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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2017

Activistas espaoles denuncian el hostigamiento y las amenazas a los barcos humanitarios de las ONG
Refugiados en Lampedusa, del caos libio al fortn europeo

Enric Llopis
Rebelin


Lampedusa, una pequea isla turstica de 5.000 habitantes, a 200 kilmetros de Sicilia y 113 kilmetros de Tnez. Conserva todava en la memoria a los cerca de 300 inmigrantes y refugiados muertos frente a sus costas- durante un naufragio en octubre de 2013, cuando se desplazaban desde Libia hasta Italia. En la embarcacin viajaban unas 500 personas. O de los 800 muertos de otro barco a la deriva, que sali del norte de Libia y se hundi tras recorrer 135 kilmetros, en junio de 2016; centenares de cuerpos se hallaban bajo la cubierta, donde segn el testimonio de los supervivientes, haban sido encerrados. El itinerario podra continuar en noviembre de 2016, con dos naufragios frente al litoral libio, que se saldaron con 240 muertos.

En Lampedusa permanecieron entre el cuatro y el 21 de julio cuatro activistas del estado espaol: Fernando Bermdez, Francisco Jarauta, Antonia Bernal y Joaqun Snchez. Trabaron contacto con personas refugiadas encerradas en el campo de acogida de Lampedusa similar a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE)-, ubicado en un extremo de la isla, a unos cinco kilmetros del ncleo urbano. En el campo estaban recluidas bajo custodia policial y militar- unas 350 personas de diferentes nacionalidades, como Sudn, Nigeria, Camern, Sierra Leona, Costa de Marfil y Somalia. Eran gente muy joven, sobre todo hombres, recuerda el sacerdote Joaqun Snchez; por las tardes saltaban la valla del campo unas 50 personas, que se dirigan a la zona turstica. Entonces uno de los objetivos era comunicarse con su familia a travs del telfono mvil (al tratarse de reas con WiFi gratuito), en los bancos cercanos a la iglesia de San Gerlando. Sacaban la fuerza a partir de la esperanza que las familias haban puesto en ellos, queran escapar de la guerra y el hambre, explica el cura sindicalista y activista contra los desahucios.

El grupo de activistas pudo tratar con los refugiados en el centro del municipio, ya que al campo de acogida no se les permiti entrar; es ms, el polica del centro les pregunt si eran periodistas y les remiti a la Prefectura, donde tendran que solicitar permiso. En Lampedusa la personas refugiadas estn como invisibilizadas explica el sacerdote murciano en conversacin telefnica; la gente no les saluda; y Europa les considera migrantes econmicos, aunque lleguen escapando de matanzas y genocidios; su futuro es la deportacin o la vida en la clandestinidad, en Italia no les conceden el derecho de asilo. Snchez subraya que cuando los activistas preguntaban a las ONG que trabajaban en el campo de acogida, la respuesta era un muro de silencio. No sabemos, o no podemos hablar, nos decan.

Algunos de los refugiados que los activistas conocieron provenan de Sudn del Sur, un pas con recursos petrolferos y en guerra civil desde finales de 2013. El pasado mes de febrero el gobierno declar la situacin de hambruna en varios territorios de un pas en el que cerca de la mitad de la poblacin (unos cinco millones de personas) pasa hambre. Asimismo huan de Nigeria, donde los crmenes que perpetran el ejrcito y la organizacin terrorista Boko Haram han provocado al menos dos millones de desplazados internos en el norte del pas, segn Amnista Internacional. En campos como el de Maiduguri se producen situaciones de hacinamiento, sin que los refugiados tengan disponibilidad suficiente de alimentos, agua potable y servicios de saneamiento.

Algunos refugiados de Lampedusa cuentan que en el desplazamiento desde Sudn hasta las costas de Libia pueden pasar tres meses; es necesaria una buena preparacin fsica, y el apoyo econmico de las familias para pagar a las mafias. Afirman que la va Libia es la nica que permite acceder a la vieja Europa. Tras la agresin militar de 2011 encabezada por Gran Bretaa, Francia y Estados Unidos, el pas norteafricano se divide entre el Gobierno de Trpoli reconocido por la ONU, el Este controlado por el mariscal Jalifa Haftar y las reas en las que operan Al Qaeda, el Estado Islmico y grupos salafistas. Libia es un caos, reconocen los refugiados de la isla italiana, pero consideran que pueden aprovecharse de la situacin para atravesar el pas rumbo a Europa. Explican a los activistas que en el trayecto muchas personas mueren por falta de agua y alimentos, y tambin caminan sin calzado o sufren robos; muchas de las mujeres son objeto de violaciones. Adems tienen que cruzar caminos sembrados de minas.

