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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2017

Una visin policiaca de la inmigracin

Mario Hernandez
Rebelin

Ponencia presentada en las XXIV Jornadas de Estudios Migratorios que se realizaron en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile el 17 y 18 de agosto


Frente a la crisis de los refugiados sirios, iraques, afganos, eritreos y tantos otros, de la mayor catstrofe humanitaria desde la II Guerra Mundial, que suman casi 6.000.000 de personas, Europa ha decidido no considerarlos como peticionarios de asilo de acuerdo a la Convencin de Ginebra de 1951.

Los convenios de Schengen (1995) y Dubln (1997) han neutralizado la libre circulacin que antao funcionaba entre el continente africano y Europa. Basta con flexibilizar las reglas para que la dinmica de entrada y salida se recomponga y que el equilibrio sea alcanzado? Es posible el cierre total de las fronteras? Es posible construir un espacio econmico europeo rico e integrador sin tener en cuenta la situacin econmica, poltica y demogrfica del contexto regional extra europeo? Qu camino adoptar Europa, el de la barbarie o el de la civilizacin?

Europa: una visin policiaca de la inmigracin

Prou excuses. Acollim ara! (Basta de excusas. Acogemos ahora!)

Este fue el grito que se ha podido escuchar en Barcelona en una multitudinaria manifestacin en apoyo a las personas refugiadas . La marcha, que ha contado con el apoyo de cerca de 500.000 personas segn la organizacin, ha sido la culminacin de la campaa Casa nostra, casa vostra. El xito de la convocatoria convierte a la manifestacin de Barcelona en la protesta ms numerosa  de las que se han hecho hasta ahora en Europa por la actual crisis de los refugiados.

La marcha ha instado al gobierno espaol a cumplir la legalidad internacional y los compromisos de acogida, y apela a las instituciones catalanas a dar una respuesta clara y contundente a la crisis del refugio que vive Europa. El manifiesto de Casa nostra, casa vostra ha demandado al Govern que realice las acciones necesarias para acoger un mnimo de 4.500 refugiados en Catalunya. Y se recuerda al gobierno central su compromiso a acoger 10.700 migrados.

El concepto de refugiado no se pens despus de la Segunda Guerra Mundial para que gente no europea entrara en el viejo continente. De hecho, actualmente Europa no tiene inters en acoger a nadie, aunque tambin hay un punto en que a todo el mundo le interesa contar con inmigrantes ilegales y refugiados, dado que suponen mano de obra barata para la economa sumergida de las grandes empresas.

Lo mismo sucede en EE. UU. En un reciente artculo James Petras (Petras, 2017) afirma: Importadores y minoristas como Wal-Mart emplean a los trabajadores desplazados ofrecindoles pagos mnimas sin beneficios sociales y trabajo eventual.

Subvencionadas por el gobierno estadounidense, las multinacionales de agroalimentacin de alta tecnologa han diezmado la soberana alimentaria del Tercer Mundo, forzando a la emigracin masiva a los campesinos, que forman de este modo una base para competir con los trabajadores nativos y reducir salarios en EE.UU. y UE.

Pero la realidad es ms compleja: en otros tiempos, la mayor parte de los inmigrantes accedan en poco tiempo a trabajos con un salario decente y solan ser aceptados por los trabajadores estadounidenses.

Hubo un tiempo en que los trabajadores de las empresas procesadoras de carne tenan un buen sueldo y el apoyo de los sindicatos. Luego, los sindicatos perdieron algunas luchas cruciales y los capitalistas redujeron los salarios, a veces hasta el 50 %. Los que haban sido lugares de trabajo bien regulados y estrictamente protegidos se deterioraron drsticamente. Este declive vino acompaado de la llegada y contratacin de inmigrantes no cualificados de Mxico y Amrica Central. Hoy da, el sector de procesamiento de carnes est entre los ms peligrosos y llega incluso a emplear inmigrantes menores de edad. La misma pauta de deterioro de salarios y condiciones y de sustitucin por mano de obra inmigrante se produce en los sectores de la construccin, jardinera, textil, transporte, venta al por menor, plomera, etc.

Ocurre, sin embargo, que la misma norma que ellos han creado les obliga a conceder derechos a estas personas. Y entonces deciden que a determinada gente no la dejan pasar. La Unin Europea ha decidido no considerar a los refugiados como peticionarios de asilo, tal como lo establece la Convencin de Ginebra de 1951, no acogerlos y expulsarlos a territorio turco.

Las polticas de la UE han consistido en la retencin y en tener atrapados a miles de refugiados en Grecia y Turqua, para que nadie atraviese las fronteras. El objetivo es hacerlo todo de una manera muy regulada, de ah que la interminable burocracia haya hecho que mucha gente desespere o trate de regresar. Esta es una de las estrategias, hacer que se cansen para que vuelvan a Turqua o incluso a Siria. Adems estn los intereses econmicos ya que Europa ha asignado a Grecia y a Turqua fondos para tal fin.

El 26/10/2015, la Comunidad Europea anunci la concesin a Grecia de 5,9 millones de euros de fondos de emergencia del Fondo de Asilo, Inmigracin e Integracin, que las autoridades griegas destinaron a implementar centros de registro e identificacin.

Tambin desembols 3.000 millones de euros para los refugiados en Turqua. Cuando estos recursos se terminen se movilizar una financiacin adicional de otros 3.000 millones de euros hasta el final de 2018.

