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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2017

Cinco aos despus
Francisco Fernndez Buey (1943-2012), un filsofo y un filosofar que siguen siendo imprescindibles

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Santiago lvarez Cantalapiedra, scar Carpintero, Miguel Casado, Olvido Garca Valds y Javier Gutirrez Hurtado, que lo comprendieron y quisieron.

Y para Howard Zinn, in memoriam et ad honorem

 

Tu artculo [Castilla-Len: granero y basurero nuclear de Espaa [1]] sobre la industria nuclear vallisoletana me pareci buensimo: perfecto de contenido y muy bien escrito. El punto sobre la medicina nuclear es inobjetable en mi opinin (...) Eso es parte de un asunto ms general y sin duda de importancia decisiva para lo que hagamos: es necesario articular cientficamente los puntos de vista polticos alternativos en un modelo general para Espaa. O, si los nacionalismos hacen todava difcil ese planteamiento, en un modelo abstracto para una sociedad de 35.000.000 de habitantes, con 1.000 km de costas, una meseta cerealista, etc. Est claro? Ese modelo tiene que resolver el problema general del tipo de organizacin econmica y poltica, pero sin duda eso no es realizable sin trabajar al mismo tiempo los problemas sectoriales. La cuestin nuclear debera ser vista en esos trabajos como sector propio, no bajo el rtulo poltica energtica. Mi vieja obsesin por tener en el colectivo economistas, gegrafos, fsicos, ingenieros, etc. arraiga obviamente en su imprescindibilidad para pasar de la simple crtica a las tesis polticas () Tambin me parece bueno el artculo Karl Marx y las ciencias sociales, en el que, sin embargo, lamento dos cosas: que no te decidieras a citar explcitamente a Bunge [2], y que la relacin entre la ciencia y los valores, aunque tratada explcitamente, no quede suficientemente clara. La alusin a la ideologa de Galileo y a sus metforas es un acierto estupendo. Habr que explotarlo, buscando en el texto de Galileo, o en el de Newton, filosofemas, ideologismos y metforas.

Manuel Sacristn (4 de agosto de 1983, carta desde Mxico D.F)

 

Conviene recordar, como hiciera hace aos Silvio Rodrguez, un recitativo de La Madre de Brecht [3]: Hay hombres que luchan un da/ y son buenos./ Hay otros que luchan un ao/ y son mejores./ Hay quienes luchan muchos aos,/ y son muy buenos./ Pero hay los que luchan toda la vida./ Esos son los imprescindibles. Hay tambin filsofos y filosofares que luchan y nos acompaan toda la vida y que nos resultan imprescindibles. El de Francisco Fernndez Buey [FFB] por ejemplo.

Fue el suyo un filosofar praxeolgico [4] y muy polidrico que intent ayudarnos -nos ayud de hecho en muchas ocasiones- a saber a qu atenernos y que siempre aspir a estar, pensando con cabeza propia, a la altura crtica de nuestras circunstancias socio-polticas, existenciales y culturales. Con coraje y a contracorriente cuando fue necesario. Y fue necesario muchas veces.

Dieciocho fueron -dos de ellos en coautora con su discpulo, amigo y compaero Jorge Riechmann [5]- los ensayos publicados en vida. Leyendo a Gramsci, uno de sus grandes libro, su Amor y revolucin es de lectura obligada, ha sido editado recientemente en ingls por Brill, traducido por Nicholas Gay, con el ttulo Reading Gramsci. Son casi incontables, no exagero, sus ediciones de libros, presentaciones, artculos, materiales didcticos, separatas, cartas, conferencias, notas editoriales e intervenciones [6]. Tras su fallecimiento en agosto de 2012 han sido publicados cinco libros ms [7], una antologa de su obra entre estos cinco, y est a punto de editarse en El Viejo Topo otro libro ms sobre movimientos sociales que incorpora tambin escritos de Manuel Sacristn.

