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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2017

Autorizada la reproduccin si se respeta su integridad
No a la destruccin de la selva del Tipnis

Gustavo Portocarrero Valda
Rebelin


Captulo I. Introduccin necesaria: Disfruta el Norte lo que toma del Sur.

Los apologistas de los organismos que mueven la economa del mundo cuidan que su lenguaje se halle afinado cuando presentan ciertas cosas como realidades inevitables. Se esmeran en demostrar que no se pueden evitar las desigualdades sociales y que la naturaleza es, en todas sus formas, la fuente que nutre su incesante afn productivo (en realidad, lucrativo ).

Ya no puede disimularse que los pases del Primer Mundo (o mundo industrializado) han agotado virtualmente sus propias fuentes naturales de abastecimiento. Han destruido sus bosques (de los que slo les quedan reservas forestales nacionales), contaminado desastrosamente sus lagos y ros, plagado de smog sus ciudades, convertido en basural sus zcalos continentales martimos y agotado la pesca en sus anchas franjas costeras. Han acabado con el vigor de sus tierras y sus cultivos sobreviven gracias a la destructiva accin de la qumica (abonos sintticos e insecticidas de alto peligro) El remanente de su agricultura actual es insignificante para satisfacer las crecientes necesidades de su elevado volumen poblacional.

El mundo rico conoce el azcar (pero no la caa de azcar), el chocolate (pero no el cacao), las especias en bolsitas (pero no sus plantas), los alimentos ya elaborados o semi-elaborados (pero no las plantaciones de arroz, man, soya, quinua y muchas otras frutas en su estado natural. Es an peor: cada vez produce menos carne para comer, porque ha decado estrepitosamente su ganadera vacuna, porcina y ovina en relacin a dcadas anteriores) Para mantener lo que le queda tiene que usar hormonas, aditivos y efectuar permanentes experimentos forzando leyes naturales con el propsito de mantener prspera rentabilidad.

Es ahora claro el por qu sus propios habitantes desconfan de aquella produccin. Tras elegantes cajas con membretes de letras, colores y figuras, presentan sus contenidos como vitamnicos o nutritivos, a productos que encubren miserias de conservantes, colorantes, saborizantes, sanitizantes, anti-solidificantes, vigorizantes, anti-acidificantes, alcalinizantes, ablandantes, y un cmulo de neologismos para referirse a inserciones qumicas, nocivas para la alimentacin. Es an ms: como las leyes no protegen al consumidor, ste ltimo ignora que innumerables clases y variedades de vegetales ya han sufrido modificaciones genticas de laboratorio, para riesgo de su salud. Esta situacin permite recordar cun ciertas son las frases vertidas por el escritor Luc de Clapiers Vauvenargues (medio siglo antes de la Revolucin Francesa) de que: El arte de agradar, es el arte de engaar y que El comercio es la escuela de las trampas.

Pero, volvamos al tema de fondo. Qu hace el mundo industrializado para cubrir sus dficits e insuficiencias? Muy simple. Lo que no puede apropiarse en forma directa (el petrleo, o el robo de plantas de altas propiedades), lo adquiere por compra, aunque tampoco respeta el costo local objetivo del producto porque impone por un lado, bajos precios y, por otro, elevados volmenes de produccin para incentivar la avidez comercial del exportador. Este ltimo para cumplir con los requerimientos de Primer Mundo no tiene escrpulos en arruinar no le importa aquello la ecologa del lugar. Tumba bosques, abusa y agota el agua potable que pertenece a las comunidades, genera basuras y deshechos y se jacta de la mecanizacin de la agricultura como acto meritorio y patritico para producir en gran escala. Supone por ello encontrarse bien visto y respetado como hombre dinmico, progresista y laborioso exportador a beneficio de patrn desconocido, en lejano lugar de la Tierra.

