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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2017

Los peligros de una nueva fase histrica de acumulacin por desposesin
Constituyente, nueva poltica econmica y chavismo popular

Emiliano Teran Mantovani
Aporrea


Bienvenidos al desierto de lo real

 La llamada "opinin pblica" pone gran parte de su atencin en los eventos electorales y la consecucin de cargos oficiales, en las declaraciones de los principales lderes de los partidos polticos, en las disputas de las matrices mediticas dominantes nacional o internacionalmente o en el accionar polarizado de los representantes de las instituciones estatales. Por esto no son de extraar las continuas omisiones y debilidades que tenemos sobre el conocimiento de las dimensiones de la extraordinaria crisis econmica que vive el pas; la inconsciencia que existe en relacin a las reestructuraciones econmicas que, por goteo, se vienen desarrollando al menos desde 2014; y como consecuencia de ello, el muy dbil nivel de interpelacin popular a los gobernantes en cuanto al programa econmico y las medidas reivindicativas que se puedan orientar a un modelo que responda a los ms desfavorecidos.

Los ruidos y el estremecimiento producido por la intensa disputa poltica que vivimos no nos dejan escuchar el rumor del prolongado sismo econmico que est removiendo las placas tectnicas del viejo capitalismo rentstico petrolero, y que representa el fundamento material de esta crisis. Por eso, esta forma de poltica sorda no es ms que una poltica en el desierto. En el desenlace de dicha crisis no bastar saber quin gobernar, sino tambin cmo lo har y sobre todo bajo qu marco de negocios. O para decirlo ms coloquialmente, cmo se repartir la torta?, Y a quines se les cargarn los costos de la crisis?

Ms all de la retrica polarizada, el cuchicheo heroico y las voluntades de poder, el curso de la definicin histrica en la que nos encontramos, est tambin determinada por la racionalidad del capital, por el mantenimiento o incremento de la tasa media de ganancia; por la bsqueda de facilidades para el acceso a los llamados "recursos naturales" del pas; por la imperiosa necesidad de aumento de la captacin de las rentas y excedentes econmicos por parte de las lites econmicas y estatales; por las demandas de mayor seguridad jurdica para los emprendimientos econmicos o por las garantas de viabilidad de los negocios a corto, mediano y largo plazo.

Aunque se lesd poco espacio y menor consideracin, estas dinmicas y racionalidades estn atravesando el proceso conflictivo que vivimos en la actualidad y los tiempos que vendrn. Dnde queda la poblacin en este cuento? Dnde quedan nuestros territorios, nuestros ecosistemas?

El "salvavidas" de la deuda pblica

Seguramente amerita ms de un par de lneas detallar los rasgos de la larga crisis del capitalismo rentstico venezolano (1983-2017), que nos ha trado a este punto de bifurcacin histrica del modelo. Pero no est entre los objetivos del artculo. Por los momentos, bastar mencionar que estamos ante la confluencia de factores exgenos con factores internos; de componentes histricos con variables coyunturales; de elementos sociales, culturales, polticos, geopolticos y ecolgicos que entran en crisis de la mano del mbito econmico. La volatilidad y los hundimientos cclicos del factor dinamizador de la economa venezolana -la renta petrolera, determinada en muy buena medida por los precios internacionales del crudo-, convergen con los propios lmites internos del modelo de acumulacin, como lo han sido los topes e incapacidades estructurales para sembrar el petrleo; las consecuencias histricas de lo que hemos llamado los tres impactos del Efecto Venezuela (el primero en la dcada del 20, el segundo a partir el boom petrolero de 1973 y el tercero a raz del boom de las commodities desde 2004, promovido por el efecto China), con el progresivo socavamiento de las expresiones productivas y las tendencias a la intensificacin de la primarizacin de la economa; o el declive geolgico/econmico de las fuentes de crudo convencional, ms rentables que los petrleos extrapesados de la Faja Petrolfera del Orinoco.

Todos estos factores se fusionan con el recrudecimiento del conflicto poltico y social que se vive actualmente en el pas -y que empeora extraordinariamente todos los males del modelo rentista petrolero-, la crisis econmica global (2008+), el aumento de las tensiones y violencia geopoltica, las transformaciones que se estn produciendo en el patrn energtico mundial, la metstasis de la corrupcin en Venezuela y el colapso de las instituciones formales.

