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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

Qu es la economa?

Francisco Muoz Gutirrez
Rebelin


La economa es todo menos una ciencia racional. Y no es una ciencia por dos razones fundamentales, En primer lugar porque el capitalismo no es homogneo ni en el tiempo, ni en el espacio, lo que impide definirlo bajo ninguna ley universal. Y en segundo lugar porque su doctrina hegemnica tiene tantos misterios como la religin.

As pues, los sacerdotes de ayer son los expertos de hoy, y tanto los ancestros, como sus hijos hablan del motor que mueve el mundo. Los antiguos crean en Dios, los expertos de hoy creen en TINA; las iniciales del acrnimo thatcheriano There is no alternative (No hay alternativa). Polticos y economistas reclaman hoy lo mismo que los curas medievales exigan a la feligresa cristiana y a los incrdulos de todo tipo; amar a Dios sin entenderle. Amar a TINA sin lmite.

El misterio fue la clave de toda la larga Edad Media, y durante siglos la humanidad occidental am a Dios bien porque no le entenda (tesis de los jesuitas; con su lema del fin que justifica los medios), o justo porque era imposible entenderlo (tesis de los cristianos fundamentalistas, con su metfora del pastor que gua a sus ovejas leales)

Sin embargo en el siglo XXI la economa est en crisis porque al igual que sucedi con el cristianismo en el siglo XVIII, la crisis actual aflora la economa ms como un misterio retrico (postular la incapacidad colectiva) que como una doctrina del misterio (postular el austericidio sin alternativa).

Los expertos explican siempre las crisis como efectos de la economa, y sus causas son siempre superficiales y jurdicas, con lo que toda crisis se salda con el establecimiento de la culpa en el chivo expiatorio. Nunca se diagnostica cncer, sino una reaccin alrgica. Nunca se cuestiona el ncleo de sus fundamentos. TINA es sagrada.

TINA y el ciudadano obsolescente que no suda

No obstante, la feligresa del mtico Estado del Bienestar concibe ya la economa como el imperio de una distinguida y colosal glosolaila donde todo el mundo converge sobre la inminencia de la gran crisis final del mundo civilizado; bien por explosin de la superburbuja global, bien por la revolucin de las desigualdades, bien por la cada de las ganancias.

Es decir que la economa de hoy adems de ser una criatura misteriosa y hostil que justifica guerras y robotiza los trabajos, amenaza ahora con implosionar de forma inminente porque su metabolismo no solo est devastando el planeta, sino que tambin est modificando al propio sujeto social mediante algoritmos y tecnologas que transforman la clsica figura del burgus autnomo y libertino en un sujeto obsolescente de actividad subsidiada con panes sin sudores de frente. Toda una herencia antropolgica del viejo mundo que el nuevo parece querer conservar rindindole culto con el formol de un presente permanentemente indefinido.

La verdad de la curva del ms ac bidimensional

As pues, mientras que la religin haca de la simbologa eclesistica y de la imaginera santoral el deleite de la feligresa beata medieval transmitindole eficazmente las eternas noticias doctrinales del mundo del ms all, la economa de hoy hace de la curva estocstica la verdad absoluta del nuevo mundo de los dos ejes XY del ms ac bidimensional. Un mundo voltil, sin forma constante, compuesto slo de categoras que se realizan cuando se cruzan al vuelo.

Permanentemente se publican tratados de expertos que afloran las curvas que recristalizan todas las percepciones ocultas de la realidad subyacente; el PIB contra deuda, las exportaciones contra las importaciones, la balanza de pagos, el ndice de GINI, etc.

Se trata de realidades super objetivas que el poltico y el economista describen con un nutrido arte de preciosismo conceptual, hermetismo tcnico y oblicuidad grfica; deuda, cinturn, austericidio expansin cuantitativa, etc. son tan solo otros pocos ejemplos de esta doctrina retrica.

El misterio de el valor

Pero esto slo son manifestaciones de la superficie. En cuanto a los misterios sobre los que se funda esta doctrina subsiste todava con pleno vigor el enigma de el valor como sustancia objetiva de toda mercanca (1). Un misterio que alumbr la reforma marxista, pero que desarroll en todo su esplendor quimrico la contrarreforma neoliberal del siglo XX.

