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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2017

De la corrupcin y otras cosas
Ecuador y el complejo escenario regional y global

Cristina Bastidas
Rebelin

Los gobiernos populistas no pueden avanzar si tratan de ocultar sus problemas de corrupcin, su crisis de conexin con la sociedad, su falta de imaginacin para brindar alternativas al modelo primario-exportador. En este momento es necesario hacer una profunda autocrtica y transformacin.


Alianza Pas es de nuevo el epicentro de la poltica ecuatoriana, que gravita hacia la derecha como ha sucedido en el escenario geopoltico de toda la regin. Macri en Argentina y Temer en Brasil son los mejores ejemplos de ese giro en Sudamrica. En este nuevo contexto, los escndalos de corrupcin a escala transnacional priorizan escarbar las manchas acumuladas por los gobiernos populistas de izquierda y reacomodar a las lites econmicas en el Estado. Lo que hoy acontece en Ecuador sucede de manera paralela en otros pases latinoamericanos: poblaciones desencantadas con los logros todava parciales de los gobiernos populistas que gobernaron la ltima dcada, insatisfaccin ciudadana con los problemas de corrupcin en el Estado y una judicializacin de la poltica con jueces o parlamentos que hacen la vista gorda a otros problemas fundamentales e igualmente juzgables como los parasos fiscales, los abusos de las transnacionales y el capital global, las transferencias sur norte y la corrupcin de las derechas tradicionales.

Desregulacin, disminucin de la inversin social, discurso cosmopolita de libertades, el pago de la deuda externa y lucha contra la corrupcin como preocupacin pblica fundamental; sern, entre otros, los hilos programticos que acompaarn el nuevo momento. Frente a este escenario, especialmente en Ecuador donde el giro a la derecha no ha sido total por el momento, es necesario complejizar los problemas actuales, salir del anlisis simplista centrado en la corrupcin que hoy es mediatizado e intenta convertirse en el paradigma para comprenderlo todo. Ello no implica ignorarlo o reducirlo, lo que se requiere es hacer un ejercicio intelectual sensato para enmarcarlo en un contexto ms amplio y situarlo en su justa dimensin.

Un anlisis ms sensato de la realidad actual en Ecuador debe entender a la globalidad capitalista actual como la condicin ms importante para entender nuestros problemas comunes en Latinoamrica. Los problemas de las democracias latinoamericanas actuales ya no puede entenderse en el marco tradicional de Estado nacin. Los escndalos de corrupcin transnacional (como el de la organizacin global de origen brasileo, Odebrecht) que han sido priorizados en la agenda meditica y otros temas adicionales menos visibles pero igualmente importantes como la extensin del capitalismo transnacional extractivo que expropia de sus territorios a poblaciones y comunidades, la mayor influencia de las compaas transnacionales que manejan presupuestos mayores que los propios estados en la poltica domstica, la presencia de redes mundiales financieras que permiten el escape de millones de dlares de los quintiles ms ricos en parasos fiscales y por tanto la evasin de impuestos en el nivel nacional son, todos, fenmenos que escapan a la definicin de Estado territorialmente delimitado y quiz las problemticas ms importantes de la actualidad.

El problema fundamental radica entonces en que dadas las condiciones actuales del sistema capitalista global que vulnera ms que nunca a poblaciones, especialmente en los pases del sur global; la institucionalidad pblica latinoamericana llamada a garantizar derechos, generar instituciones del cuidado, proteger a los menos privilegiados de los abusos de las lites, regular a las transnacionales y los mercados financieros internacionales; debera ser fortalecida y re-imaginada. Paradjicamente, es hoy cuando los problemas de corrupcin transnacional y la mediatizacin poltica de los mismos minan la legitimidad de los estados del sur y su posibilidad de institucionalizarse tan necesaria para los ms afectados por el nuevo rostro del capitalismo global. La globalidad genera problemas y nuevas injusticias y los dbiles estados latinoamericanos son los nicos que rinden cuentas de problemas globales, lo cual est socavando su institucionalidad.

