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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2017

Cartas a Samira (6)

Yassin al-Haj Saleh
Al-Jumhuriya


Qu hice cuando despareciste, Sammur? Como en todo, no puedo contarte muchas cosas. Lo dejo para cuando vuelvas.

Lo nuevo, adems de que he seguido escribiendo como sabes e imaginas, es que he podido viajar a varios pases europeos. Sigo sin tener pasaporte, Sammur, y para cada viaje hacen falta varios intercambios de correspondencia con la parte invitante, el consulado del pas y el departamento turco de inmigracin Es agotador. Los viajes entre pases se han convertido en un asunto poltico, ms bien, de soberana, cercado por peligros y seguridad, en concreto para los sirios. Los consulados que debes visitar para lograr documentos de viaje recuerdan a las sedes de la seguridad asadianas. Nuestra situacin en el mundo, Sammur, es la continuacin de la situacin que tenamos en la Siria de Asad.

Sigo siendo, no obstante, de esa minora afortunada de sirios que pueden viajar de vez en cuando y volver a su lugar de residencia. He ido a pases europeos y no a pases rabes o de otras zonas geogrficas hasta el momento. Me invitaron a un pas rabe hace aproximadamente un ao, pero los servicios secretos del pas en cuestin, que prometieron a un amigo que intent mediar que me recibiran, dijeron que queran verme al llegar al pas! Me invitaron a una universidad en otro pas rabe, pero esperaban que yo mismo arreglase los problemas que causaba el hecho de que yo no tenga pasaporte!

Todos los viajes han sido para participar en actividades culturales e intelectuales relacionadas con la causa siria. Hoy es una de las grandes cuestiones mundiales, o quiz la ms importante. Una cuestin que desafa las bases del pensamiento, la poltica y el sistema internacional vigente, y nos miran a nosotros, los que hablamos de ella, con una mezcla de consideracin, enemistad y duda.

Al mismo tiempo, en nuestro pas ms que en ninguno, ves claramente la historia, ves el Estado en toda su barbarie y vanidad, y ves a la religin en su locura y mundanidad. Ves al mundo en su estrechez, amplitud y corrupcin. Ves cmo personas y grupos se vuelven contra s mismos y contra los dems, y ves una pasarela de mscaras de todo tipo: la esclavitud cuyo rostro va cubierto con la mscara de la liberacin, el odio que lleva la mscara del amor, el sectarismo que se cubre con el velo de la patria, el asesinato que se autodenomina clemencia, la mentira que habla con la lengua de la sinceridad, el egosmo que adopta el papel del altruismo y el sacrificio, y la ingenuidad que pretende ser justa Todo lo que ves y oyes puede ser lo contrario de lo que dice ser. Si no fuera porque el corazn pesa en tu ausencia la reflexin sobre este mundo se habra revuelto y convertido en fuente de placer intelectual y, de hecho, sera una particular fortuna, a pesar de la desgracia general, vivir en un momento histrico como este. Creo que las grandes luchas incitan al pensamiento sobre la historia y el destino de la humanidad, y estamos en una situacin as hoy, Sammur. Ojal estuvieras a mi lado...

Lo nuevo tambin en relacin a la escritura es que escribo sobre vosotros cuatro: sobre Razan y especialmente sobre ti. Escribir sobre ti no es solo un tema nuevo en mi trabajo, Sammur, sino que es lo que da espritu a todo mi otro trabajo. No eres mi causa, Sammur: eres mi identidad. Escribir sobre ti es una terapia para m tambin, Sammur.

Tengo, como muchos refugiados sirios, el complejo del superviviente, el sentimiento de culpa que invade a quien se ha salvado de una desgracia de la que no se han salvado otros. En Al-Jumhuriya (claro que te acuerdas: sigue funcionando y sigo escribiendo ah bsicamente) un joven escritor habl de este complejo del que muy probablemente nunca haba odo hablar antes, con una bellsima y concentrada expresin: el shock de la salvacin! El shock de la salvacin es doble en mi caso, pues me salv esta vez cuando muchos otros no lo hicieron, cuyo nmero sigue en aumento; pero especialmente porque t no ests entre los que se han salvado. Es algo con cuya responsabilidad cargo yo solo y lo que ms me debilita, Sammur. Tambin es lo que he estado resistiendo por medio del trabajo, y para lo que los amigos, cada uno de los cuales tiene su propio complejo de superviviente en diferentes grados, son una enorme ayuda.

