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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2017

Acadmicos y procesos emancipatorios en Amrica Latina

Atilio A. Boron
Rebelin


Carta Abierta a los colegas de CLACSO sobre la situacin imperante en Venezuela.

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Buenos Aires, 20 de Agosto, 2017

Estimados colegas: das pasados lleg a mis manos una solicitud elaborada por el Grupo de Trabajo de CLACSO sobre "Ciudadana, organizaciones populares y representacin poltica" en donde se "demandan a los actuales directivos de CLACSO una condena pblica a la deriva dictatorial que ha tomado el rgimen madurista en Venezuela, as como la exigencia del restablecimiento del Estado de Derecho, la libertad de los presos polticos, y el fin de la represin a las protestas populares."

Dada la trascendencia del tema planteado por este pedido y la muy preocupante tendencia del mundo de las ciencias sociales a adoptar cada vez con ms frecuencia posturas conservadoras en relacin a las luchas populares y las experiencias progresistas y de izquierda en Amrica Latina y el Caribe es que me parece oportuno compartir estas dos breves reflexiones sobre el asunto.

Primero, es indudable que hay una tragedia en curso en Venezuela, y que si no se detiene su dinmica -como, felizmente, est comenzando a suceder debido a la convocatoria a elecciones de gobernadores y alcaldes- la escalada de la violencia ​podra llegar a tener un desenlace an ms sangriento que lo que hemos visto en los ltimos meses. Sin embargo, no creo que sea una contribucin positiva a este fin una presentacin como la que hacen los integrantes del GT ​en la cual se omite la imprescindible referencia a la gnesis de esta desgraciada situacin. Por muchas crticas que merezca el gobierno de Nicols Maduro no fue este quien inici este horrendo espiral de violencia que hoy agobia a Venezuela. La verdad histrica es que esta fue producto de la decisin de la fraccin extremista y violenta de la oposicin (cuyos lderes tuvieron activa participacin en el frustrado golpe de estado de Abril del 2002) de alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en Venezuela primero en febrero del 2014 (mediante una operacin sugestivamente llamada​ "La Salida") y ms recientemente a partir de abril del corriente ao con una potenciada apelacin a tcticas violentas que, en su conjunto, configuran el delito de sedicin que en Estados Unidos, por ejemplo, es un crimen federal purgado con largos aos de crcel e inclusive con pena de muerte. Hemos visto en ese pas con asombro y consternacin desmanes y atrocidades como pocas veces, si alguna, se han registrado en la historia de Amrica Latina y el Caribe. Por ejemplo, quemar vivas a personas sospechosas de simpatas chavistas. Sera largo y ocioso enumerar los crmenes en los cuales incurri una oposicin deseosa -como lo declararan una y otra vez sus lderes- de acabar con el gobierno de Maduro, a cualquier precio y sin atenerse a la normativa vigente. Tentativas que, como lo confirman sucesivas declaraciones del Director de la CIA, Mike Pompeo; el Secretario de Estado, Rex Tillerson y el propio presidente Donald Trump fueron estimuladas, amparadas y financiadas por el gobierno de Estados Unidos. Y este es un dato que debera servir para dividir claramente las aguas de la poltica porque, por ms crticas que puedan dirigirse en contra de un gobierno democrticamente electo como el de Nicols Maduro es ticamente inadmisible cohonestar los planes del imperio para derrocarlo.

Hacer eso es cruzar una lnea roja que jams debera ser traspasada por quienes deberan saber que sin autodeterminacin nacional la democracia y la soberana popular se convierten en inocuas entelequias. Desgraciadamente, en la solicitud que el GT eleva a las autoridades de CLACSO no parece haber consciencia de este problema. Por el contrario, se perfila un sesgo muy claro que se traduce en una visin ofuscada y maniquea en donde el demiurgo de la maldad es el gobierno, mientras que la fraccin terrorista de la oposicin que organiz violentas guarimbas, saqueos, asesinatos y que propici que incendiaran maternidades y escuelas y prendieran fuego a personas ni es mencionada en su peticin o se la (mal) representa como si fuera una oposicin democrtica respetuosa de las leyes y la institucionalidad vigentes y como si el imperialismo no tuviera nada que ver en esta situacin. Coincido en que no se puede seguir ignorando la tragedia en curso en Venezuela, y tambin creo que slo un planteamiento equilibrado -en donde las responsabilidades de la oposicin y del gobierno sean adecuadamente sopesadas- podra ser conducente al logro de los objetivos que el GT se propone. El debate sobre la gnesis, desarrollo y perspectivas de la crisis venezolana es una obligacin impostergable de los cientficos sociales de la regin. Pero esto supone la capacidad para examinar esta delicadsima situacin desde diferentes ngulos y no slo desde una de las dos partes en conflicto, la oposicin, como claramente se revela en la solicitud del GT.

Segundo, no puedo dejar de sealar que el requerimiento del GT parece ignorar que hay varias tragedias en curso en Nuestra Amrica, y sera bueno que conscientes de la situacin los colegas tambin exigieran una toma de posicin ante ellas, cuyo costo medido en vidas humanas -si es que se acepta este criterio como uno de sus indicadores de la crisis- es muchsimo ms oneroso que el que se registra en la Repblica Bolivariana. Solicitar a las autoridades que se pronuncien sobre la situacin de Venezuela est bien, si se hace con ecuanimidad; pero qu decir de los 200.000 muertos ocasionados por la "guerra contra las drogas en Mxico", los ms de 28.000 desaparecidos en ese pas, los ocho periodistas asesinados en lo que va del ao, las fosas comunes que peridicamente aparecen ante la luz pblica, la atrocidad perpetrada en Ayotzinapa, el fraude sistemtico de sus procesos electorales? Y qu decir de la violencia sin fin que enluta a Colombia, que en poco ms de un ao sufri el asesinato de unos 150 lderes sociales sin que esta sangra mereciese una lnea en los principales medios de comunicacin como tampoco la mereci el desplazamiento forzado de ms de siete millones de campesinos expulsados de sus tierras por el paramilitarismo​? O de la violencia descargada sobre los pueblos de Honduras y Paraguay luego de los "golpes blandos" perpetrados en el 2009 y 2012 respectivamente? O del "golpe blando" tramado por una gavilla de bandidos en el Congreso brasileo, instalando en la presidencia de ese pas a uno de los personajes ms corruptos y ms odiados de la poltica brasilea? O de los presos polticos que si hay en Argentina (Milagro Sala es solo la ms famosa) y el caso de Santiago Maldonado, desaparecido por la Gendarmera Nacional
en un ataque a una comunidad Mapuche en Esquel​? Hablar sobre Venezuela y callar sobre todo lo dems es una actitud​ reida con la necesaria ecuanimidad que debemos observar los cientficos sociales.

​Ojal que estos comentarios sirvan para estimular un debate largamente postergado en el campo de las ciencias sociales y las humanidades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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