Habr muchos, individuos o pueblos, que piensen ms o menos conscientemente, que todo extranjero es un enemigo. En la mayora de los casos esta conviccin yace en el fondo de las almas como una infeccin latente, pero se manifiesta solo en actos intermitentes y desconectados, y no est en el origen de un sistema de pensamiento. Pero cuando ste llega, cuando el dogma inexpresado se convierte en la premisa mayor de un silogismo, entonces, al final de la cadena est el Lager (Campo).

Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz, el ms infame Lager (Campo), propone que la imposicin de la muerte en masa sobre aqullos considerados como otros es la conclusin lgica siempre que la confluencia del extrao con el enemigo sea llevada a su fin.

La perspectiva del otro exterior y lejano ha sido desarrollada por T. Todorov por la cual el siglo XVI vio perpetrarse el mayor genocidio de la historia humana en el territorio americano conquistado por los espaoles.

Analizando la actitud de Cristbal Coln respecto de los indios, Todorov haba distinguido dos componentes que se vuelven a encontrar prcticamente hasta nuestros das, en la relacin de todo colonizador con el colonizado. Por un lado, piensa en los indios como seres humanos completos que tienen sus mismos derechos. Por otro, parte de la diferencia que se transmite inmediatamente en trminos de superioridad. Estas dos figuras elementales de la experiencia de la alteridad descansan ambas en el egocentrismo, en la identificacin de los propios valores en general, del propio yo con el universo; en la conviccin de que el mundo es uno.

La negacin a admitirlos como un sujeto que tiene los mismos derechos que uno mismo, pero diferentes. Puede uno realmente querer a alguien si ignora su identidad, si ve, en lugar de esa identidad, una proyeccin de s o de su ideal?, se pregunta Todorov. (Todorov, 2014)

Mientras el pueblo que adopta esta lgica es cada vez ms evidente, el pueblo que podra defender la libertad de movimiento y refugio an no se ha hecho realidad, permanece slo como una latencia, vislumbrado en los vastos esfuerzos para apoyar a los migrantes y, por supuesto, en las luchas de los migrantes mismos.

Hay un rcord de 65 millones de desplazados forzados en el mundo de hoy. Esto es aproximadamente 1 cada 113 personas. La ONU describe nuestra era como una de desplazamiento masivo sin precedentes. Esta cifra slo incluye refugiados y personas desplazadas internamente por conflictos armados. Crecera an ms si fueran incluidas las personas desplazadas por la pobreza, o por desastres naturales tales como sequas, tormentas y desertificaciones.

La guerra siria de cuatro aos ha contribuido principalmente a la crisis en curso, con alrededor de 11 millones de sirios viviendo como refugiados fuera de su pas, o siendo desplazados internamente.

Un estudio realizado el 2008 por investigadores del Centro de Estudios sobre Refugiados de la Universidad de Oxford encontr cifras de 24-30 millones de desplazados ambientales hoy en da, proyectndose a 200 millones o ms al ao 2050. Esto significa que los migrantes ambientales ya son cerca de la mitad de aqullos desplazados por la guerra (aunque estas categoras se sobreponen); y podran llegar a triplicar la cantidad actual, que es el rcord de desplazados en tres dcadas. Con estas cifras, si la poblacin mundial llega a 10 billones en el 2050, 1 de cada 50 personas sera un migrante ambiental.

La Europa fortaleza

Europa ya est experimentando una crisis fronteriza. Esta crisis no solo refleja el aumento de las personas desplazadas, que es modesto a la luz de las migraciones climticas previstas, sino tambin la decisin poltica de reducir las operaciones de bsqueda y rescate en el Mediterrneo.

Cuando se cancel la operacin Mare Nostrum, liderada por Italia, la consecuencia predecible y anticipada fue un aumento de las muertes en el Mar Mediterrneo. No es simplemente que miles de personas estn muriendo intentando entrar a Europa -32.000 muertos o desaparecidos entre el 2000 y enero del 2016- sino que estn siendo asesinados por el rgimen fronterizo de la UE.

Slo una fraccin de los migrantes del mundo intentan entrar a Europa; la mayora son desplazados internamente o viven en pases vecinos. De hecho durante el 2015 Europa como un todo recibi 1.250.000 de solicitudes de asilo, pero el 86% de los refugiados fueron recibidos en regiones en desarrollo, siendo Turqua, Pakistn, Lbano, Irn y Etiopa los 5 primeros estados en trminos de nmeros absolutos. (ACNUR, 2015)

Que esto haya constituido una crisis en Europa tiene que ver ms con revanchismo racial apenas oculto -un sentimiento creciente de que todo extranjero es un enemigo- que con los nmeros de refugiados.

Sin embargo, el cambio climtico, incluso bajo los mejores escenarios, probablemente obligar a un nmero dramticamente mayor de personas a desplazarse. En un mundo as y con ausencia de libertad de movimiento -de refugio real- el nmero de miles de migrantes que mueren en el Mediterrneo hoy en da podra verse empequeecido por el de los regmenes fronterizos de las zonas habitables.