Claro est que nadie reembolsa el costo fsico que sufre la cada vez ms debilitada Tierra. Con las ganancias de tan esforzada labor, que apareja tambin bajos salarios y miseria para los trabajadores rurales, aquellos exportadores progresistas asociados en diferentes entidades, y an con armas, para su defensa se compran peridicos, estaciones de televisin, acciones de empresas, e invierten en lujosas mansiones y elegantes vehculos, para que sus hijos hagan ostentacin dando exagerado volumen a su msica Cuesta creer que aquello convenga a pas alguno Amrica Latina, Asia o frica y, menos, que sean del agrado nacional tales agentes locales del mundo rico. Por tal razn se hace creciente el clamor de que debe prohibirse la exportacin de alimentos hacia el norte, porque aquellos pases deben subsistir con su propia agricultura y sus propios recursos naturales, sin sacrificar al mundo pobre.

Hace ya bastante tiempo que las corporaciones econmicas intervienen tambin directamente en la explotacin de los recursos naturales del Tercer Mundo. Para dicho efecto, han abandonado sus sedes originales en los pases industrializados, para ahorrarse impuestos y los altos costos de la mano de obra. El mundo pobre les es apetecido para utilizarlo, a su gusto y comodidad, en la satisfaccin de sus necesidades. Ningn pas rico desea utilizar ya sus propios recursos naturales. Le resulta infinitamente ms barato tomarlos del sur.

De esta forma se produce el fenmeno del desplazamiento no slo la produccin alimentaria, sino de cualquier ndole para su apetecido consumo en el norte por Europa y los EE.UU.

El problema para el sur es las cosas quedan peor como resultado de la imposicin y el elevado volumen del saqueo por lo extractivo de la exportacin. Sirvan unos cuantos ejemplos para clarificar, en algo, los resultados locales de las desgracias ecolgicas; y no se trata de exageraciones:

  1. Basta acudir al Internet va satlite para contemplar cmo Hait contina siendo un pas desgraciado donde nada ha progresado, aunque no le dejaron un solo rbol en pie que pueda ser exportado. La vista satelital muestra aqul miserable pas hermano con sus enormes serranas naturales virtualmente afeitadas, con las consecuencias anuales dolorosas de aludes de tierra y mazamorras anuales, que descienden con las lluvias, hacia las comarcas inferiores para ahogar en barro a los pobres residentes de las laderas y sus misrrimas viviendas.

  1. La Amazonia brasilera ha sido destruida en ms de la mitad y sus inmensos bosques hmedos han sido arrasados y quemados, su flora destruida y su fauna disminuida, para convertir el suelo en pastos, plantaciones de soya y reas para ganado de carne destinado a la exportacin hacia el norte, para su venta al mercado vido de carne de los restaurants, tanto de comida rpida como lenta (Mc. Donalds, Burger King, Wendys, Hardees, Arbys, Apple Bees, etc., etc.) Los efectos ecolgico-ambientales posteriores van llegando en su momento, fruto del veneno-metano que producen el ganado vacuno en incremento. La poblacin aborigen ya expulsada a la fuerza ha perdido su natural ambiente de vida (caza, pesca, vivienda, y recoleccin de frutos) gracias al negociado de algunos gobernadores cariocas criminales que, en concomitancia con el ex Presidente de aqul pas, acabaron millonarios.

  1. En indonesia, inmensas reas selvticas de sus islas, con las mismas consecuencias negativas ecolgicas, han sido destruidas para producir plantas que brinden alcohol para la elaboracin de biocombustibles. Dicho de otra forma, de la propia agricultura ahora emerge el curioso alimento que precisan automviles, camiones y otros motores del mundo rico.

Se precisa ser imbcil y esta palabra no es usada como ofensa, sino en su estricto sentido patolgico para no darse cuenta que los pases del Tercer Mundo estn sacrificando su propio medioambiente para alimentar las ansiedades del mundo consumidor del norte [por si acaso, los futuros cultivos de coca en el rea del TIPNIS entran en aqul esquema exportador, y la cocana producida tambin satisface los vicios del mismo mundo] Se precisa ser insensible para no reconocer que el hambre o la voracidad del mundo rico acaba con nuestros bosques rboles y plantas, nos crea problemas fsico ecolgicos, se usa nuestra agua en exceso (a riesgo de nuestras propias necesidades) y de paso se contamina nuestro suelo con sus productos qumicos y experimentos biolgicos, para volverlo un gran desierto en el futuro, inservible como perjudicial. Paralelamente se crea un copioso nuevo mundo de basuras, donde las aves que se posan asimilan txicos infecciosos, y los transportan a donde vuelen, incrementando la perniciosa contaminacin ambiental. Finalmente la explotacin minera y petrolera, a su directo beneficio, trae las peores miserias de destruccin ambiental.

