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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2017

Uso y abuso de la cuestin kurda

Djene Bajalan y Michael Brooks
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


En agosto de 2005, el entonces primer ministro de Turqua Recep Tayyip Erdoğan hizo una sorprendente declaracin pblica. Al hablar en un mitin celebrado en la capital espiritual del sudeste de Turqua, de poblacin mayoritariamente kurda, un lugar que slo se aada al simbolismo de la ocasin, Erdoğan afirm que se haban cometido errores con la poblacin kurda de Turqua, sealando adems: El problema kurdo no slo afecta a determinada parte de esta sociedad [de Turqua], sino que nos afecta a todos. Es tambin mi problema. En un pas en el que se negaba hasta la existencia misma de la comunidad kurda, y mucho menos se hablaba de la cuestin kurda, se trat de una confesin extraordinaria en boca de un primer ministro turco, lo que le hizo ganarse de inmediato los elogios de un grupo de dirigentes polticos kurdos. As fue, el alcalde de Diyarbakir, Osman Baydemir, una personalidad destacada del movimiento kurdo en aquel momento, proclam que la declaracin de Erdoğan constitua los cimientos para la apertura de una nueva pgina en las relaciones entre los kurdos y el gobierno. Aunque en el verano de 2005, la guerra entre las fuerzas de seguridad turcas y el Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK) segua retumbando (a pesar de la captura en 1999 del lder del PKK, Abdullah calan), las perspectivas de paz en los distritos del Este de Anatolia habitados por los kurdos nunca haban parecido ms prometedoras.

Sin embargo, la violencia en el Kurdistn turco ha continuado con una venganza. Desde el verano de 2015, entre 400 y 2.000 civiles han muerto asesinados a causa de la violencia entre el PKK y las autoridades turcas, y cientos de miles de seres ms se han visto forzados a desplazarse. Actualmente, Diyarbakir, as como muchas otras ciudades en la regin, est devastada, parecindose mucho ms a las ciudades asoladas por la guerra de Alepo o Mosul que a las florecientes metrpolis del oeste de Turqua. Y quin ha sido el arquitecto de este giro dramtico? Ningn otro que el propio Erdoğan, cuyo cambio de opinin respecto a la cuestin kurda es de proporciones orwellianas.

Erdoğan y su Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP) alcanzaron en parte el poder tendiendo lazos hacia la marginada y oprimida minora kurda de Turqua. Desde la fundacin de la Repblica de Turqua en 1923 a la eleccin del AKP en 2002, las polticas de Ankara hacia los kurdos se haban moldeado y basado en la negacin. En la imaginacin de la elite poltica turca, la cuestin kurda era el invento de poderes extranjeros hostiles que jugaban con la poblacin ignorante del subdesarrollado sureste de Turqua. El resultado fue que las polticas del gobierno hacia los kurdos se centraron en la seguridad, y hasta la expresin ms normal de la singularidad cultural kurda (como el amor a la msica folklrica kurda o el deseo de dar a los hijos nombres kurdos) se contemplaba con sospecha desde las instancias oficiales.

En contraste con esta actitud, la marca inicial del AKP como partido islmico dominante de centroderecha inclua mayores derechos civiles y una disposicin a negociar con los grupos de la resistencia armada. En efecto, la postura inicial del AKP hacia los kurdos de Turqua insinuaba el reconocimiento de que un cambio en esa direccin no slo era favorable porque las polticas de anteriores administraciones haban sido un fracaso, sino tambin porque haban sido injustas. Aunque los progresos en la cuestin kurda en Turqua eran penosamente lentos, no hay duda de que en los primeros aos de la administracin del AKP se vivi un grado importante de liberalizacin, a pesar de los repuntes peridicos de violencia y conflicto. Se levantaron las restricciones sobre la cultura kurda, se abrieron departamentos de lengua kurda en las universidades, e incluso la agencia estatal de radiodifusin abri un canal en lengua kurda. A principios de 2009, el gobierno anunci su apertura democrtica (demokratik aılım), una serie de reformas destinadas a alcanzar un acuerdo poltico final. Finalmente, la apertura democrtica se estanc. Sin embargo, en las postrimeras de 2012, el gobierno del AKP anunci que haba iniciado conversaciones con el encarcelado lder del PKK, Abdullah calan, un paso totalmente revolucionario.

