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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2017

El Kurdistn estadounidense

Ricardo Orozco
Rebelin


A finales de septiembre prximo, el Gobierno Regional del Kurdistn (GRK), rgano poltico-administrativo oficial de la regin autnoma del Kurdistn Iraqu, zona enclave entre Irn, al Este; Turqua, al Norte; Siria, al Oeste; e Irak, al Sur; llevar a cabo una consulta, con carcter de referendo vinculante, sobre la posibilidad de que dicha regin haga efectivo su proceso de escisin respecto de los lmites territoriales de Irak. Este no es, por supuesto, el primer referendo que el GRK convoca con la intensin de ver materializada la constitucin de un Kurdistn como Estado-Nacin soberano e independiente: desde hace poco ms de cuatro dcadas, diversas fracciones de la poblacin kurda, lo mismo en Irak que en Siria y Turqua, han llevado a cabo distintos esfuerzos, por un nmero similar de vas aunque la mayora de ellas sin efectos vinculantes, para independizar las porciones de territorio en las que habitan.

La cuestin es que el referendo que se tiene programado para el da veinticinco del siguiente mes, contrario a las experiencias anteriores, se desarrolla en el marco del conflicto armado que envuelve a la intervencin, con propsitos fragmentarios, que Occidente, en general, y Estados Unidos, en particular, desarrollan dentro y en los alrededores de Siria. De manera tal que, derivado de la profundidad con la que Estados Unidos financi y arm a las milicias kurdas para convertirlas en la primera lnea de ataque y de defensa en contra del Estado Islmico (tambin armado y financiado por Estados Unidos para balcanizar a la regin), ste es el primer proceso independentista en el que la poblacin kurda (por lo menos la fraccin iraqu) se presenta desde una posicin de fortaleza.

Pero es una fortaleza, no obstante, que, por ahora, slo parece valedera dentro de los lmites poblacionales del Kurdistn iraqu, toda vez que el apoyo poltico, logstico, financiero y militar que reciben las distintas facciones kurdas en la regin, por parte de Estados Unidos y sus aliados, dependen justo de la relacin que Occidente mantiene con el Estado husped; a saber Irn, Turqua, Siria e Irak. As pues, de entrada, es un hecho que de todas, la nica que no ver un cambio cualitativo en sus condiciones actuales ni en sus aspiraciones de soberana futura es la faccin que habita dentro de los lmites territoriales turcos lo que significa que el status de organizacin terrorista que les fue asignado desde Occidente no perder ni un poco de su vigencia.

Y lo cierto es que no es de sorprender: el apoyo que reciben los estratos que viven dentro de los otros tres Estados husped se encuentra en funcin de la potencialidad con la que las respectivas milicias kurdas son capaces de fragmentar las fronteras territoriales actuales. Pero no slo, pues adyacente a la posibilidad de reducir sustancialmente la extensin geogrfica de Estados-nacionales como Irn, Siria e Irak se encuentran diversos objetivos geopolticos, cuya especificidad depende de factores como la presencia de recursos energticos o minerales estratgicos catalogados as por la importancia que revisten para mantener la supremaca de Estados Unidos en sectores cientfico-tecnolgicos, y similares o derivados.

Las fuerzas armadas kurdas de extraccin iraqu, en este sentido, no son nicamente uno de los principales aliados con los que Estados Unidos cuenta para regular (mas nunca enfrentar, detener o eliminar) el actuar del Estado Islmico desde que ste se sali de las manos de su aparato de inteligencia (como tambin a la CIA se le fue de las manos el control del Talibn y al-Qaeda, en los aos ochenta); sino que, al mismo tiempo, gracias al profundo rechazo que profesan al Islam poltico considerndolo un cncer introducido por la ocupacin rabe en los territorios ancestrales kurdos, representan la mejor apuesta de Occidente para repeler la influencia de la alianza Siria-Irn-Rusia en la zona.

Ahora bien, aunque en trminos generales las autoridades iraques entendiendo por ellas tanto al Gobierno de facto de las juntas militares estadounidenses cuanto al de extraccin parlamentaria autctono no se oponen a la constitucin de un Kurdistn independiente, escindido en parte de territorio iraqu; no es un dato menor el que Estados Unidos, ostentando el control real del pas, por medio de su posicionamiento militar y de la actividad empresarial de sus corporaciones, avance en la construccin de un nuevo Estado, ad hoc a sus intereses, justo en el momento en que el Gobierno de Donald Trump se esfuerza por aparentar haber desplazado el centro de gravedad de su poltica blica en Oriente Prximo de Siria a los remanentes del Estado Islmico y ya el simple acto de reducir al Estado Islmico a remanentes dice mucho de la relacin entre ste y Washington por s mismo.