Hay un concepto elaborado por Garrett Hardin a fines de los 60, que da a la letal violencia fronteriza un brillo malthusiano. Hardin propuso una metfora de las naciones como botes salvavidas, siempre en peligro de ser hundidos por aqullos que intentan subirse. (Hardin, 1968)

Segn Hardin, dejar a solo unos pocos de los pobres que se reproducen rpidamente pronto har que superen a los habitantes originales y destruir la civilizacin. Hardin llama a esto la tica del bote salvavidas, y entrega una razn fcil para los estados bote salvavidas, donde el asesinato al por mayor de migrantes es considerado un imperativo moral. Un acto de autodefensa racial-nacional. Este argumento es moralmente repugnante.

Respecto a la moral, Zygmunt Bauman (Bauman, 2016) cita el Tercer artculo definitivo sobre la paz perpetua de I. Kant: [] no de filantropa, sino de derecho, y ah la hospitalidad significa el derecho de un extranjero de no ser tratado con enemistad a su llegada a territorio forneo. Este puede rechazar al extranjero si ste puede suceder sin la ruina de aqul, pero mientras el extranjero est en su sitio pacficamente, no puede el otro comportarse hostilmente. No puede apelar a un Derecho del husped (para lo que sera necesario un contrato especialmente bondadoso que lo convirtiera en husped por un cierto tiempo), sino a un derecho de visita, que les corresponde a todos los seres humanos. De ofrecerse a la sociedad en virtud del derecho de propiedad comn de la superficie de la Tierra, sobre la que los hombres no se pueden extender infinitamente al tratarse de una superficie esfrica, teniendo que soportarse finalmente unos a otros, pero no teniendo nadie ms derecho de estar en un lugar en la Tierra que cualquier otro. (Kant, 2011)

Kant estipula aqu la existencia de un derecho de asociacin sustituyendo hostilidad por hospitalidad.

El llamamiento de Kant de hace 200 aos sigue demorndose si tenemos en cuenta que el Reino Unido ha dicho que admitir a 4.000 sirios por ao equivalentes al nmero de los que llegaron a la isla griega de Lesbos en un solo da.

Derechos y deberes estn aqu relacionados con la moral. En el apndice I del ensayo mencionado, Sobre la discrepancia entre la moral y la poltica al respecto de la paz perpetua, Kant escribe que: Si ambas no pueden coexistir en un mismo mandamiento, entonces se constituye realmente la disputa entre la poltica y la moral; sin embargo, si estuvieran ambas unidas, entonces el concepto de contrario sera absurdo, y no se podra siquiera plantear la pregunta de cmo resolver la disputa.

Pero en nuestro mundo global hay reas tratadas como moralmente indiferentes, sujetas a valoracin solo por su eficiencia a la hora de dar resultados. Un buen ejemplo de esta actitud fueron las recientes declaraciones de nuestro Ministro de Educacin, Esteban Bullrich, en Holanda cuando refirindose al asesinato de Ana Frank seal que fue responsabilidad de gran parte de una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promova la intolerancia, banalizando el genocidio perpetrado por Hitler, la carencia de una explcita condena y el intento de diluir la responsabilidad del nazismo.

Tendemos a vivir en un mundo dividido entre nosotros y ellos, y esa escisin busca aunar los impulsos morales, pero para ponerlos al servicio del antagonismo social. Nuestra superioridad moral nos interesa en la medida que nos permite acusarlos a ellos de perversos; esos otros seres humanos exceptuados de nuestra obligacin moral para con otros semejantes, atribuyndoles rasgos que mancillan y deforman su imagen, seres humanos indignos de nuestra consideracin y respeto, con lo que justificamos nuestra indiferencia.

Los solicitantes de refugio han sido acusados de ser portadores de enfermedades terminales, de estar al servicio de Al Qaeda o del Estado Islmico, de aprovecharse de lo poco que queda del Estado de bienestar europeo para convertir a Europa al Islam, etc.

Angela Mitropoulos identifica este nexo de raza, nacin y sexualidad como oikonomia o la ley del hogar. El hogar es importante tanto como lugar de la reproduccin de las relaciones de propiedad a travs de la herencia y los contratos matrimoniales; y como lugar de la reproduccin de la nacin racial a travs de la reproduccin sexual. Por lo tanto, el hogar normativo (monorracial, heterosexual, nuclear) -cada vez ms raro en la prctica- es el fundamento del futuro capitalista; y una institucin clave en la (re)produccin de ciudadanos leales a la propiedad, la nacin y la raza. (Mitropoulos, 2012)

Lo que Mitropoulos llama la combinacin emocional entre familia, raza y nacin es ejemplificada por cuck, el insulto nacionalista blanco de moda para los supuestos traidores de raza. (Mitropoulos, 2016) El trmino alude a la vez a una ansiedad racial, psicosexual sobre el mestizaje; y a una penetracin de la nacin por los rapefugees [refugiados-violadores], imaginados como hordas de depredadores sexuales morenos. Esto se debe precisamente al nexo emocional de la nacin racial y el derecho sexual: proteger a nuestras mujeres [sic] de extraos raciales con el fin de reproducir mejor la nacin blanca.

El efecto de estas calumnias es la deshumanizacin de los refugiados que allana el camino para excluirlos de la categora de legtimos poseedores de derechos humanos.

Por este mecanismo se desplaza la cuestin de las migraciones del mbito tico al de la seguridad, la delincuencia, la criminalidad y la defensa del orden que suelen relacionarse con la amenaza de agresin y las hostilidades militares.

El imperialismo fronterizo

Pero para entender lo que podra hacerse para evitar un futuro de estados bote salvavidas, se necesita un entendimiento slido del rgimen fronterizo existente.

