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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2017

Pueden las monarquas de Medio Oriente posibilitar la unidad rabe y la accin comn contra el sionismo?

Nicola Hadwa y Silvia Domenech
Rebelin


Muchos se preguntan, por qu los rabes no se unen? A lo que en ocasiones sigue la afirmacin, si los rabes se unieran, hace rato que Israel no existira.

Es cierto realmente que en los momentos actuales los rabes, digmoslo as, se encuentran desunidos y, en algunos casos, luchando entre ellos. Y tambin es cierto que Israel prevalece en el Medio Oriente. Habra, sin embargo, que dilucidar algunas cosas que nos ayuden a comprender cmo la accin unida para la contencin de ese estado sionista no es simplemente el resultado de la voluntad o no de un grupo de personas o pases, sino que existen muchos factores que condicionan ese proceso, incidiendo, asimismo, en las decisiones de las esferas del poder.

Entre esas cosas est, ante todo, aclarar a qu se est uno refiriendo cuando se dice rabes y, en consecuencia, de qu se trata cuando se habla de su unidad y su accin comn.

As, cuando se habla de rabes, normalmente se hace referencia a un grupo poblacional que habla el idioma rabe, al igual que cuando se habla, por ejemplo, de latinoamericanos, se trata en particular de la poblacin de habla hispana o portuguesa agrupada en el continente americano. La diferencia est en que en Amrica esos pases, unidos por la historia de la conquista, fueron el resultado de la lucha por independizar esos territorios del imperio espaol y del portugus, lucha que fue desarrollada por su poblacin criolla o sea, que era descendiente de los conquistadores hispanos y portugueses o resultante de la mezcla de stos y la poblacin nativa -, y buscaba una identidad propia.

Los rabes, sin embargo, primero, no estn agrupados en un continente especfico. Los pases que esa poblacin habita estn distribuidos entre frica del Norte (Magreb o Poniente, la parte ms occidental), y la parte de Asia sudoccidental llamada Oriente Medio (Mshreq o Levante, la parte ms oriental, el lugar por donde sale el sol"[1]). Y segundo, muchos de los pases en los que viven los rabes han sido creados artificialmente, siendo el resultado de la fragmentacin poltica impuesta por el colonialismo a su propia poblacin nativa, los rabes. Aspectos estos que obviamente le imprimen peculiaridades que van ms all de la unidad en el idioma.

La poblacin de esos pases rabes presenta elementos comunes desde el punto de vista histrico. Entre ellos, su proceso de formacin el cual, precisamente, es el que les imprime un rasgo general al ser sus primeros habitantes tribus rabes que, independientemente de su origen tnico, migran desde la Pennsula Arbiga hacia la costa mediterrnea y las del Norte de frica, las cuales no slo hablan lenguas basadas en estructuras lingsticas similares (semticas), sino que tambin presentan un estilo de vida parecido y una cierta identidad cultural reflejada en sus costumbres y valores comunes relacionados con su origen y medio social (honor, coraje, lealtad, generosidad y solidaridad tribal). Y tambin su lucha contra invasores comunes, as como el hecho de que todos fueron tambin objeto de penetracin colonial y de reparto imperialista de sus riquezas, aunque no fue homognea la intervencin del poder colonial en ellos, pues en algunos fue directa (Argelia, Sudn, Libia, Palestina) y en otros indirecta (Egipto, Tnez). Aspectos, sobre todo estos ltimos, que comparten tambin con la poblacin de otros pases que, aunque no hablan el rabe, como Turqua, Irn, Afganistn y Pakistn, entroncan con su antigua historia y se consolidan con el proceso de unificacin religiosa y cultural impulsado en todos ellos por la expansin islmica del siglo VII, comn denominador que logra reunir, junto a los pueblos rabes, a stos otros que, si bien no hablan la misma lengua, comparten a partir de ella, religin y tradiciones.

Lo anterior, sin embargo, no obvia que todos estos pases tengan sus propias particularidades que los hacen dismiles, las cuales estn influidas, entre otros aspectos, por las diferencias de sus tribus de origen, y de las mezclas entre ellos mismo y con otras poblaciones. Y tambin por las distintas circunstancias econmicas, sociales y polticas especficas en las que se han desarrollado, las diferencias en los mtodos empleados para su sometimiento, en sus luchas y en sus distintas formas de gobierno.

