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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2017

Socialismo y euro
Crisis e incompatibilidad de intereses capital-trabajo

Diego Farpn
Rebelin


La Unin Europea: un imperialismo subordinado

La Unin Europea es el resultado histrico del proyecto que, tras la II Guerra Mundial, plantearon los Estados Unidos de Amrica en el conocido como Plan Marshall. Un proyecto que fue adoptado en 1947 por diecisis pases europeos y que, finalmente, sera formalizado y constituido en 1948 por dieciocho pases que alumbraron la Organizacin Europea de Cooperacin Econmica. Este proyecto, lejos de ser un plan altruista para la reconstruccin europea, como considera el imaginario popular, es una forma de disciplinamiento de los gobiernos europeos, de cara a su subordinacin a la nueva potencia hegemnica que es Estados Unidos [1]. Por qu? Porque se trata de llevar a cabo una reconstruccin determinada de Europa, que sirva a los intereses del imperialismo estadounidense: no va a haber fondos estadounidenses para polticas que enfrenten los intereses estadounidenses. El Plan Marshall es, pues, la forma de dominar econmicamente el continente europeo, reconstruyndolo en funcin de los intereses estadounidenses, y de manera subordinada a los mismos.

En 1949 la constitucin de la OTAN se revelaba como el brazo armado del imperialismo que pasara a jugar un papel protagnico que mantiene hasta la actualidad a pesar de las fricciones interimperialistas que tienen lugar en su seno-. Sin embargo, tambin tendra determinantes funciones econmicas, y reemplazara a la OECE a la hora de dirigir la reconstruccin europea.

Un organismo, la OTAN, que no tuvo inconveniente en llevar a cabo la guerra a Europa. El desmembramiento de Yugoslavia en la dcada de los noventa, donde nuevos estados, tericamente independizados usaran unos durante un breve espacio de tiempo, otros de forma permanente [2] - el marco alemn como moneda caso de Montenegro, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Eslovenia, Croacia- o como referencia de cambio Serbia, Macedonia- fue ejemplificador de la reconstruccin europea que se haba llevado a cabo desde haca medio siglo. La destruccin del posible eje Belgrado-Mosc, una vez desaparecida la URSS, era fundamental para reducir la influencia y los viables apoyos de quienes cuestionaban de una u otra forma las polticas liberales en Europa as como para disciplinar a los distintos gobiernos y pueblos reticentes a las privatizaciones y liberalizacin de los mercados que exiga el imperialismo [3].

Las dudas sobre el carcter de la reconstruccin europea bajo la subordinacin al imperialismo estadounidense haban quedado, en cualquier caso, resueltas en fechas tempranas, pues desde el mismo inicio de la institucionalizacin y oficializacin de la reconstruccin el carcter liberal de la UE queda patente en el propio Tratado de Roma [1957], que consagra la competencia capitalista y la desregulacin de los mercados como los pilares de la integracin europea [4]. De esta manera las bases econmicas que serviran para el desarrollo de Europa, as como su margen de maniobra, quedaban delimitados. Faltaba la cristalizacin, la forma en la que se llevara a cabo la reconstruccin, los matices.

La necesidad del euro como herramienta para la acumulacin capitalista

Sera a principios de los aos noventa, ya en un mundo tericamente unipolar segn el pensamiento hegemnico y desde una perspectiva eurocntrica pues si la lucha de clases poda parecer controlada por la burguesa a nivel mundial en Amrica Latina slo de manera violenta estaba siendo contenida [5] - cuando la valoracin de la situacin econmica que hace la Comisin Europea y la principal patronal -European Round Table- es compartida, y las recomendaciones para reactivar la acumulacin tambin son comunes, planteando la necesidad de reducir las rentas salariales tanto en lo relativo a su componente directo como en el diferido. El euro ser la herramienta.

El proceso de implantacin del ajuste salarial culmina con la moneda nica: el euro se concibe como un instrumento para incrementar la tasa de explotacin, de ah que su funcionamiento, inherentemente, haya contribuido a la regresin salarial. La integracin monetaria, estructurada en torno al Tratado de la Unin Europea (TUE), al BCE y al Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), ha requerido un escenario de disciplina fiscal y estabilidad monetaria y cambiaria que ha permitido articular la aplicacin del ajuste salarial [6].

