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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2017

Por qu organizacin territorial? Sobre la necesidad poltica de organizar la lucha en los territorios

Colectivo La Savia
Rebelin


Estas reflexiones tienen por objeto contribuir a una discusin sobre los lmites y potencialidades que tiene la accin poltica desde los territorios, buscando aportar a la elaboracin y despliegue de una tctica para el actual escenario de conflictividad en Chile, formulada desde una perspectiva revolucionaria.

A menudo, las discusiones sobre tctica poltica tienden a revestir cierta ansiedad, sobre todo en lo que concierne a las alternativas en el mediano plazo. Demasiado a menudo, la izquierda se apresura a dar respuestas elaboradas a partir de sus abstractos y bienintencionados deseos, y la franja revolucionaria se ve arrastrada, muy a su pesar, hacia una discusin moralizante sobre qu ideales, principios y valores debiesen guiar dichas alternativas, tengan el nombre que tengan. Pero, si en nuestra perspectiva el socialismo y el comunismo no son un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad sino el movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual, y cuyas condiciones surgen y se desarrollan a partir de la forma de sociedad actualmente existente (Marx) Por qu retroceder al idealismo y concebirlo como un mero acto de voluntad revolucionaria, transformadora o autnoma, moralmente superior? Volveremos sobre este asunto.

Es un hecho que vivimos y habitamos un espacio territorial que no ha sido concebido, diseado ni construido de acuerdo a nuestras necesidades sociales, sino desde los requerimientos de acumulacin y expansin del capital. En una sociedad donde no se produce para satisfacer necesidades sociales sino para valorizar capital, el territorio como espacio social no es ms que una de las formas concretas en que se realiza la necesidad del capital total de la sociedad. Qu es entonces lo que constituye polticamente la especificidad de lo territorial en el capitalismo? Qu se entiende actualmente en la izquierda por trabajo territorial y organizacin territorial? Cmo se est organizando la lucha poltica en los territorios?

Partimos de una premisa general: Desde la dcada de 1960 aproximadamente, el territorio entendido como el espacio que la sociedad produce transformando la naturaleza, organizndolo de determinadas formas y en funcin de determinados objetivos se ha tornado un aspecto central de las luchas polticas a nivel mundial Por qu? porque en el curso del desarrollo mundial del capitalismo se ha forjado una verdadera revolucin tecnolgica en la fuerzas productivas de la sociedad: la automatizacin del trabajo est en vas de generalizarse y esto ha aumentado radicalmente la capacidad tcnico-cientfica que tenemos para actuar sobre las fuerzas naturales y transformarlas segn los requerimientos de la acumulacin mundial.

Este salto cualitativo, desde la produccin industrial clsica de mercancas en el territorio, hacia la produccin del espacio territorial mismo como una vasta mercanca a escala mundial, se ha desarrollado bajos dos tendencias contradictorias. Por un lado, expulsando a sectores completos de la poblacin obrera hacia las periferias continentales y urbanas a travs de una urbanizacin acelerada, al ritmo del aumento creciente en la productividad del trabajo; despojando a los pequeos productores rurales de sus fuentes de trabajo y sus lugares histricos de residencia; interviniendo masivamente el territorio con proyectos de gran escala como megacentrales elctricas, plantas mineras y agroindustriales, megaproyectos inmobiliarios, infraestructuras de transporte y autopistas cada vez ms vastas e interconectadas que abaratan y aseguran la circulacin de mercancas y capital; y adems privatizando el espacio con nuevas reas de ocio y turismo de lujo. Por otro lado, se ha fragmentado el territorio de acuerdo a los intereses que tienen los capitales individuales por transar en el mercado las ubicaciones ms ventajosas. Se impone as una contradiccin del espacio territorial: hacia la homogeneizacin e integracin de toda particularidad geogrfica, y hacia una absoluta fragmentacin del territorio de acuerdo a la propiedad privada y a los imperativos de la acumulacin de capital mediante la renta del suelo. El territorio producido por la sociedad capitalista es la forma concreta en que se manifiestan esta y otras contradicciones. [1]

 

 

Territorio, capital y clase trabajadora

 

No es posible comprender el alcance poltico de lo que se denomina como territorio, trabajo territorial y organizacin territorial, sin comprender primero su lugar y funcin especficos en la unidad del proceso de produccin capitalista del espacio social sea este urbano o rural. No es posible, por tanto, organizar conscientemente el llamado trabajo territorial sin antes comprender que en la sociedad capitalista el territorio es tanto un producto como una condicin del proceso de produccin y consumo sociales.

