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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

Manuel Sacristn (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Francisco Fernndez Buey, in memoriam

Para Alberto Garzn Espinosa, excelente lector de la obra de Sacristn. Feliz celebracin!

Cuando se habla de pensamiento propio ya se est dando por supuesto, en cierto modo, que el autor del que se trata no va a caber en ninguno de los cajones en que suele dividirse la historia oficial de las corrientes filosficas. El pensamiento propio tiene que ver con la originalidad en el mejor de los sentidos de la palabra (no con el narcisismo intelectual ni con el proponerse a uno mismo como potencial descubridor de mediterrneos). Sacristn era un filsofo con pensamiento propio, un pensador original ya en la dcada de los sesenta. Qu quiere decir en este caso original? Quiere decir que, por su atencin a la historia (y no slo a la historia de las ideas, sino tambin a la historia material de los seres humanos), por su aficin a la literatura, a la poesa y a las prcticas artsticas y por el tipo de su compromiso cvico, Sacristn no poda ser ya slo un lgico formal ni un filsofo analtico acadmico. Con lo cual no estoy queriendo sugerir que no cumpliera con las normas de la filosofa acadmica, sino que no era eso lo que ms le interesaba. Cuando escribi su panormica de la filosofa despus de la segunda guerra mundial ya dej claro que su criterio principal para la seleccin de los autores estudiados era el peso de los mismos "en la determinacin de la vida espiritual de la poca" y no "el tecnicismo dominante en las academias.

Francisco Fernndez Buey (2005)

El traductor de los libros I y II (y de una gran parte del libro III) de El Capital falleci el 27 de agosto de 1985 cuando regresaba a su casa tras una sesin de dilisis en un centro de salud muy prximo a su domicilio en la Diagonal barcelonesa. Dos das despus fue enterrado en Guils, junto a su primera esposa y compaera, la hispanista Giulia Adinolfi. An se recuerdan, todava recordamos, las palabras que Francisco Fernndez Buey nos dirigi a los que all estbamos tras un emotivo entierro al que nadie quera poner fin.

Dos filsofos jvenes, Mara Francisca Fernndez Cceres y Jos Sarrin, presentaron hace apenas tres aos sendas tesis doctorales sobre su obra [1]. Miguel Manzanera, el autor de la primer trabajo doctoral sobre el pensamiento de Sacristn (sin olvidar la tesis de 1985 de Jorge Vital de Brito Moreira [2]), ha publicado recientemente en El Viejo Topo Atravesando en el desierto. Balance y perspectivas del marxismo en el siglo XXI, una investigacin inspirada en la obra del traductor de Heine y Lukcs, al igual que, en otro mbito temtico, Giaime Pala, autor de Cultura clandestina. Los intelectuales del PSUC bajo el franquismo (Comares, Granada, 2016). Jos Luis Moreno Pestaa public hace muy pocos aos La norma de la filosofa. La configuracin del patrn filosfico espaol tras la guerra civil (Biblioteca Nueva, Madrid, 2013), donde puso especial nfasis en la obra del autor de Papeles de filosofa.

El profesor Renzo Lorente present, anot y tradujo, en un trabajo deslumbrante en mi opinin, un conjunto de los escritos marxistas sacristanianos ms esenciales: The Marxism of Manuel Sacristn. From Comunism to the New Social Movements. Brill public el libro en una edicin magnfica en 2014. Por otra parte, Jacobo Muoz y Francisco Jos Martn han sido los editores recientes de Manuel Sacristn. Razn y emancipacin. El libro es importante por muchas razones. Una de ellas: porque recoge trabajos de filsofos de tres generaciones. Algunos de los nombres que han colaborado: Luis Vega Ren (autor del mejor estudio sobre la obra lgica de Sacristn hasta el momento), Albert Domingo Curto (editor de dos de sus obras: El orden y el tiempo y Lecturas de filosofa moderna y contempornea [3]), Csar Rendueles, Mara F. Fernndez Cceres (autora de la tesis doctoral a la que antes nos hemos referidos y de varios artculos), Jos Luis Moreno Pestaa, Mario Espinoza, Eduardo Maura, Pablo Lpez lvarez, Sergio Sevilla y, por supuesto, Jacobo Muoz y Francisco J. Martn.

