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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2017

Motivos para el Referndum del 1-O

Rafael Silva
Rebelin


"Cuando se cierran todas las puertas a una relacin bilateral y no se ofrece ninguna alternativa, el tiempo de la equidistancia y de los clculos electoralistas se acaba. Es totalmente legtimo y necesario exigir ms garantas, pero, no obstante, ante el bloqueo del PP estas no tienen que ser un impedimento para apoyar el referndum y hacer un llamamiento a la participacin. Con las mayoras posibles en el Congreso y con el contexto actual en Catalua, hay que trabajar para que la convocatoria el 1-O pueda ser un referndum. No obstante, es muy difcil que el 1-O acabe siendo el referndum que Catalua necesita, pero esto se debe, sobre todo, a la actitud autoritaria e intransigente del gobierno del PP. En esta situacin, se puede decidir ser un simple espectador o comprometerse activamente para que el 1-O, un referndum desobediente, salga lo mejor posible"
(Jess Gellida)

"Consideramos que la nica derrota que tiene en el horizonte Rajoy es con nosotros. Guste ms o guste menos, si se pone una urna o se inicia el proceso de autodeterminacin en Catalunya, el PP lo tendr muy complicado y se abrir una ventana de oportunidad en el resto del Estado espaol"
(Gabriel Rufin, Diputado de ERC)

"Si no existe una va democrtica a la independencia, habr una va independentista a la democracia para todos los pueblos del Estado"
(David Fernndez, ex Diputado de la CUP)



Hace pocos das se celebraba el segundo centenario del nacimiento del padre de la desobediencia civil, el estadounidense Henry David Thoreau. l nos dej muchas enseanzas, y abri a los pueblos y a las personas una va de rebelda, de contestacin y de enfrentamiento pacfico contra los regmenes y sistemas que intentan imponernos, con la "calma" inexorable de la ley, injustos contextos de aplicacin. Bsicamente Thoreau demostr que toda revolucin democrtica se construye contra la ley, no conforme a ella. El prximo 1 de Octubre viviremos en Catalunya una jornada muy ilustrativa sobre las enseanzas de Thoreau. Partamos de la base de que el Estado de las Autonomas resulta ya agotado, y no nos referimos ahora slo al caso cataln, tan vapuleado desde el Estatut de 2006 "cepillado" por el TC con la complicidad del Gobierno del PSOE del ex Presidente Zapatero, sino por la continua casustica que afecta a leyes autonmicas que son inmediata y constantemente recurridas por el Gobierno Central ante el Alto Tribunal. Acaba de suceder hace pocos meses con la jornada de 35 horas semanales para el personal de las Administraciones Pblicas decretada por la Junta de Andaluca, o con la reciente Ley que afectar a las corridas de toros (sin maltrato ni muerte para los animales) en Baleares. Que no nos vengan con monsergas: en nuestro pas existe nicamente descentralizacin administrativa, pero no autogobierno de las Comunidades Autnomas. El Estado Autonmico jams reconoci las distintas realidades nacionales en condiciones de igualdad con la espaola. Si pretendemos alcanzar ciertos logros legislativos que los parlamentos autonmicos hayan validado, la nica va posible es la desobediencia. No obstante, como muy bien seala Jaume Asens (teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona) en esta entrevista de Sergi Picazo para elcritic.cat, tambin traducida por ngels Var para el medio Viento Sur, cuando la desobediencia implica al mbito institucional la cosa se vuelve ms complicada, ya que afecta a terceras personas ajenas a la propia desobediencia de una manera ms intensa (en este caso, por ejemplo, trabajadores pblicos del consistorio o funcionarios de la Generalitat).

Algunos ingenuos plantearn que el camino es conseguir una mayora alternativa en el Gobierno Central, para as poder refrendar dichos avances legislativos de carcter progresista, pero esta es una va muerta. Y no porque renunciemos a ella, sino porque con la configuracin actual mayoritaria de los dos grandes partidos, un bipartidismo hegemnico apoyado por el poder econmico, los dueos de los imperios mediticos y de la gran clase empresarial, esto es una tarea titnica que an tardar bastante tiempo en ir cambiando. E incluso cuando se consiga superar el listn electoral, habremos de continuar enfrentndonos a una clase dirigente en la sombra que posee el poder y la hegemona, y que es la que controla la mente alienada de millones de personas en nuestro pas. As que desde este punto de vista, todo intento de romper la baraja institucional, toda amenaza contra el status quo de los partidos y poderes hegemnicos, debe ser, de entrada, bienvenida. Y en el fondo, esto es lo que supone la convocatoria de referndum para el prximo 1 de Octubre en Catalunya. Hasta ahora, hemos asistido a un absurdo choque de poderes, donde el Gobierno Central del PP ha desplegado toda su fuerza y abusado de sus recursos, pero un problema poltico no se soluciona interponiendo recursos al Tribunal Constitucional, ni con amenazas, ni con multas ni con inhabilitaciones a los polticos que las promueven. Un problema poltico se soluciona recurriendo a la poltica, es decir, negociando, cediendo y pactando. Un problema poltico se soluciona con voluntad poltica. Y llama mucho la atencin (y hasta causa la risa ms histrinica) que el Gobierno del PP (el ms corrupto de los Gobiernos europeos con diferencia) denuncie que las instituciones catalanas ignoran, se saltan o se colocan por encima de la ley, cuando ellos son los primeros que hacen caso omiso de las normas que no les interesan, como por ejemplo hacen continuamente con la Ley de Memoria Histrica, motivo por el cual han sido sentenciados por diversos tribunales internacionales.

