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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2017

Dnde estamos ahora?
Seis preguntas sobre Europa, las izquierdas y el pasado maana

Steven Forti
Ctxt


Nos encontramos otra vez en los aos treinta del siglo XX. Mandan slo los mercados y los tecncratas de Bruselas. Europa ha muerto. Debemos recuperar la soberana nacional. El euro nos mata. Estas son algunas frases que se vienen escuchando, sobre todo tras el inicio de la crisis econmica y an ms tras el Brexit, desde posiciones polticas muy alejadas entre s. Pero, es realmente as? Personalmente, no lo tengo claro. Las afirmaciones contundentes son ms bien eslganes simplistas que convierten cuestiones complejas en fciles respuestas. He intentado reflexionar sobre estas cuestiones que, al fin y al cabo, son algunos de los nudos gordianos que deben desembrollar las izquierdas transformadoras en la coyuntura actual si quieren convertirse en hegemnicas y cambiar realmente la sociedad. Y ms que respuestas, me he dado cuenta de que tengo preguntas. Planteo as seis preguntas, que pueden leerse tambin como unas tesis, sin duda parciales, limitadas y enmendables.

1. Vivimos un dj vu?

Son cada vez ms las voces que nos dicen que estamos vivienddo una coyuntura histrica parecida a la de los aos treinta del siglo XX. En aquel entonces las consecuencias del crack financiero de 1929 se tradujeron en una crisis econmica a escala global que declin rpidamente en una crisis social, poltica y en algunos casos tambin institucional. El aumento de la polarizacin poltica y la debilidad de los sistemas democrticos liberales en un contexto de posguerra dio sus frutos. El auge de los fascismos y el posterior estallido de una nueva contienda mundial fueron probablemente los ms visibles, pero tambin hubo otros que hoy da pasan ms desapercibidos como fueron, por un lado, la paulatina afirmacin de las tesis keynesianas en el marco de los sistemas capitalistas occidentales, empezando por los Estados Unidos de Roosevelt, y, por otro lado, las victorias de los Frentes Populares en Espaa y en Francia. Cul es el escenario actual? Un mundo altamente globalizado dominado por el modelo neoliberal que se ha impuesto a partir de principios de los aos noventa en todo el mundo, tras cerrarse a cal y canto el breve parntesis de los treinta gloriosos. El Novecientos, polticamente hablando, termin antes del final del siglo, como reconoci el historiador britnico Eric J. Hobsbawm, y el comunismo y el fascismo, como opciones polticas de masas, quedaron definitivamente enterrados. Nos encontramos en una crisis multinivel jams vivida y en una compleja reconfiguracin geopoltica de las que no es fcil reconocer sus corrientes subterrneas. Tras el falso consenso neoliberal de la posguerra fra ha aumentado la polarizacin poltica y las propuestas alternativas al no hay alternativas thatcheriano han empezado a tener ms protagonismo. Estamos pues otra vez en los aos treinta del siglo pasado?

Personalmente creo que la historia no se repite, ni como tragedia ni como farsa, para enmendar una frase demasiado citada y decontextualizada de Karl Marx. Ms all de las analogas, ms o menos forzadas, con el pasado, el presente es extremadamente incierto y, citando un documental sobre la vida de Joe Strummer, The Future is Unwritten, sobre todo en una poca, como la actual, de cambios hiperacelerados.

2. Quin manda aqu?

Es una pregunta que nos hacemos cada vez ms a menudo, en todos los mbitos: los locales, los regionales, los nacionales, los globales, sobre todo en el contexto europeo. Son slo los mercados los que mandan? El mercado se ha fortalecido tras la crisis de 2008? Si es as, cunto y cmo? Son los bancos los que mandan? Cules? Qu papel juegan los poderes polticos en la coyuntura actual? Los Estados nacionales mandan en algo? En la Unin Europea cmo han cambiado en la ltima dcada las relaciones entre la Comisin y el Consejo? Ha habido, como muchos afirman, una deriva intragubernamental de la UE? Y esto, refuerza o no los gobiernos de los Estados miembros?

Ms all de las declaraciones polticas crticas con la tecnocracia de Bruselas, falta an un anlisis atento y certero de quin manda ahora y de cmo se estn transformando las relaciones de poder en los mbitos micro y macro.

3. Nos encontramos en un interregno?

En una cita que est muy de moda, en sus reflexiones escritas en las crceles fascistas, Antonio Gramsci afirmaba que la crisis consiste justamente en que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer, y en este interregno se verifican los fenmenos morbosos ms diversos. Es esta la situacin que estamos viviendo, tanto en los contextos nacionales como en los marcos supranacionales? La victoria de Trump, el Brexit, la creacin de un producto como Macron en Francia, la crisis del bipartidismo en Espaa, slo por mencionar algunos ejemplos, nos diran que no estamos muy equivocados si pensamos encontrarnos en un interregno.