Pero aqu est el detalle sobre el cual queremos hacer hincapi: ante la insuficiencia y vacos que va dejando el gran factor exgeno dinamizador de la economa nacional, como ocurre por el nuevo hundimiento de los precios del petrleo desde 2014, se multiplica el salvavidas de la deuda pblica, lo cual est acompaado de la cada sostenida de las reservas internacionales (25,9% en 2015 y 32,8% en 2016), llevndolas a su monto ms bajo en 21 aos (10.004 millones US$, primer semestre de 2017).

Segn el Estudio Econmico de Amrica Latina y el Caribe 2017 de la Cepal, la deuda externa bruta de Venezuela alcanzaba los 132 mil millones US$ en 2016[1]. En un informe de mayo de 2017 de la exministra para la Economa Popular, Oly Milln, y Paulino Nuez, pertenecientes a la Plataforma por la Auditoria Publica y Ciudadana -la cual cuenta adems con el apoyo internacional del CADTM (Comit para la Abolicin de las Deudas Ilegitimas)-, se expone que la deuda pblica total (tipificada como interna y externa) para el cierre de 2016 es de 137.287 millones US$, la cual sumada a la deuda financiera de Pdvsa asciende aproximadamente a unos181.038 millones de US$[2].

A esto hay que aadirle unos tres datos. Primero, la divisin porcentual de esta deuda sera, nominalmente, 69.4% interna (acreedores residentes) y 30.6% externa (acreedores no residentes). Sin embargo, desde hace ya varios aos se ha denunciado que la deuda pblica interna es perfectamente extranjerizable debido a que, bajo la modalidad de la doble denominacin, los tenedores de bonos venezolanos, que los compran en bolvares, pueden exigir su reembolso en moneda extranjera [3]. Se trata de una dolarizacin de facto de la deuda interna en bolvares.

Un segundo dato habla de las proporciones de la deuda, existiendo estimaciones que sealan desde un 20% hasta un 80% del PIB. El tercer dato es muy significativo, pues tiene que ver con el alto costo de la deuda pblica venezolana, determinada fundamentalmente por la calificacin de los ttulos de valor o bonos de deuda de la Repblica, considerados entre los ms riesgosos de todo el mundo. Estas valuaciones de agencias como Standard and Poor's o Moodys Investors Service indudablemente tienen un fuerte cariz geopoltico en la medida en la que representan ataques contra la economa venezolana, lo que genera terribles presiones financieras que hacen que deba destinarse cada vez ms recursos del presupuesto ordinario slo para el mantenimiento de la deuda.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Crdito Pblico, la Repblica tiene pautado cancelar por concepto de servicio de la deuda 20.677,50 millones US$ para este ao, 18.883,60 millones US$ para 2018 y 18.415,30 millones US$ en 2019, lo que totaliza casi 58.000 millones US$ en 3 aos.

Independientemente de los debates sobre la capacidad de pago de Venezuela, o las controversias sobre cules son las cifras ms fidedignas, el problema no es slo la deuda, sino todo lo que ella conlleva en trminos de sumisin internacional y re-estructuracin econmica en el pas. De ah que David Harvey haya caracterizado la trampa de la deuda como el fino arte de la redistribucin deliberada de la riqueza desde los pases pobres hacia los ricos. Lo que llam en su momento el Nuevo Imperialismo.

Los caminos de la reestructuracin econmica y la acumulacin por desposesin

La deuda puede ser considerada como un remedio posterior al dao, pero en realidad es tambin cabeza de playa para iniciar e impulsar un proceso de reestructuracin econmica. A raz de los efectos de la crisis global en el pas (desde 2009), pero fundamentalmente a partir del perodo de caotizacin de la economa nacional (2013-actualidad), en Venezuela se ha venido avanzando en una serie de reformas econmicas que, ms que ser slo una serie de polticas dispersas e inconexas, han venido configurando un nuevo marco de negocios.