Por tanto, los primeros que se llenan la boca con "la ley" son los primeros que la incumplen sistemticamente. Basta ya de tanto cinismo e hipocresa! Tambin argumenta tpicamente Rajoy que "lo que sea Espaa lo decidirn todos los espaoles", o que "yo no puedo liquidar la soberana nacional", y otras sandeces por el estilo, para ocultar en realidad su absoluta negativa a pactar el referndum. Hugo Martnez Abarca lo ha explicado muy bien en este artculo para el medio Cuarto Poder: "Que el Brexit afecte a toda Europa no hace que a nadie se le haya ocurrido pensar que la votacin de los britnicos era ilegtima porque no votaron todos los europeos. A nadie se le ocurri que la independencia de Quebec o Escocia tuviera que ser votada por todos los canadienses o britnicos. Los mbitos de soberana poltica son en el siglo XXI lo suficientemente flexibles como para asumir que ese "que voten todos los espaoles" simplemente encubre la voluntad de que no vote nadie". El problema es que cuando la ley se convierte en un coto privado de caza, sostenida y amparada por una serie de poderes que la utilizan a su servicio (como ya dejaron escrito Marx y Engels), la ley se convierte en s misma en una herramienta ilegtima, y de ah la necesidad de su desobediencia, como planteaba Thoreau. Por tanto, en el caso cataln, hoy da la situacin ha encallado de tal modo que el referndum es condicin indispensable para que el conjunto de la ciudadana se manifieste, y en caso de ganar el "SI", Catalunya pudiera ser pionera en ser tratada de igual a igual con el Estado Espaol. Ello no obsta para que posteriormente pudiera ser negociada otro tipo de relacin con el Estado Espaol, de carcter federal o confederal, o incluso de Estado Libre Asociado, tal como sugiere Jaime Pastor en esta entrevista para el medio eldiario.es.

Pero de momento, la celebracin del referndum es boicoteada y bombardeada por tierra, mar y aire por parte de las fuerzas polticas de la derecha. Y ante este pattico escenario, de unas leyes injustas y de unos gobernantes necios y autoritarios, indecentes y vergonzosos, la desobediencia es el nico camino posible. Pero no nos engaemos: la desobediencia implica valenta y riesgo, y hay que seguir aplicndola en todos los escenarios que creamos insuperables, tales como nuestro escenario europeo. Y as, el nico camino para superar realmente la austeridad impuesta y conseguir la soberana econmica necesaria, ser la desobediencia frente a los tratados europeos, y la salida del euro y la propia Unin Europea, si fuera necesario. Pero volvamos a la cita participativa catalana, que es la que nos interesa en este momento. Hace pocos das, Mart Caussa editaba un breve documento a modo de preguntas frecuentes (FAQ's) en torno al referndum cataln, cuya lectura es muy recomendable. Tomando sus palabras, el 1-O "se vota por una revolucin poltica en una parte del actual Estado Espaol". El principal argumento en contra que pone el Gobierno del PP (y sus aliados PSOE, C's y la ambigedad o tibieza de una parte de UP) es que dicha convocatoria es ilegal, porque as lo ha declarado el TC. Ellos parten de una interpretacin fundamentalista de la Constitucin, y de un concepto de "soberana nacional" (tiene mucha gracia que el PP la mencione, cuando la llevan triturando en las instancias supranacionales europeas durante aos) que otorga la capacidad de decisin "al conjunto del pueblo espaol", pero jams han planteado un referndum para el conjunto del pueblo espaol, ni han aceptado la legitimidad de una ley autonmica para poder celebrarlo, luego se trata claramente de una falta de voluntad poltica para aceptar tal hecho. De hecho, no existe unanimidad entre los juristas de prestigio de nuestro pas en el hecho de si se podra haber "fabricado" el entorno legal para poder celebrar el referndum.