El sacerdote Joaqun Snchez recuerda alguna de las conversaciones: La palabra Libia les produce terror, tiemblan, gesticulan como si realizaran un disparo de fusil. Sin gobierno ni ley, en Libia se les secuestra; y a continuacin los captores llaman a las familias para pedir el pago de un rescate. Nos dicen que a muchos de los que no tienen recursos, los ejecutan en el momento; y a los que consideran ms fuertes, los encierran en prisiones, donde les maltratan y pegan con los fusiles, agrega el activista. Una comida diaria es la proporcin que se considera adecuada para que no escapen. Para sobrevivir, tampoco pueden pensar en compartir la vitualla con el compaero rehn, ya que los guardianes podran matarlos. Existe en Libia, adems, un mercado pblico de esclavos (pueden pagarse 3.000 euros por una persona), en el que se trafica con seres humanos con el fin de que laboren por ejemplo en la agricultura- a cambio de una comida. Una de las coyunturas que se aprovechan para la evasin, pese a que los guardianes podran disparar, es el trayecto entre la prisin y el lugar donde los esclavos colectan fruta. Finalmente, son aquellos que consiguen escapar de las mafias, o pagar el rescate, los que toman en Libia los barcos y pateras con direccin a la costa italiana.

Adems de los naufragios y los barcos a la deriva frente al litoral, en la isla de Lampedusa se han registrado puntas de mayor afluencia. As, el 15 de marzo de 2011 ACNUR inform del desembarco en un da de 22 botes con ms de 1.600 inmigrantes y refugiados, casi todos tunecinos. La gente de Lampedusa es solidaria, pero se vio obligada a elegir entre la solidaridad con los refugiados y el turismo; nadie les ayud, y los turistas dejaban de llegar a la isla, por lo que tuvieron que elegir. Estos refugiados (palabra que pocas veces se utiliza, en favor del trmino inmigrante) hablaban de sus aspiraciones a los cuatro activistas del estado espaol. Uno de ellos, natural de Sudn, tena el oficio de mecnico y quera una oportunidad para desarrollar su profesin en Italia. Vengo a luchar y a trabajar, afirmaba. Otro sudans, diseador, miraba de reojo a Miln. Los haba con alto grado de formacin, quienes pretendan trabajar en el campo, los que decan ser buenos futbolistas En el mirador de la playa de Lampedusa, un refugiado de Nigeria contaba que en la ruta de Libia a la pequea isla italiana, el barco en el que viajaba se hundi; l sobrevivi, pero tres de sus amigos fallecieron ahogados.

Hay una gran presin para el cierre de la frontera libia. Joaqun Snchez llama la atencin sobre el encuentro mantenido el 25 de julio en Pars entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y los dos lderes actuales de Libia, Fayez al Serraj y Jalifa Haftar. Se trataba de encontrar una salida negociada a la crisis del pas, bajo los auspicios de Naciones Unidas, que incluyera la celebracin de elecciones. Pero en la agenda francesa figura tambin que Libia cuente con un ejrcito regular para combatir el terrorismo, el trfico de armas y de inmigrantes. El hecho de que los contendientes en Libia no alcancen un acuerdo genera inquietud en la UE, pues de los ms de 90.000 inmigrantes y refugiados que han llegado a Italia en 2017, la mayora lo hicieron desde las costas libias. Adems, el plan de ayuda a Italia promovido por la Comisin Europea frente a la llamada presin migratoria incluye la externalizacin de fronteras a pases como Libia, Nger o Mali, lo que segn las ONG implica que estos pases acten en calidad de gendarmes.

En qu se traducen estas reuniones a tres bandas y la gran geopoltica europea frente al sur empobrecido? Mdicos Sin Fronteras (MSF) anunci el 14 de agosto que suspenda las operaciones de bsqueda y rescate que despliega uno de sus buques, despus que Libia anunciara restricciones de acceso a los barcos humanitarios en las aguas internacionales frente a la costa del pas. MSF inform en un comunicado de que tras producirse este anuncio, el 11 de agosto, el Centro de Coordinacin de Rescate Martimo de Roma les advirti de los riesgos de seguridad derivados de las amenazas emitidas pblicamente por la Guardia Costera libia, contra buques de bsqueda y salvamento que operen en aguas internacionales. La organizacin humanitaria resume la nueva coyuntura del siguiente modo: Habr ms muertes en el mar y ms gente quedar atrapada en Libia, segn Annemarie Loof, responsable de Operaciones de la ONG. Los augurios se antojan siniestros. O perecer en un naufragio, o la deportacin a Libia; un pas donde se producen detenciones arbitrarias y la violencia es extrema, lamenta Loof.

El 15 de agosto, inform Europa Press, las amenazas y el hostigamiento de la Guardia Costera de Libia se centraron en el barco de rescate de otra ONG, Proactiva Open Arms. Tras dos horas de hostilidades, el buque pudo proseguir su itinerario hacia Italia. En las redes sociales la organizacin de derechos humanos lleg a propalar el siguiente mensaje: Amenazan con disparar si no seguimos rdenes. Un da antes Save The Children hizo pblico que, ante la incertidumbre generada por los procedimientos de la armada libia, suspenda las operaciones de salvamento en el Mediterrneo. La organizacin critic la decisin de las autoridades libias de aumentar la zona de operaciones de 12 a 70 millas marinas, a partir de la lnea costera; una distancia que entra notablemente dentro de lo que se consideran aguas internacionales, explic Save The Children.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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