La moneda nica, en vigor desde 1999, entr en circulacin en 2002, con el objetivo fundamental de asegurar la rentabilidad del capital, esto es, como herramienta de la clase dominante para asegurar la tasa creciente de explotacin. Como no puede ser de otra manera, al tener intereses enfrentados e irreconciliables la clase trabajadora y la burguesa, el euro se constituye, de esta forma, no slo como la herramienta que asegurar las condiciones materiales que exija la clase dominante, sino como herramienta contra las condiciones materiales de la clase trabajadora, en la medida en que estas puedan entorpecer la rentabilidad del capital. La realidad as lo ha demostrado: un dbil crecimiento hasta el estallido de la crisis orgnica del capital, que ningn gobierno ha podido resolver en clave favorable para la clase trabajadora.

El problema, llegados a este punto, sera que aquellos pases que no tienen el euro han transitado la crisis de la misma forma que los pases de la eurozona. Por lo tanto, el problema de la moneda podra parecer secundario: no importa el euro porque todos los pases han hecho recaer el peso de la crisis capitalista sobre la clase trabajadora, independientemente de que tuviesen una moneda u otra. As, la decisin parece poltica y el euro neutral como moneda, con el cual podra ser posible cualquier poltica con la moneda comn.

Sin embargo, el euro acota el margen de maniobra de los gobiernos en el terreno econmico: el nico objetivo del Banco Central Europeo es el de controlar la inflacin controlando la inflacin conteniendo salarios y depauperando las condiciones de vida de la clase trabajadora para asegurar la rentabilidad del capital- y es un organismo que carece de control democrtico por cuanto es independiente de los estados, a los que no puede financiar. De esta forma los estados no pueden presionar para que la poltica monetaria sea una u otra: simplemente estn en manos del BCE y del euro. Pero la independencia poltica no existe, sea pregonada de una u otra forma y divulgada por unos u otros medios de comunicacin: la poltica del BCE es la poltica de la clase dominante [7].

Desde que estall la crisis orgnica del capitalismo y se agudizaron los rasgos del mismo o, lo que es lo mismo, desde que la tasa de ganancia comenz los problemas para reproducirse de forma ampliada y revertir la tendencia decreciente de la misma, la estrategia del bloque dominante ha consistido en disminuir las rentas del trabajo en favor de las rentas del capital, recortando tanto el salario directo como el diferido, poniendo en marcha las polticas que contemplaban desde los aos noventa [8].

El estado: una herramienta de dominacin de clase

El estado surge como resultado de la lucha de clases: frente a la organizacin poltica medieval, caracterizada por el fraccionamiento del poder en las instituciones feudales y religiosas, el estado moderno concibe el poder poltico centralizado. De esta forma, la burguesa, nueva clase social hegemnica, puede hacer efectiva su dominacin.

Es hasta tal punto el estado una herramienta de clase que cuando es necesario para sus intereses de clase la burguesa lo adecua sin arriesgarse a hacerlo pasar por una legitimacin, siquiera formal. No existe el estado neutral, pese al pensamiento hegemnico y pese a cierta izquierda tambin que afirma sin sonrojarse que al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitucin, ya que los artculos del 128 al 131 hablan de la planificacin de la economa, del acceso de los trabajadores a los medios de produccin, de que el Estado puede tener una banca pblica y nacionalizar empresas [9].

Es as como en 2011 la burguesa se dio autogolpes en Italia y Grecia, derrocando los presidentes electos, Berlusconi y Papandreu, para imponer a Monti y Papadimos, justificndose en la necesidad de gobiernos tcnicos para hacer frente a la crisis. Lo cierto es que tanto como Monti y Papadimos tenan que cumplir polticamente con las medidas que exiga la Troika, y por ello fueron elegidos ellos dos a dedo por el capital, porque era necesario implementar a un determinado ritmo unas determinadas polticas.

A este respecto el carcter de clase de las instituciones polticas- Durao Barroso haba sido muy claro alrededor de ao y medio antes, cuando afirm pese a lo que digan las constituciones- que Grecia, Portugal y Espaa necesitaran dictaduras militares para superar la crisis, en caso de que la poblacin se opusiese a las medidas de ajuste [10]. As pues, y pese a que en Portugal y Espaa no hayan necesitado recurrir a las dictaduras pases disciplinados y que, en el caso de Espaa, incluy una reforma constitucional que no fue refrendada por la ciudadana- en Italia y Grecia no dudaron en saltarse su propia institucionalidad y poner a hombres que respondan, directamente, a sus intereses y necesidades.

Por lo tanto, si el estado aparece como un problema, si el estado es considerado como una herramienta de la burguesa para ejercer su dominio, la lucha contra el euro, la Unin Europea y el estado forman una triada en la que la supervivencia de cualquiera de los tres elementos asegura la continuidad de una u otra forma del poder burgus y, por tanto, el sometimiento de la clase trabajadora a las necesidades del capital.