Hay, sin embargo, un elemento que establece una primera e importante diferencia en el desarrollo de las desigualdades entre esos pases [2]. Ese elemento es la distribucin altamente desigual de los recursos agrcolas y energticos entre ellos. En el pasado precolonial, fue en las regiones con amplios recursos agrcolas naturales (lo que sera ahora por ejemplo Egipto, pero tambin Irak y Siria), las que pudieron sostener un denso asentamiento y un crecimiento demogrfico, siendo los pases que se forman en estas zonas de mayores recursos agrcolas y por ende capacidades econmicas (pues pueden producir un excedente que permite la inversin industrial) los que se orientaron a construir economas independientes, constituyendo en general tambin el caldo de cultivo del movimiento nacional burgus, encauzado a unificar la nacin rabe. Mientras que otras, (lo que sera ahora por ejemplo Arabia Saud, Kuwait y otros estados del Golfo, as como Libia), carecan de recursos agrcolas, presentando una escasa poblacin, constituyendo una fuente perenne de migracin. En estos pases, no slo el desarrollo de las clases sociales se produjo ms tarde, sino que su lucha poltica por la independencia, que tambin fue tarda, llev a la consolidacin de las monarquas, vindose obstaculizada por el mayor grado de subordinacin de sus clases dominantes a las potencias coloniales.

Es precisamente cuando el imperialismo concede la independencia poltica separada a estas diferentes zonas convirtindolas en pases, y empuja a cada rgimen a construir una economa separada proceso que luego intensifican las burguesas rabes regionales -, que las desigualdades entre las antiguas regiones rabes se convierten en un gran problema. Problema que se agudiza por el descubrimiento del petrleo a principios del siglo XX que agudizan dichas desigualdades al transformar muchas de las economas pobres en economas inmensamente ricas.

En efecto, como se conoce, el diseo del mapa del Medio Oriente sufri modificaciones despus de terminada la Segunda Guerra Mundial, proceso intensificado por el auge del nacionalismo, que lo resquebraja al promover la modificacin de los sistemas polticos en varios pases y por la nacionalizacin de los hidrocarburos. As, tiene lugar alrededor de la dcada de los 50 del siglo XX el golpe militar en Egipto (1952) dirigido por Gamal Abdel Nasser, producindose la nacionalizacin del canal de Suez y la elevacin de su papel como potencia defensora de la URSS en la regin. La propagacin del nacionalismo rabe se refleja a la vez, hacia 1958, en el inicio de la guerra de liberacin de Argelia y el derrocamiento de la monarqua en Irak, pas este ltimo en el que, al igual que en Siria, llega al poder el partido nacionalistas rabe Baaz en 1963; en el nuevo rgimen que se instala en Libia en 1969, presidido por el coronel Muammar al-Gaddafi; as como en la cada del Shah de Irn en 1979 y la creacin de la Repblica Islmica. Con todo ello, el mapa queda conformado, entonces, por un abigarrado conjunto de pases con distintos sistemas poltico, desapareciendo a lo largo del siglo XX las monarquas que existieron en Libia, Egipto, Yemen, Irak, Tnez y Siria. Mientras que las llamadas Monarquas del Golfo: Arabia Saudita, Bahrin, Kuwait, Omn, Qatar, y los Emiratos rabes Unidos (EAU), logran su independencia poltica en los primeros aos de la dcada del 70, a excepcin de Arabia Saudita la cual, legitimada la Casa Al-Saud bajo patrocinio britnico en 1925 y descubiertos sus grandes yacimientos de oro negro en los aos 30, ha constituido hasta hoy un importante pilar del dominio imperialista norteamericano en el Medio Oriente y lder de las fuerzas pro-imperialistas de la zona, y Kuwait que logr su independencia del Reino Unido en 1961.

Los rabes, en consecuencia, son una comunidad de pases de bases comunes sobre todo lingstica, tnica y cultural. Esos pases estn agrupados en una organizacin de carcter regional denominada Liga rabe [3], fundada en el Cairo en marzo de 1945. Pero son pases dismiles. El 80% de ellos son productores de petrleo (a excepcin de Palestina, Jordania, Somalia y Camoras), y alrededor del 60% de ellos - Arabia Saudita, Argelia, Qatar, Irak, Kuwait, Libia, Bahrin, Egipto, EAU, Siria y Tnez - pertenecen a la Organizacin de Pases rabes Exportadores de Petrleo (OAPEC). De ellos, los seis primeros son miembros de importante Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP), decisiva en el mercado del oro negro.

