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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

Tringulo perverso del poder
Dominacin, corrupcin y clientelismo

Ral Prada Alcoreza
Rebelin


Hay que preguntarse qu se conforma cuando se articula el tringulo de dominacin, corrupcin y clientelismo. A lo largo de los ensayos de los ltimos aos hemos definido la forma de gubernamentalidad clientelar, tambin, recientemente, hablamos de gubernamentalidad clientelar y corrupta; en este caso, menos definida en lo que respecta a la combinacin [1]. En lo que respecta a la corrupcin, hace unos aos, sugerimos la interpretacin del diagrama de poder de la corrupcin, ntimamente vinculado a la economa poltica del chantaje. En relacin a la dominacin, mantuvimos el enfoque genealgico del poder y llegamos a la hiptesis interpretativa del crculo vicioso del poder. El desafo, ahora, es sugerir una interpretacin del tringulo perverso de dominacin, corrupcin y clientelismo. Qu es lo que se constituye?

A pesar que la hiptesis terica de la gubernamentalidad clientelar ayuda mucho a comprender el manejo social y poltico, una vez que se desgasta o se pierde la convocatoria, no parece factible hablar de gubernamentalidad, en este caso, pues, exactamente no se tiene una estrategia de poder, sino, mas bien, un uso del poder; lo que es distinto. Hablar de forma de gubernamentalidad es darle, si se quiere, el mismo estatus de las forma de gubernamentalidad territorial, forma de gubernamentalidad policial, forma de gubernamentalidad liberal y forma de gubernamentalidad neoliberal, estudiadas y configuradas por Michel Foucault [2]. Quien que incluso llega a decir que no encuentra que se haya desarrollado una forma de gubernamentalidad socialista. Nosotros sugerimos, a partir de esta lectura y de la revisin de la genealoga histrico-poltica de las revoluciones socialistas y su institucionalizacin, que el Estado del socialismo real, en vez de profundizar la democracia, lo que corresponde a una revolucin socialista, retrocede a la forma de Estado policial. Despus utilizamos el concepto de forma de gubernamentalidad de manera ms abierta, menos rigurosa, sobre todo, para referirnos a las formas de gobierno que se conforman en las reformas populistas y, de aqu extender la irradiacin metafrica a las mltiples formas de gobierno singulares que se pueden conformar.

Sin embargo, ahora, se requiere no solo del uso metafrico del concepto forma de gubernamentalidad, sino de manera ms rigurosa preguntarnos sobre la conformacin concreta de lo que se constituye cuando se articula el tringulo perverso de dominacin, corrupcin y clientelismo. Al respecto, solo estamos en condiciones de sugerir hiptesis prospectivas de investigacin, a la espera de la contrastacin de investigaciones dadas, desde la perspectiva de la complejidad.

Hiptesis prospectivas sobre el tringulo perverso del poder

1. El concepto de gobierno implica conduccin; por lo tanto, puede dar lugar a la gubernamentalidad, entendindola como estrategia y praxis de gobierno convertidas, en su combinacin, en paradigma poltico y en diagrama de poder de incidencia social.

2. En cambio, cuando no se observa conduccin, sino, mas bien, ausencia de ella, no es adecuado hablar de gobierno. Parece ms adecuado hablar de uso del poder institucionalizado, que se tiene al alcance. El concepto de uso supone el de consumo, tambin la figura de utilizacin o de empleo; si se quiere, en el buen sentido de la palabra, de manipulacin o manejo.

3. En consecuencia, sugerimos que en vez de hablar de gubernamentalidad clientelar y de forma de gubernamentalidad clientelar, que suponen mltiples formas de gobierno, hablemos de uso del poder; en este sentido, de empleabilidad del poder. Por esta proyeccin, quizs sugerir hablar de formas de empleabilidad del poder.

4. Otra consecuencia de estas hiptesis es que parece que tampoco es adecuado hablar de reproduccin del poder, como lo hemos venido haciendo, al referirnos a las formas de gobierno populistas; sino, mas bien, de consumo o agotamiento del poder. Cuando no hay conduccin, es decir, gobierno, mucho menos, gubernamentalidad, como paradigma y diagrama, no se generan las condiciones de posibilidad de la reproduccin del poder; que supone acumulacin de fuerzas. Cuando hay, mas bien, des-acumulacin de fuerzas, a las que se trata de contener de una manera clientelar y prebendal, en vez de reproduccin del poder parece darse una extincin del poder.