Grecia y el Gobierno Tsipras, o cmo no hay salida en el marco del euro

As pues, nos encontramos ante gobiernos nacionales y una Unin Europea de carcter burgus. El rasgo distintivo, con respecto a las economas que no son de la zona euro, lo aporta el Gobierno Tsipras: la demostracin real, ms all del campo terico, de que no hay salida para la clase trabajadora bajo el euro y, aadiramos, bajo la Unin Europea imperialista y bajo un gobierno nacional burgus. Porque el problema del pueblo griego no se circunscribe al euro, sino a la reduccin de la lucha de clases al terreno electoral y a la negacin de la revolucin por el actor que tena que haber jugado ese papel histrico, el KKE. No obstante, Syriza es ejemplificadora de lo que supone, una vez ms, la socialdemocracia y, en este caso histrico, la socialdemocracia limitada por la moneda nica- porque no hay salida bajo el capitalismo que, como es sabido, no resuelve las crisis sino que las aplaza. As pues, el problema real es romper con el capitalismo.

Dejando la viabilidad [de salir de la zona euro] formal a un lado, sera deseable que el impago a iniciativa por el deudor se llevara a cabo dentro de los lmites de la zona euro? La respuesta es negativa. En primer lugar, sera ms difcil para el pas deudor hacer frente a una crisis bancaria domstica sin pleno dominio sobre su poltica monetaria. En trminos ms generales, si los bancos se pusieran bajo la propiedad pblica a raz de un impago soberano, pero siguieran perteneciendo al sistema euro, sera prcticamente imposible utilizarlos con el fin de reformar la economa. En segundo lugar, la permanencia en la zona euro ofrecera poco beneficio para el incumplidor, en trminos de acceso a los mercados de capitales o de rebaja del coste de la financiacin. En tercer lugar, la opcin de la devaluacin sera imposible, lo que eliminara un componente vital de la recuperacin. La acumulacin de deuda de los pases perifricos est inextricablemente ligada a la moneda comn y el problema volvera a aparecer si el pas moroso se mantuviera dentro de la zona euro [11].

Pero Grecia no sera ningn modelo: era muy importante que no fuese modelo, pues a todas luces no es necesario decir que si se produjeran acontecimientos decisivos en un pas perifrico habra importantes repercusiones sobre el resto de la zona euro. Por un lado, lo que es vlido de forma individual para Grecia tambin se puede considerar vlido para Espaa y Portugal (y probablemente para Irlanda, aunque no se ha considerado en este artculo). Existen diferencias significativas entre los tres pases, como se estableci anteriormente, pero su comprometida situacin como pases perifricos de la zona euro es similar. Si uno de ellos adoptara una decisin de impago, renegociacin y salida del euro, se generara un importante efecto demostracin para los dems [12].

Poltica contra euro: soberana de la clase trabajadora contra hegemona del bloque dominante

No es en el terreno electoral, poltico, institucional, ni siquiera en el terreno econmico en el que la clase trabajadora, la mayora social, puede lograr una salida favorable a sus intereses. En todos esos campos no cabe ms que la continuidad con matices, pero continuidad- de aquello que estamos viviendo.

Y es que no se trata de hacerse con el gobierno porque no se trata de gestionar, no se trata de dirigir el proceso de acumulacin capitalista, sino, por el contrario, de lo que se trata es de impedir la gestin de la burguesa y de impugnar el modo de produccin capitalista.

Lo electoral, poltico, institucional y econmico son el reflejo de la lucha de clases: ese es el lugar en el que se definen las polticas de todo tipo y, tambin, sus matices-: sociales, econmicos, democrticos... Es en la lucha de clases donde se han definido las polticas del Gobierno Tsipras, y del Gobierno Rajoy. Es en la lucha de clases donde se impone que el peso de la crisis recaiga sobre la clase trabajadora.

De lo que se trata no es de hacerse con el gobierno, porque las polticas estn limitadas, como hemos visto, por la pertenencia a la Unin Europea y al euro; de lo que se trata no es de crear falsas ilusiones: ya saba la clase trabajadora, y as lo reflejaban sus organizaciones, que el estado no es reformable: tampoco es reformable la Unin Europea. El euro, mecanismo para el ajuste salarial y para garantizar la tasa creciente de explotacin, tampoco es reformable. Es necesario, pues, impugnar la sociedad establecida a nivel global: no hay que retrotraerse a lo local frente a un sistema cuya dominacin es global. La salida favorable para la clase trabajadora pasa por destruir la maquinaria institucional y burocrtica de la burguesa en su conjunto para poder construir su poder de clase.