Las Monarquas del Golfo, no obstante, se distinguen entre los pases rabes por su riqueza. Las mismas se agrupan en el Consejo de Cooperacin para los Estados rabes del Golfo (CCEAG o GCC), organizacin creada en 1981 con distintas funciones, la cual cuenta con un brazo militar, la llamada Fuerza del Escudo de la Pennsula, con fuertes lazos militares con Estados Unidos. Un club de ricos, a fin de cuentas, donde el PIB combinado de sus miembros alcanza los 1,2 billones de libras esterlinas, algo por encima del de Espaa o Australia, aunque menor que el de India o Canad. Con un PIB per cpita de 22.625 que se ubica en una franja entre Italia, Israel y Francia[4], controlando sus miembros alrededor del 40% de las reservas mundiales de petrleo - concentradas en Arabia Saud, y en menor medida en Kuwait y los EAU - y el 25% de las de gas.

Estas monarquas han concentrado sus riquezas en manos de una o pocas familias que gastan parte de ella en el consumo de lujo de las clases dominantes. Y las cuales buscan fortalecer su situacin interna y su imagen exterior a travs de una doble estrategia. Por un lado, subvencionan generosamente a sus nacionales para lograr unos apoyos internos que mantengan el privilegiado status de las elites de cada pas. Y utilizan sin miramientos a decenas de miles de trabajadores inmigrantes no cualificados, la mayora del sur y del este asitico, cuyos derechos sociales son sistemticamente violados. Por otro lado, acumulan unos ingentes excedentes de divisas que constituyen los fondos soberanos[5], administrados por los miembros de las respectivas familias reales. Estos fondos son invertidos en Occidente, principalmente en EEUU[6]. Con lo que se han constituido en sujeto determinante y participante del sistema capitalista mundial, con el cual entrelazan y fusionan sus intereses.

As, en los aos 70, cuando el man petrolero y el aumento de precios del crudo gener grandes excedentes[7], dichas monarquas principalmente los EAU, Arabia Saudita y Kuwait- invirtieron sobre todo en Europa, lo que facilit su desarrollo ms acelerado, producto de que esas enormes riquezas, constituidas por los llamados petrodlares, llegaban por miles de millones, produciendo un explosivo desarrollo industrial y comercial. Inversiones masivas que permitieron a los europeos competir con la economa norteamericana y desarrollar reas que antes no eran determinantes ni competitivas frente al poder industrial y comercial americano, las que adems desplazaron a stos de los mercados, como por ejemplo la industria automotriz, metal mecnica etc.

En el 2005 las inversiones del Golfo en el extranjero ascendieron a 30.000 millones de dlares, monto superior a la suma de los cinco aos anteriores. Se calcula que los activos de los fondos soberanos de inversin de los cuatro pases ms importantes del CCG (Emiratos rabes Unidos, Arabia Saud, Kuwait y Qatar) superaban los 1,5 billones de dlares antes del inicio de la crisis en agosto de 2008; de ellos, 875.000 millones correspondan a los fondos soberanos de Emiratos rabes Unidos, 300.000 millones a los de Arabia Saud, 250.000 millones a los de Kuwait y 40.000 millones a los de Qatar. Estos clculos sobre los activos se refieren slo a los fondos soberanos y no incluyen las inversiones de particulares e instituciones privadas. Si se aaden estas ltimas, un clculo razonable situara su valor por encima de los tres billones de dlares[8].

Los norteamericanos rpidamente comprendieron que las inversiones rabes constituan una amenaza para la economa occidental, pues estaban implicando el desplazamiento de sus industrias y de su comercio y, al mismo tiempo, podan conducir al desequilibrio de la comunidad europea al impulsar el desarrollo de determinados pases, principalmente Alemania, Francia y Reino Unido, dado que estos se desarrollaban muy por encima de otros como Italia y Espaa, por ejemplo, lo que podra inducir al derrumbe de estas ltimas economas con los riesgos sociales y polticos que conllevan las crisis econmicas.