As, en otras palabras, nuestros pases estn insertos en una globalidad que impone serios lmites a su capacidad de accin y, al mismo tiempo, ante la urgencia de mayores niveles de institucionalizacin para la proteccin de los ms vulnerables frente a un sistema global violento que los afectar hoy ms que nunca. Ese es desde mi punto de vista el escenario complejo desde donde podemos redimensionar los escndalos de corrupcin y desde donde podemos entender los problemas de la poltica local en Ecuador. Por tanto, en este contexto, deslegitimar todo lo pblico en nombre de la corrupcin es un riesgo fundamental, tambin reducir la institucionalidad pblica estatal y ponerla bajo el control de las lites tradicionales, as como la falta de nuevas visiones y paradigmas para comprender los problemas de hoy en el seno de las izquierdas.

Un primer elemento crucial es entonces la defensa de los mrgenes de autonoma del Estado frente a las lites tradicionales. El post-neoliberalismo ecuatoriano logr cierto margen de accin en el Estado porque ampli su autonoma frente a la banca, los partidos mercantiles, las lites econmicas, a travs de la reforma del Estado. La tendencia mundial del sistema econmico en la actualidad privilegia la cooptacin de las lites econmicas en la institucionalidad pblica, porque el sistema global ha engendrado - con su esquema de hiper-acumulacin- una clase econmica poderosa que es capaz de comprar las democracias (tener voz privilegiada en los medios, comprar votos, ganar influencia en el diseo de la poltica pblica y de las regulaciones). Donald Trump, el magnate estadounidense, ahora presidente de Estados Unidos es la ejemplificacin ms ntida de esa tendencia, tambin los nuevos millonarios latinoamericanos como Macri que lideran el giro hacia la derecha. En ese contexto, la entrega que Lenin ha hecho de instituciones pblicas como las empresas elctricas y El Telgrafo as como la voz privilegiada que ha dado a las cmaras para discutir los cambios en las regulaciones sobre parasos fiscales y de plusvala debe ser profundamente cuestionada. Permitir que las lites econmicas retomen el control del Estado es la forma tradicional de corromper nuestra institucionalidad pblica y el acto ms desleal y corrupto con los ciudadanos comunes con los cuales tambin se debe dialogar.


Igualmente importante es la necesidad de abrir un momento de profunda reflexin en el seno de la izquierda que no ha gobernado en la ltima dcada y que ha sido portadora de banderas legtimas como el anti-extractivismo, el ecologismo, los temas de gnero. Esta izquierda precisa asumir los lmites que ha tenido para dar alternativas al complejo momento histrico actual y su debilidad en cuestionar la mundializacin capitalista brutalmente violenta que explota recursos naturales, trabajo y enriquece a pocos en el mundo. Por el contrario, la izquierda ecuatoriana ha optado por el ms puro estilo liberal de dudar de lo pblico, situar todas sus demandas en el Estado nacional y en los populismos (por su resentimiento necio con estos gobiernos), asumir las banderas de lucha de la derecha, creer que las transformaciones - como el cambio de matriz productiva- se hacen en microondas y entenderlo todo con el paraguas limitado de la corrupcin. Esto no slo que es menesteroso intelectualmente sino que los somete al aislamiento y a la esterilizacin de sus propuestas. Es necesario que se pregunten con mayor humildad a quin y para qu ha servido su crtica insaciable centrada de lo pblico estatal en un mundo caracterizado por un capitalismo global violento.

Finalmente, en este contexto donde debemos redimensionar nuestras problemticas: Alianza Pas en Ecuador debe asumir con mayor seriedad su capacidad de autocrtica. Si la nueva cara de la derecha es esconder sus manchas de corrupcin, insistir en no pagar impuestos, cooptar el Estado, esconder sus dineros en parasos fiscales y utilizar jueces y las instituciones pblicas - una vez que han retomado su control- para perseguir la corrupcin del otro lado; los gobiernos populistas no pueden pretender llegar a otro lugar escondiendo sus propios problemas de corrupcin, su crisis de conexin con la sociedad a la cual han desencantado progresivamente, la elitizacin en la que han cado, su falta de imaginacin para brindar alternativas al modelo primario-exportador, la prdida de horizonte programtico por su excesiva energa puesta en la conflictividad poltica y en la auto-defensa. Ahora pues, no es por tanto un momento de lealtad con los amigos aunque estos hayan sido corruptos- sino de profunda autocrtica y transformacin. Asumir sus errores y lmites programticos, convocar a nuevas generaciones, disear nuevas propuestas de democratizacin social y poltica en un escenario de crisis econmica mundial, re-vincularse con sus bases, entender con mejor ojo la sociedad actual a la que pretenden gobernar y resolver su problema de liderazgo son elementos urgentes de una nueva agenda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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