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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2017

Unidos contra la derecha

Obrero Socialista / Socialist Worker

Tras la violencia en Charlottesville, la International Socialist Organization (Organizacin Socialista Internacional) apela a la protesta y a la solidaridad para enfrentar y derrotar a la extrema derecha.


El presuntamente nuevo movimiento "alt-right" perdi su mscara, revelando la aeja y repulsiva cara del fascismo, el que muchos crean era ya una reliquia de la historia.

El rally "Unir la Derecha", del fin de semana pasado en Charlottesville, Virginia, no tuvo nada que ver con la supuesta defensa de "libertad de expresin", sino con una estatua confederada; dio acogida a los nazis, quienes merodearon las calles buscando a gente que asaltar; y culmino con un ataque terrorista, cuando uno de arroll a una multitud de manifestantes pacficos con su carro, matando a la activista local Heather Heyer, 32, e hiriendo a docenas, muchos de gravedad.

La indignada respuesta contra terror nazi en Charlottesville fue inmediata y poderosa, con protestas y vigilias en cientos de ciudades. De todos lados vinieron las denuncias contra la violencia racista; de todos lados, excepto de la Casa Blanca, ni de la boca de Donald Trump.

Este es un momento decisivo. "Tras el abierto despliegue racista, ser la extrema derecha regresada a los mrgenes de la poltica, o ser el movimiento normalizado, permitindole entretejerse an ms profundamente en el discurso nacional?", pregunt el New York Times.

La respuesta a esta pregunta depende de lo que los millones de personas que desprecian a Donald Trump y a la derecha hagan en las prximas semanas y meses.

Debemos superar el temor que los fascistas nos quieren hacer sentir y organizar protestas masivas para detener este cncer ahora, antes de que pueda convertirse en una amenaza mayor. Eso significa organizar protestas abiertas a todos los afectados por esta amenaza--la gran mayora--con el fin de rendir la extrema derecha irrelevante.

Despus de la nauseabunda violencia fascista en Charlottesville, sabemos que la extrema derecha no busca ganar votos para avanzar; tampoco no le importa el favor de las encuestas. Por eso, no podemos derrotarlos con "simplemente ignorarlos", como sugieren los liberales.

Si no detenemos a la extrema derecha hoy, nos impedirn organizar maana; es as de simple. Esta no es una batalla que elegimos, pero es una que debemos ganar.

Tambin debemos tener claro que no podemos confiar en la polica para protegernos de los fascistas, o en el gobierno para negarles permisos. Depende de nosotros mismos defender nuestras comunidades y nuestros movimientos de los ataques de la derecha.

Si tenemos xito, Charlottesville podra ser recordado como un hito, no slo en nuestra lucha contra la derecha, sino en nuestra capacidad de organizar por nuestras propias demandas.

La Organizacin Socialista Internacional asume esta urgente lucha y se suma al llamado de tantas organizaciones e individuos tras Charlottesville: luchar unidos para enfrentar y derrotar al fascismo.

Habr fogueos en las prximas semanas, desde Boston a Berkeley, pero esta lucha debe llegar a cada ciudad y pueblo, a cada comunidad, a cada campus y a cada lugar de trabajo. Hacemos un llamado a todos nuestros simpatizantes y a toda la izquierda a unirnos y luchar.

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El incidente ms pavoroso en Charlottesville el pasado fin de semana fue, por supuesto, el ataque terrorista del neonazi James Fields, cuando el integrante de Vanguardia Amrica arroll con su automvil un contingente de manifestantes que incluan a miembros de la Organizacin Socialista Internacional y de Trabajadores Industriales del Mundo, entre otros.

Pero el proyecto fascista es mucho mayor que el terrorismo individual. Ellos quieren construir una organizacin de matones disciplinados para brutalizar e intimidar sistemticamente a los oprimidos, un programa que, como demuestra la historia, inevitablemente implica asesinatos.