Sera imperdonable, por supuesto, olvidar Sobre Manuel Sacristn, un volumen publicado por El Viejo Topo en 2016. El ensayo, que recoge algunas de las aproximaciones de su discpulo, compaero y amigo Francisco Fernndez Buey, fue coeditado por un discpulo de este ltimo, Jordi Mir Garca.

No es imposible que mi memoria no haya acuado bien otras monedas bibliogrficas destacables.

Es poco probable que a estas alturas de nuestra historia reciente alguien informado dude de la importancia de la obra de Manuel Sacristn en el mbito de la filosofa marxista, como divulgador, estudioso y traductor de la obra de Antonio Gramsci en nuestro pas y en pases latinoamericanos, o como divulgador y consolidador de los estudios de lgica en Espaa. Tampoco de la calidad de sus aportaciones como filsofo de las ciencias sociales o de su excelencia como profesor, a pesar de ser expulsado durante unos 11 aos de la Universidad de Barcelona por su compromiso poltico. Tampoco se ha olvidado su decisivo papel socrtico como conferenciante y maestro de ciudadanos, como traductor inagotable (ms de 30 mil pginas de cinco lenguas distintas), como conocedor -y en muchos casos editor y prologuista- de la obra de Lukcs, Harich, Marcuse, Zeleny o Labriola (tambin de Goethe, Brossa y Heine), como redactor -director en algn caso- de varias revistas de gran influencia poltico-cultural: Laye, Materiales y mientras tanto (tambin de Nous Horitzons en aos de clandestinidad), como defensor de polmicas, interesantes y fructferas tesis metafilosficas, En fin, no es exagerado afirmar que Manuel Sacristn ha sido y es uno de nuestros grandes filsofos, tanto si pensamos en la segunda mitad del siglo XX como si ubicamos su obra en la historia de la filosofa espaola y europea.

Por lo dems, no hay que olvidar una singularidad muy importante: Manuel Sacristn fue un filsofo muy comprometido polticamente desde 1956, cuando tena unos 30 aos, y lo fue, no en la misma organizacin, hasta el final de sus das. No desde el exterior, en la distancia o como compaero de viaje. Si se entiende bien la expresin, Sacristn fue durante una parte de su vida un filsofo de partido. Durante ms de 15 aos, en tiempos de persecucin, detenciones, torturas y muerte, fue miembro del comit central del PSUC-PCE, y durante cinco de esos aos, miembro del comit ejecutivo del PCE.

Sin poder detenerme ms en los puntos anteriores, interesa aqu destacar o citar su papel como renovador de las tradiciones emancipatorias, especialmente de la tradicin marxista:

1. Sacristn fue -o puede ser visto as- un marxista analtico (que nunca olvid la historia de la propia tradicin y la Historia con maysculas) avant la lettre. Su estilo cuidado, preciso, que intenta aunar claridad y profundidad sin inconsistencias, puede verse ya en su primer material marxista, "Para leer el Manifiesto Comunista" [3], no publicado hasta el momento, y en los tres artculos publicados en Nuestras ideas: "Humanismo marxista en la "Ora Martima" de Rafael Alberti", "Tpica sobre el marxismo y los intelectuales" y "Jesuitas y dialctica" [4]. Lo mismo puede afirmarse de otro artculo grande publicado en Horitzons: "Tres notas sobre la alianza impa" [5]. Su definicin de engelsismo y su caracterizacin de la ciencia siguen tan vigentes entonces como ahora. Si se quiere, y por decirlo en una frase, Sacristn fue un ms que notable renovador del estilo e incluso de las maneras argumentativas del marxismo espaol (y no slo espaol) de los aos cincuenta y sesenta.

2. Innov Sacristn ampliamente tambin el horizonte de autores ledos por militantes y activistas. Tradujo y present a Labriola. Tradujo y present a Gramsci. Tradujo y prolog a Lukcs. Estudi y present a Lenin. Tradujo tambin a Adorno, Marcuse (ms all de acuerdos o desacuerdos) y a muchos otros, y edit trabajos entonces poco conocidos entre nosotros de Marx y Engels (recurdese su Revolucin en Espaa). En sntesis: abon, ampli y renov fructferamente una tradicin que sola apoyarse, bsicamente, incluso estrictamente, en algunos de sus clsicos y en algunos de sus textos ms cannicos.