Tal es la amargura de todo nativo, que ya presiente el dao que se avecina y lo despojar de su ambiente natural; tambin es la angustia de todo intelectual que advierte el peligro. Claro est que poco importa a gobiernos que se dicen progresistas, que lo anterior sea cuestin de negocios y de convenios entre annimos.

Es adecuado oportuno destacar la clebre frase de Ahmed Ben Bella, lder de la independencia de Argelia, cuando sostuvo que las naciones del Tercer Mundo son: un conjunto de pueblos cuyas estructuras polticas, sociolgicas y econmicas carecen de una vida autnoma y padecen el saqueo y las limosnas de las naciones industrializadas.

Captulo II. Es tiempo de ordenar las cosas.

Hubo de llegarse al Siglo XXI para que recin, la intelectualidad se aperciba que hay exceso de actividad en el uso de los recursos del planeta Tierra y que la actividad econmica, en especial, del capitalismo tecnolgico y modernista, culpable de la situacin se ha convertido en una labor gigantesca, permanente y acelerada, merced al incremento de la poblacin, que va volviendo anmica la capacidad de soporte y abastecimiento del orbe terrestre. Agrava tambin todos los medios fsicos existentes porque destruye bosques, contamina aguas, envenena el espacio areo, destruye el mundo animal (terrestre y acutico); deteriora tambin el relieve y la superficie del planeta, acidifica ocanos dando muerte a flora y fauna marinas e incluyendo corales. Las funciones de la tierra como emporio, se hallan deterioradas como sobrecargadas en relacin a su capacidad. Finalmente, el laboratorio de la naturaleza ya no puede restaurarse a s mismo.

Ante semejante crisis, la imbecilidad patolgica ya enunciada ms atrs particularmente de los gobiernos del mundo saqueado no reconoce que la crisis reclama soluciones heroicas como patriticas. La situacin se resume en unas cuantas reflexiones de conciencia moral, previas a las declaraciones y actitudes polticas a las que se hallan acostumbrados, y pueden resumirse como sigue:

PRIMERO. Que ha llegado la hora de dejar de ser servidor (por no decir: sirviente) de los intereses extranjeros, en mengua de los intereses nacionales.

SEGUNDO. Que, tantos aos de sometimiento son suficientes para entender que los pases ricos no estn interesados en el desarrollo del Tercer Mundo, sino simplemente en satisfacer sus propios requerimientos.

TERCERO. Que, por comodidad propia, en vez de producir bienes de primera necesidad, les resulta ms econmico comprarlos; y mejor an ya se dijo ms atrs si se recurre a imponer bajos precios y abundantes volmenes de adquisicin.

CUARTO. Que mientras ms tiempo dure el sometimiento ms tardar el desarrollo local, continuando con nuestra categora de pases subdesarrollados.

QUINTO. Que la respuesta adecuada de los pases pobres, por propia dignidad nacional, es reducir y acabar con la indiscriminada exportacin. Cada pas debe alimentarse con sus propios recursos, simplificando y desacelerando el comercio internacional.

SEXTO. Que la proteccin al medio ambiente no debe ser puramente emocional, lrica ni demaggica, sino con medidas concretas, reales, efectivas y controladas.

SEPTIMO. La conclusin que fluye no admite lugar a dudas: a) No ms explotaciones forestales ni exportacin de madera por organismos particulares comerciales, b ) No ms destruccin forestal por los gobiernos, AS SEA PARA CONSTRUIR CAMINOS, encubrir nuevos cultivos, ni encandilar al humilde con promesas de desarrollo y mejor nivel de vida , c) No ms derroche del agua potable en beneficio de la exportacin, d ) Planificacin ecolgica de la agricultura nacional para avanzar en el tema de la soberana alimentaria.