Incluso nuestros amigos turcos tienen cierto grado de ese sentimiento, que les anima a solidarizarse y participar con nosotros en diversas actividades culturales y de protesta. Su ayuda ha sido enorme en todo momento.

Lo que he intentado combatir durante cerca de cuatro aos, Sammur, es rendirme a ese shock de la salvacin. Creo que tiene al menos dos efectos destructores. El primero es que puede empujar al superviviente a detener el tiempo en el punto de su salvacin; es decir, su salida del pas en nuestra situacin, lo que puede volverle despus incapaz de ver el cambio de situacin y condiciones de la lucha, y la necesidad de reformar los instrumentos para poder seguir con dicha lucha y mantener una posicin liberadora en la misma. Creo que conozco casos de supervivientes de nuestra antigua lucha que no dejan de librar una guerra anterior que no libraron cuando deban. Sin embargo, despus de que todo cambiara, que la libren ahora no tiene el mismo significado y no tienen la misma posicin liberadora. Dan una sensacin de antigedad y de moda pasada. Es un destino que espero evitar, Sammur.

El segundo efecto del complejo del superviviente es que se detenga su capacidad de luchar en las nuevas condiciones de refugio y consuma su energa en quejarse y refunfuar, o en culparse a s mismo y al resto. Intento resistir el sentimiento de culpa que nace del shock de la salvacin para poder seguir luchando, Sammur. Creo que lo que ms destruye la capacidad de luchar es caer en las cadenas del sentimiento de culpa, que es el estado mental menos propicio para que podamos ayudar a quienes no se han visto afectados por nuestro shock de la salvacin, o quienes estn en peor situacin que nosotros. No es sencillo. Lo s por experiencia, Sammur: es lo ms parecido a un sempiterno enfrentamiento que se renueva cada da y donde nunca ganamos la batalla, aunque la podemos seguir librando.

Tal vez ayude a orientarse en esta situacin insoportable, Sammur, que un da estuve en la situacin del no superviviente - me refiero a la crcel - mientras que los compaeros y amigos tenan el shock de la salvacin. En aquel momento t tambin estabas en una situacin parecida y no hay duda de que amigos y compaeros tuyos tenan una sensacin similar. Qu esperbamos de quienes se haban salvado cuando estbamos con la mayora de nuestros compaeros en la crcel? Qu siguieran en la lucha de la que nos haban sacado? No en todos los casos, solo en la medida de lo posible y segn su evaluacin de la situacin. Queramos que se rindieran al sentimiento de culpa y se reprocharan el tener el shock de la salvacin y que no se libraran de ello ms que siendo encarcelados con nosotros? Claro que no. Creo que lo que desebamos de ellos era que se cuidaran y que cuidaran nuestra causa con sus personas y comportamiento. En las crceles de Hafez al-Asad esperbamos que nuestros amigos cuidaran su dignidad, nuestra dignidad.

Eso es lo que intento hacer, Sammur. No intento solo cuidar tu dignidad, ni la dignidad de nuestra causa y mi dignidad propia, sino tambin, intento seguir en la lucha con herramientas que quiz son algo diferentes de las anteriores, pero que lo son para que podamos proteger nuestra causa mejor.

En ello no hay nada que satisfaga en una situacin como la nuestra, la tuya y la ma, Sammur. T ests desaparecida tras unas fronteras estrechas y oscuras, y a m me han lanzado lejos, fuera de las fronteras. No me basta. Mientras trabajo en la construccin de herramientas ms tiles y de una posicin ms adecuada para que sigamos en la lucha despus de perder la primera ronda de la revolucin, intento hacer algo que tenga que ver directamente con tu causa todo el tiempo. No he conseguido nada an, Sammur, pero sigo llamando a la puerta y tengo la esperanza de poder incluso romperla un da no muy lejano para liberarte, y liberar a Razan, Wael y Nazem.

Y en primera y ltima instancia, sigo en la lucha porque t me necesitas, me necesito a m fuerte el da en que regreses.

Te espero. Solo cudate, te lo ruego.

Besos, corazn mo.

Yassin

Fuente original: http://traduccionsiria.blogspot.com.es/2017/08/cartas-samira-6.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+TraduccionesDeLaRevolucinSiria+%28Traducciones+de+la+revoluci%C3%B3n+siria%29


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