5. Esta extincin del poder, que es un problema primordial para el uso del poder y la empleabilidad del poder, es enfrentado con el incremento de la violencia institucionalizada, que puede venir acompaada por el incremento de la violencia no-institucionalizada.

6. La expansin y la intensificacin de la violencia son ponderadores de la magnitud de la extincin del poder, pues no se reproduce el poder con el incremento de la espiral de violencia, sino, mas bien, tiende a diseminarse.

7. Lo que se tiene, entonces, no es exactamente el retroceso al Estado policial, como propusimos en relacin a la crisis poltica del Estado del socialismo real, sino un retroceso - aunque esto suponga que esa situacin se dio antes, cayendo, de alguna manera, en el supuesto de Tomas Hobbes de la guerra de todos contra todos; lo que obviamente es un supuesto terico insostenible, sin embargo, lo decimos con fines expositivos y del boceto de las hiptesis prospectivas - a la situacin de violencia permanente y en sus plurales formas.

8. Por lo tanto, tampoco no se tratara exactamente de Estado, en el sentido asumido por la ciencia poltica, sino, mas bien, de la diseminacin del Estado.

9. La pregunta es: Cmo puede durar este proceso de uso del poder, de empleabilidad del poder, de diseminacin del Estado? Se puede decir, que dura lo que dura su consumo o agotamiento; tambin dura lo que dura su destruccin. La temporalidad de la duracin depende de la correlacin de fuerzas.

10. Por lo tanto, se puede leer la crisis de los gobiernos populistas, tambin llamados gobiernos progresistas, a partir del enfoque que propone el uso del poder, la empleabilidad del poder, su consumo y agotamiento, adems de la diseminacin estructural del Estado.

La ilusin del poder

Ahora bien, cmo interpretar este acontecimiento de la diseminacin estatal, de la utilizacin agotante del poder, de la empleabilidad gozosa del poder? Esta pregunta pone difcil el seguir con la interpretacin prospectiva; sin embargo, recurriremos al uso metafrico, como lo hemos venido haciendo, ms de manera retrica o expositiva que conceptual, cuando hablamos de la ausencia del instinto de sobrevivencia de este manejo poltico clientelar. En vista que falta un concepto al respecto, seguiremos usando la metfora; sin embargo, esto implica interpretar esta ausencia de instinto de sobrevivencia; Por qu se da esta situacin tantica?

No parece sostenible decir que se busca conscientemente la desaparicin; sino, mas bien, parece ms adecuado sugerir que se trata de algo as como una exacerbada sobrestimacin de las propias fuerzas del manejo poltico clientelar y del uso del poder. Como si por el hecho de contar con el poder ya se hubieran resuelto los problemas, sobre todo, aquellos que tienen que ver con la durabilidad del gobierno. Parece tambin que se da como un sentimiento exacerbado, por cierto engaoso, de impunidad para todo lo que se haga.

En pocas palabras, los involucrados en el manejo clientelar del poder son atrapados por su propia ilusin del poder o, si se quiere, por el fetichismo del poder, que corresponde, en trminos psicoanalticos, como al deseo del deseo, que no se cumple. En resumen, asistimos, paradjicamente, en vez de a la reproduccin del poder, a la diseminacin del poder; en vez de al gobierno o conduccin de las fuerzas disponibles, a su agotamiento.

No se crea que este acaecimiento de la diseminacin del poder es lo opuesto, en sentido de contradiccin dualista, de la reproduccin del poder, que el consumo gozoso de las fuerzas disponibles es lo opuesto de la conduccin de las fuerzas disponibles. Desde la perspectiva paradjica, que es la del pensamiento complejo, reproduccin y diseminacin del poder, conduccin y uso gozoso del poder, conforman la dinmica de la paradoja del poder.

De manera asombrosa, este fenmeno de la diseminacin del poder nos muestra lo que se ocult y se oculta a la mirada moderna de la poltica, cuando se trata de entender las dinmicas del poder. En otras palabras, la reproduccin del poder se asienta en el uso gozoso del poder, que viene a equivaler a su consumo y agotamiento; as como el uso gozoso del poder se arraiga en la reproduccin del poder.

