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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2017

No pongis vuestras sucias manos sobre la muerte

Juan Carlos Monedero
Pblico.es


No, no es lo mismo publicar la foto de Aylan que la de la nia asesinada por los fanticos islamistas o los vdeos de los cadveres atropellados en Las Ramblas. Una busca generar conciencia. Las otras alimentan el odio. Y precisamente porque el odio ciega, le hacen el caldo gordo a los asesinos. Asesinos que merecen, sin una brizna de duda, las ms contundente de las repuestas. Y como la ira que desatan es comprensiblemente enorme, hay que combatirles con inteligencia. Nada le complace ms a los brbaros del ISIS que lograr en los telediarios la retransmisin de un degello. Los que odian en diferentes sitios terminan necesitndose.

No se publican las fotos por las mismas razones. Una nace del dolor y la intuicin de que se poda haber evitado esa muerte y la de miles de refugiados que slo porque ya se sienten muertos van a morir encima de una embarcacin de juguete para llegar a Europa. La otra nace de la estupidez, del odio racista -que es un derivado de la estupidez- y de la justificacin de las propias ideas xenfobas y supremacistas que pretenden hacer suyas las vctimas aunque eso multiplique el dolor de las verdaderas vctimas.

Resulta curioso que quienes dicen que publicar ambas fotos responde a un idntico criterio son los mismos que tienen en la cabeza una sociedad donde la corrupcin no es un problema determinante para estar o no estar en el gobierno; son los mismos que antes de tener informacin ya acusaban a las CUP y decan que el atropello era un asunto de turismofobia (algn dipsmano incluso ha llegado a decir que las invasiones occidentales en Oriente Medio, frica, Asia o Amrica Latina eran una forma de turismo occidental que gener turismofobia en locos como, por ejemplo, Gandhi. Opiniones de borracho); son los mismos que consideran que los fascistas de Charlotesville son iguales que los antifascistas y suelen coincidir con los descerebrado que creen que es lo mismo la bandera de una dictadura -la franquista- que la bandera de un gobierno legtimo y legal -la de la Repblica-. Equidistantes mientras no puedan imponer su distancia.

Las fotos en un medio de comunicacin son en s mismas el editorial del medio. Por eso los medios pantuflos publican todos los das ataques con informacin falsa a Podemos, truculencias, accidentes y, por supuesto, desnudos mltiples de seoras o los redundantes entre famosos. Su ideario es la basura y sus fotos son una apologa de la basura porque editorializan la basura. Por eso publican fotos o vdeos de las vctimas. Porque viven de ofrecer basura. Una foto de una vctima, especialmente del terrorismo islamista, por lo general est desprovista de contexto. A Aylan le mat el mar, que era el nico camino que le dej Europa para huir de las guerras que precisamente Europa ha creado. Pero le asesin nuestra indiferencia. Su cuerpo sin vida en la orilla es la metfora cruel de un proceso que nace con Occidente impidiendo que prosperen gobiernos progresistas en Oriente Medio, que organiza invasiones que rompen con arrogancia demente cualquier convivencia -los criminales Aznar, Bush y Blair en Las Azores- y que vende armas a los locos porque el negocio est por encima de cualquier dolor. Ese nio en la orilla nos habla de nuestro modelo de vida y de nuestras polticas pblicas. Los padres de Aylan no queran que su nio terminara en el orilla. Los asesinos de las Ramblas queran que esa nia terminara en la acera. Compararlos es no entender que publicar esa foto es complacer a los asesinos. Es evidente que los medios -y twiteros- que han publicado las fotos y vdeos no lo hacen por connivencia con los asesinos. Pero su odio y su manera de estar en el mundo est tan quebrada que ni siquiera se dan cuenta de a quin terminan sirviendo.

Para luchar contra el terrorismo, contra cualquier terrorismo, Occidente necesita unidad. Y la unidad slo puede lograrse sobre dos principios: que la democracia sea la base que nos una, y que sepamos que habr que ceder parte para que nos encontremos en lo relevante, que es luchar contra los enemigos de la democracia. No es tan sencillo.

Primero hay que ponerse de acuerdo en cules son las bases de la democracia tanto en Europa como en otros lugares del mundo. Las propuestas de la derecha para frenar la violencia islamista son evidentes: ms insistencia en el supremacismo cristiano y occidental, ms represin interna y externa, ms sospechas sobre la sociedad, ms ley mordaza, ms desconfianza y descalificacin ante los que piensen diferente y, por supuesto, ms castigo militar en las sociedades rotas de Irak, Siria, Libia, Yemen o Afganistn (al tiempo que no se dir nada sobre, por ejemplo, el gobierno de Marruecos o el de Arabia Saud). En cambio, la derecha no estar de acuerdo en acabar con los parasos fiscales, en dejar de vender armas a gobiernos dictatoriales, en invertir para revertir la influencia cultural del islamismo radical, en recuperar econmicamente a los pases donde el islamismo radical aprovecha la pobreza para extenderse y en aumentar el gasto en inteligencia y prevencin como forma de prevenir atentados. Ni en reconocer que desde que se decidi invadir Irak, el mundo est mucho ms roto.

La izquierda por su parte tendr que entender que el miedo social es legtimo, que no se ha avanzado gran cosa en el dilogo entre civilizaciones y religiones y que la solucin no viene de ninguna afirmacin simple sobre la bondad humana. En resumen, la derecha y la izquierda tendrn que apelar a la inteligencia, y viendo el mundo que se ha construido desde que unos bandidos decidieron invadir Irak no es nada sencillo. Ah est Trump al que le cuesta incluso condenar el racismo. Malos tiempos.

Publicar la foto de Aylan nos hace mejores personas porque apela al compromiso, a la responsabilidad, a no mirar para otro lado. Publicar las fotos de las vctimas de un atentado islamista -sea en Barcelona, Niza, Londres o Pars- es apelar el odio y al ojo por ojo que terminar dejndonos a todos tuertos. Una foto va al corazn y a la cabeza. La otra al vientre. Por eso, los que quieren acabar con el drama de la muerte, de cualquier muerte, hablan con la muerte con dolor y respeto. En otro lado estn los que slo tienen un espacio pequeo para la empata y sienten muy selectivamente. Son los que han defendido a los nazis de Charlottesville, los que piden echar a los moros de Espaa como en 1492, los que presentan el apoyo a las Primaveras rabes en 2011 (que hubieran frenado tanta locura) con un apoyo a los asesinos del ISIS, los que son incapaces de trenzar un artculo sin armar una milicia para entrar en guerra, los que utilizan la conmocin para barrer para una casa, la suya, que est cada vez ms sucia.

Fuente: http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2017/08/18/no-pongais-vuestras-sucias-manos-sobre-la-muerte/



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