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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2017

La ley de la burguesa rentista

Ral Prada Alcoreza
Rebelin


Con gran algaraba de las burguesas [1] comprometidas en la destruccin del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS), se promulga la ley que se nombra como de Proteccin, de Desarrollo Integral y sustentable del TIPNIS, Ley 969. El presidente Evo Morales promulg la Ley 969, que levanta la intangibilidad sobre el Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Scure en un coliseo colmado de dirigentes de diferentes organizaciones de Beni [2]. Con esta promulgacin el gobierno extractivista, del modelo colonial del capitalismo dependiente, cree resolver el conflicto del TIPNIS, con un golpe jurdico-poltico, que vulnera la Constitucin y viola los derechos de las naciones y pueblos indgenas, consagrados en la Constitucin. Cuando lo nico que ha hecho es abrir una nueva fase del conflicto [3].

El gobernador del departamento del Beni ha dicho que los que se oponen a la construccin de la carretera se oponen al desarrollo del Beni; el presidente declara enemigos del Beni a los que se oponen a la carretera. Ambas declaraciones corresponden a desgastados discursos del chantaje chauvinista. Ambos hablan de desarrollo, que conciben como buenos comerciantes, como expansin del mercado y del consumo; la apertura de carreteras para el transporte de mercancas; adems de considerar que las carreteras integran al pas, especialmente sta, la que atraviesa el bosque del TIPNIS. Esta concepcin del desarrollo, mas bien, reducida al antiguo mercantilismo, escuela rebasada por la economa poltica, es la que prepondera en los discursos, en el escenario montado para la promulgacin de la ley, que levanta la intangibilidad del TIPNIS; la que prepondera en los argumentos si podemos hablar de argumentos cuando se trata de consignas mal aprendidas de la masa elocuente de llkunkus.

Lo que se oculta, fuera de que si hacemos caso a esta antigua concepcin mercantilista del desarrollo, que ya es una consecucin lamentable, es que se entregan concesiones a empresas trasnacionales extractivistas de la energa fsil; que se abren las compuertas a las empresas madereras, contribuyendo a la ley que sac el gobierno progresista favoreciendo a las empresas madereras; aunque lo haca a nombre de la defensa de los bosques. Contradicciones ya acostumbradas en los discursos del presidente y en las acciones del gobierno progresista. Se abre el TIPNIS a la vorgine de la ampliacin de la frontera agrcola, principalmente de la coca excedentaria. Lo que se oculta es que este gobierno es un instrumento de la dominancia mundial de la burguesa de la energa fsil [4]; en consecuencia, cumple con las tareas de mantener, preservar, la explotacin de la energa fsil, acompaada de la explotacin minera y otras prcticas depredadoras, aunque sean agrcolas.

El discurso del desarrollo ya es harto conocido en Bolivia, en Amrica Latina y en el mundo. Es el discurso impuesto por la hiper-potencia emergente de la segunda guerra mundial, como estilo de hegemona. Este mismo discurso que se usa para, disque, interpelar al imperialismo; usando un estilo discursivo y de proyecto hegemnico elaborado por este imperialismo. Las incongruencias saltan a la vista y al odo. Empero, esto es lo que menos les sobresalta a los voceros del desarrollismo en la etapa tarda del capitalismo y la modernidad, la etapa de la decadencia, de la que forman parte. Lo que menos les interesa es la coherencia lgica, la consecuencia poltica, menos la lucha efectiva contra el imperialismo real. Lo que les interesa es el teatro poltico, la simulacin y la proliferacin de las apariencias. Disfrazados de revolucionarios han destruido la reciente revolucin que hizo el pueblo boliviano. Son el mejor instrumento de la dominacin mundial del sistema-mundo capitalista, pues destruyen ms eficazmente que los neoliberales, liberales y conservadores, las capacidades de lucha del pueblo; debido a que se presentan como revolucionarios, y accionan como demoledores y sepultureros de la revolucin. Despiertan todos los prejuicios ateridos en las subjetividades populares, el mito patriarcal, el mito del mesas, el mito de la obediencia sin crtica, la fe; desatan los machismos ateridos, los conservadurismo recalcitrantes; adems de servir de instrumento eficaz a la continuidad de la dependencia, por la va del modelo colonial extractivista.