Podramos empezar por el concepto de imperialismo fronterizo, desarrollado por activistas en la red No One Is Illegal [Nadie es ilegal] (NOII) y descrito en el libro de Harsha Walia, Undoing Border Imperialism: El imperialismo fronterizo puede ser entendido como la creacin y reproduccin de desplazamientos globales masivos y de las condiciones necesarias para la precariedad legalizada de los migrantes, quienes son inscritos por la violencia racial y de gnero del imperio, como tambin por la segregacin capitalista y la segmentacin diferencial del trabajo. (Walia, 2014)

El desplazamiento se produce tpicamente a travs de shocks econmicos y/o programas de ajustes estructurales del FMI; o guerras, que a menudo involucran a poderes imperiales. Como hemos visto, el cambio climtico tambin se convertir cada vez ms en un factor. El desplazamiento generalmente es multicausal, y atribuir cualquier movimiento dado de personas a un solo factor es difcil, aunque la ONU ya est diciendo que el clima es un factor en el 87% de los desastres.

Joe Lelieveld, director del Instituto Max Planck de Qumica (Alemania), ha estudiado la posible evolucin de las temperaturas en el cuadrante de Medio Oriente hasta 2100: ya en el verano de 2050, por la noche, el termmetro no bajar de los 30 y al medioda subir a 46, tocando los 50 a final de siglo.

Amplias reas del Oriente Medio y Norte de Africa sern inhabitables y muchas de las 500 millones de personas que viven all, podran verse obligadas a emigrar.

El lago Chad, frontera natural entre Nger, Nigeria, Camern y Chad, en medio siglo ha perdido cerca del 85% de su superficie, un drama para los ms de 22 millones de personas que viven en su cuenca. La sequa, las hambrunas y epidemias golpean tambin en Mauritania, Mali y Somalia, causando un xodo incesante hacia los campamentos de refugiados y, para los ms atrevidos y desesperados, hacia la ilusin de una nueva vida en Europa.

La ONU estima que los refugiados climticos sern 250 millones hacia el ao 2050. De hecho, los estados han resistido la categora de refugiado ambiental. Aunque en el papel -pese a que cada vez menos en la prctica- los refugiados tienen el derecho legal a refugiarse, la perspectiva del imperialismo fronterizo advierte contra el hecho de ser arrastrado hacia esas clasificaciones entre migrante digno/indigno o hacia las demandas de los migrantes, tales como libertad de movimiento para todos, todos se merecen un hogar seguro y no ms muro[s].

La nocin de imperialismo fronterizo pone atencin al hecho de que la frontera no es solo la lnea en el mapa, sino las redadas contra inmigrantes en los lugares de trabajo, la vigilancia en las Universidades y los controles de nacionalidad para los nios en las escuelas, los usuarios de salud e inquilinos, y los controles de pasaporte en los centros de transporte -l a UE endurecer los controles en las fronteras exteriores, donde se comprobar electrnicamente los datos de todos los viajeros, tanto comunitarios como no comunitarios, segn lo decidi en una reunin en Bruselas en marzo- , como tambin en el otro lado, la polica antidisturbios saqueando los campos de migrantes y las actividades de la agencia fronteriza de la UE, Frontex, que cada vez ms controla las fronteras de la UE llevando sus prcticas fronterizas directamente a las poblaciones que considera ms amenazadoras. Por una parte, estas prcticas fronterizas producen las condiciones para la explotacin del trabajo precarizado, criminalizado y, por otra parte, producen mundos-de-muerte para aqullos considerados como no totalmente humanos, no merecedores de la vida.

El acadmico Achille Mbembe, ha utilizado las nociones de poltica de la muerte y de poder de la muerte, para reflejar los diversos medios por los cuales, en nuestro mundo contemporneo, las armas se despliegan con el objetivo de una destruccin mxima de las personas y de la creacin de mundos de muerte, formas nicas y nuevas de existencia social en las que numerosas poblaciones se ven sometidas a condiciones de existencia que les confieren el estatus de muertos vivientes. (Mbembe, 2011)

Al respecto seala Abu Jana, un migrante sirio: Djame decirte algo. Incluso si hubiera una decisin [europea] de hundir los botes de migrantes, seguiran llegando personas en bote porque los individuos ya se consideran muertos. Justo ahora los sirios ya se consideran a s mismos muertos. Quizs no fsicamente, pero psicolgica y socialmente [un sirio] es un ser humano destruido, ha alcanzado el punto de muerte. Por eso no creo que incluso si decidieran bombardear los botes de migrantes cambiara la decisin de las personas de ir. (The Guardian, 2015)

En su reciente visita a la Argentina, el antroplogo francs Toms le Breton, interrogado en una conferencia de prensa indita desarrollada en el Hotel Claridge de Buenos Aires el pasado 20 de marzo, sealaba: Los refugiados son hombres y mujeres que pierden toda su historia. Siria ha sido completamente destruida. Nunca ms van a encontrar la casa de su infancia, el barrio y sus amigos con los que jugaban en otras pocas. Es una erradicacin completa de la historia personal. Son personas que de pronto se encontraron con otra lengua, en otras culturas. Al final lo nico que les queda es su propio cuerpo. A menudo tienen muchos problemas patolgicos, de dolores, enfermedades, que es otra manera de gritar, de expresar su sufrimiento. Son personas que han perdido sus familiares, sus esposas, hijos, padres. Que han atravesado pruebas terribles para llegar a Europa, particularmente las mujeres que a menudo han sufrido violaciones y todo tipo de vejmenes.