Ms all de su legalidad, se discute su legitimidad. Pues veamos: la celebracin del referndum ha sido reclamado en Catalunya por millones de personas durante los ltimos aos en mltiples y masivas manifestaciones, todas las encuestas coinciden en afirmar que ms del 80% de la poblacin catalana desea su celebracin (que no la proclamacin de la independencia, sino la celebracin de la consulta), la inmensa mayora de los Ayuntamientos catalanes lo apoyan, y en el Parlament existe una mayora absoluta partidaria de celebrarlo. Dado este aplastante escenario mayoritario a favor de la consulta, hubiese sido tan fcil como que el Gobierno Central pactara con las instituciones catalanas las condiciones para la celebracin del referndum (acordando el porcentaje mnimo de participacin para considerarlo vlido, las preguntas de las papeletas, o el mnimo porcentaje para considerar vencedora a alguna posicin, entre otros asuntos). Pero no. El Gobierno del Partido Popular y sus aliados se enrocaron en la negativa cerrada a pactar ningn tipo de consulta que implicara un cierto derecho a la autodeterminacin, y as hemos llegado a esta absurda situacin. Se aduce que la poblacin catalana es vctima de una obsesiva y txica influencia de los medios de comunicacin propios, pero...acaso no ocurre eso mismo con los medios de comunicacin a nivel estatal? O cul es el motivo para que a da de hoy an continen las fuerzas polticas del bipartidismo como las ms votadas ante una posible cita electoral? Es que acaso no es manifiesta la manipulacin que medios como Televisin Espaola (La 1, La 2, Canal 24h, etc.) vierten continuamente a sus espectadores, alejndose de posiciones crticas y plurales, veraces e independientes? O es que acaso todos los grandes medios de comunicacin privados del pas (prensa, radio, canales de TV...) no son claros cmplices e instigadores del bipartidismo? La prueba evidente la tenemos en el acoso y hostigamiento que sufre la formacin poltica UNIDOS PODEMOS desde todos estos medios.

Se alude tambin falazmente a la "divisin" de la sociedad catalana que la "deriva" soberanista est provocando, pero...es que acaso todas las votaciones, todos los comicios, todas las citas electorales, todos los pronunciamientos polticos de una sociedad, no la dividen ya de facto? Si tuvisemos miedo a la divisin, la democracia no existira. Porque la democracia implica la manifestacin popular, y por tanto, que sta se decanta hacia unas posiciones u otras, en libertad, y a partir de ah, el juego poltico, la negociacin y la fuerza de las mayoras (con el debido respeto a las minoras) tiende progresivamente hacia la instalacin de nuevos escenarios polticos que nos gobiernan a todos. Cualquier proyecto de ley divide a la sociedad entre sus partidarios y sus detractores, pero no hay que tenerle miedo a eso, a lo que hay que temer es a no poder hacerlo. Acaso no nos dividieron el refermdum sobre la OTAN o las leyes del aborto o del matrimonio homosexual, por citar slo algunos ejemplos? Tambin se vierten opiniones sobre la aviesa y oscura intencionalidad del referndum, tales como que el proceso soberanista cataln es en realidad "un proyecto de sus lites sociales", o un proyecto "para tapar la corrupcin de los partidos gobernantes", e incluso, desde algn tmido sector de la izquierda, que el referndum "no ofrece las debidas garantas". Vayamos por partes. La burguesa catalana en su prctica totalidad es contraria al ejercicio del derecho de autodeterminacin, al referndum del 1-O y, por supuesto, a la independencia. El referndum es un reclamo popular, transversal e interclasista, y la mejor prueba de ello es que quienes se declaran abiertamente contrarios son los grandes empresarios, que amenazan (y algunos lo han hecho ya) con abandonar Catalunya si contina el proceso. Y con respecto a las garantas que algn sector de la izquierda reclama, Alberto Garzn lo explic muy bien en este artculo, aludiendo a la limitacin en el planteamiento de la propia pregunta, que no ofrece posibilidades a las personas que optan por otras alternativas (principalmente, la alternativa federalista). Pero todo ello es fruto de la incapacidad de un Gobierno que se ha negado a pactar, como afirmbamos ms arriba, las condiciones para esta consulta popular.