Ahora bien, la paradoja del poder es dinmica mientras mantiene conectados los polos de la paradoja; para decirlo fcilmente, aunque no adecuadamente, mientras mantiene el equilibrio dinmico entre ambos polos simtricos de la paradoja. Cuando se da lugar como a una hipertrofia de alguno de los polos de la paradoja del poder, parece que se genera una situacin de estancamiento, donde desaparece la dinmica poltica. Por el lado de la hipertrofia del uso gozoso del poder, se dara lugar a lo que habamos denominado antes forma de gubernamentalidad clientelar, que hora llamamos forma de empleabilidad clientelar. Del lado de la hipertrofia del otro polo, el relativo a la reproduccin del poder, es ms difcil decirlo; sin embargo sugeriramos, provisionalmente, la figura de situacin estacionaria, usando metafricamente un concepto demogrfico. Retomando los problemas del crculo vicioso del poder, que expusimos en otros ensayos, en ambos casos, tanto en la hipertrofia de la empleabilidad del poder como en la hipertrofia del uso gozoso del poder, se ocasiona la diseminacin del poder; solo que en un caso, la que corresponde a la reproduccin del poder, la diseminacin se da de manera dilatada y diferida, prolongndose su durabilidad; en cambio, en el caso de la hipertrofia del uso gozoso del poder, la diseminacin, es ms bien rpida.

Al respecto de la paradoja del poder, incluso, en el caso de la preservacin de las dinmicas del poder, manteniendo el equilibrio de los polos de la paradoja, los problemas inherentes al crculo vicioso del poder no se resuelven. Lo que puede ocurrir es que las rbitas o circuitos del poder se dinamicen, inventando nuevas formas de equilibrio de la paradoja del poder; pero, esto no significa que se prolongue esta invencin poltica de manera indefinida. El crculo vicioso del poder conlleva, de manera, inherente, la diseminacin.

Genealoga de la dominacin

La dominacin, palabra que viene del latn dominus, que quiere decir maestro, seor, propietario, deriva en el verbo dominar que hace referencia a la accin o, mas bien, el efecto de la dominacin, cuya connotacin deriva en varios usos semnticos. Se entiende tambin por accin de dominar o efecto de la dominacin al dominio, es decir, al poseer o tener en propiedad algo que se puede usar segn la voluntad o al antojo del ejercicio del dominio, del dominante o de la referencia preponderante de la dominacin. Como por ejemplo, dominacin en el sentido espacial; dominacin en cuanto a la ubicacin estratgica, si se quiere geopoltica; dominacin en lo que respecta al comportamiento relacional; dominacin en lo que atae a la ubicacin de los usuarios en el mapa de las instituciones del Estado; dominacin por el terror, dominacin geopoltica, propiamente dicha; dominacin econmica; dominacin o predominancia ideolgica. En el lenguaje poltico se usa el trmino de dominacin para referirse a la prctica del ejercicio del poder, al efecto social y subjetivo que casusa, por ejemplo, el sometimiento.

Considerando esta acepcin poltica, podemos decir que la dominacin genera la disponibilidad fuerzas y sujetos en beneficio del dominante. En consecuencia, se da lugar como una apropiacin y subsuncin de fuerzas y sujetos a la voluntad del dominante o a los fines de la dominacin. El dominante se coloca como por encima de los dominados, dispone de ellos, los usa segn su voluntad o sus finalidades. Este colocarse encima es imaginario en tanto se genera la representacin de la dominacin bajo la figura espacial que diferencia la relacin vertical. Ciertamente este imaginario se sostiene sobre la materialidad social del ejercicio de la dominacin o accin de dominar, adems, ejercicio condensado en estructuras institucionales. Resumiendo y esquematizando, se puede decir que la dominacin es un hecho y un efecto subjetivo y fsico de la accin de dominar. Lo que importa en la exposicin es remarcar en el efecto o el fenmeno de la disponibilidad de fuerzas y de sujetos.

