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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2017

Invasiones y Terrorismo, 5000 soldados para las guerras ajenas

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Las elites de la clase poltica global, estudian, disean, formulan y trazan la poltica a seguir en cada nueva intervencin poltico-econmica-militar. La elite, situada en el pentgono, la casa blanca, la torre trump, el G-7, configura ideolgicamente el plan a seguir. La base de esta planeacin estratgica, con anlisis de escenarios, alianzas, costos y beneficios, distribucin de poder y proyecciones, se resume en definir al enemigo de la seguridad y la paz global al que hay que combatir. El paso dos del proceso de planeacin se orienta a comprometer a otros, al lobby diplomtico, las visitas in situ (como la reciente de vicepresidente Mike Pence el 13 de agosto para hablar entre otros de Venezuela, Irn, Rusia y pedir que se corten relaciones con corea del norte), a crear vnculos con gobiernos, formaciones polticas (especialmente de derechas), trasnacionales, organizaciones multilaterales o incluso ONU, OEA, medios de comunicacin y grupos de opinin, sobre los que se descarga la idea de que en la siguiente etapa de destruccin se har lo que la opinin publica quiere que se haga porque la democracia lo exige y la seguridad lo necesita.

La siguiente etapa que es de destruccin, inicia con la injerencia de la matriz meditica insistente, incisiva, redundante, imparable, y la ocupacin del terreno en todos sus componentes (poltico, social, econmico, cultural), nada distinto al proceso de invasiones a amrica con conquista, evangelizacin y colonizacin. La tarea queda a cargo de ejrcitos, tropas y novedosos aparatos asesinos no tripulados, que componen la intervencin militar, en la que a las elites les resulta til comprometer a un buen numero de pases, gobiernos y estados que cumplan tareas directas, se hagan visibles, atiendan ordenes de campaa y extiendan el marco de posibilidades para que las consecuencias ya previsibles de retaliacin con acciones terroristas sean tambin redistribuidas.

La tercera etapa es de reconstruccin, en la que se juega a fondo el orden econmico global estrechamente vinculado al capital financiero. El modelo de invasin, se termina interpretando como de guerra asimtrica, en aplicacin de la ley patriot de 2011 y de la guerra preventiva que derrumba las barreras y limites entre lo civil y lo militar, entre lo poltico y lo econmico, entre la vida y la muerte, que a la vez destituyen el orden legal del DIH y de los derechos humanos y termina por imponer la premisa de que no hay derechos ni garantas de proteccin para los declarados enemigos sean pueblos o personas. El objetivo de las elites globales y en escala locales, de su metdica planeacin, destruccin y reconstruccin, es obtener el control total de la poblacin, el territorio y las riquezas, cambiar reglas y someter al orden hegemnico ideolgico y cultural.

Los invasores, que impiden cualquier expresin de levantamiento popular de resistencia, esperan una contraparte que les permita legitimar y mantener sus acciones de guerra, y empujan para obtener respuestas de tipo terrorista, de cuya existencia son sus responsables. De esta manera los civiles dejan de existir y con ellos el sentido del sufrimiento de las victimas. El agresor puede ser cualquiera y la victima tambin, los mercenarios se llaman ahora contratistas y los contratistas no entienden de tica ni legitimidad. Las invasiones y las acciones de respuesta asimtrica de tipo terrorista, llevan implcito el regreso de la ley del talin, en tanto que si un pas ataca a otro, queda expuesto a ser atacado con la misma ferocidad por quien quiera proclamares representante de una comunidad, pueblo, minora o grupo y puede tambin o no tener conexiones globales.

El que ataca como parte de un ejercito de invasin, no recibe ordenes directas si no que cumple misiones y entender que la destruccin es un dao colateral necesario, sea de vidas humanas, bienes culturales o infraestructuras y el que ataca en accin terrorista entender que responde a una venganza. El que ataca como parte del ejercito invasor representa a su pas de origen sobre el que recaern las retaliaciones por donde menos lo espere. Un soldado en guerra ajena inscribe el nombre de su pas como territorio prximo de la retaliacin. Cuando la accin terrorista no se hace posible en el lugar geogrfico del invasor, el ataque podr producirse en cualquier parte con alguna representacin global donde se junten nacionales de distintos pases, como sitios de peregrinacin, grandes superficies, parques pblicos, sitios tursticos, centros culturales o deportivos, calles, avenidas, fiestas populares, iglesias, mezquitas, sinagogas. Basta que haya escarnio y el dolor genere mas rabia y menos tolerancia, que despierte pasiones y desate lo menos humano de los humanos, que active el imaginario de que en cualquier lugar hay un enemigo anunciando que el que ataque tambin ser atacado, a su tiempo, en el momento preciso.

