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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2017

'Um negocio da China'

Eric Nepomuceno
Pgina 12


En Brasil, cuando alguien quiere referirse a un negocio muy ventajoso para una de las partes, dice que fulano hizo um negocio da China. Comprar un piso de 200 metros cuadrados en la Recoleta por cien mil dlares, por ejemplo. O un BMW nuevo por ochenta mil. En general, el negocio da China implica un perdedor el que vende y un ganador, el que compra.

En los das de hoy, con la peor recesin de la historia y con un gobierno rechazado por el 95% de la opinin pblica, aparecen indicios cada vez ms concretos de que, para los chinos, Brasil se transform en um negocio da China. Adems de haberse transformado en el mayor mercado global para las exportaciones brasileas, China da clarsimas muestras de que pretende comprar lo que pueda en Brasil, y a precio de ganga. En 2016, por ejemplo, las inversiones chinas en Brasil crecieron 13% con relacin al ao anterior, alcanzando la muy considerable marca de los doce mil 500 millones de dlares, contra unos nueve mil 400 millones en 2015. Ha sido el mayor volumen desde 2011, en un total de doce nuevos proyectos. La expansin de la presencia china en el escenario global no es nueva. La novedad es que, si en tiempos de Lula da Silva, China y Brasil disputaban espacio en, por ejemplo, frica, en tiempos de Temer y de retroceso absoluto en poltica externa Brasil dej de ser competidor para tornarse blanco.

Volviendo a 2015, ao en que las empresas chinas realizaron compras alrededor del mundo por el valor record de 60 mil millones de dlares, Brasil se qued con 15% de ese total. Y hay indicios de que la tendencia es que la participacin brasilea como negocio da China siga creciendo.

El gobierno de Temer sigue tambalendose, pero con indicios de que lograr sobrevivir. Mientras, impone una agenda neoliberal fundamentalista, decidido a vender lo que sea vendible, lo que en palabras de su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, quiere decir prcticamente todo.

Los ojos chinos se agrandan de manera solar cuando miran puntos como energa nuclear, combustibles (el pre sal de Petrobras), aeropuertos, energa elctrica, telecomunicaciones y agua y saneamiento bsico. El gobierno anuncia subastas, los chinos anuncian inters. En total, lo que ya se defini como subastable, es decir, vendible, suma alrededor de 32 mil millones de reales, lo que significa poco ms de diez mil millones de dlares. Y eso, atencin, solamente en la provincia de Ro de Janeiro, que se encuentra en situacin de colapso financiero total. Hay al menos una empresa privada, la telefnica Oi, en la lista. Hundida en deudas, la Oi busca desesperadamente, con la ayuda del gobierno federal, alguien que se arriesgue a salvarla.

En la esfera federal, los cinco mayores bancos chinos tienen sus diez ojos puestos en Brasil. Es verdad que los cinco mayores bancos chinos con presencia en Brasil representan esculidos 0,48% del total de activos del sistema financiero local. Pero eso no impide al contrario, incita que aumenten su participacin en la avanzada de empresas chinas en el pas. Algunos de los bancos chinos tienen el mayor volumen global de activos es decir, dinero disponible en el planeta. Con un pas con el potencial y las dimensiones de Brasil puesto a la venta, cmo no mostrar inters?

Quiz el principal problema de los bancos chinos est en el apetito de los fondos chinos de inversin, igualmente con ojos agrandados a las oportunidades surgidas a raz de la crisis que el gobierno de Temer no logra siquiera entender, y de solucionar mejor olvidar.

La vieja receta neoliberal privatizar, privatizar y despus, privatizar que el gobierno de Temer intenta aplicar en Brasil podr ser la alegra de las estatales chinas. Eletrobras, por ejemplo, estudia privatizar nada menos que 14 usinas generadoras, y los chinos pusieron ya su ojo gordo en cada una de ellas. Muchas son regionales, pero sumadas, atienden a unos 25 millones de domicilios, lo que, acorde a las reglas bsicas de clculo de familias, significa unos cien millones de brasileos, casi la mitad de la poblacin total.

Lo ms curioso de todo eso es que China, que parece avanzar con apetito olmpico sobre el Brasil de Temer y sus bucaneros, es, a la vez, considerada un modelo ejemplar de articulacin entre lo pblico el Estado y el capital privado. Esa simbiosis entre el sector pblico y el sector privado, que fue intentada por Lula da Silva, est siendo destrozada de manera fulminante por el gobierno de Temer y la fantasmagrica figura que se define como mercado.

Y es as que Brasil se transforma, para los chinos, en un negocio da China.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/57240-negocio-da-china


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