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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2017

Barcelona y el fin de la inocencia

JuanLu Gonzlez
Rebelin


Despus de clamar en vano en el desierto largos lustros. Despus de luchar contra las trridas tormentas mediticas que trataban de borrar las huellas de un complot urdido hace ms de doscientos aos al amparo de las dunas, finalmente, un temporal de simn ha acabado por quitar los ropajes a los reyes y mostrar las verdades que las arenas, con tanto celo, pretendan esconder. Para unos pocos no ser nada nuevo, era un secreto a sotto voce, para los ms, una autntica revelacin.

Despus del paso de la onda expansiva provocada por los atentados de Barcelona, ya nada ser igual. Quien ve a un rey desnudo ya nunca ms se dejar obnubilar, ni por el boato, ni por el brillo de piedras y metales preciosos. De la inspiracin divina, se camina sin retorno a la imperfecta humanidad e incluso a la ms abyecta existencia. Obviamente, no van a besar la tierra sin luchar. Las agencias de lavado de cerebros estarn preparando sus ofertas pecuniarias en petrodlares, para comenzar cuanto antes las operaciones de marketing social, en aras a rehabilitar los daos causados por las acciones terroristas de sus patrocinados. Pero es improbable que tengan xito. El hedor que escapa bajo las tnicas reales no se disipar fcilmente, ya no.

El fundador de la dinasta de los Saud se convirti al wahabismo, la corriente ms extremista del Islam, a mediados del siglo XVIII. Una de sus caractersticas fundamentales es el takfirismo, el no reconocimiento del otro, ni de los musulmanes de cualquier otra rama del Islam, ni de los practicantes de otras religiones, todos son impuros, apstatas, infieles, takfires. En sus versiones ms radicales, ni siquiera les reconocen el derecho a la vida, deben ser necesariamente esclavizados o eliminados. Primero es necesario acabar con lo que consideran malos musulmanes para despus terminar con los cristianos y judos. Esa es la visin deformada, por llamarla de alguna manera, de un Islam de odio al otro, que los regmenes de Arabia Saud y Qatar estn extendiendo por el mundo a golpe de talonario, ante la pasividad y la connivencia de strapas musulmanes y dirigentes occidentales. Y esa es la confesin que adoptan los yihadistas, tanto los del Daesh (ISIS o Estado Islmico), como los de al Qaeda, las dos internacionales mundiales del terror ms poderosas y conocidas.

Arabia Saud es como un gran grupo terrorista que ha logrado establecer su califato en unas tierras concretas en el Medio Oriente. Daesh casi lo consigue en la regin que amablemente dejaron que conquistara entre Irak y Siria, pero, afortunadamente, ya est siendo expulsada de ella por estos gobiernos y sus aliados.

Con una ideologa religiosa de esa ndole, es normal que Arabia Saud sea un estado que est implicado en mltiples guerras, de tipo convencional y no convencional, a travs de ejrcitos regulares o, subsidiariamente, a travs de mercenarios y milicias yihadistas. Yemen, Bahrein, Libia, Irak o Siria son ejemplos de ello. El listado de crmenes de lesa humanidad, crmenes de guerra y violaciones de los derechos humanos (en su propio territorio) en el haber de Riad es incalculable. Sin embargo, no est considerado un estado paria, ni sus dirigentes van a ser juzgados jams en los tribunales internacionales.

Los motivos son diversos. Desde el punto de vista geoestratgico, Estados Unidos (junto con la UE e Israel) es aliado de las monarquas del Golfo, la regin productora de petrleo y gas por antonomasia del planeta. Tiene desplegadas varias bases militares en el rea para asegurarse el suministro ininterrumpido de crudo barato en el futuro y para controlar el trnsito hasta la metrpoli. Por otro lado, cuantas ms guerras estallen, ms cantidad de armas se demandarn. As que, buena parte del dinero pagado por la venta de hidrocarburos vuelve a EEUU en forma de compras de armamento. Por ltimo, teniendo en cuenta que los mayores enemigos de los wahabes son los musulmanes shies y, habindose escapado Irn de la rbita occidental desde la proclamacin de la Repblica Islmica en 1979, lo ms fcil es apoyar a sus enemigos para debilitar al pas persa y mantener viva la amenaza de una guerra regional, junto a la promulgacin de sanciones, sabotajes, asesinatos selectivos o atentados terroristas teledirigidos.

En cuanto a Espaa los motivos que explican estas amistades peligrosas no son tan obvios. Tenemos que retrotraernos a los tiempos de la transicin y a la herencia monrquica planificada por el dictador Franco para nuestro pas. La casa real espaola estaba por aquel entonces sin blanca, al pairo de empresarios y financieros de dudosa moralidad que, invariablemente dieron, ms tarde que temprano, con los huesos en la crcel. Fueron las monarquas medievales del Golfo Prsico quienes financiaron a su homloga espaola con prstamos generosos pero, sobre todo, a travs de la posibilidad de comerciar con las importaciones de hidrocarburos. Los Saud slo hacen negocios con familiares o amigos ntimos y los borbones estn incluidos en esta ltima categora. Petrleo y gas, mezquitas, grandes obras e infraestructuras y armas, muchas armas, estn en la lista de intercambios entre ambos pases y ambas casas. Como ejemplo de cercana, fue Salman bin Abdulaziz al Saud, el hermano de Juan Carlos de Borbn, quien pag el famoso viaje a Botsuana con Corinna y el que logr adjudicar las obras del AVE Medina-La Meca.

Esa capacidad de influencia sobre gobiernos en Occidente, unido a inversiones en medios de comunicacin, le permiti a los pases del Golfo mantener una impunidad total frente a la opinin pblica internacional. Pases como EEUU o Reino Unido escondieron informes oficiales sobre la implicacin de Arabia Saud y sus vecinos en los atentados del 11S o en la financiacin del yihadismo. Sin embargo, la desastrosa operacin de las primaveras rabes puso de manifiesto a gran escala la brutalidad de las prcticas de los terroristas y visualiz quines eran realmente los patrocinadores de al Qaeda y Daesh, donde las monarquas del Golfo desempean un papel crucial, especialmente Arabia Saud y Qatar.

En este estado de cosas, cuando los atentados de los considerados nuestros rebeldes moderados en Oriente Medio afectan a Europa, donde adquieren ya la dimensin clara de terroristas, la opinin pblica es incapaz separar ambas estrategias y pocos estn dispuestos a pagar un precio de sangre por alcanzar difusos rditos geopolticos inexplicables en tierras lejanas. Es entonces cuando se generaliza el rechazo a los terroristas, a sus amigos, a los que los financian, a los que los dotan de soporte ideolgico y a los que los utilizan como carne de can mercenaria para enfrentar a los gobiernos laicos e independientes de la regin, en los que musulmanes sunes y shies, cristianos y judos pueden vivir en paz.

As, Arabia Saud es ya para muchos un estado paria, indeseable, el lder del eje del mal en el mundo. Todo el que tenga relaciones con l ser considerado de la misma manera. Ya sean sus ntimos de la casa real espaola, los que callan sus atrocidades a cambio de contratos, los que les venden armas y los que callan o los jalean cuando les venden barcos de guerra porque hay que dar empleo a los trabajadores de los astilleros pblicos. Ninguno va a seguir siendo inocente a ojos del pueblo. Que tomen nota.


Blog del autor: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=14307

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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