Son guerras inventadas, planeadas para mantener al mundo bajo estado de excepcin, (estado de sitio del que Colombia es su precursor en democracia), para acelerar la velocidad de expansin del capital triplicado en papeles especulativos; desestabilizar independencias; sostener la desigualdad global y local que muestra a menos de milln de humanos dueo de mas de la mitad de todo lo que existe incluida la profundidad de los mares y la inmensidad del infinito ante varios miles de millones que sobreviven con hambre, sufrimientos y carencias. La desigualdad acoraza a la arrogancia del poder que queda libre para extender el capital especulativo, los nuevos instrumentos financieros, las tecnologas y el despojo de las riquezas materiales que sostienen la vida humana y del planeta.

Las de hoy son invasiones asimtricas, guerras intiles alimentadas con odios, con mitos morales y discursos espurios de buenos y malos, con mentiras, con falsos temores que provocan miedo y hacen que las mismas victimas se encarguen de pedir mas control, mas seguridad, aunque esta traiga consigo socavar derechos y eliminar libertades. Los cambios en la morfologa de la economa y la poltica globales, ponen al descubierto un modelo ideolgico que promueve la guerra cotidiana, que desestabiliza la idea de que para alguien pueda existir lo cotidiano fuera del espacio y el tiempo de la guerra (Appadurai, 2007). Lo inalcanzable y despiadado de las fluctuaciones del capital resulta tan lejano y tan solido en su capacidad de controlarlo todo, que desborda los antagonismos que antes lo enfrentaban y eliminan los espacios para confrontarlo y ponerlo a debate. Es en la mitad de estos cierres e intolerancia que surge el terror celular, individual o colectivo con capacidad de globalizarse y reemplazar por violencia cualquier salida de paz como pilar de la vida cotidiana. El terrorista reclama representar la incapacidad de los pueblos para resistir tanta muerte y humillaciones.

La Terrible noticia para Colombia, es que aparte de incumplir la palabra empeada para responder al compromisos de la paz firmada, de soslayo abra las posibilidades para participar en otras guerras del lado de los invasores y se disponga a enviar 5000 soldados como carne de can y a costa del erario a perseguir enemigos sealados as las elites de la clase poltica global, que con xenofobias, discriminaciones y odios extienden una poltica de ultraderecha global basada en intervencin, injerencia y violacin de la soberana y libre autodeterminacin de otros pueblos. Quiz rememorando el envi de tropas en 1951 para empezar la guerra fra, Colombia envi a corea a casi 5000 soldados a impedir la expansin del comunismo, aunque no saban donde quedaba, sin embargo entre el casi cercano medio milln de victimas murieron 196 y mas de 400 quedaron heridos y olvidados. Resulta poco comprensible que el presidente Santos que ha cosechado logros polticos y sociales en nombre de la paz y obtenido un premio nobel dedicado a las victimas y ofrendado a la vida, incentive, promueva y conduzca soldados campesinos a guerras ajenas de las que no todos regresaran, en las que hay destruccin, muerte, sufrimiento y tambin retaliacin terrorista. Cual democracia hay que defender en territorios ajenos, si aqu todava no funciona?, cuales derechos hay que devolverle a otros pueblos si aqu todava no es clara la idea de ser humano que estamos construyendo y que no dejamos de violentar?, Cual terrorismo hay que salir a combatir, si aqu la barbarie supera lo imaginable y borra sus huellas con nueva barbarie?.

Nada justifica las acciones orientadas a producir terror y todas son condenables, repudiables. Tampoco nada justifica las intervenciones abiertas y encubiertas que desestabilizan la vida, provocan la muerte y alientan que la intimidacin, el temor y el miedo se apoderen de las vidas y las mentes de los inocentes. Es por lo menos incoherente con la paz en construccin llevar soldados de estas tierras a combatir en tierras ajenas, porque maana vendrn los expulsados de all y crecer la xenofobia, la rabia, el odio y entonces basta con que una accin terrorista. Ese es el plan, el circulo vicioso que crea el capital con soldados que matan y mueren, con terroristas que envilecen y tambin son asesinados, civiles expuestos de lado y lado y elites que distribuyen rditos polticos y riquezas, impidiendo entender que no puede seguir siendo cierto que los buenos sean buenos porque matan a los malos. La lucha hay que ganrsela a toda intervencin, a toda violencia, a toda agresin imperial y de venganza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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