En este caso, James Fields fue el asesino. Pero los nazis y los "guardianes de la paz" de la extrema derecha llegaron fuertemente armados a Charlottesville y estaban preparados para infligir violencia contra las personas de color, los judos y la izquierda. Los asesinatos de individuos encajan en su torcida lgica poltica porque as allanan el camino para su objetivo real: asesinatos en masa y el genocidio.

El verdadero rostro del fascismo fue evidente durante todo el fin de semana en Charlottesville: Cientos de hombres empuando antorchas, gritando "Sangre y tierra!", y agrediendo a los contra-manifestantes; grupos merodeando las calles con armas y escudos, buscando a gente de color, como Deandre Harris, 20, para brutalizar.

Como el reportero de ProPublica A.C. Thompson escribi, la extrema derecha en Charlottesville:

Exhibi una organizacin sin precedentes e ingenio tctico. Cientos de activistas racistas convergieron en un parque el viernes por la noche, caminando a travs de la oscuridad en grupos de cinco a 20 personas. Un puado de lderes con auriculares y radios de mano dieron rdenes, y una camioneta llena de antorchas se aproxim. En cuestin de minutos, su nmero haba aumentado hasta llegar a los cientos. Rpida y eficientemente formaron una larga procesin y comenzaron a marchar, con antorchas encendidas, por la Universidad de Virginia.

Los fascistas de Charlottesville estaban confiados. Un pedante golfillo nazi, llamado Sean Patrick Nielsen, se jact al Washington Post, "Estoy aqu porque nuestros valores republicanos son, primero, defender la identidad blanca local, nuestra identidad est bajo amenaza; dos, el mercado libre; y tres, matar judos".

Todo esto hizo que la declaracin inicial de Donald Trump, condenando la violencia "de muchos lados", asqueara an ms a millones de personas, y dio algo que celebrar al sitio web neonazista Daily Stormer.

Esta es otra seal de advertencia de los peligros del momento actual, con una Casa Blanca infestada de racistas de extrema derecha, del promotor de "alt-right", Steve Bannon, al aliado euro-fascista, Sebastian Gorka, al entusiasta de la Confederacin, Jeff Sessions.

No debemos hacernos ilusiones: La txica combinacin de una extrema derecha que abarca a grupos nazis y a personeros con acceso clave a la Casa Blanca produjo, en Charlottesville, la mayor muestra de fuerza del fascismo estadounidense en generaciones.

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Nuestro lado tiene latente una potente arma que usar contra esta creciente amenaza: grandes nmeros. Los acontecimientos de Charlottesville, no slo el ataque terrorista, sino las banderas nazis, la marcha con antorchas y la violencia matonesca, horrorizaron a la gran mayora de la sociedad estadounidense.

Desde el sbado por la noche hasta el lunes, hubo manifestaciones de solidaridad en ms de 400 ciudades en todo el pas, una ola de manifestaciones que nos record los das posteriores a las elecciones de Trump en noviembre pasado.

Jason Kessler, el residente de Charlottesville que inicialmente convoc el rally fascista, fue expulsado de su propia conferencia de prensa por furiosos residentes locales. Declaraciones condenando la supremaca blanca, el terrorismo interno y la dbil respuesta de Trump, salieron de todo el pas. Los medios corporativos, de repente, dejaron de referirse a Richard Spencer y sus amigos como "alt-right" y ms precisamente los llamaron "supremacistas blancos".

Decenas de republicanos en el Congreso, que hicieron sus carreras agraciando al racismo y la reaccin, se apresuraron a condenar a los nazis y distanciarse de Trump.

La respuesta de Trump a Charlottesville es pedir ms "ley y orden", una frase con tintes racistas que da a las autoridades policiales y de inmigracin ms poder para detener y brutalizar a las personas de color.

Las fuerzas de la "ley y el orden" estaban por todas partes en las calles de Charlottesville, y se mantuvieron al margen mientras la orga de la violencia de la derecha tena lugar.