Lo que llama la atencin es que haya gente que crea que stos sean revolucionarios, sobre todo, los intelectuales apologistas [5]. Se entiende que la masa elocuente de llunkus lo crea; no tienen otra idea y otra imagen de lo que es ser revolucionario. Consideran, por analogas, pues antes siguieron a otros caudillos, no necesariamente populistas, que se trata del lder, nada ms. Se entiende que la otra masa, menor, de oportunistas, siga el juego, pues de lo que se trata es de la oportunidad para situarse en el poder y preservarlo; aunque no entiendan ni la Constitucin, ni el mismo discurso de su jefe. Se entiende que los dirigentes cooptados, que ya no representan a su base, ni responden a la democracia sindical, prefieran resumir la figura de revolucionario a lo que son; dirigentes campesinos, obreros, gremiales o barriales; por lo menos, en los rasgos populares se parecen al jefe. Eso sera lo revolucionario.

Lo que no se entiende que aliados y parte del gobierno, militantes de los partidos comunistas, consideren a esta gente como revolucionarios. Se puede hasta entender que se diga que se trata de alianzas transitorias con parte de la burguesa nacional, la ms nativa, o con sectores populares; empero, confundir estas figuraciones barrocas como revolucionarios, habla tambin del oportunismo descarnado de estos militantes comunistas.

No se entiende todo esto, estos comportamientos enrevesados, desde la perspectiva de la consecuencia poltica, que sera una buena perspectiva, empero, limitada. Sin embargo, se entienden estos comportamientos polticos e ideolgicos si los vemos desde la perspectiva mundial del fenmeno de la simulacin del sistema-mundo cultural [6].

Desde la perspectiva de la simulacin, como lo hemos dichos varias veces, no interesa lo que ocurre sino que se crea que ocurre lo que dice el discurso de la dominacin. En la era de la simulacin no interesa la revolucin en tanto revolucin, es decir, en como transformacin estructural e institucional; lo que interesa es el mito de la revolucin, la simbologa revolucionaria, las imgenes en juego; pues de lo que se trata es del gran espectculo revolucionario. Asistir y desplegar el gran teatro poltico. Las revoluciones, en la era de la simulacin, ya no se dan, primero como tragedia y despus como comedia, como deca Karl Marx, sino se dan como espectculo.

Estos revolucionarios de pacotilla [7], son revolucionarios en la narrativa oficial; son revolucionarios porque estn ungidos por ese smbolo estatalmente. Son revolucionarios porque as aparecen en la narrativa estatal difundida en la propaganda y publicidad; que por cierto, no tiene calidad literaria. Lo que importa es esto; no si son o no son realmente. Este no es el dilema, en la era de la simulacin; en esta era el dilema es aparecer o no aparecer en los medios de comunicacin.

Ciertamente, no todo puede ser teatro poltico; el teatro poltico tiene que sostenerse en alguna materialidad no teatral, en una arquitectura e infraestructura. Esta es la malla institucional del Estado-nacin ocupado por los gobernantes, la forma de gubernamentalidad clientelar. Aunque le den otros nombres, como el de Estado-plurinacional, sigue siendo el mismo Estado y la misma estructura liberal, colonial, republicana. Otra realidad no teatral es lo que hace el gobierno progresista, lo que hace efectivamente; desnacionaliza lo nacionalizado, opta por compra de acciones que llama nacionalizaciones; no hace la reforma agraria, mantiene los latifundios; favorece a los grandes monopolios y a la explotacin depredadora de los transgnicos, entre ellos la soya; garantiza el control sobre nuestros recursos naturales por parte las grandes empresas trasnacionales extractivistas; ataca a las naciones y pueblos indgenas y territorios. Esto, efectivamente, es no solo continuar con el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, sino llevarlo ms lejos, ms rpido y de manera ms eficaz que los anteriores gobiernos. Con lo que resulta que el gobierno progresista es el mejor dispositivo al servicio de la dominacin mundial, al servicio del imperio.