Filosofa poltica, poltica (FFB nunca fue un entusiasta de las ciencias polticas o de la poltica como ciencia), tica y tica aplicada, altermundismo, marxismo (sin ismos), historia de las tradiciones emancipatorias, Gramsci, Marx, Galvano della Volpe, Guevara, Maritegui, Fourier, Maquiavelo, Savonarola, barbarie (la nuestra en primer lugar) y civilizacin, movimiento universitario, grandes pensadores (y pensadoras) contemporneos, movimientos sociales transformadores, redes que dan libertad, Einstein, ciencia con consciencia, la funcin social de la Universidad (tambin la de la ciencia crtica), Bartolom de Las Casas y la gran perturbacin, la tercera cultura, ciencia y humanidades, federalismo, Simone Weil, Karl Kraus, Benjamin, Jos Mara Valverde, Lukcs, las grandes revoluciones del siglo XX, metafilosofa, pacifismo y antimilitarismo, reflexiones sobre la izquierda [8] y la transformacin socialista, renovacin del ideario comunista, arte y marxismo, filosofa e historia de la ciencia, crtica literaria, poesa, reflexiones (y prcticas) antinucleares , ecosocialismo, utopa y mundo contemporneo [9],... son algunas de sus temticas y de sus autores ms transitados [10]. El resumen es apretado e injusto probablemente. Me olvido, por ejemplo, de sus traducciones, de sus diversas actividades editoriales, de su decisiva participacin cuando menos en cuatro revistas: Materiales, mientras tanto, Un ngel Ms y Papeles de relaciones ecosociales y cambio global. Los lectores y lectoras podrn ampliar mi listado.

El profesor G.H. von Wright seal en una ocasin los dos hechos ms importantes que, en su opinin, haba que tener en cuenta para comprender adecuadamente la obra de Wittgenstein. El primero, seal, es que fue viens; el segundo, que fue un ingeniero con concienzudos conocimientos de fsica [11] (La referencia, sea dicho entre parntesis, sera seguramente del agrado de un filsofo gramsciano como fue el autor de Nuestro Marx. En 2006, Janik public Assembling Reminders, un ensayo en el que trat de dar cuenta del impacto de un conjunto de pensadores en lo que el autor del Tractatus denomin su trabajo de clarificacin, su filosofa propiamente para decirlo ms claramente [12]. Fueron diez los autores citados: Loos, Kraus -otro de los autores estudiados (y admirados) por FFB-, Weininger, Ludwig Boltzmann, Heinrich Hertz, Arthur Schopenhauer, Oswald Spengler, Gottlob Frege, Bertrand Russell [13] y... Piero Sraffa, el gran amigo y compaero del autor de los Quaderni, al que l mismo hizo referencias frecuentes, especialmente en los trabajos que componen su citado Leyendo a Gramsci).

Y en su caso, y en el caso de Francisco Fernndez Buey? Qu hechos seran los ms importantes para comprender su obra e incluso aspectos de su vida y de su dilatada y muy arriesgada prctica poltica? Los siguientes en mi opinin: 1. FFB fue un ciudadano palentino-barcelons-vallisoletano, con races gallegas, muy comprometido -y no slo de palabra: en su caso, no es un hablar vaco, una de sus mejores formas de decir fue siempre el hacer- con los pobladores de esas ciudades y del conjunto de Espaa (y del mundo en general, y especialmente de los pases latinoamericanos, Brasil no excluida, en las dos ltimas dcadas). 2. FFB fue discpulo, y ms tarde amigo, camarada y compaero, de Manuel Sacristn, durante ms de veinte aos, una influencia, no slo poltico-filosfica, muy importante en su obra y en su vida que nunca le convirti en un mero seguidor de las enseanzas del maestro. FFB fue, sin ningn gnero de dudas, un filsofo con pensamiento propio. Unos pocos ejemplos: su lectura e interpretacin de Marx, de Gramsci, de Lenin, de Guevara, su crtica al marxismo cientificista, su aproximacin a la izquierda consejista, sus reflexiones ms que sustantivas sobre las utopas emancipatorias,... 3. El autor de Politica fue un lector deslumbrante. Pocas personas, pocos intelectuales han ledo con la profundidad, rigor, complejidad y sabidura con la que ley el comentarista de, entre otros, Platonov, Dostoievski, Zinoviev, Wislawa Szymborka, Jos ngel Valente, Zamiatin, Pasolini, Galeano, Benedetti, Saramago, Bloch, Claudio Rodrguez y, destacadamente, John Berger. Tampoco su gusto por la poesa -no slo por Brecht- debera ser olvidado. 4. FFB fue un filsofo interesado no slo en ciencias sociales, fue profesor de la metodologa de estas disciplinas durante ms de una dcada, sino tambin en ciencias naturales (no tanto en las formales), con conocimientos slidos, no de especialista por supuesto, en muchas de estas disciplinas. No filosof, no acostumbr a filosofar sin ciencia ni por supuesto en oposicin a ella. 5. El coraje cvico y lo que llamo, con poca precisin, intuicin poltica adquirieron en l dimensiones poco frecuentes. En una buena parte de sus escritos de intervencin, algunos de ellos, en mi opinin, verdaderos clsicos del gnero [14], late ese coraje y esa intuicin poltica que se aliment siempre de fuentes anticapitalistas y humanistas crticas.