3. Estudi y ley el autor de El orden y el tiempo de forma muy innovadora, y con pensamiento propio como ha sealado Francisco Fernndez Buey, los clsicos de la tradicin. Empezando por el Anti-Dhring engelsiano [6], todo un clsico del marxismo hispnico ha comentado Gregorio Morn en alguna ocasin, siguiendo por Lukcs (es verdaderamente magistral su presentacin crtica de El asalto a la razn) y continuando por el mismsimo Lenin. Una conferencia que imparti en la Universidad Autnoma de Barcelona en abril de 1970 se abra con estas palabras: "La insuficiencia terica o profesional de los escritos filosficos de Lenin salta a la vista del lector. Para ignorarla hacen falta la premeditacin del demagogo o la oscuridad del devoto" [7]. Sin pelos en la lengua, sin miedos en el pensamiento.

4. Innov tambin Sacristn, alejado de todo sectarismo, el tratamiento que sola practicarse a la obra de autores de otras tendencias filosficas -incluso a filsofos con fuerte y comprometida consciencia poltico-social-, aunque las divergencias fueran manifiestas en algunos puntos. Su trabajo "Russell y el socialismo" [8] es un ejemplo paradigmtico de lo que se quiere aqu sealar. Sus textos, clases o conferencias sobre Carnap, Schlick, Neurath o Mario Bunge, entre otros, seran ejemplos complementarios. Incluso su acercamiento a la gnoseologa de Martin Heidegger, su tesis doctoral como es sabido (reeditada en Crtica en 1995 por F. Fernndez Buey), respira de esa perspectiva. El sectarismo no fue nunca una de sus compaas filosficas.

5. Renov tambin el traductor de El Banquete platnico la consideracin que la tradicin tena de los valores y procedimientos democrticos, que eran considerados en muchas ocasiones de manera despectiva e incluso con cierto desprecio, con profundo desconocimiento, fruto de malas lecturas, de ausencia de matices, de confusiones bsicas y de una mala -cuando no psima- concepcin de la lucha poltico-cultural. Su apuesta por la Primavera de Praga, su traduccin de Dubcek [9], su entrevista con Jos Mara Mohedano para Cuadernos para el dilogo sobre la va checoslovaca al socialismo o su conferencia, diez aos despus, Sobre el estalinismo [10], son prueba de lo que aqu pretende apuntarse.

6. Intent, por supuesto, innovar, renovar, cambiar sustantivamente la tradicin, mostrando la irrealidad socialista de lo que se llam durante dcadas "socialismo real". Pocos das despus de la invasin de Praga, cinco das exactamente, coincidiendo azarosamente con lo manifestado ese mismo da por Gyorgy Lukcs en carta al comit central de su partido [11], Sacristn escriba a Xavier Folch, compaero suyo de militancia comunista en aquella poca, en los siguientes trminos:

Tengo que bajar a Barcelona el jueves da 29 [de agosto de 1968]. Pasar por tu casa antes de que est cerrado el portal.

Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra "indignacin" me dice poco. El asunto me parece lo ms grave ocurrido en muchos aos, tanto por su significacin hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece sntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmacin de las peores hiptesis acerca de esa gentuza, confirmacin de las hiptesis que siempre me resist a considerar.

La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves [12]

Pocas veces se ha dicho tanto en tan pocas lneas.

7. Se plant, explcitamente y de manera nada marginal, la renovacin del ideario comunista tras la irrupcin de la problemtica ecologista. No hay duda que eso signific todo un giro copernicano-galileano-newtoniano en la tradicin (tambin en otras, algunas de ellas actualmente negacionistas -en algunas de sus variantes ms poderosas- de las implicaciones del maltrato capitalista del medio ambiente y de la Naturaleza en general), no siempre comprendido y aceptado por dirigentes (no cito ningn nombre por respeto), cuadros y militantes. Este fue el "programa de la hora" en sus ltimos aos, hasta su muerte. Esencial como han reconocido discpulos, estudiosos e incluso adversarios polticos o crticos filosficos.

La influencia poltico-cultural de Wolfgang Harich y su Comunismo sin crecimiento?, del que discrep abiertamente en algunos puntos, desde una perspectiva democrtico-popular centralmente, merece ser citada y destacada.