El actual presidente de PDVSA, Eulogio del Pino, ha llamado a este marco de negocios el rgimen especial de inversiones, tomando como referencia el esquema de la Faja Petrolfera del Orinoco (FPO) para ser aplicado en el resto de las alianzas y acuerdos econmicos por negociar y establecer. Este rgimen especial ha sido fundamentalmente elaborado como solucin a los problemas internos de liquidez y como arreglo favorable a los inversores forneos, a travs de una serie de polticas de flexibilizacin econmica y de ampliacin de las fronteras de la extraccin. A modo ilustrativo, plantearemos algunos ejemplos de estas polticas descritas:

-Prstamos emitidos por corporaciones trasnacionales (bsicamente chinas o rusas), que son accionistas en empresas mixtas en la FPO, dirigidos a su contraparte venezolana, a cambio de la importacin de mercancas y servicios provenientes de los pases sedes de estas compaas forneas.

-Aparecen figuras de participacin mayoritariamente privada, en casos particulares contemplados para actividades petroqumicas, como lo explicita la reforma de la Ley Orgnica para el Desarrollo de las Actividades Petroquimicas (Decreto N 2.171, 30/12/2015).

-Garanta a los prstamos forneos recibidos por la Repblica, a travs del pago directo con petrleo, como ocurre con las lneas de crdito otorgadas por China a Venezuela.

-El 10 de octubre de 2014 el Gobierno venezolano acuerda una reestructuracin de su deuda con China -el Cuarto Protocolo de Enmienda sobre el fondo de financiamiento conjunto chino-venezolano- el cual aliviana la carga en trminos del nmero de barriles de petrleo enviados al da o de los plazos de pago. Prcticamente un mes despus de negociar esta re-estructuracin (13/11/2014), el gobierno decreta la creacin de las Zonas Econmicas Especiales, que implican una liberalizacin radical de territorios para un desarrollo acelerado de los mismos. Las ZEE son un formato tomado del modelo chino, a partir de las reformas liberalizadoras de Deng Xiaoping en ese pas. El capital principalmente involucrado en los territorios declarados como ZEE -como la FPO o el Arco Minero del Orinoco- es el chino.

-Tasas de cambio preferencial para las petroleras en las empresas mixtas en la FPO, de manera tal de bajar notablemente sus costos de produccin y hacer que sus proyectos sean ms atractivos.

-Invitacin a las empresas no slo a participar en los emprendimientos como accionistas, sino ahora tambin como financistas de los mismos, cubriendo en realidad la parte que antes pona Pdvsa (lo que de facto les otorga un mucho mayor grado de influencia poltica y econmica sobre la explotacin).

-Estmulos a la inversin en proyectos extractivos a partir de la propuesta de pagar directamente con el commodity explotado, una parte del financiamiento adquirido por la parte venezolana, como fuese propuesto por el Presidente de Pdvsa Eulogio Del Pino para levantar la produccin de Carbozulia, ofreciendo el carbn de alta calidad como retribucin.

-Construccin de respaldos cuantificados de pago a partir de la certificacin de reservas de recursos naturales, como la planteada a partir del Proyecto Magna Reserva Minera, el cual tiene un alcance nacional.

-Liquidacin de bonos de Pdvsa o bonos soberanos con descuentos que pueden alcanzar hasta el 70% de su valor, con el fin de obtener divisas rpidamente, como ocurri con la venta de estos ttulos de la petrolera nacional que hiciera el Banco Central de Venezuela a Goldman Sachs en mayo de 2017, otorgando un 69% de descuento en los mismos.

Si estamos en efecto, ante una nueva poltica econmica de escala nacional, la misma representa en realidad un proceso de reestructuracin econmica por goteo. De esta forma, mientras por un lado se habla de los riesgos de un impago de la deuda por parte de Venezuela, por el otro se evidencian tendencias a garantizar el cumplimiento de las obligaciones de la Repblica por parte del Gobierno nacional, canalizando y formalizando mecanismos de hipotecamiento, usufructo y apropiacin de nuestros bienes comunes, territorios y fuerzas de trabajo en favor de las coaliciones forneas/domsticas del capital.

La nueva agenda econmica para los prximos aos est siendo delineada tambin a partir de peticiones puntuales y expectativas del capital forneo (chino, ruso, estadounidense, canadiense, etc.), que ejerce poder directa o indirectamente sobre Venezuela en buena medida a partir de la deuda pblica (externa y extranjerizada). Estamos ante un nuevo escenario histrico de acumulacin por desposesin en el pas.