En consecuencia, la realidad social que designamos con la categora territorio corresponde a un espacio social y poltico complejo, heterogneo y articulado de tal manera que se convierte en un instrumento estratgico para asegurar y reforzar las condiciones de reproduccin de la sociedad capitalista. Un mbito clave, por tanto, de disputa social y poltica para la clase trabajadora.

Pero si el territorio expresa contradicciones inherentes al desarrollo capitalista, ya no basta con afirmar que es un espacio socialmente producido, o que es por naturaleza poltico. Ni siquiera basta con decir que el territorio es el escenario de los conflictos, de la lucha de clases, y de las guerras capitalistas. Estas definiciones se quedan cortas al detenerse en los aspectos particulares de la organizacin geogrfica y espacial de la sociedad capitalista. Se pierde de vista el hecho esencial: la dimensin territorial no es simplemente un mbito ms de lucha, no es un mero soporte pasivo e indiferente sobre el que se despliegan los conflictos y las clases o fracciones de clase que se enfrentan en ellos. Su particularidad reside precisamente en que atraviesa y subsume todo mbito. No hay accin poltica que no sea, al mismo tiempo, una accin territorial. Se sigue que las organizaciones que asuman este hecho deben superar las formas tradicionales de pensar y hacer poltica, aqullas que consideran los problemas espaciales, territoriales, ambientales o urbanos, como meros mbitos secundarios o de retaguardia en el desarrollo de una lucha de clases que acontecera sobre un trasfondo indiferente que, en el mejor de los casos, se asume como controlado y dominado por la burguesa.

Lo que entendamos y practiquemos por poltica territorial surge, quermoslo o no, de la dinmica territorial ya establecida por el movimiento del capital en todas sus formas, incluyendo a la clase trabajadora y su espacio vital, como uno ms de sus atributos. La poltica del territorio se expresa concretamente en el desenvolvimiento y desarrollo real de la lucha de clases en un determinado mbito geogrfico, que es ya el producto de la acumulacin capitalista o de su proceso de expansin. Por lo tanto, debemos comenzar por caracterizar qu es lo que implica para la clase trabajadora pensar todos sus mbitos de lucha territorialmente, para as organizar su accin poltica de manera consciente.

En lo que concierne al actual desarrollo poltico de los sectores organizados de la izquierda en Chile, se nos ofrecen, al menos, tres maneras de abordar estos asuntos:

Si vamos ms all de lo meramente declarativo, gran parte del sector revolucionario, en los hechos, reduce e identifica trabajo territorial con trabajo poblacional. Segn esta tesis que define al territorio de manera absoluta, como una especie de continente mayor dentro del cual se ubicara la poblacin lo territorial sera meramente un enfoque de lucha, una perspectiva de retaguardia y reducto moral desde donde acumular fuerza y as preparar ideolgicamente a los/as pobladores/as para el paso a la ofensiva en el momento de agudizacin de la lucha de clases. Esta concepcin se deriva principalmente de las experiencias histricas de control territorial y poder popular asociados a la reforma agraria, los cordones industriales, las tomas de terreno y la lucha poblacional contra la dictadura; referentes que se superponen mecnica y nostlgicamente sobre la situacin actual. El problema es que no se parte de la conciencia real y concreta de nuestra clase, sino de una conciencia imaginada correspondiente a situaciones histricas precedentes que un grupo de emancipadores profesionales facilitaran prefabricada a nuestra clase, reduciendo el problema poltico a una suerte de evangelizacin de las masas. Pero el ser social, es decir, la conciencia que la clase trabajadora adquiera de s misma y de su situacin histrica objetiva, solo puede ser producto de sus propias experiencias de lucha y organizacin, nunca de su sustitucin por una supuesta conciencia revolucionaria elaborada de antemano y de una vez y para siempre.

Una segunda posicin en algunos casos de intencin revolucionaria se plantea desde la perspectiva de la llamada poltica de las autonomas levantada por algunos movimientos de pobladores/as. El territorio se entiende aqu como una trinchera de lucha, como un espacio donde la clase trabajadora puede desarrollarse de manera autnoma en comunidades, que generaran espacios liberados de la influencia del capital y del estado capitalista. Pero cmo podra nuestra clase sustraerse a las formas reales de subsuncin, explotacin y dominacin del capital si ella misma est constituida por stas? Es el territorio un espacio en disputa que se vuelve autnomo y prefigurativo con respecto al proceso de acumulacin tan solo con declararlo? No. Pretenderlo es negar las propias determinaciones del territorio como forma de organizacin espacial que viabiliza la reproduccin social del capital y de todos sus atributos, incluyendo a la propia clase trabajadora en tanto fuerza de trabajo. No hay verdadera autonoma si solo se limita a la defensa un territorio en particular. No hay autonoma sin el poder propio de la clase trabajadora.