8. Esa misma lucha por la renovacin del ideario (recurdese lo apuntado en el primer editorial de la revista mientras tanto) signific tambin una verdadera innovacin en los mtodos usados. Estudio, revisin de dogmas-principios, paciencia+paciencia, actividad capilar, penetracin cultural en sindicatos y partidos, apuesta -con riesgos- por las CCOO de enseanza, nuevas formas de hacer poltica (como ahora decimos, pero 40 aos atrs y en serio), prctica y teorizacin de la conversin del sujeto, religatio, prcticas alternativas, feminismo, antimilitarismo, verdadero arraigo popular, fueron algunos de los procedimientos practicados. Con tenacidad y coraje, e incluso en ocasiones en minora de pocos.

9. Innov Sacristn tambin, en un plano ms acadmico, nuestra forma de aproximarnos a temas de metodologa, lgica, filosofa e historia de la ciencia. Estn pendientes de edicin sus clases grabadas de "Metodologa de la ciencias sociales" de los aos 1981-82 y 1983-84. Las segundas han sido transcritas por el profesor Joan Benach, uno de sus discpulos ms destacados, una pieza clave, junto al director Xavier Juncosa, de los documentales (y del libro anexo) que llevan por ttulo general "Integral Sacristn". Sacristn, por lo dems, una persona con adiccin a la lgica hasta el final de sus das, no olvid nunca la enseanza de sus maestros en Mnster a mediados de los aos cincuenta. Jams abon ninguna consideracin de la dialctica como lgica alternativa a la "burguesa-fijista-horrible-caduca-zafia-absurda-y-obsoleta" lgica formal. Su innovacin, la penetracin de su lectura en este mbito dialctico, est an por desarrollar, sumado a lo ya hecho por Luis Vega, Paula Olmos, Jess Mostern y Jos Sarrin entre otros. "Lgica y dialctica en la obra de Manuel Sacristn" poda ser el ttulo de una investigacin.

10. Cerrando, por finalizar injustamente en algn punto y muy consciente de que me dejo muchos sombreros en la chistera, una innovacin muy importante que debera merecer nuestro estudio y reflexin tiene como eje bsico sus reflexiones en torno a una poltica de la ciencia de orientacin socialista. Muchas de sus ltimas conferencias se centraron en esta temtica. Alguna de ellas est recogida en el libro Seis conferencias pero queda mucho por pensar y desarrollar. Jos Sarrin, entre otros autores (es imprescindible citar aqu tambin a Enric Tello), habla de ello en su tesis, dentro de poco libro, sobre "La nocin de ciencia en la obra de Manuel Sacristn". Pero tengo para m, estoy convencido de ello, que esta es una de las temticas que merecen mayor dedicacin. Hay mucho que comprender e inferir para los numerosos problemas de nuestra hora.

Una ltima consideracin. No pienso ahora en las personas ya puestas o muy puestas en la obra del traductor de Quine y Haesenjager. A las que no han podido llegar hasta ahora, sobre todo a las personas ms jvenes. me permito indicarles lo siguiente: 1. Si tienen un buen dominio de ingls, la edicin que ha hecho Renzo Lorente de sus escritos, la publicada por Brill, es una magnfica forma de empezar, aunque pueda parecer una paradoja no leer de entrada en castellano a un autor con un estilo tan cuidado y con un lenguaje tan hermoso como l (Falta un "Sacristn esencial" en castellano que recoja sus quince artculos ms importantes). 2. Si tienen dificultades con el idioma, Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, El orden y el tiempo y Seis conferencias, pueden ser una buena iniciacin, por ese orden. 3. Si tienen adems adicciones lgicas, la lectura de Lgica elemental, Introduccin a la lgica y al anlisis formal y, en un ataque de inmodestia que me avergenza, Seis historias lgicas y un cuento breve [13], tambin por esre orden, puede serles muy til.

Desde luego. Por debajo de todas estas innovaciones y revisiones, algo que el mismo Sacristn seal en uno de sus grandes artculos -"Qu Marx se leer en el siglo XXI?"-. Se trata de seguir con la misma "cosa", con ms o menos correcciones, o se trata ms bien de apostar por otra cosa que ya podemos soar, pensar y construir.

No hay duda, se trata de esto ltimo.