Las polticas seguidas por el AKP para lograr un acuerdo poltico para la cuestin kurda si bien limitado y, en ocasiones, poco entusiasta- representaban una salida progresista frente a las primeras administraciones turcas. Desde luego, haba claramente un fuerte elemento de clculo poltico en el enfoque, relativamente liberal, del gobierno. La apuesta kurda del AKP haba pagado dividendos significativos. Al nivel ms concreto, el partido pudo asegurarse un importante apoyo electoral kurdo. Al mismo tiempo, la reduccin relativa del bao de sangre en el sureste de Turqua, comparado con los horrores de las dcadas de 1980 y 1990, permiti al AKP, o quiz ms exactamente a Erdoğan, centrarse en consolidar el poder y actuar contra los que consideraba sus enemigos dentro del Estado profundo y el establishment kemalista. Entonces, qu sali mal?

Es realmente cierto que la violencia del ojo por ojo entre el PKK y las fuerzas del gobierno no ayud a la situacin. Adems, a medida que el proceso de paz se estancaba en el pas y la seguridad se desmoronaba en Oriente Medio en sentido amplio, el gobierno del AKP se movi hacia la derecha de forma notable no slo respecto a la cuestin kurda, sino en los problemas de seguridad en general. Sin embargo, la explicacin fundamental del retroceso en la poltica del gobierno de Turqua hacia la cuestin kurda radica en el total cinismo de Erdoğan, que parece haber estado ms que dispuesto a sacrificar la paz con los kurdos con tal de reforzar su poder y autoridad personal.

Quiz la tragedia mayor de todo este estado de cosas es que el creciente xito del activismo pacfico kurdo, que floreci en la relativa calma de la primera dcada del 2000, parece haber precipitado el viraje dado por Erdoğan. La naturaleza del sistema electoral, que niega representacin a los partidos polticos que obtienen menos del 10% del voto nacional, hizo que el AKP pudiera ocupar la mayora de los escaos del parlamento del sureste de Turqua, a pesar de estar a menudo en segundo lugar respecto a los candidatos de los partidos polticos prokurdos como el HEDEP (1997-2005), DTP (2005-2009), BDP (2008-2014) y HDP (2012), en determinados distritos kurdos. Para enfrentar esa situacin, los partidos polticos kurdos presentaban a menudo a sus candidatos como independientes, lo cual, aunque les aseguraba cierta representacin parlamentaria, permita que el AKP controlara una porcin de los escaos parlamentarios del sureste kurdo que no se corresponda con el apoyo real con que contaban.

Sin embargo, en las elecciones de junio de 2015, el HDP [Partido Democrtico de los Pueblos] hizo una apuesta presentndose con una lista de partido en vez de con una coleccin de independientes, y para sorpresa de muchos (incluyendo, uno podra asumir, a Erdoğan), consigui el 13% del voto nacional y ochenta escaos en el parlamento. Con ese logro, el HDP ayud a que no se repitiera la mayora parlamentaria del AKP. Adems, a corto plazo, el xito del HDP hundi los planes de Erdoğan para asegurarse una gran mayora, lo que le habra permitido reformar la constitucin, transformar una presidencia en gran medida ceremonial, para la que haba sido elegido en 2014, hasta convertirse simple y llanamente en un dspota elegido.

Parece que esta humillacin electoral constituy el punto de inflexin en las relaciones de Erdoğan con los kurdos. Apenas un mes despus de las elecciones, el Kurdistn turco estaba de nuevo precipitndose en la guerra. El 20 de julio de 2015, un ataque terrorista del Estado Islmico en la ciudad fronteriza de Suru se llev la vida unos 34 jvenes turcos y activistas kurdos que haban estado planeando cruzar a la Siria bajo control kurdo para ayudar en la reconstruccin de la ciudad de Kobani. Dos das despus, dos agentes de la polica turca sospechosos de estar implicados en el atentado de Suru fueron asesinados en un ataque de venganza que se atribuy al PKK. Debera sealarse aqu que, incluso durante el proceso de paz, la violencia en el sureste turco nunca haba desaparecido por completo. En efecto, en el otoo de 2014, ciudades kurdas haban sido el escenario de violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes kurdos indignados por la negativa del gobierno a permitir que los kurdos de Turqua cruzaran a Siria para ayudar a sus compatriotas en la defensa de Kobani, que en aquel momento estaba bajo asedio del Estado Islmico. Por tanto, si Erdoğan y el AKP hubieran estado realmente comprometidos con la paz, habra sido fcil retroceder y evitar el precipicio. En cambio, tras los ataques de Suru, Erdoğan decidi emprender la escalada blica, poniendo fin a todas esperanzas de una solucin negociada a la cuestin kurda.