Es un descaro, vergenza nacional y falta de honestidad el propiciar, por un lado, la defensa de la naturaleza en eventos internacionales y, por otro, alentar su destruccin con los ardides que se indican ms atrs, abusando de los hilos de Gobierno.

Captulo III. Significado del TIPNIS a nivel nacional y mundial.

El problema del TIPNIS ha rebasado la expectativa nacional. En los pocos das que estuve de visita en Bolivia mi curiosidad por conocer el criterio de la gente no dej de acicatearme y me provoc varias entrevistas a personas de distinto nivel social y cultural que me dejaron atnito. Har un resumen del panorama general:

  1. Encontr variada gente aborigen que vive en condiciones de incipiente desarrollo; sin embargo no dej de impresionarme su ilustracin cultural.

  2. Lo que o decir era tan claro como para ser entendido, aunque no sea rigurosa la expresin del idioma castellano.

  3. Hall adems madurez en modestas como sencillas mujeres. Comprend que presienten muy bien los peligros que se avecinan, tanto como contra sus comunidades como contra la Tierra.

  4. Qued convencido que los conceptos de progreso, desarrollo econmico, consumo y otros ms de los mltiples para encandilar a quienes no piensan los captan como simples cebos de anzuelo a los que lleva el ansia de lucro y la dominacin de la libre empresa.

  5. Para aquellos aborgenes, vivos ejemplares de la sociedad pre-capitalista, es claro que sienten que viven mejor y ms seguros en su mundo, que en el de la llamada civilizacin.

  6. Saben tambin que el mundo de la civilizacin y la tecnologa es una mentira que se exalta, pero jams va a disfrutar el grueso de la humanidad. Saben tambin que la libertad que se pregona no slo se traduce en explotacin al trabajador peor al nativo sino destruye la vida planetaria.

  7. Est tambin claro que prefieren una vida modesta, y an rudimentaria, a los atractivos consumistas (nocivos y adictivos) de la sociedad contempornea, porque estos slo brindan riqueza y disfrutes a un sector minoritario.

Me recuerdan tan honestos como limpios fundamentos de una sana moralidad natural, las experiencias recogidas por el estudioso colombiano Carlos de Urab:

Cuando estuve en Paraguay visit en el norte del pas el territorio de los indios Chamacocos. Su vida la dedican a cazar taninos para venderlos a una fbrica de pieles en Baha Negra. Su decadencia es espantosa: alcoholizados unos, prostituidos otros, cantando alabanzas en las iglesias los ms se abandonan a su triste destino. Aquellos que se resistan a los designios divinos, sern castigados por antisociales. El gran jefe Calonga, del alto Paraguay, me hablaba de su comunidad: No se cansan, parece que no se conforman con lo que nos han hecho. Nos quieren convertir en paraguayos, que nos pongamos firmes frente a la bandera o que besemos la cruz; nos visten con sus trajes, nos obligan a cumplir el servicio militar y nos ponen como nombre un nmero. Para consolarnos nos regalan latas, galletas y medicinas como quien le echa a las fieras un pedazo de carroa. Somos parte del negocio y con nosotros amaan sus cuentas. Por favor, djenos ser pobres, eso es lo que hemos elegido; djenos con la poca tierra que nos queda, con nuestros ros, con nuestra selva. Queremos ser salvajes. Djenos en paz

El destacado escritor ecologista norteamericano Jerry Mander, nos recuerda que la civilizacin (por no decir sus agentes econmicos) ha exportado tambin enfermedades a las sociedades aborgenes naturales, tales como la viruela y la sfilis. En Alaska, los grandes capitales corporacionales se han aprovechado de las riquezas naturales hasta agotarlas, tales como los bancos de salmones. Sufren hoy igual destino las pieles de las focas, los pocos osos que quedan, las jvenes ballenas (las viejas no se ven) y, de paso la explotacin petrolera la contaminado las aguas y las costas, en forma asquerosa, hasta rematar con el derrame del elemento producido por la Exxon Valds en 1989, expulsando en el mar 37.000 toneladas de crudo. Y conste que no estoy tocando nada sobre los desastres que ha producido la explotacin del oro y el trfico de pieles.