G.H. von Wright apunt dos nudos esenciales para comprender cabalmente a Wittgenstein; yp lo he sobrepasado por goleada pensando en la obra del autor de Marx (sin ismos). No es posible aqu un desarrollo adecuado que justifique estas conjeturas que pueden ser ledas a ttulo de sugerencias de interpretacin. Estoy convencido, sin negar por supuesto la posibilidad de una enmienda cercana a la totalidad, de que todas ellas son centrales para entender-comprender-aproximarse a la obra y el hacer de este filsofo (ms que filsofo) imprescindible y fructfero que renov y revis, como buen marxista libertario y feminista que era (y sin ismos por si faltara algo), todo lo que convena renovar y revisar (que fue mucho), si bien nunca renunci a la lucha contra la injusticia ni apost por la liquidacin, por despedida y cierre, de las finalidades centrales de las tradiciones emancipatorias, las del comunismo democrtico en su caso. Por supuesto, conviene hacer nfasis en ello, son posibles aproximaciones e interpretaciones de su obra, parciales en mi opinin, que dejen al margen ese eje poltico-cultural y se centren en sus aristas ms filosficas, ms acadmicas, ms culturales si queremos decirlo as. Los clsicos, Francisco Fernndez Buey lo es en mi opinin, son de todos, no slo de los prximos, de los que aprendieron o aprendimos de l o de los que combatieron junto a l por los mismos ideales.

El 17 de marzo de 1883, tres das despus del fallecimiento de su amigo, Friedrich Engels recordaba que Karl Marx, el autor de El Capital, era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de un modo u otro, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de algunas instituciones polticas por ella creadas, contribuir a la emancipacin del proletariado moderno, a quin l haba infundido por primera vez la conciencia de su propia situacin y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipacin, fue la verdadera misin de su vida. La lucha, aada el editor (o coeditor con Tussy Marx) de los libros II y III de El Capital, era su elemento. Y luch con una pasin, una tenacidad y un xito como pocos. [15].

No estoy seguro que la lucha fuera el elemento natural del autor de Utopa e ilusiones naturales a lo largo de toda su vida, de un comunista democrtico como fue l, se diga lo que se diga o se oculte lo que se oculte, hasta el final de sus das, incluidos en ese existir los sufrimientos, desgarros y decepciones que esa cosmovisin (el trmino no sera de su agrado) ha comportado [16]. S, eso s, creo saber, que cooper, de un modo u otro, al intento de transformacin (en serio) de la civilizacin capitalista (no le fueron ajenas en absoluto, en este mbito, las reflexiones del Polanyi de La gran transformacin), que luch con pasin -pasin razonada matizaron l y su amigo Vctor Ros numerosas veces-, entrega, consistencia y tenacidad como pocos, como muy pocos, y jugndosela (con la dura represin que sufri en su piel durante el fascismo y de la que apenas hablaba [17]), evitando con el ejemplo (y con una capacidad pedaggica deslumbrante [18]) que algunos, acaso muchos, el que suscribe por ejemplo, nos convirtiramos en unos pingos almidonados. Francisco Fernndez Buey, Paco para amigos, discpulos, ciudadanos y estudiantes, un carioso el Buey para sus alumnos de la Pompeu Fabra, su ltima universidad pblica, nos ayud a tomar conciencia de nuestra situacin e incluso de nuestras necesidades esenciales, tema este que tampoco le fue ajeno filosfica y vitalmente.

Estos das en los que una de sus ciudades, Barcelona, est golpeada por la barbarie, cabe recordar su entrega, su lucha -y el sufrimiento y dolor que le fueron anexos- por librarla (y al pas en su totalidad) de las garras del fascismo. La ciudad que fue antifascista, con su probable oposicin temperada desde alguna biblioteca celestial (no era dado a los elogios ni a los reconocimientos si era l el protagonista), debera recordar su nombre y su esfuerzo. Por justicia, por dignidad, por memoria.