Este abandono del proceso de paz se reflej en un cambio en la estrategia de Erdoğan para consolidarse en el poder. Parece que el xito del HDP convenci a Erdoğan de los lmites de su apoyo entre los kurdos. As pues, el presidente de Turqua busc una estrategia alternativa, complaciendo el sentimiento antikurdo con tal de consolidar el apoyo de la derecha nacionalista. No slo esto implic la renovacin de la lucha contra el PKK, sino tambin la criminalizacin del HDP, puesta de manifiesto en una oleada de arrestos de sus representantes. En efecto, un mes despus del fallido golpe de Estado de 2016, el AKP aprob una legislacin, con el apoyo de los miembros del Partido Popular Republicano (CHP) de la oposicin, as como del Partido de Accin Nacional (MHP) de extrema derecha, que elimin la inmunidad parlamentaria, una medida que sent las bases legales para el arresto, tras el golpe, de los dirigentes del HDP Figen Yksekdag y Salahattin Demirtas.

Hay un cierto grado de irona en este cambio. Aunque el enfoque de Erdoğan hacia la cuestin kurda es hoy diametralmente opuesto a las polticas que estaba defendiendo hace una dcada, es significativo que el uso (y abuso) de los kurdos siga siendo un elemento central en sus estrategias polticas, si bien de la manera ms cnica. Como Erdoğan ha ido alcanzando cada vez mayor poder en los referndums, ha podido hacer uso de una posicin de lnea dura respecto a la cuestin kurda para reforzar su base y llegar a una seccin cada vez ms amplia de votantes nacionalistas.

Ahora, a medida que la sociedad civil turca se prepara para otra ronda de resistencia ante Erdoğan, los polticos de la oposicin y los turcos de todo el espectro poltico tienen que considerar el papel de los derechos kurdos en la lucha general por la democracia turca. Esto es especialmente importante para el CHP, que no slo no ha conseguido oponerse a la securitizacin de la poltica kurda de Turqua, sino que apoy el proyecto de ley que permiti que se arrestara y encarcelara a los parlamentarios del HDP. De hecho, el instinto antikurdo del CHP, con el que el AKP ha jugado con tanto xito, y su fracaso a la hora de apoyar a sus compaeros parlamentarios del HDP, se ha vuelto en su contra. En junio de 2017, el diputado del CHP Enis Berberoğlu, que carece ahora de inmunidad parlamentaria gracias a un proyecto de ley que su partido apoy, fue sentenciado a 25 aos de crcel tras acusarle de haber filtrado a la prensa imgenes de los servicios de inteligencia turcos suministrando armas a los rebeldes sirios.

En resumen, el fallo del CHP al no haber apoyado al HDP en 2016, ha resultado desastroso, Ahora estn solos frente a un Erdoğan tremendamente empoderado. Para el CHP, as como para la oposicin de Turqua en general, es imperativo superar la animosidad entre turcos y kurdos. Como se ha sealado aqu, Erdoğan pudo consolidar en parte su base de poder electoral haciendo concesiones estratgicas a la opinin kurda. Si el liderazgo del CHP desea verdaderamente desafiar al grupo de poder del AKP en el cuerpo poltico turco, deben convencer a los kurdos de Turqua. Y para hacerlo, es necesario buscar en las profundidades del alma. El liderazgo del CHP, as como los nacionalistas laicos turcos que lo apoyan, tienen que preguntarse qu es lo ms desagradable: la autocracia de Erdoğan o los kurdos. Lamentablemente, la conspicua ausencia del HDP y de los temas kurdos en general de la Marcha por la Justicia organizada por el CHP a primeros de mes [julio 2017] en respuesta a la condena de Berberoğlu, indican que est leccin est an por aprender.


Djene Bajalan es profesor adjunto en el Departamento de Historia de la Universidad de Missouri. Sus investigaciones se centran en cuestiones relativas a Oriente Medio. Con anterioridad, ha estudiado y dado clase en el Reino Unido, Turqua y el Kurdistn iraqu.

Michael Brooks es el presentador del Michael Brooks Show y copresentador del Majority Report. Es tambin analista poltico. Vive en la ciudad de Nueva York.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/26964/the-use-and-abuse-of-the-kurdish-question

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.




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