Desde los intentos de recomposicin socialdemcrata de corte populista y anti-neoliberal particularmente el Frente Amplio, pero sin agotarse en ste se apuesta por territorializar y basificar sus apuestas polticas en la ciudadana. Esta sera una de las tcticas para ir ms all del electoralismo y elitismo que se les ha imputado desde diversos flancos. Se ha hecho hincapi, por ejemplo, en los beneficios que tendra descentralizar el aparataje poltico del Frente, sumado a aclaraciones respecto de posibles instrumentalizaciones y prcticas clientelares posicin, no obstante, aun anclada en una concepcin en que la fuerza poltica se desarrolla por fuera o por arriba de la fuerza social-territorial, por lo que se tratara de reconstruir dicha relacin. [2] A pesar de estas buenas intenciones, en los hechos, todo este discurso se ha traducido en un apresurado intento por vincularse con movimientos y organizaciones de base que han sido construidos tras dcadas de lucha en los territorios. Aqu se demuestran los lmites del idealismo socialdemcrata y el nuevo reformismo: a pesar de lo deseable que pueda parecer una estrategia de superacin o salida del neoliberalismo, mientras se condenen y ataquen nicamente las apariencias y efectos del desarrollo capitalista y se sobrevalore la llamada autonoma relativa de lo poltico, el peligro de tal horizonte es terminar degradndose en una mera democratizacin del capitalismo va la recomposicin del bloque en el poder. [3] Por otra parte, la idea de territorializar la poltica [4] es errnea, puesto que como explicamos, la poltica es siempre territorial en tanto es parte de la unidad del proceso social de produccin del territorio. La verdadera pregunta entonces es qu tipo de poltica territorial se est haciendo, una que se implanta apresuradamente sobre los territorios y la clase trabajadora importndole una conciencia prefabricada (sea revolucionaria, autnoma, o ciudadana) y usufructuando de sus experiencias y luchas histricas o una que surge a partir de sus propios segmentos auto-organizados y movilizados.

Partiendo de estas definiciones, pareciera que lo ms apropiado sera identificar el mbito territorial exclusivamente con la accin poltica local o, por lo menos, con un tipo de accin que tiende a operar en un espacio geogrfico circunscrito, sin pretensin de ampliarse ms all de esos lmites. [5] Esto se debe a que pese a sus diferencias en lo ideolgico las tres tendencias descritas poseen un ncleo comn que se expresa en tres premisas centrales: el idealismo tico-poltico; la pretensin de exterioridad del territorio respecto del capital; la pretensin de autonoma de la clase trabajadora frente a las determinaciones del movimiento del capital. La idea general de que es una necesidad fortalecer los territorios con la cual concordamos concebida desde dichas premisas y, por tanto, desde una perspectiva exclusivamente localista, conduce a la idea de que es suficiente con resistir los embates de la acumulacin y el estado capitalista, descartando de antemano cualquier posibilidad de articulacin mayor que adquiera el poder y la capacidad efectiva de hacer frente a semejante fuerza material, tanto econmica como poltica.

Si dejamos de lado las fantasas de una fuerza moral y un exterior autnomo al desarrollo del capitalismo, desde donde provendran todas las fuerzas transformadoras de la sociedad, no queda ms que reconocer que la potencia revolucionaria de la clase trabajadora no surge de su abstracta oposicin moral a la acumulacin del capital, sino de su capacidad para reconducirla hacia la realizacin de su necesidad histrica, es decir, su propia negacin y superacin. Quermoslo o no, los procesos revolucionarios son una necesidad, son el desarrollo de potencias histricas ya contenidas en la sociedad capitalista, y son tambin expresin del ser social de la clase trabajadora y su relacin con otras clases. Por tanto, no son el simple producto de la voluntad revolucionaria, de la conciencia de clase o de la alternativa contra-hegemnica. No hay ninguna identidad ni subjetividad que preceda y sea ajena a la experiencia de las clases sociales en lucha en tanto forma concreta en la cual se realiza la unidad del proceso de acumulacin del capital.

Territorio y accin poltica revolucionaria

 

Acorde con las crticas y consideraciones precedentes, no podemos partir nuestras apuestas de forma idealista, guiando nuestra accin poltica a partir de prefiguraciones acerca de cmo nos gustara que fuese el territorio ideal o liberado, contraponindolo abstractamente a la realidad territorial concreta en la que habitamos actualmente. No podemos basar nuestra accin en ofertones de buenas intenciones irrealizables en las actuales condiciones. [6] Nuestro punto de partida corresponde entonces a la necesidad poltica del trabajo territorial, y de sus organizaciones, de responder a las actuales dinmicas del capital, independiente de si estas rebasan o no la concepcin de trabajo poblacional.