Les dejo con una caricatura que nos dice mucho de este filsofo imprescindible. Esta aproximacin amable le hubiera encantado... y le hubiera hecho sonrer, con esa sonrisa que muchos no hemos olvidado [19]. Era la sonrisa de un hombre bueno, de un gran profesor, de un excelente compaero, de una persona honesta y cabal, de un sabio socrtico de nuestro tiempo. A l le mismo le gustaba citar en ocasiones los versos de su amado Brecht de la Cancin de la buena gente: A la buena gente se la conoce /en que resulta mejor cuando se la conoce. l mismo resultaba, si cabe, mucho mejor cuando se le conoca.

 

Notas:

1) Nota editorial publicada en el nmero 32 de mientras tanto, 1987, pp. 3-9.

2) Manuel Sacristn fue traductor de La investigacin cientfica de Mario Bunge. FFB habl en sus clases de metodologa de las ciencias sociales de la obra del fsico-filsofo argentino-canadiense.

3) Agradezco las indicaciones y traducciones de Nicols Gonzlez Varela, Juliana Mediavilla y Mara Soledad Bengoechea.

4) El trmino fue usado por Sacristn y, en algunas ocasiones, por el propio Fernndez Buey. E n A qu gnero literario pertenece El Capital de Marx?, mientras tanto 66, pp. 35-36 (ahora en Lecturas de filosofa moderna y contempornea, Trotta, Madrid, edicin, presentacin y anotacin de Albert Domingo Curto), sealaba el primero:

El gnero literario del Marx maduro no es la teora en el sentido fuerte o formal que hoy tiene esa palabra. Pero tampoco es -como quera Croce- el gnero literario de Ricardo. Y ello porque Ricardo no se ha propuesto lo que esencialmente se propone Marx: fundamentar y formular racionalmente un proyecto de transformacin de la sociedad. Esta especial ocupacin -que acaso pudiera llamarse praxeologa, de fundamentacin cientfica de una prctica- es el gnero literario bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx, y hasta una gran parte de su epistolario.

Por ello era intil leer las obras de Marx como teora pura, como teora cientfica pura en el sentido formal de la sistemtica universitaria. Tambin era intil leerlas como si fueran puros programas de accin poltica.

Ni tampoco son las dos cosas a la vez, sumadas, por as decirlo: sino que son un discurso continuo, no cortado, que va constantemente del programa a la fundamentacin cientfica, y viceversa. Es obvio -y desconocerlo sera confundir la praxeologa marxiana con un pragmatismo- que la ocupacin intelectual obliga a Marx a dominar y esclarecer cientficamente la mayor cantidad de material posible y, por lo tanto, que siempre ser una operacin admisible y con sentido la crtica meramente cientfica de los elementos meramente tericos de la obra de Marx...

Lo nico realmente estril, conclua Sacristn, era hacer de la obra marxiana algo que tuviera por fuerza que encasillarse en la sistemtica intelectual acadmica: forzar su discurso en el de la pura teora, como hizo la interpretacin socialdemcrata y hacen hoy [1967] los althusserianos, o forzarlo en la pura filosofa, en la mera postulacin de ideales, como hacan entonces numerosos intelectuales catlicos tan bien intencionados como unilaterales en su lectura de Marx.

5) Fueron los dos siguientes: Redes que dan libertad. Introduccin a los nuevos movimientos sociales . Barcelona, Ediciones Paidos, 1994 (1 reimpresin, 1995; 2 edicin, con un prlogo para la nueva edicin, agosto de 1999; reimpresin de la 2 edicin en 2001) y Ni tribunos. Ideas y materiales para un programa eco-socialista. Madrid, Siglo XXI, 1996.

6) Una bibliografa provisional, llena de insuficiencias (puedo decirlo en esta ocasin porque soy uno de los autores, autor principal en este caso) fue editada en el nmero 119, en papel, de mientras tanto (febrero de 2013, pp. 155-202).

7) Para la tercera cultura. Ensayos sobre ciencias y humanidades; Sobre federalismo, autodeterminacin y republicanismo; Sobre Manuel Sacristn, y 1917. Variaciones sobre la Revolucin de Octubre, su historia y sus consecuencias, todos ellos en El Viejo Topo, coeditados por Jordi Mir Garcia. Tambin, como decamos, la antologa Francisco Fernndez Buey. Filosofar desde abajo, Libros de la Catarata, Madrid, 2014 (edicin de Vctor Ros y Jordi Mir Garcia).