El problema del TIPNIS no est circunscrito a las fronteras nacionales bolivianas. Las noticias que se producen no dejan de producir solidaridad en todas partes ante una causa, a todas luces justa. Le puede provocar al gobierno nacional un serio descrdito internacional, por la simple razn de destruir el medioambiente, despojando a sus ocupantes de su sustento natural para enriquecer a intereses internacionales y encumbrar a los sembradores de una conocida planta que produce el alcaloide pernicioso que embota la mente y destruye las clulas cerebrales.

Por el contrario, si hubiera ms inteligencia y menos intereses econmicos, se comprendera que el desarrollo de tan inmensa zona podra realizarse dando libertad democrtica a sus propios aborgenes libres todava de la llamada civilizacin para decidir su destino en la forma que aquellos desean, sin incursiones extraas, y menos an de la perniciosa tecnologa y economa destructora de la naturaleza.

Los idlicos ideales de una sociedad comunitaria podran hacerse realidad, sin el comedido progreso depredador y antihumano, que se instala donde puede para saquear las riquezas naturales y los recursos humanos. Los sueos de los ilustres filsofos y pensadores humanistas de siglos pasados se encarnaran como modelos ejemplares. Aunque parezca increble ahora estn ms cerca que nunca la Utopa de Toms Moro, La Ciudad del Sol de Toms Campanella, La Nueva Atlntida de Francis Bacon con sus sociedades ideales sin hambre ni miseria.

Qu dice a todo esto nuestro gobierno boliviano, que se dice socialista?

El TIPNIS es una realidad pre-capitalista virgen, favorable para el anterior propsito. No tiene lucha de clases y se halla libre de la contaminacin tecnolgica. Dejmoslo tranquilo con su desarrollo peculiar. Podra recibir ayuda de la comunidad internacional (recursos econmicos) para probarle al mundo que se puede vivir acorde con las leyes de la naturaleza, sin daarla. No le conviene recibir ninguna ayuda del gobierno boliviano por las pasiones polticas e intereses mezquinos que anidan en aqul.

Para este experimento, nada utpico, sobrarn profesionales que asesoren desinteresadamente y orienten el pensamiento comunitario hacia un nuevo tipo de economa, libre de contaminacin, de la explotacin humana, en perfecta paz y armona con el medioambiente.

Captulo IV. Los peligros que se avecinan.

Toca prevenir el problema del TIPNIS, advirtiendo los peligros que ahora se le avecinan; todos aquellos por causa del gobierno boliviano:

  1. El primero de aquellos es la explotacin petrolera. Si el gobierno de Evo Morales ya ha brindado permisos de exploracin, no es para simplemente saber donde se halla almacenado el crudo, sino para sacarlo y venderlo. Consecuencias fsicas : envenenamiento efectivo de la superficie del suelo, las aguas, y la aparicin de enfermedades por la emanacin de gases venenosos. Efectos econmicos : enriquecimiento de las empresas brasileras beneficiadas y de las corporaciones transnacionales que estn detrs, con sus intereses y objetivos propios, dinero, estrategias, y servidores locales (por no decir sirvientes ) Balance de la naturaleza : Severa y cruel destruccin de la tierra y aguas e incremento del cambio climtico con la explotacin petrolera, hacia una combustin an mayor.