Entendemos, por tanto, el trabajo territorial como el proceso de organizacin y movilizacin concreta de nuestra clase en el espacio social en que habita y se desenvuelve, es decir, donde reproduce sus condiciones de vida y se desarrolla como sector social; un espacio que adems es el resultado de su propio trabajo, aunque dirigido por la clase capitalista, y por tanto, un espacio alienado, que reproduce las relaciones sociales que estructuran la sociedad en su conjunto. As, el trabajo poltico territorial se realiza en la constitucin y consolidacin de organizaciones de base y sus articulaciones, movilizadas en torno a luchas sociales contra enemigos especficos en el territorio (sean stos empresas, administraciones locales, polticas del gobierno central, etc.).

En este sentido, el principal rol que deben cumplir las organizaciones polticas territoriales, es la de unir, organizar y movilizar a nuestra clase en funcin de la lucha que ella va articulando, a partir de sus conflictividades y experiencias concretas. En este proceso, las formas de organizacin siempre deben adaptarse al desarrollo concreto de dichos conflictos y experiencias de lucha, y no subordinarse dogmticamente a formas ideales prefabricadas de una vez y para siempre. La organizacin debe ser capaz de mutar en funcin de las tareas que le imponen la coyuntura y la propia dinmica de la lucha. No es su objetivo esencial preservar una u otra estructura orgnica por s misma.

En sntesis, apostamos por una concepcin ampliada de territorio y de trabajo territorial que supere la marginalidad, el idealismo, el excesivo localismo y el autonomismo. Cules son, a nuestro juicio, las tareas polticas prioritarias para las organizaciones polticas territoriales que se plantean en perspectiva revolucionaria?

1. Densificacin poltica de base: Que la organizacin territorial aporte y contribuya a la densificacin poltica del pueblo trabajador a partir de sus propias necesidades, aumentando su capacidad organizativa y de disputa poltica. Se trata de impulsar su propio desarrollo poltico en cada territorio, profundizando la conflictividad donde esta se manifieste, avanzando desde lo reivindicativo y puntual hacia alternativas programticas emanadas de las propias contradicciones materiales de la acumulacin y las luchas sociales.

2. Despliegue territorial: Que se proponga situar las problemticas y conflictos locales en funcin de perspectivas mayores, ya sean regionales, interregionales o nacionales, que ataquen los problemas estructurales o transversales que se manifiestan en cada conflicto.

3. rganos de lucha y de poder: Avanzar desde la creacin y consolidacin de rganos de lucha territorial hacia rganos de poder del pueblo trabajador, con claridad programtica y capacidad de direccin poltica y social, independientes del bloque en el poder.

4. Convergencia poltica: Propiciar constantemente la convergencia proyectual y programtica entre las organizaciones territoriales y los diversos espacios de articulacin en los que stas se desarrollan, apostando as a fortalecer el entramado poltico-social del movimiento popular.

Cmo avanzar concretamente en estas tareas? En primer lugar, construyendo fuerza social propia donde esta sea incipiente o no exista. Segundo, fortalecer dicha fuerza desarrollando instrumentos polticos con capacidad de sostenerse en el tiempo y lograr ganadas concretas, tales como organizaciones sociales de base, zonales No+AFP y Salud para todos/as, sindicatos, asambleas populares o territoriales, coordinadoras por la defensa territorial-ambiental, frentes o movimientos sectoriales de alcance nacional, etc.

Qu es, finalmente, lo que est en juego en la poltica territorial? Nada menos que el porvenir de nuestros pueblos y nuestra clase. Ninguna fuerza poltica emergente har mecnicamente el trabajo por nosotros/as, ninguna fuerza transformadora har madurar apresuradamente al pueblo trabajador imponindose desde su exterior. Sin fuerza social y poltica propia, sin vocacin de poder surgida desde la lucha da a da en cada territorio, difcilmente podremos avanzar.

[1] Esta contradiccin constituye una de las tesis centrales del filsofo marxista Henri Lefebvre, desarrollada a mediados de la dcada de 1970 en libros como Espacio y poltica: El derecho a la ciudad II (1972), La produccin del espacio (1974) y La supervivencia del capitalismo: Reproduccin de las relaciones de produccin (1976).

[2] Ver subseccin Territorio y Estrategia, tercer punto: Territorios con filo: de hegemonas y emergencias

[5] Se debe puntualizar, sin embargo, que una variante de este localismo puede coexistir perfectamente con la idea de una estrategia nacional (estatal), ya que es ms una perspectiva que consiste en idealizar los territorios, paradjicamente, desde una posicin paternalista; que una que se limite estrictamente a la accin local, es decir, marginal (ver nota 2).

[6] 3 ideas para la poltica post neoliberal y del buen vivir del Frente Amplio en Vivienda, Territorio y Ciudad

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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