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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2017

Una dcada perdida, por ahora

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Este mes de agosto, desde los ms diversos mbitos, tanto nacionales como internacionales, se han apresurado a recordarnos que hace diez aos en otro agosto, el de 2007, se iniciaba la mayor crisis econmica acaecida desde la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que se la da por superada y finalizada. La misma Comisin de la Unin Europea se ha sumado a esta corriente con un comunicado de prensa encabezado con una frase inolvidable: "Diez aos despus del comienzo de la crisis vuelve la recuperacin gracias a la intervencin decisiva de la UE". Afirmacin que puede quedar para la historia.

Al margen de que resulte difcil fechar de manera exacta el inicio de la crisis, todos los comentaristas suelen situar su causa en las ya famosas hipotecas subprime. Los bancos, principalmente los de EE.UU., cegados por el objetivo de una ganancia fcil, se habran dedicado de una manera irresponsable a conceder crditos a diestro y siniestro, en primer lugar para la compra de vivienda; pero tambin para todo tipo de consumo, generando un monto importante de hipotecas basura, que convenientemente empaquetadas y titulizadas fueron vendidas al sistema bancario internacional, contaminando as a una buena parte de la economa mundial, especialmente la europea. Cuando cundi la desconfianza, lleg el slvese quien pueda, y la crisis. Hasta aqu la versin oficial que se repite con aplomo y complacencia. Todo lo ms se le aade la coletilla de la responsabilidad que en la gnesis de este fenmeno le cabe a la excesiva liberalizacin que se vena produciendo en el sistema financiero.

No es que esta versin sea del todo errnea, pero s resulta parcial e incompleta. En todo caso, todos estos hechos son la consecuencia -si se quiere, el detonante- de un fenmeno ms profundo, unos enormes desajustes en la economa mundial, causados por el neoliberalismo econmico. La libre circulacin de capitales, unida a la asuncin de la teora del libre cambio, origin enormes desequilibrios en los saldos de las balanzas de pagos de los pases, importantes dficits en unos y supervits en otros. Tales desajustes solo eran posibles porque la libertad en los flujos de capitales permita financiarlos, pero a condicin de crear situaciones de extrema inestabilidad que tenan que originar antes o despus una crisis econmica.

Si en 1980 los distintos pases presentaban con pequeas diferencias balanzas de pagos ms o menos equilibradas, los saldos positivos y negativos fueron incrementndose hasta 2007 y abriendo ampliamente el abanico entre pases deudores y acreedores. Se gener as una situacin inestable y explosiva. China, Hong Kong, Japn, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia y Taiwn, financiaban a los pases occidentales: EE.UU., Australia, Canad. El hecho de que la Unin Europea presentase frente al exterior un saldo prximo a cero no significaba que los pases miembros no tuviesen tambin entre s profundos desequilibrios, buen ejemplo de ello eran el dficit de Espaa y el supervit de Alemania.

El incremento de la desigualdad en las sociedades debera haber generado una ralentizacin del consumo. En ciertos pases as ocurri, pero en otros muchos como EE.UU. y Espaa el consumo continu creciendo gracias a otro fenmeno: el endeudamiento. El crecimiento estaba sustentado en el crdito, lo que le proporcionaba un carcter de inestabilidad que por fuerza tena que llegar a su trmino.

La libre circulacin de capitales y el libre cambio permiten que las empresas aspiren a fabricar en unos pases (a menudo, all donde las exigencias fiscales y los costes laborales son bajos) y vender la produccin en otros (normalmente en pases que tienen un nivel de vida mucho mayor). En este caso la oferta no casar con la demanda en el mbito nacional y unos pases acaban presentando un gran endeudamiento exterior y otros importantes supervits, desequilibrios que difcilmente podran sostenerse a largo plazo.

El consumo en la sociedad americana se mantena a base de importar productos a precios muy reducidos, y el crecimiento de China en los aos anteriores a la crisis se basaba fundamentalmente en las exportaciones. El resultado es de sobra conocido, un cuantioso dficit en EE.UU. que se corresponda con el consiguiente supervit en la repblica comunista. Aunque como ya se ha dicho los desequilibrios en el comercio exterior no eran privativos ni exclusivos de EE.UU. y de China, lo cierto es que conforman un binomio til para explicar la causa ltima de la crisis. China ahorraba para prestar a EE.UU, que as compraba sus productos. Las familias americanas no podan seguir endeudndose ni los bancos americanos prestando indefinidamente los recursos que provenan de China. Ambos pases se movan en una brutal trampa.