  2. El segundo lo constituye la explotacin forestal. Es tan grave este problema que el destino de la deforestacin ya est sellado con la anunciada carretera internacional. Varios artculos de prensa ya han hecho mencin a un estimado nmero astronmico de los rboles que se van a derribar y tal es verdad; empero se han olvidado indicar y an destacar con la alarma adecuada de la realidad que la verdadera deforestacin comenzar despus. En efecto, las maderas finas no van a permanecer como flores para admirarlas; sern los concesionarios del Gobierno, o los explotadores clandestinos (an nocturnos), quienes se encarguen de tumbarlas. Como es realidad el llamado efecto multiplicador de la economa se instalarn aserraderos para facilitar las cosas, creando y aumentando basura natural (que cubrir la vegetacin superficial. Consecuencias fsicas : Destruccin del hbitat natural de los animales (aves exticas, peces, tortugas, ofidios, saurios, cerdos de monte, venados, insectos, etc., etc.) y del mundo vegetal con la explotacin de madera, plantas medicinales y flores exticas. Deforestacin general gradual de la jungla, aparicin de cementerios forestales (relieves de troncos cortados), generacin del lodo y accin negativa de los aludes de barro hacia las reas inferiores. Desaparicin de las lluvias si la calidad del terreno es calcreo blanco porque refleja la luz contra las nubles y las aleja, consolidando desiertos. Efectos econmicos : suculento negocio para las grandes corporaciones internacionales, que acabarn llevndose la madera del pas al por mayor, a costa de la destruccin local. Balance de la naturaleza : Severa y cruel destruccin de la superficie terrestre, plantas y animales, alteracin del clima local e incremento del cambio climtico global.

  3. El tercero. Se denomina la agricultura forzada y extraa porque se va a incorporar la produccin de la coca a cargo de sedientos agricultores, aspirantes a burgueses, sin estudio ecolgico previo sobre las desventajas de introducir (al por mayor) una planta extraa, de efectos muy fuertes que provocarn la adulteracin del terreno. Consecuencias fsicas : Aparicin de plagas y nuevos insectos, que pueden ser nocivos a los insectos establecidos por la naturaleza en el ecosistema general de la jungla del TIPNIS. Empleo de insecticidas y otros qumicos (jams empleados anteriormente) para desertizar en pocos aos, haciendo estril al suelo. Efectos econmicos : Monocultivo. Incursin de intrusos econmicos (cocaleros) cuya actividad ser extractiva, intensiva, permanente y creciente para el mercado mundial de la cocana. Prxima y pronta aparicin de campamentos y caseros para la satisfaccin de los vicios comunes que producen las aventuras econmicas exitosas en confines alejados del hogar: alcoholismo, prostitucin, tabaco, juegos de azar, drogas y propagacin de nuevas enfermedades. Surgimiento del comercio innecesario (diversiones, adornos, pornografa, revistera, peridicos). Efectos sociales . Engao descarado al pueblo boliviano al considerar el Gobierno Nacional como colonizador a quien no va a sembrar ni legumbres ni hortalizas; tampoco trigo, maz, frutas ni alimento alguno. Menos producto til o positivo de uso general. Se trata de enfrascarse en una plantita cara para satisfacer un vicio, que genera lucrativas ganancias. Balance de la naturaleza . Destruccin total del ambiente natural, gracias a la accin de una laboriosa clase cocalera (laboriosa como hormiga) que acabar con la flora natural para substituirla con la coca. Liquidacin de la jungla hmeda y su fauna. Menos aporte de oxigenacin al total del planeta. Agravacin del cambio climtico.

  4. El cuarto problema es social. Como en toda regin colonizada del mundo, donde el inters econmico y la ambicin por la riqueza han arrasado con reas vrgenes destruyendo su utilidad natural y belleza regional el proceso de colonizacin ha sido despiadado en lo social. Ha convertido a los aborgenes, de dueos comunes de reas comunes, o en esclavos, o en servidores, sirvientes, asalariados y obedientes de tan ilustres personajes-aventureros de la invasin, sea por la fuerza, la va pacfica o el engao. En el caso peculiar del TIPNIS bastarn unas cuantas medidas para consolidarla:

  1. Como el dueo de tan inmensa regin es el patrn Estado y no quienes la ocuparon y vivieron en ella por siglos ser suficiente una accin militar y policial, para desalojar a los naturales de sus viviendas (pretextos no faltan) y remitirlos a zonas alejadas, de donde tambin los volvern a expulsar, cuando el progreso ($$$) arribe hasta donde entonces se encuentren.

  2. Ante tan excelsa soberana despojadora, los comisionados del Poder Central parcelarn las tierras para entregarlas a los agricultores de la coca.