La Asamblea Nacional Constituyente y el dilema histrico del chavismo popular

Este es el marco poltico-econmico en el que surge y se instala formalmente la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). A nuestro juicio, el proceso poltico que se abre ms all de las cuestiones jurdicas y normativas que conlleva es un campo en disputa, un acontecimiento generador de nuevos escenarios, muchos de ellos inciertos. As lo ha asumido parte del movimiento popular, por las razones que fuesen. Sin embargo, no es posible ni sensato obviar o ignorar el potencial reordenamiento autoritario de la sociedad (pacificacin) ni la formalizacin de esta Nueva Poltica Econmica que se viene ensamblando desde hace ya algunos aos en Venezuela, lo cual sera uno de los probables resultados del accionar de la ANC.

De esta forma, si tomamos en cuenta la actual correlacin de fuerzas y el desarrollo de esta re-estructuracin econmica por goteo, los marcos de esta Refundacin de la Nacin como la ha llamado el Presidente Nicols Maduro seran tambin hechura del capital transnacional y gobiernos forneos, con miras adems a la configuracin de un modelo de gobernabilidad que garantice la viabilidad de los cambios econmicos en curso. El objetivo sera derribar los obstculos ms claros al capital o cercenar formas de contralora poltica y la divisin de poderes, hacer prevalecer sobre todo los intereses de Seguridad Nacional y la razn de Estado, y generar marcos para la securitizacin y pacificacin de la sociedad.

El anuncio de la extensin del funcionamiento de la plenipotenciaria ANC por dos aos, revela que el proceso podra seguir siendo dosificado (descartando en primera instancia las terapias de shock), extendido pero sectorizado, hbrido y mixto, en el cual se continuara avanzando en polticas de desregulacin y flexibilizacin, financiarizacin, corporativizacin e incluso con algunos mecanismos subyacentes hacia la privatizacin (como ocurre cuando en las empresas mixtas el 100% del capital accionario lo ponen los inversionistas extranjeros), las cuales podran venir acompaadas por la formalizacin y/o mantenimiento de ciertas polticas de distribucin social de las rentas, de reivindicacin de leyes favorables a la sexo-gnero diversidad, decretos de parques nacionales, de inclusin cultural o diversas propuestas jurdicas cosmticas que, en el fondo no afecten en nada el curso de la re-estructuracin econmica y la acumulacin por desposesin. A esta forma hbrida de acumulacin de capital es a la que hemos llamado neoliberalismo mutante.

Evidentemente todo este proceso navegar tambin en las aguas turbulentas de los vaivenes del conflicto poltico interno siendo que las condiciones materiales que lo producen siguen estando ah, de la crisis econmica mundial y de las muy agresivas amenazas del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamrica. Pero a nuestro juicio, de concretarse este esquema de negocios-gobernabilidad, se terminaran de minar los pilares fundamentales que dieron sentido al proceso poltico que hemos llamado Revolucin Bolivariana: nacionalismo energtico, democracia popular radical, economa antineoliberal en favor de los ms desfavorecidos y soberana nacional.

Ante esta situacin, parece que el principal actor que podra confrontar y detener estas tendencias tan regresivas es el propio chavismo popular, toda esta subjetividad poltica de base que se fue constituyendo a s misma no slo a partir de las luchas histricas del movimiento popular venezolano, sino tambin de un conjunto de experiencias de calle, de gestin social territorial, de deliberacin, de reflexin ideolgica, de fogueo en el campo de batalla, y que ha sido dotada de sentido precisamente por estos pilares fundamentales que hemos mencionado, los cuales van desvirtundose cada vez ms. As que, emergen preguntas vitales, dilemas e interrogantes que se van haciendo cada vez ms intensos e ineludibles: cul es y ser el rol de este chavismo popular, contrahegemnico, ante esta bifurcacin histrica en la que nos encontramos? Cul ser su peso y su voluntad durante el proceso poltico inaugurado por la instalacin de la Asamblea Nacional Constituyente? Cul ser su apuesta ante la potencial aprobacin de una nueva carta magna? Qu implicaciones tendra su rechazo o su aprobacin? No son preguntas que caen en saco roto, sobre todo ante lo que podra ser la ltima carta del Gobierno nacional.

Fuente: https://www.aporrea.org/actualidad/a251265.html

 


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