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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2017

Trump, Venezuela y las tentaciones militaristas

Editorial de La Jornada
La Jornada


En respuesta a las amenazas de intervencin militar emitidas por Donald Trump el viernes pasado, el presidente Nicols Maduro orden a las fuerzas armadas venezolanas que realicen un ejercicio cvico militar de defensa integral armada de la patria los das 26 y 27 de este mes. De manera adicional a las maniobras castrenses que tendrn lugar en todo el pas, el mandatario llam a sus simpatizantes a prepararse para defender a la nacin de lo que denunci como gesto imperialista.

Pese a que las amenazas referidas resultan en todo punto inaceptables, es necesario considerar que se encuentran marcadas por el creciente empantanamiento que experimenta en el mbito interno la presidencia del magnate, en el cual es ya caracterstico emitir declaraciones sin mayor consecuencia para fines de conservacin electorera de su mermada base social. Como muestra de este manejo declarativo oportunista y demaggico basta apuntar el escndalo en que se vio envuelta la administracin republicana debido a la ambigedad presidencial ante el vandalismo criminal desplegado el sbado 12 por supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia; una ambigedad que, a la postre, Trump se vio obligado a abandonar para condenar sin cortapisas a los racistas. En este contexto de acorralamiento interno del empresario neoyorquino, los amagos contra Venezuela deben verse ante todo como una apuesta para azuzar a los sectores nacionalistas recalcitrantes y concentrar la atencin meditica en el frente exterior.

Sin embargo, fuera del territorio estadunidense, los discursos intimidatorios de Trump tienen efectos graves y, en ocasiones, contraproducentes. Ese es el caso del amago de la Casa Blanca dirigido al gobierno venezolano, pues los gobernantes derechistas de la regin, injustificablemente alineados en un frente diplomtico urdido por Washington, tuvieron que desmarcarse del despropsito intervencionista.

Con todo, el historial de agresiones militares de Estados Unidos impide tomar a la ligera las amenazas del presidente, por lo que un segundo impacto ha sido el de orillar al rgimen bolivariano a la realizacin de los ejercicios militares en cuestin. Aunque se tratara de mera demagogia, la bravata del inquilino de la Casa Blanca podra introducir en la regin sudamericana una lgica militarista absolutamente indeseable, por la cual sera absurdo culpar a Venezuela, y que posee el potencial para desatar una escalada belicista perniciosa para todas las partes, sin otro beneficiario que los fabricantes de armamento, cuyo mayor exportador global es el propio Estados Unidos.

Ante esta posibilidad, los vecinos de la nacin petrolera deben entender los ejercicios militares anunciados dentro de una lgica de legtima autodefensa y no entrar en una espiral de mutua desconfianza. Es de particular importancia prevenir tal escenario, pues en el pasado reciente se vivi una lamentable carrera armamentista entre Colombia y Venezuela cuando el gobierno del ultraderechista lvaro Uribe Vlez se arrog el papel de contrapeso regional al chavismo.

Cabe esperar que el presidente Juan Manuel Santos, quien hasta ahora ha hecho de la bsqueda de la paz la principal bandera de sus dos periodos de gobierno, evite la tentacin de responder con medidas que contribuyan a incrementar las tensiones y, en cambio, acte en consonancia con el hecho de que Venezuela no est amenazando a nadie.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/15/opinion/002a1edi



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