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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2017

Carta abierta a Enrique Ubieta

Aurelio Alonso
Segunda cita


Despus de hacer pblica la nota que Granma desestim, tom la decisin de no volver al tema. Haban quedado claras para m las reglas del juego, y al propio tiempo mis criterios estaban a luz. No obstante, apareci La respuesta esencial de Enrique Ubieta, en su blog La Isla desconocida. Aclaro de antemano que las lneas que siguen se limitarn a expresar mi inconformidad con un discurso ofensivo que me siento obligado a rechazar. Si su propsito era hacerme reaccionar, lo logr. Pero intentar hacerlo sin entrar en polmica, que no concibo bajo una refriega de insultos personales.

He sopesado mucho lo que digo a continuacin, para no contribuir a distanciamientos no deseados, ya que me resulta imposible quedar en silencio.

Rele con atencin mis notas del 9 de julio en Segunda cita comentando un artculo de Elier Ramrez sobre las Palabras a los intelectuales de Fidel, y no encontr nada que pueda inducir el descrdito de Elier, de lo que me acusa Ubieta . Creo que al contrario, le expreso reconocimiento; de otro modo ni me hubiera molestado en dedicarle las lneas que publiqu. Su respuesta en el mismo blog, con sus discrepancias, no la percib ofendida. No suelo reaccionar cuando creo que no vale la pena, y los artculo de Elier en Granma no son el caso. Dice tambin Ubieta que lo hago en un texto ajeno a mi temtica. No tengo idea de por qu se siente con la competencia de definir cul es mi temtica, y qu implicaciones le atribuye a sus facultades. Me parece pedante de su parte, por decir lo menos, y es el calificativo ms fuerte que me haya permitido hasta ahora en este intercambio donde he tenido que soportar ms de una ofensa.

Tambin rele lo que solicit a Segunda cita que publicara el sbado 5 de agosto y me parece haber cuidado del debido respeto a quienes puedan considerarse aludidos. Si Ubieta se sinti irritado porque me refer a su confusin cronolgica al vincular el asesinato de Olof Palme con el derrumbe del sistema sovitico, desliz que l mismo admite ahora como peccata minuta, le aclaro que yo tampoco le doy mucha importancia, aunque rectificarlo ante los lectores me pareca imprescindible.

Le recuerdo a Ubieta me parece necesario que Fernando Martnez no solo fue mi amigo, sino un hermano: el compaero en la lucha por defender desde la revista Pensamiento crtico, y desde el aula universitaria lo que l haba definido como el ejercicio de pensar. El luchador intelectual con quien volv a reunirme en el Centro de Estudios de Europa Occidental en los setenta y en el Centro de Estudios sobre Amrica y la revista Cuadernos de Nuestra Amrica en los noventa. Soy miembro fundador de la Ctedra Antonio Gramsci que cre en el Instituto Juan Marinello y hemos estado identificados hasta sus ltimos das. Es un vnculo de medio siglo. Ubieta debe saberlo. A qu viene introducir sin ton ni son a Fernando en esta respuesta a mi nota del 5 de agosto? Es que piensa que tiene que protegerlo de mi amistad, o es que quiere protegerse a costa suya de alguna crtica? Me satisface mucho, como es obvio, cuando veo que se acude a su obra y sus enseanzas, pero comienzo a preguntarme tambin si habr siempre sinceridad en quienes lo estn haciendo.

Ahora me percato de que todo, o casi todo lo que quera responderle a Ubieta est en el primer prrafo de su artculo. Me satisface que me quede poco para terminar,   porque como l mismo ha dicho, es una tarea fatigosa volver a repetir ideas que ya han sido formuladas por otros colegas. Tambin resulta fatigoso repetirse una y otra vez sin atender los argumentos del otro. En el debate en torno a el centrismo, en Cuba, hoy? creo que ya sabemos cmo pensamos todos. As que me ahorro fatigas innecesarias. Me salto el recuento referencial de Ubieta sobre lo publicado en sus artculos y libros y los de otros, as como sus comentarios crticos a mis apreciaciones aunque no los comparta no polemizo con l, prefiero cederle el privilegio de la ltima palabra. Lo que motiv mi misiva a Granma, fue que anunciaba un debate del que solo daba a conocer una posicin, omitindose los criterios distintos, de los cuales cit algunos de los que me lucan ms interesantes. Solamente un annimo, escrito en un estilo bastante parecido al de este artculo de Ubieta, asumi la tarea de defender, en Post Cuba, de mi supuesto atrevimiento, al rgano del partido.

