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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2017

Medallas, escapularios y procesiones marianas en agosto

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


Gracias a la extraordinaria labor del observatorio del laicismo www.laicismo.org y a toda la red de colaboradores y colaboradoras de Europa Laica que lo apoyan hemos podido conocer, diariamente, la cantidad de ministros, alcaldes, presidentes de la diputacin, delegados del gobierno y concejales que este verano estn participando en centenas de procesiones, imposicin de medallas a vrgenes, misas y otras raras liturgias catlicas, como el curiossimo y estrafalario descenso del lienzo de la Virgen de la Paloma en Madrid. Todos estos cargos pblicos suelen ir acompaados por funcionarios de cuerpos diversos de la administraciones (bomberos, policas, bandas municipales etc.) y un sinfn de paniaguados. Decir que vivimos en un Estado aconfesional cuando los representantes pblicos participan, sin el menor rubor, en estas liturgias catlicas es, cuando menos, contradictorio. En algunas comunidades autnomas se ha llegado al ridculo de fomentar peregrinaciones catlicas que estaban totalmente muertas (caso del llamado Ao Santo Lebaniego) y donde se han creado, incluso, sociedades pblicas para gestionar esas peregrinaciones. El ridculo mayor lo ha hecho Miguel Angel Revilla que llev a Santander, para promocionar el Ao Santo Lebaniego, a Enrique Iglesias y todava los santanderinos estn esperando saber cunto costo esta patochada-all donde est Miguel Angel Revilla siempre hay sospechas de chanchullos- (ver http://diario16.com/ano-santo-lebaniego-listillo-las-anchoas/)

Muchos de estos cargos pblicos, para justificarse, claman por la tradicin popular y la cultura. En general, si se estudian un poco estas liturgias y fiestas veremos que la mayora no tienen ms all de dos siglos y generalmente estn unidas a la creacin de un imaginario social ultra reaccionario frente al avance del liberalismo espaol. Pero no es este el objeto de este artculo. El objeto es apoyar y a dar nimos a todos y todas los alcaldes y concejales que se niegan a asistir a estas liturgias catlicas, salvaguardando, de verdad, la supuesta confesionalidad del Estado y sus instituciones. Desde luego a la cabeza est el alcalde de Santiago, Martio Noriega, poltico de En Marea, que lleva desde el 2005 resistiendo, como puede, a las presiones que le llegan desde todos lados, para asistir a la fiesta patronal del apstol y patrn de Espaa y junto a l son muchsimos y muchsimas concejales que intentan promover el laicismo institucional y la libertad de conciencia. Algunos ayuntamientos, como el de Valencia, el de Santiago y/o el de Gijn, por ejemplo, han suscrito acuerdos para impulsar una red de municipios laicos en Espaa, algo ms que conveniente.

Una de las razones de asistir a estas jolgorios litrgicos catlicos es el populismo electoral. Se pretende quedar bien con todo el mundo y enganchar votos por todos lados; en general esta es una de las razones que ms pesa. Es el famoso populismo. Por cierto, una mayora de cargos pblicos de Podemos, Comprims, Izquierda Unida o En Marea -los supuestos populistas-han sido los menos populistas al no seguir la corriente populacheras de asistir a las fiestas y liturgias catlicas. No ha sido el caso de Ahora Madrid y a la alcaldesa Manuela Carmela que se est caracterizando por todo lo contario, acudiendo a un sinfn de actos confesionales catlicos pese a las promesas electorales que formularon antes de las elecciones; del laicismo institucional prometido a portar escapulario en la Virgen de la Paloma!

Es curioso que este ncleo laicista de representantes del pueblo sean considerados, por la mayora del resto de representantes que si acuden a estos actos confesionales, como intransigentes e intolerantes, incluso extremistas. El mundo al revs! Marcelino Menndez Pelayo, el ms insigne polgrafo montas, dedic una de su obras ms importantes Historia de los heterodoxos espaoles a documentar la historia de los heterodoxos a los que consideraba fuera de la Nacin espaola; crea que el cristianismo era el sustrato de la Nacin y el Estado y que todos aquellos que no haban comprendido este asunto eran heterodoxos que contribuan a disolver la Nacin. En el epilogo de esta interesantsima obra Menndez Pelayo hace la siguiente observacin:(..), aunque no sean muchos los librepensadores espaoles, bien puede afirmarse de ellos que son de la peor casta de impos que se conocen en el mundo, porque, a no estar dementado como los sofitas de ctedra, el espaol que ha dejado de ser catlico es incapaz de creer en cosa ninguna, como no sea en la omnipotencia de un cierto sentido comn y prctico, las ms veces burdo, egosta y grosersimo. De esta escuela utilitaria suelen salir los aventureros polticos y econmicos, los arbitristas y regeneradores de la Hacienda y los salteadores literarios de la baja prensa, que, en Espaa como en todas partes, es un cenagal ftido y pestilente. Slo algn aumento de riqueza, algn adelanto material, nos indica a veces que estamos en Europa y que seguimos, aunque a remolque, el movimiento general() Espaa, evangelizadora de la mitad del orbe; Espaa martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; sa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El da en que acabe de perderse, Espaa volver al cantonalismo de los arvacos y de los vectores o de los reyes de taifas.

Es una observacin que nos evoca, desafortunadamente, un cierto discurso poltico de nuestros das.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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