A este respecto, y hablando ms en concreto de Europa, el filsofo francs tienne Balibar prefiere hablar de la incertidumbre de un momento destituyente que an no ha liberado los elementos de un momento constituyente. Balibar apunta que es evidente que existe una ingobernabilidad local y una ingobernabilidad global debida a la incapacidad de cristalizarse en las instituciones europeas de una legitimidad democrtica y, al mismo tiempo, a la incapacidad por parte de la gobernanza posdemocrtica de afirmar una revolucin desde arriba. Concluye Balibar que la Europa altermundialista es el factor determinante y el desbloqueo democrtico es el objetivo polticamente decisivo, pero el rechazo activo del populismo nacionalista y la invencin de un discurso popular que no se contenta con la oposicin a la arrogancia tecnocrtica y la defensa de los privilegios existentes son las condiciones subjetivas de tal desbloqueo. Es esta efectivamente la alternativa en la cual nos encontramos? Y si es as, qu es lo que debemos hacer?

4. Europa ha muerto?

No pocas personas, tambin en la izquierda, han convertido sin ambages esta pregunta en una afirmacin. Es cierto que, tras los entusiasmos de principios del milenio, Europa entendida, evidentemente, como proyecto de construccin europea vive una fase de aguda crisis. Sin embargo, entre una aguda crisis y la muerte hay un trecho. En 1918 Oswald Spengler escribi un libro que se titulaba La decadencia de Occidente. Ha pasado un siglo ya y, aunque es cierto que Occidente, entendido en gran medida por Spengler con la sola Europa, ha perdido en el contexto mundial el protagonismo que jugaba hasta la Primera Guerra Mundial, no nos han entregado an al certificado de muerte. Cunto puede durar, pues, la crisis de la Unin Europea? El desenlace, dando por bueno adems que el proyecto europeo no consiga, sobre estas mismas bases, revitalizarse, puede durar dcadas.

Hay otro dato que es sintomtico, ms all de los wishful thinking de algunos. Aunque es cierto que la participacin en las elecciones europeas ha sido y sigue siendo extremadamente baja (alrededor de un 40% en el conjunto de los 28 pases), lo que est pasando es que, aparte de algunas excepciones, el abstencionismo crece ms rpidamente en las elecciones de los diferentes Estados europeos. Fjense en la participacin de las legislativas francesas y en las municipales italianas de junio, donde la abstencin, en la segunda vuelta, ha llegado al 58 y el 54%, respectivamente. Es, pues, el alto abstencionismo en las europeas un dato que nos muestra el desinters por la UE o es tambin, y sobre todo, un sntoma generalizado de la crisis de la representacin poltica?

Aadir unos datos sobre los cuales creo que hace falta reflexionar mucho. Segn el Eurobarmetro del pasado mes de marzo, en los 28 Estados de la UE el 57% de los entrevistados considera que es bueno que su pas pertenezca a la Unin. En 2016 era el 53%. Hay diferencias entre los Estados, pero debajo del 50% se encuentran slo algunos pases del Este, Chipre, Grecia e Italia. Segn otro Eurobarmetro posterior al Brexit, el de noviembre de 2016, el 70% de los europeos apoya la existencia del euro, el 67% se siente ciudadano de la UE y la confianza en la UE, aunque es relativamente baja (36%), es superior a la confianza en los gobiernos nacionales. La pregunta que cabe plantearse es, pues, estamos convencidos de que el proyecto europeo est herido de muerte y de que el europesmo ha muerto para los ciudadanos de la UE? O lo que quieren los ciudadanos europeos es una Europa unida ms justa socialmente?

5. Cul es la correlacin de fuerzas existente?

Esta es quizs la cuestin ms acuciante para las izquierdas europeas. Es evidente que si miramos el panorama del Viejo Continente, tanto al nivel de las instituciones comunitarias como al nivel de los diferentes Estados, la correlacin de fuerzas es claramente negativa para las izquierdas transformadoras. Sin duda, en el ltimo lustro ha habido buenas noticias con el nacimiento de formaciones polticas y proyectos alternativos que se han afirmado tambin electoralmente. Sin embargo, la derecha neoliberal sigue siendo francamente hegemnica hoy en da y la socialdemocracia, aunque vive una crisis sin precedentes, no est muerta ni como discurso ni como representacin institucional, ms all de algunos casos concretos. La pasokizacin no es la regla, es la excepcin.