Esta disponibilidad diferencia cualitativamente la situacin y la condicin de dominantes y dominados. El disponer de ms fuerzas y ms sujetos convierte al dominante, en el imaginario social, como alguien superior, cuyos atributos son superiores a los atributos de los dominados. Aunque de acuerdo a la condicin humana, a la cualidad social y cultural, si se quiere, ontolgica, de la humanidad, sean iguales, institucionalmente no lo son, representativamente tampoco. Para que ocurra esto, se tiene que haber ocasionado la sobrevaloracin del dominante y la subvaloracin del dominado; es decir, se sobreestima la condicin humana del dominante y se subestima de la condicin humana del dominado. Para ilustrar, daremos la siguiente figura: pasa como si se la aumentara la condicin humana al dominante hasta convertirlo en un superior al humano mismo y se disminuyera la condicin humana del dominado hasta convertirlo en un subhumano.

Volviendo a las narrativas sociales, alguien superior puede hacer lo que se le antoje, a su voluntad, a su capricho; en cambio, alguien inferior obedece, se somete. La dominacin genera la desigualdad y la diferencia en la disponibilidad; es esta diferencia la que convierte a los humanos en desiguales. El tema es que esta diferencia de la disponibilidad, estas desigualdades, se institucionalizan. Entonces la dominacin deviene institucin. La institucin como habitus cristalizado, como norma y ley asumida, como cdigo establecido, se convierte en algo as como una naturaleza artificial, empero, asumida como naturaleza; es decir, como si as fuera la realidad siempre.

Pero, el dominante no ejerce la dominacin solo, no lo podra; requiere de mediadores. Entonces, el efecto de la dominacin es no solo la diferenciacin entre dominantes y dominados, sino tambin, entre ambos, distinguir a los mediadores de la dominacin. Tambin, otro efecto de la dominacin es la diferencia entre los dominados; distinguir unos dominados de otros o unos dominados de otras dominadas. La dominacin se expresa a travs de toda una taxonoma social.

Por lo tanto la relacin del dominante con los mediadores es distinta de la relacin con los dominados, incluso es distinta la relacin con unos dominados respecto de otros, la relacin de unos dominados respecto de otras dominadas. Es en estas relaciones diferenciales del dominante con sus entornos dominados o de dominio donde podemos encontrar la generacin de procedimientos institucionales y no institucionales de la cohesin de la dominacin.

El trato de la dominacin, para no solo hablar del dominante, con los sujetos sociales de la taxonoma del poder es diferencial. A unos los trata mejor que a otros, a unos los trata mejor que a otras. O, si se quiere, a unos los trata peor que a otros, a unas las trata peor a los otros. En otras palabras, unos son ms privilegiados que otros, unos son ms privilegiados que otras; o unos son ms desafortunados que otros, unas son ms desafortunadas que otros. Se conforma entonces una estratificacin social diferencial, que supone una valoracin subjetiva diferencial.

Se puede decir que la dominacin logra comprometer a los sujetos sociales, en el ejercicio de la dominacin, a travs de estas relaciones diferenciales y estos tratos diferenciales. En este ejercicio del poder, la dominacin ocasiona como una distribucin fragmentada de la disponibilidad de fuerzas y de sujetos, haciendo que los ejecutores del poder se coloquen en una posicin de fragmentadas dominaciones a su alcance. No se trata de dominacin, en pleno sentido de la palabra, sino de dominios, por as decirlo, circunscritos, que sostienen a enseoramientos fragmentados y provisionales. Estos, a su vez, recurren a cohesiones circunscritas a sus reducidos entornos, diferenciando entre cmplices del su fragmentado ejercicio de poder y explcitamente dominados o afectados por la irradiacin restringida de su dominio circunscrito.

Se puede decir que es la complicidad directa de parte de la sociedad la que garantiza la cohesin indispensable de la dominacin. Complicidad retribuida con relaciones y tratos diferenciales, complicidad retribuida con privilegios y beneficios. Todo esto se institucionaliza, se cristaliza en las estructuras institucionales. Sin embargo, no todo ejercicio del poder, no toda prctica del ejercicio del poder, est cristalizado institucionalmente. Hay como una concurrencia de ejercicios y prcticas que se dan sin llegar a institucionalizarse o que buscan incluso institucionalizarse. Cuando se monetiza el tributo al Estado, las relaciones diferenciales, los tratos diferenciales, los estratos sociales, los privilegios diferenciales, son tambin monetizados. Entonces, es cuando comienza a aparecer lo que nombramos como economa, que corresponde propiamente al intercambio monetizado; las relaciones de dominacin derivan en su cuantificacin monetaria. Puede ser un acierto decir que es cuando se puede nombrar, a ciencia cierta, que aparece el fenmeno propiamente dicho de la corrupcin.