En un comienzo, la primera solucin a esta compleja y peligrosa situacin desde el punto de vista de la estabilidad poltica de esos pases, fue trasladar estas inversiones rabes por parejo a todos estos pases o, en su defecto, orientarlas hacia pases emergentes que no pusieran en riesgo a las transnacionales norteamericanas. Siendo as que se impulsan las inversiones en Brasil, lo que da origen al llamado milagro brasilero[9].

El desarrollo comercial de los pases asiticos, y en especial de Japn, sin embargo, determin que los mismos entraran en el mercado mundial con mucha fuerza con productos ms competitivos que los europeos y los norteamericanos, perjudicando esta nueva realidad por parejo a ambas economas. En estas condiciones, los norteamericanos inician, en particular bajo el gobierno de George W. Bush, un programa dirigido a atraer las inversiones de las monarquas rabes hacia Estados Unidos, lo que por cierto gener fuertes debates internos[10], y as poder enfrenar los problemas econmicos determinados por la entrada de las empresas asiticas y japonesas en los mercados mundiales.

Los pases monrquicos rabes trasladan de esa forma paulatinamente sus inversiones hacia diferentes sectores de la economa de los Estados Unidos, producindose entonces el entrelazamiento entre el capital norteamericano y, sobre todo, la banca dominada en su totalidad por el poder sionista con los capitales de las monarquas rabes, crendose realidades como la vivida con la familia Bin Laden, vinculada a la casa real saudita, y la familia Buch, las cuales tienen inversiones comunes y conjuntas, siendo el Grupo Saudi Binladin uno de los principales inversores del Grupo Carlyle, asesor del cual fue George Bush padre[11], beneficiaria de fondos de inversin de uno de los Emiratos rabes, Abu Dabi, lo que se repite en muchas reas donde los negocios comunes los une por sobre todas las cosas.

Esta ntima ligazn que se establece entre los intereses de los pases monrquicos rabes, especialmente los de la familia real saudita, de Qatar y los Emiratos rabes, con los intereses de las transnacionales norteamericanas y el poder bancario sionista, se traslada consecuentemente a todas en todas las reas y, especialmente a la poltica y geopoltica del Medio Oriente y al mundo entero. Por lo que no es muy difcil entender que, al tener intereses comunes, se defiendan mutuamente de los enemigos comunes. Situacin que va ms all de si se es rabe o musulmn, occidental u oriental. Y est relacionada con alianzas tcticas y estratgicas que establecen la entidad sionista, o sea, Israel, y el imperialismo.

Esa entidad sionista, como sabemos, desde su surgimiento ha contado con la ayuda ilimitada y la proteccin del imperialismo norteamericano y sus aliados occidentales, as como con el enorme poder econmico de la banca mundial, las transnacionales y las comunidades sionistas que muy bien infiltran los gobiernos y esferas de influencias de muchos pases y organizaciones polticas. Pero si bien eso es cierto, es posible afirmar tambin sin temor a equivocarse que el mayor poder que posee esa entidad en Medio Oriente nace en particular de las propias monarquas rabes reaccionarias. Por lo que esas monarquas nunca podrn posibilitar la unidad rabe ni la accin comn contra el sionismo, no slo porque estn alejadas de su pueblos y del resto de los pueblos rabes, sino porque su accionar se dirige a proteger a la entidad sionista y las inversiones e intereses norteamericanos, que son sus propios intereses, siendo ellas las encargadas de aplicar las polticas de stos al interior del llamado mundo rabe.

Las monarquas en la prctica real sern siempre aliados de Estados Unidos y de la entidad sionista con quienes tienen verdaderos intereses comunes y estos son muy ajenos a los intereses de los pueblos rabes e islmicos.

Circunstancias, por supuesto, que sus lderes no aceptan en pblico, al ser un tema que la mayora de sus ciudadanos considerara una traicin. Aunque, si se mira bien, los objetivos de esas monarquas nunca han sido sus pueblos ni los pueblos rabes en general, y mucho menos la contencin de los sionistas y el apoyo a los palestinos. Como han sido tambin enemigos del islam, religin que si traicionan, deformndola, utilizndola para fines imperialistas y de destruccin. Pero ese es, por supuesto, otro tema que no abordaremos ahora.

La unidad rabe total ser siempre un sueo y un deseo. Pero esa unidad, seguro, no llegara de manos de esas monarquas.

