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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2017

La masificacin turstica, un problema que niegan los que hablan de "turismofobia"

Agustn Moreno
Cuarto Poder

La masificacin turstica es un problema real de deterioro de la convivencia a causa de un exceso que genera beneficios a unos pocos y malestar a muchos


Los beneficios empresariales son tan elevados como la sobreexplotacin, la precariedad y los bajos salarios de los trabajadores. La vivienda alcanza precios insoportables para las economas modestas por la aparicin masiva de pisos de usos tursticos.

El turismo no es un problema, su masificacin y descontrol s. Lo niegan los que se aprovechan de ello. Rajoy ni se entera ni quiere enterarse; lo utiliza de forma chusca para atacar el independentismo y para defender su efmera recuperacin, su paraso de empleo basura. Hay que reconocer que, junto a sus confusos mensajes, es un genio de la simpleza:Al turista hay que mimarlo. Como toda idea simple, es eficaz. Parece razonable que cuidemos a quien viene de visita. Pero no se est hablando de eso. Estamos ante un deterioro real de la convivencia a causa de los excesos de una industria que generan beneficios a algunos y malestar a muchos. Analicemos esto.

Desde el punto de vista del modelo econmico de un pas, basarse fundamentalmente en el sector servicios es tercermundista y en el Caribe tenemos muchos ejemplos. Hace tiempo, que se apost por liquidar buena parte de la industria con las reconversiones, se desinvierte en I+D+i y hay fuga de cientficos espaoles. Ello nos aboca a un modelo econmico de bajo valor aadido, poco competitivo y muy vulnerable si cambian las condiciones polticas en otras zonas tursticas del Mediterrneo. Este es el tema de fondo, seor Rajoy: queremos que Espaa sea una economa productiva como las del norte de Europa o subordinada segn el patrn de descanso adjudicado al sur?

El impacto medioambiental de este modelo turstico es muy negativo: degradacin de las costas y zonas naturales por la sobrepresencia humana, agotamiento de acuferos y recursos naturales, generacin de residuos y otros impactos que inciden en el cambio climtico. No hay ms que ver los paisajes transformados hasta el paroxismo en el litoral mediterrneo. Por no hablar de la corrupcin poltica que lo acompaa y que tan magistralmente retrat Rafael Chirbes enCrematorioyEn la orilla.

Los beneficios empresariales son tan elevados como la sobreexplotacin, la precariedad y los bajos salarios de los trabajadores. Contratos de temporada, por das y semanas, salarios de 700 euros por atender cuarenta mesas, dos euros la hora para las camareras de piso, ausencia de derechos laborales En fin, un deterioro de las condiciones laborales que retrata a una patronal acostumbrada a ganancias fciles y a arriesgar lo mnimo. Y as, no hay futuro. Aunque haya algn empresario sensato que afirme que sobran turistas, que el sector est saturado y faltan infraestructuras.

Se produce una inflacin galopante en las zonas tursticas. Todo se encarece, desde el comercio a los bares y especialmente la vivienda, que alcanza precios insoportables para las economas modestas por la aparicin masiva de pisos de usos tursticos. Las protestas de las asociaciones de vecinos no se han hecho esperar ante una gentrificacin salvaje que expulsa a los habitantes y al comercio tradicional de estos barrios. Se dan casos de funcionarios que se niegan a ser traslados a zonas de Baleares, porque no encuentran vivienda o sta se come buena parte de su salario.

El negocio turstico produce una expropiacin de los espacios pblicos invadidos por riadas de turistas que dificultan la vida ciudadana. No es exagerado. En Barcelona atracan al da varios cruceros. Uno es tan gigantesco que tiene 362 metros de eslora 30 metros ms largo que el mayor superportaaviones estadounidense y 9.000 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes; hay das con ms de 30.000 cruceristas que bajan a la vez y recorren zonas muy concretas como el Barrio Gtico, el Raval, la Sagrada Familia Son todos los das, a todas horas. La incmoda sensacin de estar en mitad de una inmensa manifestacin recorriendo los rincones de la ciudad la he tenido en Barcelona y en Venecia. No quedan ganas de repetir. Cuando una ciudad enferma por el turismo masivo, muere de xito.

Como corolario de lo anterior, se produce una prdida de calidad de vida de una ciudadana convertida en figurantes de bellas y apacibles ciudades transformadas en gigantescos parques temticos. Gran parte de los vecinos no ven beneficio alguno de esteboomy s sufren muchas veces molestias directas por el incivismo de un sector de los turistas, no solo en Magaluf o la Barceloneta.

Claro que el turismo es una fuente de riqueza, crea empleo y es puntal de la economa del pas. Pero necesita una ordenacin urgente por muchas razones. La principal, no acabar a medio plazo con la gallina de los huevos de oro Queremos una burbuja turstica que nos explote en la cara como la inmobiliaria? Queremos un turismolow costy de baja calidad? En EEUU un turista gasta cinco veces ms que uno en Espaa. Aqu una parte importante de los ingresos se los quedan los turoperadores. Muchos expertos afirman que la aportacin del turismo al PIB poda ser la misma con menor ocupacin y otros precios medios. Espaa debe diversificar su economa para no hacerla tan dependiente del sector turstico.

Hay, adems, una serie de principios sagrados a respetar como salvaguardar el medioambiente y el patrimonio cultural del impacto del turismo masivo; a nadie en su sano juicio se le ocurre defender visitas sin lmite a las cuevas de Altamira con el argumento de que creara empleo. Hay que asegurar unas condiciones laborales y salariales dignas para los trabajadores y trabajadoras del sector.Se deben regular y limitar los cupos de visitantes, los pisos residenciales dedicados a alquileres tursticos de forma sumergida y sin pagar impuestos, etctera.

No se puede deteriorar el modo de vida de la poblacin autctona hasta el punto de que vivan el turismo como una invasin, cuando su relacin con l siempre ha sido amable. No hay turismofobia. Es un trmino que busca criminalizar a quin cuestiona esta organizacin disparatada de la explotacin turstica, las dificultades para acceder a la vivienda o la sobreexplotacin laboral. Puede estar bien que vengan 75 millones de turistas del exterior (PDF) ms los del interior, pero no tanto si se reparten en pocas zonas y ciudades; si sus caractersticas son discutibles porque la oferta se basa en seguridad, sol y diversin. Se trata de repensar el modelo econmico, el turstico y el de ciudad que queremos. Se trata de hacer compatibles los intereses de los ciudadanos, los trabajadores, los empresarios y el turismo.

Tambin el turista debe cambiar. Ya Stefan Zweig en 1929 (PDF) criticaba la creciente masificacin del turismo. Para lse instaura una nueva forma de viajar, el viaje en masa, el viaje por contrato, lo que yo llamo el ser viajado()No se viajar ms, lo viajarn a uno. Y conclua con una reflexin sobre cmo ser viajeros que deberamos aplicarnos:Sigamos viajando al modo de nuestros antepasados, segn nuestra voluntad y eligiendo los destinos: solo as se convertir cada uno de nuestros viajes en un descubrimiento no solo del mundo exterior, sino de nuestro propio mundo interior.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2017/08/13/la-masificacion-turistica-un-problema-que-niegan-los-que-hablan-de-turismofobia/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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