La salida de la crisis en coordenadas favorables a la clase trabajadora no vendr desde los gobiernos burgueses, ya estn dirigidos por organizaciones clsicas o de nueva formacin. La salida a la crisis favorable al inters de la mayora de la poblacin, la clase trabajadora, slo puede ser obra de la clase trabajadora, porque requiere impugnar el euro, la Unin Europea y los respectivos gobiernos nacionales, de forma que slo puede ser obra de la clase trabajadora, ya sea porque se haga con el poder, ya sea porque agudice las contradicciones a la burguesa y esta prefiera romper con el euro si la disyuntiva es entre mantenerse en el euro o la revolucin social.


Notas

[1] Arrizabalo, Xabier; Capitalismo y economa mundial, Instituto Marxista de Economa, Madrid, 2014, p. 299.

[2] De hecho, al desaparecer el marco alemn Kosovo y Montenegro, que todava lo utilizaban, adoptaron el euro, aun cuando no son pases miembros de la Unin Europea ni de la zona euro.

[3] Cada vez que se ponen de ejemplo los nuevos estados surgidos de la desmembracin de Yugoslavia para afirmar que se puede lograr la autodeterminacin y la independencia ya sea por parte del PNV y, especialmente daino para la clase trabajadora, por parte de la izquierda abertzale- lo que se pone de manifiesto es una incomprensin del fenmeno histrico y de la lucha de clases, as como un total sometimiento a las polticas imperialistas y a la explotacin de la clase trabajadora vasca. Lo ocurrido en Yugoslavia es la destruccin de un estado en el que la clase trabajadora tena unas determinadas conquistas para su sustitucin por nuevos estados sometidos, directamente, a potencias extranjeras y al capital forneo. Lo ocurrido en Yugoslavia es la anttesis de la emancipacin y la independencia de la clase trabajadora.

[4] Del Rosal, Murillo; Acumulacin y crisis en la zona euro.

[5] En Chile asesinato de Allende en 1973, en Argentina dictadura de Videla en 1976, en Ecuador asesinato de Rolds en 1981, en Colombia asesinato de Luis Carlos Galn en 1989, en Venezuela Caracazo -1989- y sublevaciones militares en 1992.

[6] Del Rosal, Murillo; op. cit.

[7] La propia Unin Europea est organizada de forma que la democracia no le pueda suponer un problema, pues la ciudadana elige a quienes la van a representar en el Parlamento Europeo, pero no en la Comisin ni en el Consejo. Por supuesto, el Banco Central Europeo tambin carece de cualquier control democrtico.

[8] Ya en 1994 la Comisin Europea (CE) publica el Libro Blanco sobre la Competitividad, el Crecimiento y el Empleo, documento que define el modelo de crecimiento europeo mantenido durante las siguientes dcadas. En este texto se reconoce que la reactivacin de la acumulacin, as como la atenuacin de las tasas de desempleo que sta conlleva, requiere la mejora de la ganancia, hacindose "preciso garantizar una rentabilidad del capital suficiente para permitir un aumento de la tasa de inversin y, por tanto, del crecimiento" (CE, 1994: 27). Para alcanzar este objetivo, se propone la necesidad de "reducir notablemente los costes salariales, para recuperar aquellas actividades de mercado que actualmente no son competitivas" as como "reducir los dems costes que acarrea la contratacin o mantenimiento de la mano de obra, por ejemplo, los relacionados con la seguridad social" (ibdem, 85). Y, ms concretamente, se defiende que la recuperacin de la acumulacin y el empleo requiere el "mantenimiento de los incrementos de los salarios por hora por debajo del crecimiento de la productividad" (ibdem, 227). Asimismo, se deja claro en el documento que el ajuste salarial debe tener un carcter permanente, reclamando la necesidad de seguir aplicando las polticas oportunas, tanto en el mbito macroeconmico como en el estructural, una vez superada la recesin (ibdem, 91). Y as ha quedado manifiesto en las recomendaciones de poltica econmica que la CE ha emitido sobre los Estados miembros durante todo el periodo, defendiendo la necesidad de contener los salarios para recuperar la ganancia: "los incrementos salariales debern mantenerse moderados (...) con el fin de permitir un restablecimiento de los mrgenes de beneficio" (CE, 2003: 5), en Del Rosal, Murillo; op. cit.

[9] Lara, Cayo; declaraciones en Las Palmas, recogidas por Canarias Semanal, 10 de octubre del 2011. Disponible en http://vimeo.com/31369891

[10] http://www.dailymail.co.uk/news/article-1286480/EU-chief-warns-democracy-disappear-Greece-Spain-Portugal.html

[11] Lavapistas, et al; El fantasma del impago en Europa, en Revista de Economa Crtica, n11, primer semestre 2011, p 168-169. El resaltado es propio.

[12] Ibd, p. 164.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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