Los refugiados han perdido todo, no han elegido la situacin, en cambio el exilado elige dnde ir, no ha perdido su barrio de origen ni la casa de su infancia; los refugiados han perdido todo.

Junto a las mujeres otro de los grupos vulnerables son los nios. A modo de ejemplo, un grupo de nios, la mayora de origen marroqu y menores de 14 aos, se encontraban viviendo solos y en condiciones muy precarias en un parque del distrito madrileo de Hortaleza. A unos 20 metros se emplazaba el centro de proteccin de menores que debera acoger a estos nios de la calle, al estar la mayora de ellos tutelados por la Comunidad de Madrid. La Fundacin Races y Save the Children convocaron una rueda de prensa la primera semana de noviembre de 2016 para denunciar la situacin. Las dos ONG trasladaron los testimonios que haban recabado de algunos menores: en los centros de proteccin se les castigaba al aislamiento y eran objeto de insultos y agresiones. Adems, cuando se quejan no son escuchados por las instituciones ni se activan los protocolos para protegerlos, de acuerdo a un artculo aparecido el pasado 22 de marzo en Resumen Latinoamericano.

Las estadsticas oficiales (Memoria anual de la Fiscala General del Estado, presentada en septiembre de 2016) cifran en 414 los menores extranjeros que llegaron solos, en pateras u otras embarcaciones a las costas espaolas durante 2015, lo que implica un aumento del 85,5% respecto al ao anterior y del 160% si se toma como referencia 2013. Casi en todos los casos (96,8%) se trataba de varones, que mayoritariamente provenan de Argelia (45,4%) y Marruecos (31,4%); el resto, llegaron de pases del frica Subsahariana, segn inform Europa Press.

Nuevos datos confirman que Medio Oriente y el norte de frica podran volverse inhabitables en unas dcadas, ya que la disponibilidad de agua dulce descendi casi dos tercios en los ltimos 40 aos, algo que muchos cientficos ya teman.

La escasez no solo afecta al de por s precario suministro de agua potable en la mayora de los 22 pases de la regin, donde viven casi 400 millones de habitantes, sino tambin la disponibilidad del elemento para la agricultura y la produccin alimentaria de la poblacin en rpido crecimiento.

La disponibilidad de agua dulce por habitante en Medio Oriente y el norte de frica es 10 veces menor que la media mundial. Por otra parte, las temperaturas ms altas pueden acortar las zafras de cultivo en 18 das y reducir los rendimientos agrcolas entre 27 y 55% a finales de este siglo.

Adems, los recursos de agua dulce de la regin estn entre los ms bajos del mundo y se espera que disminuyan ms de 50% para 2050, segn la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO).

Asimismo, 90% de la superficie total de la tierra se encuentra en zonas ridas, semiridas y subhmedas secas, mientras que 45% de la superficie agrcola total est expuesta a la salinidad, el agotamiento de los nutrientes del suelo y la erosin hdrica del viento, aade la FAO.

La agricultura regional utiliza alrededor de 85% del agua dulce disponible, y ms de 60% de los recursos hdricos proceden de zonas externas a las fronteras nacionales y regionales.

La investigacin, titulada El Golfo Prsico podra experimentar calor mortal, revela lo que suceder si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen iguales a la actualidad.

Elfatih Eltahir, profesor de ingeniera civil y ambiental del MIT, y Jeremy Pal, de la Universidad Loyola Marymount, llevaron a cabo este estudio, publicado por la revista Nature Climate Change.

El futuro del desplazamiento climtico a gran escala, significa que tambin debe haber un proyecto a largo plazo de construir una cultura pro-migrante y, al mismo tiempo, inocular contra la ecuacin de extraos y enemigos.

El fantasma de los refugiados raciales, descritos como plaga y cucarachas por primeros ministros y peridicos de circulacin masiva, ha sido fabricado y explotado por una resurgente extrema derecha: desde la promesa clave de Trump de construir un muro y hacer que Mxico lo pague; hasta la atmsfera crecientemente fascista de Gran Bretaa, alimentada recientemente por el atentado en las inmediaciones del Parlamento britnico que mat a 3 civiles y un polica perpetrado por un ciudadano britnico de 52 aos que se volc hacia el integrismo islmico; y los partidos de extrema derecha en Francia, Hungra y otras partes.

Desde hace aos el racismo y la xenofobia son sinnimos de rechazo hacia los forasteros, los inmigrantes, hoy los refugiados. De all que la palabra inmigrante se coloque al mismo nivel que inseguridad, ilegalidad o trfico de drogas.

Este rechazo utiliza dos estrategias. La ms antigua basada en el racismo social y el desprecio cultural que atae a los pobres, los sin cualificacin, que aceptan cualquier trabajo para vivir. Los que reconstruyeron Europa despus de la Segunda Guerra Mundial: polacos, magrebes, asiticos del Imperio Britnico, etc. En Francia, entre los sesenta y los ochenta se los acusaba de ser la quinta columna del comunismo. Este desprecio social iba unido al desprecio cultural porque vivan en barriadas pobres, en ciudades dormitorios abandonadas por los poderes pblicos.