El conflicto del TIPNIS resume o condensa los conflictos con el gobierno progresista; hablamos de los conflictos sociales, tambin los conflictos polticos, sobre todo, en lo que respecta a la proyeccin de la Constitucin. Desde un principio, el conflicto del TIPNIS delata los compromisos del gobierno con ni siquiera una geopoltica del Estado Brasilero, que sera mucho decir, sino con la geopoltica de la economa poltica del chantaje de empresarios que optaron por la ganancia especulativa, descartando la ganancia lograda por la competencia. Los gobiernos de Evo Morales Ayma y de Luiz Incio "Lula" da Silva se encontraban, desde un principio, enredados en la maraa de la economa poltica del chantaje de estas empresas. En otras palabras, en el logro de super-ganancias por medios especulativos y tramposos. Formaron parte, desde un principio, de un proyecto de burbujas especulativas. Que les dieron su parte, que en lenguaje comunicacional y jurdico llaman coima, es indudable; empero, este no es el asunto primordial. Siendo presidentes, no solo forman parte de redes de corrosin institucional y de corrupcin, sino de este capitalismo especulativo y extractivista.

Lo que hay que destacar es esto; la transformacin de las estructuras y formas de relacin preponderantes en el sistema-mundo capitalista. En el ciclo de clausura de la estructura de larga duracin del capitalismo vigente, cuando domina el capitalismo financiero y especulativo, la estructura del sistema-mundo predominante es precisamente la de la realizacin especulativa de la ganancia. Es decir, la que corresponde a las dinmicas financieras. Entonces, partiendo de esta perspectiva, el tema no es el que ambos presidentes reciban coima de empresas trasnacionales o, en el caso de Lula, nacionales, sino que al formar parte de esta red del capitalismo especulativo, ya forman parte de la burguesa rentista, la que se conforma, en los diagramas de poder de la economa poltica del chantaje.

El gobierno progresista boliviano no poda eludir su compromiso con el bloque mundial burgus; lo que pudo hacer, es diferir su decisin y medida por construir la carretera. Esta es la tarea de la burguesa rentista y del Estado-nacin subalterno, que tiene que garantizar la transferencia de recursos naturales de la periferia al centro del sistema-mundo capitalista. Desde esta perspectiva, el interpelarlo, al gobierno progresista, por incoherente o incongruente, ya no resulta adecuado, pues inconsecuente con qu?, incongruente con qu?

El problema de la crtica no hablemos del anlisis poltico, pues ste cree en los discursos es que todava se apega a las representaciones y auto-representaciones, atiende todava a la ideologa autocomplaciente. La crtica para ser deconstructiva tiene que abandonar no solo parcialmente sino plenamente el mundo de las representaciones; concentrarse ms en el mundo efectivo, en sus acontecimientos. Sobre todo, en las transformaciones estructurales del mundo efectivo. Entonces, se podr ver el mapa actualizado de los juegos de poder, la configuracin concreta, en la coyuntura, de los diagramas de fuerza y las cartografas polticas, los entramados de la burguesa mundial, de la que forman parte los gobernantes enriquecidos.

Ante semejante decadencia, la responsabilidad de los pueblos es ciertamente defender la vida; de manera concreta, defender los territorios, los pueblos, los ecosistemas atacados, por la civilizacin moderna, en su etapa decadente, por el sistema-mundo capitalista, en su etapa especulativa, defender los derechos de los pueblos, los derechos sociales, los derechos de la naturaleza, conquistados.


Notas

[1] Ver Gobierno de las trasnacionales extractivistas y de la burguesa de la coca excedentaria
http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/gobierno-de-las-trasnacionales-extractivistas-y-de-la-burguesia-de-la-coca-excedentaria/.  

[2] Leer Evo declara enemigos de Beni a los que se oponen a la carretera. El Deber. Santa Cruz. http://www.eldeber.com.bo/bolivia/Evo-declara-enemigos-de-Beni-a-los-que-se-oponen-a-la-carretera-20170813-0009.html.

[3] Ver La guerra de la madre tierra I. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/la_guerra_de_la_madre_tierra_i.

[4] Ver La hiper-burguesa de la energa fsil. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/2017/07/19/la-hiper-burguesia-de-la-energia-fosil/.

[5] Ver La intelectualidad apologista. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/2017/06/02/la-intelectualidad-apologista/.  

[6] Ver El mundo como espectculo. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/el_mundo_como_espect__culo.  

[7] Ver Revolucionarios de pacotilla. https://voluntaddepotencia.wordpress.com/2017/05/08/revolucionarios-de-pacotilla/.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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