Quiero detenerme, para terminar, en sus ltimas lneas, donde introduce el origen de esta polmica, tendenciosamente olvidado: Cuba posible. Tendenciosamente olvidado, aclaro, porque siendo el blanco de sus crticas, Ubieta , y otros colegas, han preferido caracterizarlo desde el principio mismo como una peligrosa tendencia centrista. Me pregunto si han ledo lo publicado porque hasta ahora su argumentacin se ha centrado en condenas a priori ms que en la discusin de contenidos.

Claro que no hay que ignorar intereses y movidas de quienes, fuera y dentro del pas se pronuncian y trabajan en contra del futuro socialista del proyecto cubano. Esas posiciones surgen y van a surgir alrededor de cualquier iniciativa crtica sobre la cual vean la posibilidad de influir. Es parte del desafo, como tambin creo que lo es propiciar la existencia de un abanico de reflexin con la mayor amplitud de posiciones.

No s si las esferas de direccin del pas debieron propiciarlo ellas mismas, o permitir simplemente que se tomara la iniciativa desde la sociedad civil. Cuba posible se cre en esa perspectiva, como foro de reflexin. Se exclua en aquella iniciativa solo lo que en la teora o en la accin respondiera a las proyecciones de los enemigos del proyecto social cubano. Pero, hecha esa salvedad, sera un espacio para que participaran contribuciones que merecieran ser tomadas en cuenta, vinieran desde la izquierda, el centro o la derecha; verla como centrista puede ser incluso un reduccionismo. Porque de la derecha, cuando no responde al canon del enemigo, y aunque no aceptemos sus soluciones, nos debieran interesar las crticas. Suelen conocer nuestros errores tanto como los que estamos comprometidos a fondo con el ideal socialista que nos gua, que, por otra parte, nos vemos atrapados a veces entre conformismos y vacilaciones.

Lo que sobre un tema dado piensen Roberto Veiga y Lenier Gonzalez como cualquier otro autor es lo que piensan ellos y no algo consensuado. Sus posiciones habra que debatirlas con ellos y no con Cuba posible. Yo puedo no compartir sus tesis, pero creo que tienen el derecho, en una democracia socialista, de defender lo que piensan, y que Ubieta debe respetarles ese derecho tanto como yo. O ms que yo porque tiene funciones que permiten accesos ms elevados y responsabilidades de mayor alcance que las que yo pueda tener. Y tambin discutirles sobre todo si cree que es tan peligroso el desafo y propiciar que otros puedan discutir sus criterios.

De repente tengo la impresin de que Ubieta me est criticando con la mirada puesta en otro lugar. No sera mucho pedirle que se atuviera, para hacerlo, a lo que yo haya dicho o publicado, all o fuera de all. En el fondo lo que justifica estas lneas, es la necesidad de rechazar, de una sola vez, la sarta inaceptable de insultos que ha lanzado contra mi persona, frente a los cuales, cercano ya a los ochenta, pienso que mi conducta y mis posiciones revolucionarias no deja lugar a dudas.

Adems, insisto en que para juzgar con objetividad, lo primero sera tomar en cuenta el apreciable caudal de reflexin que ha producido y difundido, desde su constitucin, Cuba posible. No pienso que todo lo publicado sea igualmente valioso pero estoy convencido de que contiene una contribucin de utilidad en nuestra sociedad real, hoy; la que ha vivido la mitad del siglo XX bajo el bloqueo y posiblemente tenga que seguir viviendo buena parte del XXI sin poder sacudrselo. Una contribucin a comprender sus problemas viejos y los nuevos, a identificar los errores, y medir los desafos. Creo sinceramente que Cuba posible merece existir, y padecer todos los encontronazos polmicos que pueda generar su existencia.

Ese es el espritu con el que recuerdo que se cre y me gustara que logre mantener. No trato de definirla. A veces las definiciones congelan las cosas, y las cosas cambian, no son estticas. A veces sus cambios se generan desde dentro, a veces se les empuja desde fuera a ser algo distinto. Y cuando ya no son lo que cremos que seran, o dejan de existir, pueden llegar otros, que harn lo que queramos hacer, pero dndole otro nombre, o harn algo distinto bajo el mismo nombre.

Fuente: http://segundacita.blogspot.com.es/2017/08/carta-abierta-enrique-ubieta.html


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