En los 2000 asistimos a un giro radical. Pasamos de los inmigrantes aliados al comunismo a los religiosamente peligrosos por profesar el islamismo. El gran cambio ocurre en 2008 con la victoria de Nicols Sarkozy quien retoma el discurso de Le Pen contra la inmigracin musulmana.

La situacin es similar en Alemania, en este caso contra la inmigracin turca, aunque all se dieron las mayores movilizaciones de la opinin pblica para acoger y apoyar a los refugiados, coincidiendo con una actitud inicialmente de puertas abiertas que mantuvo ngela Merkel. Actualmente, las polticas de asilo son cada vez ms estrictas: se calcula que durante el ao 2016 se denegaron ms de un 50% de las peticiones. Se aplican deportaciones masivas y se vulneran los derechos de proteccin internacional ms bsicos.

Aun as, esto parece no ser suficiente, y el mismo Ministro del Interior, Thomas de Maizire, declar que la cifra de repatriaciones sigue siendo demasiado baja, y se comprometi a aumentarla. Despus del atentado en la ciudad de Berln en el mercado navideo aumentaron el discurso xenfobo y las medidas represivas contra inmigrantes por parte del gobierno alemn. Una clara muestra de ello fue la acusacin directa que hizo la misma ngela Merkel hacia un refugiado como culpable de los hechos. Unas peligrosas polticas que no hacen ms que enaltecer los crecientes movimientos de extrema derecha del pas y del resto de Europa.

La situacin en Francia y Alemania es emblemtica de la profunda crisis de la democracia europea en el contexto de la globalizacin. Su odio contra el extranjero y hoy contra los refugiados est profundamente condicionado por los fracasos sociales vinculados a la construccin europea, sobre todo despus de la crisis de 2008.

La situacin es ms alarmante en los pases del Este: Polonia, Repblica Checa, Eslovaquia, Bulgaria y particularmente Hungra. All el Parlamento aprob una ley que permitir al gobierno del nacionalista Viktor Orban encarcelar a todos los demandantes de asilo, tambin a los menores. Cualquiera que intente entrar en Hungra para pedir asilo ser encerrado en la frontera en contenedores metlicos rodeados de alambres de pas hasta que su solicitud sea estudiada.

Viktor Orban dijo el pasado mircoles 8 de marzo que Hungra est en estado de sitio, aunque apenas le llegan migrantes (345 en lo que va del ao). Semanas atrs dijo que los refugiados son veneno.

El ISIS coincide con la estrategia identitaria de la extrema derecha europea. Los atentados terroristas de Pars (13 de noviembre de 2015), de Bruselas (22 de marzo de 2016) y las agresiones de Colonia (31 de diciembre de 2015), entre otros, son sistemticamente utilizados para deslegitimar la condicin de los refugiados.

En Francia, Italia y Alemania una media del 65% se declara a favor de la supresin de l Convenio de Schengen que ha neutralizado la libre circulacin entre el continente africano y Europa, y del restablecimiento temporal de las fronteras interiores.

Este fantasma gana resonancia afectiva con ansiedades raciales y sexuales ms amplias que se adhieren a la figura del migrante.

El ejemplo de los planes de los amigos del Consejo de Glasgow para los migrantes, y del trabajo solidario del Centro de Unidad de Glasgow son instructivos aqu, y parecen algo que podra replicarse. Los solicitantes de asilo fueron ubicados en pisos vacos en extensas urbanizaciones abandonadas. Los vecinos nombrados por el Consejo para recibir a las nuevas familias se tomaron el trabajo en serio, llevando a los recin llegados de Kosovo, Pakistn y la Repblica Democrtica del Congo hacia sus comunidades, celebrando fiestas y reuniendo a las familias de todo el mundo. Cuando se les dijo a las familias que no se les dara asilo, sus vecinos escoceses se negaron a permitir que el Ministerio del Interior los sacara del Reino Unido. Los funcionarios de inmigracin que llegaron en las primeras horas para hacer redadas de amanecida contra las familias fueron enfrentados por residentes enfurecidos, que se negaron a dejar que el Ministerio del Interior se llevara a sus nuevos amigos. Las manifestaciones se expandieron y vieron el final de las redadas al amanecer. A miles de personas que haban sido amenazadas con la expulsin, incluidas muchas familias, se les permiti permanecer en Escocia. (Baumard, 2015).

Este tipo de trabajo a largo plazo crea redes e infraestructura para el apoyo material mutuo, una especie de parentesco donde el trabajo reproductivo tradicionalmente asignado al hogar es parcialmente socializado. El parentesco no como relaciones biolgicas, sino como aqullos que se acercan a travs de una relacin compartida con el mundo, viviendo en proximidad y apoyndose mutuamente. Como lo expresa Silvia Federici: es a travs de nuestras actividades diarias por las que producimos nuestra existencia, que podemos desarrollar nuestra capacidad de cooperar, y no solo resistir a la deshumanizacin sino aprender a reconstruir el mundo como un espacio de crianza, creatividad y cuidado. (Federici, 2013)

No podemos imaginar a las comunidades obreras de Glasgow que defienden a sus amigos migrantes culpndolos por todos los crmenes, socavando de manera preventiva los intentos por imponer la culpa racial colectiva que ha sido central en la agitacin anti-migrantes en Europa. Por lo tanto, esta creacin de colectividad es una invencin del pueblo.