Notas

[1] Que incluye la zona del Golfo arbigo-prsico (Khaleej o al-Jalish, en rabe), que comprende, a saber: Kuwait, Arabia Saudita, Bahrin, Qatar, Emiratos rabes Unidos y Omn, Sudn y Yemen e incluye geogrficamente adems a Irn.

[2] El anlisis que sigue toma como base el magnfico trabajo de Adel Samara. El nacionalismo rabe, la lucha palestina y un escenario econmico para una posible unidad rabe. https://libcom.org/library/arab-nationalism-palestinian-struggle-economic-scenario-potential-arab-unity-adel-samara.

[3] La Liga no incluye al Sahara Occidental, territorio parte del cual se encuentra ocupado y administrado por Marruecos, y en el que se encuentra la Repblica rabe Saharaui Democrtica; ni actualmente a Siria, suspendido desde el ao 2011. http://es.wikipedia.org/wiki/Liga_%C3%81rabe.

[4] Ver Datosmacro.com http://www.datosmacro.com/paises/grupos/consejo-cooperaci%C3%B3n-estados-arabes-del-golfo; http://www.datosmacro.com/pib.

[5] Los fondos soberanos son un instrumento de propiedad estatal que invierte en carteras de activos, tanto nacionales como internacionales Su capital proviene de las reservas originadas por importantes supervits comerciales, en el caso de los conformados en pases asiticos, y de la exportacin de materias primas (principalmente gas y petrleo), como es el caso de los que tienen su origen en Oriente Medio. Pero en esta ltima zona, dada sus particularidades, las grandes transferencias financieras internacionales son titularidad del Gobierno. Sus inversiones se componen de bonos, acciones, derivados financieros, aunque tambin cuentan con inversiones de otro tipo, como propiedades inmobiliarias. Estos fondos nacieron en las monarquas petroleras de Medio Oriente en los aos 60 y 70, las cuales concentran dos tercios de los fondos soberanos mundiales.

[6] Jaume Gin Dav. Los fondos soberanos del Golfo Prsico y el mundo rabe. https://frackingvinaros.wordpress.com/2013/04/07/los-fondos-soberanos-del-golfo-persico-y-el-mundo-arabe/.

[7] Idem del anterior.

[8] Ver: Meena Janardhan. ESTADOS UNIDOS: Ahuyentando las inversiones rabes. http://www.ipsnoticias.net/2006/03/estados-unidos-ahuyentando-las-inversiones-arabes/. Atif Kubursi. Fondos soberanos: poner la riqueza al servicio del pueblo. http://www.politicaexterior.com/articulos/afkar-ideas/fondos-soberanos-poner-la-riqueza-al-servicio-del-pueblo/.

[9] Ver para ampliar, Antonio Hernndez. LATINOAMRICA ES UNA ZONA QUE DESPIERTA GRAN ATRACCIN EN ASIA Y MEDIO ORIENTE. Los fondos soberanos siguen creciendo en montos de volmenes transados. http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/fondos-soberanos-siguen-creciendo-montos.html.

[10] Ver: Emad Mekay. FINANZAS-EEUU: Fondos soberanos desnudan doble discurso. http://www.ipsnoticias.net/2008/05/finanzas-eeuu-fondos-soberanos-desnudan-doble-discurso/.

[11] Ver: Thierry Meyssan. Los lazos financieros ocultos entre las familias Bush y Ben Laden. http://www.voltairenet.org/article120008.html. Fernando Berrendero. Las relaciones entre las familias Bush y Bin Laden. https://www.diagonalperiodico.net/global/relaciones-entre-familias-bush-y-bin-laden.html. Mara Mercedes Garca Daz. Inversin de Fondos Soberanos en los pases rabes. https://www.scribd.com/document/95167961/Econ-Internacional-Fondos-Soberanos.

Nicola Hadwa. Analista internacional chileno-palestino. Ex entrenador de la Seleccin Palestina de Ftbol, Director de la Liga Latinoamericana por el Derecho al Retorno y coordinador del Comit de Solidaridad con el Pueblo Palestino de Chile. Especialista en temas principalmente del Medio Oriente. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Silvia Domenech. Investigadora cubana con varios libros publicados. Doctora en Ciencias Econmicas y Profesor Titular de la Universidad de La Habana y la Escuela Superior del PCC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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