Teniendo en cuenta este contexto, qu caminos conviene escoger? Tenemos experiencias distintas delante de nuestros ojos que, si las analizamos, nos pueden dar algunas pistas. Hay el caso portugus donde las izquierdas transformadoras han decidido apoyar a un gobierno socialista. Hay el caso griego que bien conocemos. Hay el caso italiano donde la izquierda, en un contexto tericamente favorable, brilla por su ausencia. Hay el caso britnico o el caso francs. Hay, desde luego, el caso espaol. Como se preguntaba hace ms de un siglo Lenin, qu hacer? Buscar alianzas, acuerdos programticos puntuales o pactos de disidencia cuando el contexto es ms favorable y puede, al menos, producir un cambio de gobierno? O, por lo contrario, centrarse en un trabajo intramuros de fortalecimiento terico y programtico con el objetivo a largo plazo de construir una nueva hegemona? Y, por cierto, estas dos vas son excluyentes?

6. Desde dnde se puede empezar?

La correlacin de fuerzas nos ofrece un panorama claramente desfavorable. La derrota de Syriza del verano de 2015 y no su aniquilacin, que era el objetivo de la troika nos ha mostrado la prctica imposibilidad de modificar los equilibrios existentes y las polticas aplicadas a nivel europeo a travs de la conquista del gobierno de un solo Estado-nacin (y, para ms inri, pequeo). Est esta va claramente cerrada o en el futuro puede ser otra vez determinante? Creo que hoy da no podemos todava tener una respuesta.

Hace falta pues encontrar otro espacio de construccin de una alternativa? Creo que el caso espaol del ltimo trienio nos permite avanzar una hiptesis de trabajo. El xito de las candidaturas municipalistas en diferentes ciudades del Estado ha abierto una serie de posibilidades que adquieren an ms relevancia si se miran junto a otras experiencias que existen o que se estn construyendo en otros pases europeos y en otros continentes. El reciente encuentro municipalista internacional Fearless Cities, organizado por Barcelona en Com, en el cual han participado unas 180 plataformas municipalistas provenientes de ms de 50 pases de los 5 continentes, lo ha demostrado claramente. En una poca de creciente descrdito de la poltica y de las instituciones, los ayuntamientos estn ganando legitimidad.

Puede, pues, el local ser el lugar desde donde crear una alternativa? No se trata evidentemente de encerrarse en lo local, sino de trabajar desde lo local y de hacerlo en red para cambiar y fortalecer unas instituciones en que la ciudadana se sienta representada y participe. Gramsci habl de guerra de posicin o guerra de trinchera, en la que, segn el intelectual sardo, jugaban un papel clave las plazas fuertes, los baluartes. Podemos entender los municipios como las plazas fuertes de la lucha poltica del siglo XXI? Creo que no es tan descabellada esta hiptesis si tenemos en cuenta lo que est pasando en Espaa o en otros pases. Fjense en el nuevo municipalismo que est naciendo en Italia con el caso emblemtico de Npoles o, para poner slo otro ejemplo, en el caso de las Sanctuary Cities en Estados Unidos. Empezar en lo cercano, es decir en lo local, es quizs la estrategia ms eficaz y menos cortoplacista. Permite acercarse otra vez a la poltica, participar activamente, democratizar las instituciones, construir alternativas, ofrecer unas respuestas y percibir unos resultados concretos. No estaba equivocado Benjamin Barber cuando deca que los alcaldes deberan gobernar el mundo, ya que, por mucho que sean dirigentes estrictamente locales, los problemas que afrontan en todo el mundo son muy similares. Es decir, donde hay intereses compartidos se puede hacer polticas compartidas. Y las ciudades son actores que se reconocen entre s.

As, pues, es el mbito local el nico desde el cual se puede librar la batalla? Evidentemente, no. Es necesaria la colaboracin de todos los actores polticos y sociales del cambio en todos los niveles existentes: el regional, el nacional, el europeo y el internacional. Hace falta estrechar lazos, crear alianzas, trabajar en red en una ptica multinivel. Cmo es posible hacer esto? Esta es la gran pregunta a la cual deberamos buscar una respuesta. Seguramente, entre muchas otras cosas, son necesarias mucha voluntad poltica y mucha generosidad y hace falta dejar de lado los egos que siguen existiendo tambin en las izquierdas y que han sido responsables de no pocas derrotas.


Steven Forti. Profesor de Historia Contempornea de la Universitat Autnoma de Barcelona. Investigador del Instituto de Historia Contempornea de la Universidade Nova de Lisboa.

Fuente original: http://ctxt.es/es/20170802/Firmas/14140/Europa-izquierda-Bruselas-Trump-Brexit-CTXT.htm



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