As Marx, buscando identificar esa sustancia mstica la concibe como la cantidad de trabajo que encierra la produccin de toda mercanca y los capitalistas contentos del hallazgo aaden a las mercancas sus propias plusvalas de costumbre.

La plusvala no fue un proceso claro de mercaderes innovadores, sino que fue un secreto mantenido discretamente en el gremio mercantil hasta que los ms ricos descubrieron en el siglo XVIII que para la captacin de liquidez la mercanca era una rmora de costumbres primitivas.

Desde la ms remota antigedad, los mercados funcionaban adaptando los precios a la cantidad de dinero disponible en la plaza mediante un proceso de tanteo por regateo. Es decir la mercanca siempre ha sido un objeto de seduccin manifiestamente neutral y no tena ms valor que aquel que el mercader poda obtener con sus trapicheos.

El valor del dinero como mercanca

Fue entonces cuando empezaron a experimentar con el dinero como mercanca desarrollando a escala el prstamo a inters. La alegra cundi entre los pobres amigos de los ricos que prestaron en confianza, expandiendo el comercio en cascada hasta los pueblos ms recnditos de Occidente.

Hasta el siglo XVIII el dinero era algo oficialmente estril y reclamar abiertamente una plusvala por un dinero prestado era considerado como usura. Idea aberrante que la propia Iglesia condenaba con todas sus fuerzas hasta que los jesuitas adaptaron el cristianismo a la revolucin burguesa que se estaba cociendo en Francia mediante su conocida doctrina del fin que justifica los medios. En este caso el fin es la riqueza y los medios son todos aquellos con los que se verifica el negocio en confianza. Es decir la desigualdad aceptada entre acreedor y deudor.

El mito del valor como sustancia de la economa

Luego los progresistas del siglo XIX y XX dedicaron sus mejores esfuerzos a pelear el mito del valor como sustancia de la mercanca. Los colectivistas antiburgueses abogaban por la socializacin de los medios de produccin del valor y los burgueses racionales abogaban por la redistribucin fiscal de los excesos de ganancias en orden a conservar al principio de igualdad ciudadana del Estado del Bienestar.

Mientras tanto los capitalistas desarrollaron en paralelo la desigualdad como principio motor de la economa enfatizando la creacin burguesa del individuo autnomo y libre de toda atadura, sea de origen divino o colectivo. La iniciativa individual no debe restringirse con normas, y el Estado ha de ser mnimo.

Las viejas desigualdades de hecho se lograron revestir de desigualdades de derecho mediante la doctrina del mrito individual y la retrica de la igualdad de oportunidades. Una igualdad quimrica que no slo invisibilizaba los abolengos de cuna, sino que adems culpabilizaba al desigual desgraciado como concreto individual producto defectuoso, de la naturaleza. Se es pobre por naturaleza!

Consecuentemente el Darwinismo haba saltado ya de la naturaleza a la metrpoli, y en el mundo secularizado del siglo XX los neoliberales sistematizaron la vieja frase de Hobbes del siglo XVII; Homo homini lupus est (el hombre es el lobo del hombre), y Wall Street se convirti en el nuevo Vaticano del orden econmico tras el derrumbe estrepitoso del Kremlin.

Qu es la economa?

Responder a esta pregunta desde la retrica ortodoxa es morir en el intento de desvelar sus cuantiosos misterios de naturaleza irracional toda vez que el fundamento del valor intrnseco de la mercanca es materia de fe incluso visto desde la perspectiva de la utilidad (2).

La ecuacin bsica de la transaccin mercantil ya no es MDM (MercancaDineroMercanca), sino esta otra; DMD (DineroMercancaDinero) (3). Siempre lo fue, pero desde que el dinero es una mercanca, la primera ecuacin es un atrapador de sueos emancipatorios.

Los progresistas ignoran lo obvio; que el productor busca liquidez comprando trabajo DWD (DineroTrabajo (W)Dinero); que el comerciante busca liquidez mediante su propia liquidez DMD (DineroMercancaDinero); que el consumidor busca liquidez mediante trabajo para comprar producto WDM (TrabajoDineroMercanca); que el financiero busca liquidez con deuda; DXD (DineroDeuda (X)Dinero); y que el Estado busca liquidez mermando la liquidez de sus ciudadanos mediante impuestos.