La corrupcin de la que hablamos, poltica y econmica, es como la monetizacin de los ejercicios y prcticas del ejercicio del poder no institucionalizado, que sobrepasan o atraviesan a la misma institucionalidad. En todo caso, corresponde a la distribucin fragmentada de la dominacin. La corrupcin no es ajena a la cohesin de la dominacin, como de alguna manera suponen la ciencia poltica y la ciencia jurdica, as como el discurso moralista.

La disponibilidad de fuerza y de sujetos nace, por as decirlo, de la dominacin inaugural, para no remontarnos a las genealogas del poder, remitindonos para ello a lo escrito en ensayos que vienen desde la serie Acontecimiento poltico. En consecuencia, la monetizacin de esta disponibilidad supone este substrato del poder; parte del uso de la disponibilidad fragmentada, de su monetizacin, la parte no institucionalizada, tiene que ver con lo que se reconoce como el fenmeno de la corrupcin. Entonces, la disponibilidad, como efecto de la dominacin, es el substrato de lo que se viene en llamar corrupcin.

Como hemos dicho, la corrupcin forma parte de la cohesin del poder, aunque no sea la parte fundamental. El problema aparece cuando se da la hipertrofia de estas formas de cohesin del poder, cuando las prcticas paralelas del poder desbordan a las prcticas institucionales del poder. Entonces, en vez de generar cohesin de la dominacin, generan su descohesin. Pero, lo que importa aqu es que la dominacin se articula de una manera perversa con la corrupcin.

Como hemos dicho en la serie Gramatologa del acontecimiento, el clientelaje, que corresponde a la economa poltica del chantaje, concretamente al chantaje emocional, tiene que ver con una forma perversa de bsqueda de legitimacin, cuando se pierde la capacidad de convocatoria. Es tambin un fenmeno poltico de la modernidad o un fenmeno moderno de la poltica; pues en lo que respecta al Estado moderno, es decir, al Estado-nacin, se requiere de legitimacin en el ejercicio de gobierno. Por lo tanto, no se trata solo del substrato de la disponibilidad, en lo que respecta al clientelaje o a las relaciones de poder clientelares, sino de la adulteracin de la legitimacin; legitimacin indispensable en el funcionamiento de la repblica, que es la composicin y estructura jurdico-poltica-institucional del Estado-nacin.

En el esquematismo al que recurrimos, para elaborar las hiptesis prospectivas de investigacin, del tringulo perverso del poder, dado entre dominacin, corrupcin y clientelaje, se genera un entramado enrevesado entre los componentes de esta estructura. La corrupcin corresponde a la monetizacin de parte de las relaciones diferenciales, tratos diferenciales, en la distribucin clasificada del ejercicio de la dominacin; el clientelismo corresponde a la alteracin adulterada de la bsqueda de legitimacin; podramos sugerir la figura de que se trata como de una legitimacin chuta o, si se quiere, tramposa.


Notas

[1] Revisar las series Acontecimiento poltico, Espesores del presente y Crisis de legitimacin. Libros : "Ral Prada Alcoreza"; Tapa blanda; eBook Kindle. Amazon: https://www.amazon.es/gp/search/ref=sr_nr_p_n_binding_browse-b_mrr_0?fst=as%3Aoff&rh=n%3A599364031%2Cp_27%3ARa%C3%BAl+Prada+Alcoreza%2Cp_n_binding_browse-bin%3A831435031&bbn=599364031&sort=date-desc-rank&ie=UTF8&qid=1503578838&rnid=831428031 . https://www.amazon.es/s/ref=sr_st_date-desc-rank?fst=as%3Aoff&rh=n%3A599364031%2Cp_27%3ARa%C3%BAl+Prada+Alcoreza%2Cp_n_binding_browse-bin%3A1462224031&__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85Z%C3%95%C3%91&qid=1503578933&bbn=599364031&sort=date-desc-rank .

[2] Leer de Miche Foucault de Michel Foucault Seguridad, territorio, poblacin. Fondo de Cultura Econmica; Buenos Aires 2006.

https://crucecontemporaneo.files.wordpress.com/2012/01/foucault_michel-seguridad_territorio_poblacion.pdf .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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