Cambiar nuestra capacidad de regenerarnos desde el hogar hacia redes localizadas pero transnacionales y multirraciales de apoyo mutuo hace que sea difcil cmo pueden arraigarse las ansiedades raciales y sexuales que alimentan el apoyo a la violencia fronteriza. Es importante destacar que sta es una tendencia que ya existe, a medida que las personas de la clase trabajadora improvisan su reproduccin social bajo condiciones donde la familia nuclear adecuada, incluso cuando es deseable, con frecuencia no es econmicamente viable, dados los sueldos estancados e inseguros, y los costos de vivienda en una espiral creciente.

Adems de la erosin de las normas de gnero patriarcales y binarias centrales del nexo oikonmico, las luchas recientes -desde el movimiento de las plazas y Occupy a Black Lives Matter- se han extendido con fluidez ms all de las fronteras nacionales. Las solidaridades nacionalistas estn lejos de ser las nicas, o incluso las ms obvias, en oferta. Cualesquiera que sean los lmites de estas luchas, esas solidaridades transnacionales que emergen algo espontneamente de las facilidades de la infraestructura de comunicaciones -sin descontar el trabajo de quienes trabajan activamente para difundir las luchas- son ciertamente inspiradoras para una poltica anti-fronteriza adecuada a las crisis climticas que vienen.

Que las luchas puedan encontrar resonancia transnacional destaca otro punto importante. La crueldad y la intensidad del racismo de los medios de comunicacin ejemplifican cmo las ansiedades raciales no son simplemente un hecho dado, sino que deben alimentarse permanentemente para evitar brotes de solidaridad. Por ejemplo, despus de la difusin generalizada de las imgenes de la muerte del nio Aylan Kurdi, puede ser que nadie haya cambiado de opinin, pero de repente los que aborrecen la demonizacin de los migrantes se dieron cuenta de que no estaban solos. Una vez que sentimos que no estamos solos, que nuestra voz es parte de una voz colectiva, estamos mucho ms dispuestos a actuar en pblico.

Esto sugiere que las infraestructuras de medios alternativos y/o el uso efectivo de los canales de comunicacin sociales existentes son una parte crucial para permitir la accin colectiva. Millones de personas leyeron la defensa de la segregacin racial del diario The Sun, pero tambin sabemos que 300 personas acudieron a una convocatoria pro-migrante porque lo lemos en Twitter. A menudo se siente como si estuviramos viviendo en una isla fascista, esto refleja al menos en parte un monopolio de los medios de comunicacin sobre las meta-representaciones, que asegura que las personas pro-migrantes se sientan solas incluso cuando no lo estn.

Las respuestas pueden ser redes de amigos y espacios fsicos para apoyar a los migrantes as como infraestructuras mediticas capaces de cuestionar el sentido de aislamiento experimentado por millones de personas que desesperan frente al clima de racismo populista.

Esto se apoya en las formas ya difundidas de apoyo mutuo que las personas construyen para s mismas a lo largo o en lugar de las familias nucleares: lazos de afinidad ms que sanguneos.

Incluso si una fraccin de las migraciones climticas proyectadas tiene lugar, se espera que las fuerzas reaccionarias intensifiquen el pnico fronterizo y exijan ms violencia en la frontera, probablemente organizada alrededor de un llamado a la tica de botes salvavidas, con estados botes-salvavidas imponiendo mundos-de-muerte sobre los forasteros. Entender la resonancia emocional de estos llamados en el nexo raza-familia-nacin centrado en el hogar nos permite entender cmo las luchas culturales y las luchas sobre la reproduccin social, aparentemente desconectadas, forman parte de cuestionar la reproduccin de estas investiduras inconscientes.

A medida que el clima cambia para expandir las zonas inhabitables del planeta, el estado-nacin como modelo de organizacin social en las zonas habitables se ver sometido a considerables presiones. Sus defensores probablemente no aceptarn su obsolescencia a la ligera, y de hecho, los militares estn haciendo del cambio climtico un elemento central en su planificacin. Pero los estados autoritarios bote-salvavidas y la violencia fronteriza genocida asociada, no son inevitables. Mientras que los populistas anti-migrantes estn ocupados negando la existencia del cambio climtico, las polticas anti-fronterizas pueden tener varias dcadas de ventaja, apoyndose silenciosamente sobre las tendencias existentes en las sociedades y las luchas contemporneas, construyendo infraestructura para socavar las respuestas reaccionarias cuando la crisis climtica se vuelva innegable.

Olas migratorias y agresin cultural

 

El Financial Times, uno de los principales portavoces del complejo industrial-militar-financiero, a travs de la pluma de Erik Prince le hizo saber al mundo que Occidente ya no est dispuesto a seguir soportando la agresin cultural de la que se siente objeto por causa de las recientes olas migratorias.

Prince no slo es un prominente miembro del Partido Republicano estadounidense y un evanglico converso al catolicismo del Opus Dei, sino tambin un prominente empresario que forj su fortuna vendiendo armamento de alta tecnologa a los servicios de espionaje estadounidenses y (re)produciendo conflictos sociales por toda frica; de manera particular en las sociedades musulmanas. Tanto por conviccin religiosa como por afinidad monetarista, los servicios de Prince inscribieron, lo mismo con Bush que con Obama, la cruzada declarada de eliminar de la faz de la tierra la fe musulmana.