De momento digamos que la liquidez (4) seala un concepto complejo toda vez que hay que apreciarlo fuera de la teora del valor ya que carece de ncleo sustancial, lo que invalida su configuracin a partir de una posible estructura interna de valas y plusvalas totalmente irrelevante. Aqu el concepto de liquidez define dinero como elemento de poder.

Consecuentemente el dinero es aqu un cuantificador de poder y acta organizando la sociedad desde un modelo taxonmico que estructura a los individuos por tramos de liquidez. El hombre moderno ya no se puede definir como un ser social, ni siquiera como un miembro del cuerpo mstico de Cristo. Por primera vez en la historia de la humanidad aparece la figura de un ser relativamente aislado del colectivo humano, relacionado tan slo por nmina con su empresa, por fiscalidad con el Estado y por consumo con el resto.

La democracia es otro misterio ms de la economa, lo mismo que el Estado de Derecho fundado en un ordenamiento jurdico que pone al Estado al servicio de TINA mediante el Estado de Conveniencia del poder dominante.

La falacia de la doctrina econmica vigente se muestra en sus propios fundamentos psudocientficos llenos de penumbras y paradojas dirigidas a establecer la economa como una ley objetiva de la naturaleza y no como una doctrina arbitraria de la oligarqua dominante.

En realidad la situacin actual podra caracterizarse como la contrarreforma a la Revolucin Francesa de lema oficial; Libert, galit, Fraternit, ya que la crisis actual ha puesto sobre la mesa al dios neoliberal conocido por el acrnimo thatcheriano There is no alternative, (TINA) donde el austericidio ha dejado bien claro el nuevo lema del siglo XXI: Sumisin, Desigualdad, Hostilidad.

Si se acepta que el dinero es poder, entonces la economa no es otra cosa que el derecho, es decir; el ordenamiento jurdico. Y ah si que hay alternativa. Slo bastara con cambiar el derecho mercantil, el derecho financiero, el cdigo penal, la ley del IVA, el derecho laboral etc, etc.

NOTAS:

(1) La hiptesis sustancialista tiende a naturalizar las relaciones comerciales porque da prioridad a los objetos dotndolos de un valor intrnseco que reduce a un segundo plano las voluntades de los agentes que realizan la transaccin. Bajo esta hiptesis los agentes no influyen en los precios pues se supone una racionalidad objetiva paramtrica, no estratgica, donde el regateo est mal visto, ya que la transaccin comercial se describe como un ideal automtico; sin trapicheos, ni negociacin posible.

(2) En la versin neoclsica de la doctrina econmica de Len Walras, las mercancas tienen un valor objetivo e independiente de las interacciones del mercado, siendo que la voluntad del comprador se dirige por su clculo de la utilidad, una caracterstica intrnseca de los bienes y externa al consumidor. Por el contrario, en la teora marxista el valor de la mercanca viene determinado por el trabajo de su produccin, que es el ncleo determinante de la relacin de intercambio. Bajo la ptica marxista la tensin entre la oferta y la demanda fija el precio final. Pero este precio seala la desviacin con relacin al valor (trabajo) de la mercanca. Valor que asimismo se define como el centro de gravedad en torno al cual han de girar los precios del mercado.

(3) Aglietta, M. y A. Orlan. La violencia de la moneda, Mxico, D. F., Siglo XXI, 1990, pg. 7778

(4) Un determinado concepto de liquidez es desarrollado por Andr Orlan, en Lempire de la valeur. Refonder lconomie, Pars, ditions du Seuil, 2011. No obstante para Orlan el concepto de liquidez va asociado a la utilidad del dinero, ocupando el dinero un lugar central en su concepcin de valor. La hiptesis mimtica de Orlans otorga al dinero una naturaleza institucional de relacin social basada en la confianza, la representacin colectiva y las expectativas. Algo que difiere significativamente de la interpretacin que se sugiere en este texto de liquidez como cuantificador de poder.

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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