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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2017

Tragedia carioca

Eric Nepomuceno
Pgina 12


Hace un ao, Ro de Janeiro mostraba cierto orgullo al realizar los Juegos Olmpicos, que por primera vez ocurran en una ciudad sudamericana. El orgullo era relativo porque el pas viva una crisis poltica y econmica que preocupaba a todos, dejando muchas dudas sobre el futuro.

Recursos federales, estatales y municipales por un valor todava desconocido pero que alcanzaron miles de millones de dlares haban sido invertidos en obras cuyo destino sera quedar como herencia benigna para la ciudad. La villa olmpica, por ejemplo, con sus ms de tres mil departamentos sera una inyeccin de nimo en el mercado inmobiliario.

Es verdad que meses antes de la apertura de los Juegos Olmpicos el gobernador del estado declar situacin de calamidad financiera, una jugada maestra para obtener de Brasilia un par de miles de millones ms argumentando que seran destinados para la seguridad pblica durante el evento. Y tambin es verdad que desde haca algn tiempo que la principal fuente de recursos de Ro, los royalties por la explotacin de petrleo, se haba derrumbado de manera asombrosa.

Otra verdad, en aquel entonces limitada al terreno de los rumores: el gobernador anterior, Sergio Cabral, del mismo PMDB del ahora presidente Michel Temer y del ahora gobernador Luiz Pezo, robaba como quien respira. Bueno, se confirm que Cabral y su pandilla se hicieron con por lo menos 150 millones de dlares, dando muestras de que el apetito de ciertos corruptos es insaciable. Todava no se sabe cunto robaron, pero comparado al tamao del hueco en el presupuesto anual del estado de Ro de Janeiro calculado, a principios de agosto, en alrededor de los seis mil millones de dlares tendr siempre un peso ms moral que material.

Bueno: el desempeo de los atletas brasileos en los Juegos Olmpicos de 2016 fue apenas regular, pese a algunos logros individuales formidables. Pasado un ao de ese evento y cuatro del fiasco del Mundial, qu es lo que se ve en Ro de Janeiro, que por dcadas ha sido llamada de Cidade Maravilhosa? Pues una tragedia cuyas dimensiones parecen desafiar lmites, y que se extiende por todo el estado.

De los ms de tres mil departamentos de la Villa Olmpica, se vendieron menos de 500. Y el mtico Maracan, reformado por casi 500 millones de dlares, hoy es un campo seco y abandonado. Nadie juega al ftbol, entre otras razones porque el estadio est cerrado.

Hubo, por supuesto, una secuencia de aos de gobierno cuya irresponsabilidad fiscal fue ilimitada. El ro caudaloso del dinero del petrleo permiti, adems de robos olmpicos, obras faranicas y de necesidad altamente discutible. Cuando esa fuente sec, el estado se hundi.

Si por todo el interior las marcas del abandono son visibles, en la capital, Ro de Janeiro, y su conurbano, ms que visibles se hacen escandalosas. La Universidad del Estado, la UERJ, considerada la quinta mayor del pas y la undcima de toda Amrica Latina, suspendi el ao lectivo de 2017, por absoluta falta de dinero. No solo profesores pero tambin becarios no reciben su salario desde mayo. Tampoco cobran las empresas encargadas de vigilancia, limpieza, manutencin y del restaurante.

En el sector de salud pblica, las tres esferas gubernamentales nacional, estatal y municipal desde hace mucho dejaron de atender sus instalaciones. El Instituto Pinel, antes referencia en tratamiento psiquitrico, cerr su centro de emergencia por falta de mdicos. El Pedro Ernesto, del estado, nico hospital pblico que ofrece atencin a enfermedades de alta complejidad, solo mantiene 180 de sus 500 lechos en actividad. Como los poco ms de mil mdicos y enfermeros no cobran sus sueldos desde mayo, buena parte de ellos no tiene recursos siquiera para el transporte hacia el trabajo. Casi todos los enfermeros prefieren turnos de 24 horas para ahorrar el dinero de la conduccin. En los 19 hospitales oncolgicos de Ro, el tiempo entre diagnstico y comienzo del tratamiento, que por ley no podra ser superior a 60 das, es de entre diez meses y un ao. La ley tambin determina que 12 por ciento del presupuesto sea destinado a la salud pblica, pero en Ro no llega siquiera a la mitad.

Hay ms de 250 mil funcionarios, entre activos y jubilados, que no cobran desde mayo. Y del salario extra de diciembre del ao pasado, ni un centavo.

Otro punto especialmente grave se observa en la seguridad pblica. El nmero de robos, asaltos y asesinatos se multiplic este ao. Solamente en el primer semestre fueron registrados 3.457 asesinatos. La muy justificada sensacin de inseguridad absoluta trajo consecuencias desastrosas para el turismo: en julio, mes de las vacaciones de invierno, la ocupacin de los hoteles no super el 40 por ciento. Restaurantes, bares y casas nocturnas perdieron ms de la mitad de su movimiento, porque la gente tiene miedo de salir por las noches. Con eso, se agrava la situacin del comercio en general, que a raz de la doble crisis la local y la nacional enfrenta la peor crisis en dcadas. Solamente en julio 914 comercios cerraron sus puertas en la ciudad de Ro de Janeiro. Si se considera el perodo de atencin al pblico diez horas al da lo que ocurri fue el cierre de algn negocio a base de tres por da, uno a cada tres horas.

Ese, en fin, el verdadero legado olmpico dejado a la Ciudad Maravillosa. O, quiz, el verdadero sueo de los que defienden, de manera fundamentalista, la imposicin del Estado Mnimo en Brasil

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/56626-tragedia-carioca


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