En principio, podra parecer un absurdo que, ejerciendo el control militar del pas, Estados Unidos se aventure a construir un Estado kurdo dentro de las fronteras de Irak, y no en Siria; siendo que la fragmentacin poltica, territorial y cultural causada por la intervencin armada so pretexto de introducir a los sirios al cauce de la vida democrtica ofrece mejores condiciones para experimentar con la socialidad de las comunidades devastadas. Despus de todo, hace un lustro, Occidente provoc la guerra en el pas con tres objetivos claros: dominar la cadena de valor de las reservas de hidrocarburos; detener y controlar los contactos (flujos migratorios, comerciales, energticos, etc.,) entre el Sur de Europa, China y Rusia; y eliminar las corrientes islmicas que le son hostiles; y para ello es preciso destruir y (re)construir el rea, y todo lo que contiene.

El rechazo de la administracin Trump en abierto enfrentamiento a la posicin de las autoridades militares estadounidenses destacadas en Irak, por ejemplo, parecen apuntar hacia aquella direccin de incongruencia en la estrategia estadounidense para reconstruir Irak y otras de sus posesiones en Siria, apelando al argumento de que cualquier proceso independentista kurdo, en este momento, arrastrara a Irak a una significativa desestabilizacin que entorpecera los esfuerzos vigentes para asestar los ltimos golpes al Estado Islmico.

Sin embargo, por debajo de lo superficial de ese lugar comn en las declaraciones de la diplomacia estadounidense, los planes de venta de armamento, capacitacin militar y trasferencia logstica a ciertas facciones kurdas en Siria, aprobados por Trump en mayo pasado, apuntan en direccin contraria: ms all de conquistar la ciudad siria de Raqqa, de concretarse el establecimiento de un Kurdistn independiente escindido de territorio iraqu, lo que estaran buscando los aparatos de inteligencia estadounidenses, por medio de las milicias kurdas de extraccin siria, girara en torno al imperativo de anexar al Estado-nacional kurdo naciente las porciones de territorio que las fracciones sirias mantengan bajo su control.

En este sentido, el Estado-Nacin kurdo resultante ofrece, por un lado, una salida fcil a Estados Unidos, y sus aliados en el campo de batalla, para disminuir los gastos de guerra, pero tambin, para distender las tensiones que el enclave geopoltico sirio ha introducido en la relacin de aquel con Rusia; y por el otro, una posicin aceptable (si bien mejorable) para consolidar los tres objetivos que se haban planteado en la gnesis de la guerra.

No es azaroso, por ello, que el trazo inicial de lo que se pretende sean las fronteras polticas-administrativas de la nueva entidad estatal formen un corredor, en forma de media luna invertida, desde la ciudad iraqu de Kirkuk, rica en hidrocarburos, hasta el asentamiento sirio de Raqqa, el ms prximo a Damasco, pasando por Erbil, Mosul, Al-Hasakah y Kobane; cercando a Irak y a Siria por sus lneas fronterizas con Turqua e Irn, respectivamente. Un trazo que, no sobra mencionarlo, sigue, milla a milla, el recorrido del principal corredor territorial bajo control militar del Estado Islmico, desde 2015.

De manera que si bien los tratos entre Rusia, China y Estados Unidos se encuentran en uno de sus puntos ms bajos, por causa de los desequilibrios de poder en Oriente Prximo, entre Rusia y Estados Unidos; y por las disputas en el Sudeste asitico y en la pennsula coreana, entre ste y China; por lo menos la cuestin siria, una vez fundado el Kurdistn, sale fuera de foco pero slo de manera tangencial, pues Siria es un enclave geopoltico muy valioso, en trminos de los requerimientos de construccin de la hegemona internacional, como para que Estados Unidos renuncie a su posicionamiento actual en el pas.


​Publicado originalmente en: https://columnamx.blogspot.mx/2017/08/el-kurdistan-estadounidense.html​

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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