  3. A su vez, estos ltimos dada su potencialidad econmica porque cuentan con plus vala suficiente encomendarn el trabajo a asalariados que necesariamente habrn de salir del mismo lugar, trabajando duras faenas a cambio de una retribucin diferente a la de las ciudades (por no decir: modesta)

  4. Las mujeres corren el riesgo de ser convertidas en domsticas de los nuevos seores, cuando no sus objetos de placer. Tal es el rudimento de una creciente prostitucin lugarea que no podr detenerse. Esto ltimo, opera en forma independiente de la prostitucin comn, que se instala en lugares donde la actividad econmica genera buenos recursos para ser empleados en diversiones.

Captulo V. Conclusin y estrategia para evitar el avasallamiento.

Quien marcha con la historia sabe que, pese a las dificultades, sus objetivos van a subsistir y lograr la victoria, an a riesgo del sacrificio y el martirio.

Ha quedado al desnudo que la va que pretende partir en dos al TIPNIS es el Caballo de Troya que, bajo un cmulo de apariencias externas, encubre una serie de barbaridades que pueden resumirse como sigue: engao, traicin a los propios principios, reclutamiento de traidores, sobornos con regalos, intereses creados, sometimiento, brbara contribucin al cambio climtico y el calentamiento terrestre ms la destruccin criminal del medioambiente, flora y fauna.

Hubo y hay violencia fsica y moral para doblegar la voluntad de sus integrantes y para destruirla bajo cnones inventados, forzados y demaggicos, cuyo trasfondo son los intereses econmicos ya enunciados.

Hay tambin intereses polticos. El Gobierno Nacional debe pagar con tierras frtiles a sus electores para merecer la continuacin electoral y poltica de su apoyo.

Con el perdn de la expresin, hay tambin metidas de pata . Se traducen en extraas, como sugestivas concesiones de exploracin petrolera en reas de reserva, ms los compromisos internacionales celosamente mantenidos en reserva con el Gobierno de Brasil y sus empresas.

Por lo que he podido apreciar de mi corta visita a Bolivia, nada de lo indicado parece que vaya a doblegar a pueblos que reclaman su libertad y el respeto a su autonoma para decidir su destino, conforme a su tipo de existencia y democracia natural.

Finalmente, no honra al gobierno boliviano la conducta dual que exhibe. De un lado se enfrenta moral y fsicamente y usa todos sus ardides contra toda la comunidad del TIPNIS que protege su medioambiente en peligro. Empero, de otro, pregona con bastante dosis de cinismo ecologa y medioambiente en sus relaciones internacionales.

Consecuentemente, la mejor estrategia para el objetivo ecologista, es la que sigue:

  1. Robustecer, educar y enriquecer la conviccin en todo el movimiento aborigen del TIPNIS sobre la pureza de sus aspiraciones, el honor de sus principios y la base cierta de su conducta, ms los serios peligros que la situacin apareja. Aquello reforzar su moral, le bridar fortaleza, capacidad de organizacin y resistencia para enfrentar la crisis de virtual guerra.

  2. Continuar con la poltica de buscar apoyo internacional, con severos riesgos para el gobierno boliviano, si vulnera la integridad personal de las personas en la nueva Marcha masiva, ya anunciada.

  3. Pedir al pueblo boliviano que su apoyo nacional a la causa, salga del respaldo puramente moral y se concrete en hechos y acciones ruidosas, a travs de organizaciones civiles y sociales, en todo el pas. Se trata de hacerse escuchar y mostrar que se trata de la causa de la mayora.

  4. Prepararse si el gobierno hace odos sordos, no modifica su conducta y pretende imponer sus designios de todas maneras para crear las condiciones para su juzgamiento legal y repudio nacional.

  5. Prepararse tambin para que la resistencia, sea efectiva por todos los medios fsicos.

Todo lo expuesto lneas atrs no podr considerarse jams como un acto de sedicin, sino de una conducta colectiva regional legtima, protegida por la Constitucin Poltica del Estado. Se trata del derecho de defensa propia a la subsistencia aborigen y tambin de resistencia contra la destruccin del medioambiente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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