Tina, There is no alternative), tambin inici una campaa demaggica para promover la democracia en el mundo. Ambas campaas despegaron a inicios de los aos ochenta; la primera se asocia, sobre todo, con Margaret Thatcher, y la segunda con la administracin de Ronald Reagan.

Sin embargo, la pregunta obvia es por qu es necesaria la democracia si en verdad no hay alternativa? De hecho, ese era precisamente el punto: con las formas neoliberales capitalistas firmemente, incluso dogmticamente, consagradas, el establishment haba puesto todo lo importante de su mundo a salvo de la democracia, y, a la inversa, haba confeccionado una democracia totalmente inofensiva para su proyecto.

Aqu es donde Venezuela y su nueva Asamblea Constituyente vienen a colacin. Con este paso se ha levantado el espectro de una forma de democracia que no es del todo inofensiva y segura desde el punto de vista de los lineamientos del establishment, una forma de democracia que podra cuestionar unos cuantos de sus dogmas. Es por eso que temen esta iniciativa mucho ms que una dictadura forma de gobierno en la que, a decir verdad, suelen encontrar algunos de sus mejores aliados, e insisten en confundir la una con la otra.

As, esta Constituyente est en el centro de un debate, pero un debate que tiende a estar mal planteado. Aplicando slo una pizca de teora poltica se puede demostrar que en verdad la disputa gira ms en torno al Estado de derecho (o sea, al marco legal del Estado) que a la democracia. En la modernidad, el Estado de derecho ha ido restringiendo cada vez ms el alcance de lo que est sujeto a la toma de decisiones por vas democrticas. Si tomamos como referencia la democracia ateniense en la que bsicamente todo estuvo abierto a consideracin, podemos observar una cada libre que comienza con el nacimiento de la democracia estadounidense a finales del siglo XVIII. Es un desplome marcado por la extraccin, en forma progresiva, de ms y ms elementos del mbito de la res publica para llegar a la situacin actual, en la que la democracia liberal es prcticamente impotente para efectuar cambio significativo alguno.

Ahora Venezuela ha comenzado a buscar a tientas una salida a este laberinto. El mayor temor del establishment mundial y de la oposicin venezolana no es en realidad la dictadura, sino el gobierno de las turbas: es decir, la mayora actuando fuera de su control. Sin embargo, debido a que no pueden admitir que temen a las mayoras, denominan dictadura los primeros pasos inexpertos de las masas. Pero no debemos dejarnos engaar. De la mayora histricamente excluida de la democracia no se puede esperar delicadeza y elegancia en sus primeros pasos de estreno en la palestra, pero quin dijo que la democracia ha de ser elegante?

En Venezuela los problemas que hoy enfrentamos son de larga data. Bolvar, siempre proftico, luch constantemente contra el dogmatismo liberal y la actitud leguleya, yendo hasta el extremo de cuestionar, en una carta al mariscal Sucre, el valorar leyes por encima de los lderes, y principios por sobre los hombres. Hoy en da, cuando los estados parecen incapaces de resolver los grandes problemas del mundo, las ansias de los poderosos de matar en la cuna una nueva forma de organizar la democracia lucen muy sospechosas. En contraposicin, el espritu bolivariano la bsqueda creativa de nuevas formas que superen los marcos jurdicos existentes para as confrontar tareas difciles merece nuestros aplausos.

Bolvar se calific como el hombre de las dificultades, pero en eso qued corto. De hecho, aquel hombre enfrent situaciones ms o menos imposibles. Por ejemplo, cuando tras la gesta independentista se empe en unir un continente desgarrado por localismos empedernidos, en aras de resistir la dominacin europea y estadounidense. Tambin cuando se esforz por adaptar modelos de gobierno ajenos, de origen europeo, para servir las necesidades propias de los latinoamericanos. Tratando de salir al paso de estas y otras aporas, sus armas principales fueron la creatividad y la constancia.

En muchos sentidos, la situacin continental y venezolana hoy no difiere significativamente de la de aquel entonces. Se presentan situaciones imposibles que nos convocan a buscar arreglos con creatividad y constancia. Podemos describir el dilema venezolano como el de un pas perifrico que, aun atado inexorablemente al mundo por la naturaleza de su economa, busca alcanzar su soberana. Por supuesto, lo que luce imposible en trminos sociales y polticos es, en gran medida, relativo a los esquemas que uno tenga a mano. El esquema ms restrictivo hoy en da es el de la democracia liberal. En Venezuela el movimiento bolivariano lucha constantemente por deshacerse de esta camisa de fuerza. Otro escollo se puede presentar con el marxismo esclertico (que precisamente por eso no es marxista). Por estas razones, un socialismo creativo, inquebrantablemente anticapitalista pero sin absolutos, parece ser el mejor antdoto bolivariano para ambos atolladeros.

Esta Asamblea Constituyente no ha tenido un parto fcil. Las sombras de la violencia opositora (incluyendo sus linchamientos racistas y atentados aterradores), junto con el posicionamiento agresivo de la Casa Blanca y de varios pases de la regin son las amenazas ms obvias. Sin embargo, tambin hay grandes obstculos internos; el ms notable de stos es el control de las cpulas a expensas de las organizaciones de base insuficientemente representadas en la Constituyente. Es obvio que estas cpulas intentarn mantener el control de la nueva instancia de poder y limitarla a cumplir funciones mnimas que sirvan a sus intereses particulares.

Vale la pena recordar que este ao es el del centenario de una revolucin en la que las nuevas formas democrticas asumieron un papel protagnico. El estatus de los propios soviets (consejos) estaba sujeto a un continuo tira y afloja no slo frente a las fuerzas de la derecha sino tambin a las de la izquierda. Precisamente en el mes de agosto se cumplen cien aos del momento en el que los obreros rusos, en una campaa para derrotar el golpe del general Kornilov, retomaron la consigna Todo el poder a los soviets que la direccin bolchevique haba intentado retirar del juego. A decir verdad, este tipo de forcejeo ser necesario a gran escala si nos proponemos que la Constituyente tome vuelo y realmente sirva a las aspiraciones populares.

Sin lugar a dudas hoy enfrentamos un mundo desgarrado por grandes contradicciones. Son las contradicciones de un capitalismo en crisis crnica que tienden a ser exportadas y magnificadas en los pases perifricos, donde operan como fuerzas centrfugas que no pueden ser contenidas bajo la dbil fuerza centrpeta de un Estado liberal. El resultado inevitable es que, para evitar el caos, una rama del gobierno tiende a dominar a las otras.

Cabe resaltar que, desafortunadamente, entre los esfuerzos por superar este dilema, versiones de la derecha, como las democracias iliberales de Viktor Orbn y Recep Tayyip Erdogan, son las ms visibles. Siendo as las cosas, es difcil comprender por qu hay tanto desprecio incluso desde mbitos progresistas por el esfuerzo casi nico de un pueblo sudamericano que se propone una superacin por la izquierda del Estado liberal.

Chris Gilbert es profesor de estudios polticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Fuente: http://brecha.com.uy/brote-lo-nuevo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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