Los supervits de China y de otros pases del sudeste asitico eran deliberados y obedecan a una poltica de mantener infravalorado el tipo de cambio. Hay quien imputa tambin una parte de la responsabilidad a los bancos centrales, especialmente a la Reserva Federal y a su presidente Greenspan, por haber realizado una poltica monetaria laxa de bajos tipos de inters. Es evidente que a Greenspan le cabe ciertamente gran responsabilidad en la deficiente supervisin de las entidades financieras y en la defensa de la innovacin financiera y de los productos derivados, y todo ello en aras de la autorregulacin de los mercados. Sin embargo, lo que no est claro es que otra poltica monetaria ms restrictiva hubiera sido mejor y hubiera evitado la crisis. Una subida de los tipos de inters podra haber trado aun ms capitales y haber incrementado la liquidez. China y algunos otros pases estaban dispuestos a comprar todos los dlares que fueran necesarios para mantener la cotizacin de su moneda respecto al dlar. Bajo estos supuestos, es muy difcil mantener una poltica monetaria restrictiva.

A este anlisis hay que aadir otro de suma importancia. Si bien es cierto que la crisis se gener en EE.UU., no es menos cierto que donde ha adquirido mayor gravedad y donde se resiste a desaparecer es en Europa. La razn no es difcil de encontrar. Que las cuentas de la Eurozona con el resto del mundo estuviesen ms o menos en equilibrio no indica que todos los pases miembros se encontrasen en la misma condicin, ms bien se entremezclaban pases como Alemania, de muy bajo consumo y por lo tanto con un importante supervit comercial, con otros, como Espaa, en los que el cuantioso endeudamiento de las familias o del sector empresarial llevaron a un elevadsimo dficit exterior (en 2008 del 9,6%).

El problema, por supuesto, no era exclusivo de Espaa. Al progresivo incremento del supervit de Alemania (6,6% del PIB en 2008) y de otras naciones del Norte, corresponda un dficit cada vez mayor en esos pases que despectivamente han denominado PIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y Espaa). Solo por el hecho de mantener la misma moneda es por lo que se pudo llegar a unos desajustes en la balanza de pagos tan elevados. Estos desequilibrios creaban empleo y riqueza en los pases excedentarios, mientras destruan puestos de trabajo y riqueza en los Estados del Sur, que hasta la crisis haban podido vivir una situacin ficticia y mantener el crecimiento y el empleo de manera artificial a base de endeudamiento, endeudamiento que sin posibilidad de devaluar se convertira a medio plazo en una soga al cuello, empeorando aun ms su situacin econmica.

Los desequilibrios en el comercio exterior de China y de EE.UU. podan terminar corrigindose mediante ajustes en el tipo de cambio, pero cmo solucionar esos mismos desequilibrios entre Alemania y Espaa si ambos tienen la misma moneda? El desenlace es de sobra conocido. Se someti a los pases deudores a enormes ajustes fiscales y a duras polticas deflacionistas. El euro estuvo contra las cuerdas, salvado provisionalmente e in extremis por la poltica monetaria del BCE, que se decidi a actuar tan solo cuando la Eurozona se asomaba al borde del precipicio y, adems, sometido a mltiples contradicciones, porque cmo practicar la misma poltica para Alemania y para Grecia cuando sus necesidades e intereses son radicalmente distintos?

No, no es verdad que, tal como afirma la Comisin, la crisis se haya superado gracias a la intervencin de la Unin Europea. Ha sido todo lo contrario. Debido a la Unin Europea, mejor diramos a la Unin Monetaria, muchos pases europeos se adentraron en la pendiente de la recesin. Sin el euro, el endeudamiento de los pases del Sur nunca habra alcanzado las cotas a las que lleg; y en el caso de haber habido crisis, sin el euro su dimensin hubiera sido para la mayora de los pases mucho ms reducida, y la salida se habra encontrado bastante antes, y sobre todo hubiera sido real, y no como en la actual supuesta superacin en que las incertidumbres y riesgos se mantienen plenamente y las secuelas y efectos negativos perdurarn mientras no se d marcha atrs.

La poltica aplicada desde Europa ha sido nefasta y motivada exclusivamente por las conveniencias de los pases del Norte, pero no se la puede hacer la nica responsable de los daos infligidos, tal como pretenden algunos para exculpar al sistema. El error no es coyuntural sino estructural. El problema principal estriba en el propio diseo de la Unin Monetaria, lleno de contradicciones y de incoherencias, y que hace imposible su misma persistencia. Por qu Alemania y sus pases satlites iban a consentir otra poltica si la actual es la que les conviene y los Tratados no les obligan a ello? No solo estamos ante una dcada perdida, sino que en gran medida hemos malogrado la embarcacin y no sabemos durante cunto tiempo vamos a poder seguir navegando. De todo ello seguramente hablaremos en algn artculo posterior y analizaremos si es verdad, como dicen, que ha finalizado la crisis.

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2017/08/17/una-decada-perdida-por-ahora/#

 



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