Ante la indefinicin del escenario, y las variantes del mismo, Jess Gellida se manifiesta en este artculo en los siguientes trminos: "Si al final la represin del Estado --que utiliza sus cloacas para combatir adversarios polticos--, consigue que el referndum no sea tal, el 1-O, igualmente, habr sido un acto de soberana, que servir para continuar presionando polticamente al Estado y avanzar en la construccin de la Repblica Catalana. En este sentido, las fuerzas del cambio no deberan obviar que, actualmente, el proceso soberanista es el principal desafo en el camino hacia una ruptura democrtica del rgimen del 78, una punta de lanza que puede facilitar la apertura de procesos constituyentes en todo el Estado. El 1-O, sea o no un referndum, tendr efectos polticos de gran relevancia, la cuestin es si ser en clave constituyente o reaccionaria. La movilizacin sostenida y la participacin sern decisivas, donde la unilateralidad y la fraternidad tienen que ir de la mano. Hay que conjugar la reivindicacin por la autodeterminacin desde Catalua con tejer alianzas por el derecho a decidir dentro y fuera del Estado Espaol". Y sobre la reclamacin de un referndum pactado con el Estado que una parte de PODEMOS reclama, Gabriel Rufin (ERC) en esta entrevista sostiene: "Conviene recordar que lo que defenda Podemos y los comunes era un referndum pactado. Es lo que siguen defendiendo. Me parece muy bien y es legtimo. Pero la pregunta es, cmo se hace? Cmo se pacta un referndum con Rajoy? De hecho, otro de los mantras del mundo de Podemos y de los comunes es que cuando se gane a Rajoy todo cambiar. Eso significa que est convencido Snchez? Est convencido Rivera? El Tribunal Constitucional? Significa que est convencida la Fiscala?". No reconocer estas realidades de partida, en efecto, puede conducir a planteamientos absolutamente ingenuos e incoherentes. Podramos por tanto verter muchas crticas a las imperfecciones del proceso llevado a cabo por las autoridades pblicas catalanas, as como errores en el planteamiento y limitaciones en su ejecucin. Pero ante el referndum planteado, en la forma y modo planteados, y ms all de todas las limitaciones formales, inconvenientes garantistas y posibilidades de vinculacin, slo existen dos posturas: o el apoyo explcito o su ataque. Entendemos que el ataque en el fondo se corresponde slo con tintes antidemocrticos, luego desde un punto de vista del respeto hacia los modelos de democracia decisoria, slo cabe su explcito apoyo.

Desde las trincheras del rgimen se busca deslegitimar la cita del 1-O, restarle importancia, declarar de antemano su inutilidad prctica, para de esa forma desmotivar y desmovilizar al conjunto de la ciudadana catalana, as como mover el espantajo del miedo, ante el choque de trenes que se avecina, pero todo ello no es sino municin a la defensiva, ante el miedo que genera que el 1-O se convierta en una cita masiva, con una importante participacin, y donde gane ampliamente el "SI". Es el miedo que genera en las lites polticas y econmicas de este pas la amenaza de proclamacin de independencia de una prxima Repblica Catalana, escenario que todos los republicanos y republicanas de este pas pretendemos conseguir a nivel estatal. Entonces, puede que llegue el verdadero choque de trenes, porque los poderes fcticos que an nos gobiernan en la sombra desde la Transicin se enfrentarn an con ms virulencia a la mayora parlamentaria favorable a la Repblica Catalana, y sta deber hacer funcionar al pas bajo las amenazas y chantajes de las lites econmicas y polticas, y la legalidad catalana deber ser defendida con el apoyo de movilizaciones de masas continuadas, buscando tambin la complicidad y solidaridad del resto de los pueblos del Estado Espaol, as como el reconocimiento internacional que ahora no se posee. Ninguna revolucin triunfa si no tiene detrs a un pueblo. Se deber iniciar un proceso de desconexin negociado con el Estado Espaol monrquico, para romper definitivamente los lazos que tejen su podero y continan imponiendo leyes injustas desde su ilegtima atalaya. se ser el verdadero choque de trenes, y habremos de estar preparados, tanto catalanes/as como ciudadanos/as de otras Comunidades. Para la izquierda poltica, social y meditica se abrir una nueva ventana de oportunidad reforzada, ya que tendremos la ocasin de aprovechar la brecha abierta por este proceso para empoderarnos, y cuestionar abiertamente y con ms fuerza que nunca el obsoleto, anacrnico y antidemocrtico rgimen de la Constitucin de 1978. Porque si no podemos abrir la brecha a nivel estatal debido al dominio hegemnico del bipartidismo y sus acrrimos y antediluvianos defensores, quiz podamos seguir abriendo brechas ms pequeas, ms limitadas, pero que contribuyan a deteriorar este rgimen, y a abrir procesos constituyentes dirigidos por la inmensa mayora social, en defensa de sus intereses. Creemos que esta es la autntica leyenda del 1-O. Que los rboles concretos no nos impidan ver el bosque.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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