Desde Irak hasta Ucrania, los servicios de BlackWater se caracterizan por dejar tras de s la misma estela: asesinatos en masa, ejecuciones extrajudiciales, tortura, secuestros, etc. Sin embargo, en aos recientes su modus operandi aparece por medio de mecanismos ms refinados de los que utiliz en el pasado. Desde la disolucin de BlackWater y su refundacin con otra razn social (Xe), Prince se cobij bajo el manto del corporativo chino Frontier Services Group para articular, a travs de contratos militares, a diferentes juntas militares africanas. Por dcadas, las actividades de Prince han construido una compleja red de cadenas de suministro del espectro completo armamentista.

El armamento con el que Prince y otras redes de suministro proveen a juntas militares africanas es parte del detonante que lleva a millones de individuos a desplazarse de sus espacios tradicionales de convivencia. Pero es tambin el mismo armamento con el que desde 2013 Prince ha formulado sus polticas de contencin de los emigrados que atraviesan el Mediterrneo desde Libia. De acuerdo con la propuesta de contencin de la amenaza africana, Prince identifica que la principal causa por la cual no se ha podido detener el flujo de personas es que ni los gobiernos europeos han tenido la fortaleza como para tomar medidas definitivas en el tema ni los mandatarios norafricanos cuentan con la capacidad tcnica y de personal para cerrar el cerco antes de que los emigrados lleguen al mar.

En ese sentido, tanto en 2013 como en su editorial del Financial Times de enero, Prince introduce el imperativo de contar con mayores capacidades militares, para poder hacer frente a las redes de trfico de personas y a los migrantes que se desplazan por voluntad propia. De cara a las medidas que los gobiernos europeos han tomado para controlar los flujos migratorios africanos, las propuestas de Prince parecen no aadir nada nuevo a la frmula. Actualmente, las fronteras exteriores de la Unin -las que no pertenecen al espacio Schengen- ya cuentan con mecanismos de militarizacin que se valan en ms de 39 millones de euros mensuales.

Hoy, los guetos del Holocausto han sido (re)producidos, bajo formas y esquemas con un grado mayor de correccin poltica y aceptacin tica por parte de los cuerpos sociales europeos; no para proceder con su exterminio fsico -a la manera del nacionalismo alemn de mediados del siglo XX-, sino con el objetivo de fragmentar la concrecin cultural de los refugiados en su trnsito por los canales de subsuncin de su subjetividad en la cultura occidental.

Cobijados por las retricas del humanismo y el multiculturalismo como expresiones propias de los valores que definen a Occidente, Europa promueve la aceptacin de los Campos de Refugiados como punto de trnsito previo a la integracin de los sujetos acogidos a los circuitos productivos. Y el imperativo sublimado en esa especfica sucesin de eventos es el de asegurar que, sin importar la cantidad de migrantes que se acepten en el pas de destino, stos no pongan en juego esa supuesta constitucin cultural originaria, de ncleo substancial, prstino y autntico de la civilizacin europea.

Y es que en Europa lo que no ha dejado de ser el discurso dominante -nicamente evidenciado, profundizado y potenciado tanto en su motivacin como en su visibilidad por la crisis de refugiados- es que si bien se asume como (id)entidad geosocial defensora de la integracin cultural, como proceso de renovacin permanente de la propia identidad, esa defensa se circunscribe slo dentro de los mrgenes de las variaciones identitarias que se asumen herederas, continuaciones o asimilaciones de un ncleo cultural nico, comn a un momento racial originario y fundador de sus cualidades culturales.

De ah que Prince apunte a la necesidad de usar la fuerza letal argumentando que Europa se est quedando sin tiempo para hacer frente a la dilucin de sus valores en los rasgos barbricos, incivilizados de los migrantes provenientes de frica y Oriente. Porque para l, tanto como para la generalidad de los cuerpos sociales europeos, el verdadero peligro, la verdadera crisis migratoria no se encuentra en la falta o no de capacidades logsticas, financieras y gubernamentales para acoger a los individuos. Lo que realmente define a la crisis como tal es la posibilidad de que ese ncleo cultural de carcter racial se vea influido, por los rasgos propios de los migrantes.

As pues, si bien en esta concepcin la (re)produccin de los guetos a lo largo y ancho de Europa es un mecanismo eficaz para des-substancializar y (re)funcionalizar a la multiplicidad y heterogeneidad de expresiones subjetivas inmigradas -por medio de su asimilacin del ethos moderno capitalista-, dicha opcin siempre conlleva el riesgo de que lo propiamente europeo se pierda a s mismo. Por ello, argumenta Prince, es necesario fortalecer el hermetismo europeo ante la barbarie oriental.

La privatizacin de la militarizacin territorial europea, en este sentido, no es fortuita y por ello, que sea el gran capital global, a travs de sus rganos de adoctrinamiento ideolgico, quien d pasos ms firmes en esa direccin. Porque si bien el hermetismo racial de Occidente es una constante que se observa con mayor claridad, en sus expresiones en niveles microfsicos de la dinmica social, se presenta en todo su avasallamiento cuando se coloca en el centro de su violencia a la valorizacin del capital.

Comprender toda la amplitud, la realidad y la sociabilidad de los derechos de la persona sin destruir a la sociedad, sin fraccionarla en tomos: se es el objetivo social ms difcil, escribi Alexander Herzen a mediados del siglo XIX.

Entonces, de modo esperanzador sera bueno recordar que el hombre nunca est solo y no sera lo que es sin su dimensin social.

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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