8) En un debate sobre la izquierda celebrado en Madrid, que tom como base un trabajo de Norberto Bobbio sobre Derechas e izquierdas, FFB se present como Paca Fernndez Buey. La mesa estaba compuesta exclusivamente por hombres.

9) Una de sus reflexiones en este mbito: No est dicho, al menos, insisto, desde el punto de vista historiogrfico, que la utopa comunista haya producido ms muerte que la utopa judeo-cristiana que empieza con el Sermn de la Montaa o que la utopa liberal que se inicia, con las mejores intenciones, en el siglo XVIII europeo. La capacidad de producir muerte evitable, o no deseada,seala FFB, no depende, en mi modesta opinin, de la potencia de una utopa, ni siquiera del contraste que pueda tener entre lo que se predica para un mundo mejor y eso que suele llamarse naturaleza o condicin humana, sino que depende sobre todo del desarrollo tecnolgico histricamente puesto a su servicio (Francisco Fernndez Buey, Dimensin potica de la utopa en el mundo contemporneo, Aventura n. 3, pp. 9-24, IV Jornadas Claudio Rodrguez: El lugar de la utopa).

10) Su primer artculo Heidegger ante el humanismo, fue publicado en Realidad, ao II, n 4, noviembre-diciembre de 1964, pp. 21-44. Fue escrito al alimn con Joaquim Sempere y firmado como A. Domenech y J. Bru. Tena entonces 21 aos.

11) Vase Allan Janik y Stepjen Toulmin, La Viena de Wittgenstein, Sevilla, Athenaica, 2017, p. 62.

12) Tomado de Carla Carmona: Qu habra sido de la Viena de Wittgenstein sin la Viena de Wittgenstein?. Ibidem, pp. 9-12.

13) Sin negar indudables diferencias, hay varios puntos de interseccin nada vaca en la obra, en el hacer y en las preocupaciones poltico-sociales de Russell y FFB, un autor, el autor de los Principia, que siempre trat con el mayor reconocimiento.

14) Pueden verse, por ejemplo, sus notas editoriales en mientras tanto o -asunto a investigar!- sus documentos de trabajo para las discusiones internas de IU, IC y EUiA, especialmente en los aos noventa del pasado siglo.

15) Vase Karl Marx, Llamando a las puertas de la revolucin. Antologa, Madrid, Penguin clsicos, 2017, p. 839. Edicin, presentacin y anotacin de Constantino Brtolo.

16) Insisto en la posibilidad de aproximaciones alternativas, y por lo dems consistentes, desde otras perspectivas poltico-filosficas ms o menos prximas. No hay, no puede haber, unicidad de perspectivas.

17) Por modestia y humildad, dos de sus principalsimas virtudes, pensando siempre en otros que tuvieron peor suerte.

18) Salvadas, otra vez, todas las distancias, la capacidad del profesor Francisco Fernndez Buey para explicar complicados temas filosficos, polticos, artsticos y cientficos, por escrito, en clase o en conferencias, me recuerda la del investigador cientfico del instituto Salk, Juan Carlos Izpisa (incluso, en algunos casos, sus reflexiones ticas sobre la ciencia). En este orden de cosas, es difcil olvidar la clase que imparti durante dos horas -en un curso de doctorado del curso 1993-94 en la Facultad de Econmicas de la UB sobre la obra de Manuel Sacristn- en torno a la tesis de este ltimo sobre las ideas gnoseolgicas de Heidegger, el ms que temible rector de Friburgo en tiempos turbulentos y criminales. Curiosamente tanto Sacristn como FFB fueron muy generosos con el pensamiento, no hablo de la prctica poltica, del autor de Ser y tiempo.

19) A Paco Fernndez Buey le gustaba mucho un poema de Claudio Rodrguez que cit en ocasiones en sus escritos:

Djame que, con vieja

sabidura, diga:

a pesar, a pesar

de todos los pesares

y aunque sea muy dolorosa, y aunque

sea a veces inmunda, siempre, siempre,

la ms honda verdad es la alegra.

La que de un ro turbio

hace aguas limpias...

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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