En lugar de apelar al gobierno para que nos defienda, tenemos que construir protestas masivas para defendernos los unos a los otros. La estrategia de pequeos grupos de antifascistas para luchar en nombre de los oprimidos demostr ser insuficiente en Charlottesville por los nmeros movilizados por los trogloditas.

Este es el momento de construir frentes unidos con tantas organizaciones como sea posible para enfrentar a la derecha, no slo grupos de izquierda, sino sindicatos y organizaciones de derechos civiles, y todo grupo posible universitario.

En Portland, Oregn, este tipo de coalicin sac a ms de 1.000 personas en junio para enfrentarse a grupos que celebraron los asesinatos racistas de Ricky John Best y Taliesin Myrddin Namkai-Meche.

Necesitamos ms como esto en las prximas semanas, cuando la extrema derecha descienda en Boston el 19 de agosto, y durante todo el ao escolar, as como fascistas como Richard Spencer intentan su gira en los campus. El Movimiento por las Vidas Negras ha convocado un da nacional de accin para ese da.

El 27 de agosto, la extrema derecha planea una mayor movilizacin en Berkeley, California, para su rally "No a una Amrica marxista", en la que intentarn repetir su algazara racista de la primavera pasada. Pero los antifascistas se han estado preparando por semanas para decirles que no retrocederemos ante su violencia y odio.

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En medio de las muchas condenas de muchos lderes polticos a la extrema derecha en Charlottesville, sobresalta una nota claramente falsa: que estos fascistas son de algn modo forneos a la poltica e historia de los Estados Unidos.

La violencia racista tiene profundas races en este pas, y el terrorismo en defensa de los retorcidos ideales de la derecha es tan estadounidense como las tnicas blancas y una soga colgando.

Pero la lucha contra el terrorismo racista tambin es parte de la historia de este pas. Aquellos que nos dicen que debemos ignorar a los racistas para que se vayan solos son ignorantes de eso, o no quieren que construyamos un movimiento contra la extrema derecha porque instintivamente intuyen que nuestro movimiento no se detendr ah.

Este es el momento de aprender la historia de las previas generaciones que lucharon contra el KKK y la valiente lucha contra el fascismo en Europa. Y es hora de unirnos en accin para darnos el valor de enfrentar a aquellos que quieren que nos quedemos en casa.

As como hemos tomado fuerza de la valenta demostrada por los residentes de Ferguson, Missouri, podemos sacar fuerzas de las palabras de la madre de Heather Heyer sobre su hija: "Ella nunca arriara sus creencias. Y as fue que ella muri; luchando por sus creencias. "

La amenaza de la derecha est creciendo, pero debe ser enfrentada y superada si queremos luchar por cualquiera de nuestras demandas. Un organizador en Columbus, Ohio, dio voz al instinto de solidaridad y lucha que se ha sentido en todo el pas desde Charlottesville:

Cuando comenzamos a planear la protesta en el aeropuerto de Columbus [contra la prohibicin de entrada a los musulmanes promulgada por Trump en enero], varios derechistas y escoria islamofbica empezaron a publicar fotos grficas de animales y personas atropelladas por coches.

Su objetivo era claro: intimidar y amenazar, y hacer que la gente tuviera miedo de salir. Por varias horas tarde por la noche, slo seguimos destruyendo esas fotos. Cientos y cientos de personas se presentaron de todos modos para luchar contra la prohibicin. Mantuvimos vigilancia por los coches errantes, pero no aparecieron. Y as llegamos a ser parte de las histricas acciones en el aeropuerto que vencieron a la primera versin de la prohibicin musulmana.

Estos fascistas tratarn de silenciarnos, intentarn intimidarnos, tratarn de hacernos sentir miedo. Pero nosotros somos muchos; ellos son pocos.

Traduccin de Orlando Seplveda Obrero Socialista
Fuente: https://socialistworker.org/


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