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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

La brutal desigualdad de Suecia

Luis Molina Temboury
Economistas frente a la crisis


Suecia tiene mayor desigualdad que cualquiera de los grandes estados de la Unin Europea, incluido el Reino Unido. Una afirmacin que hace dos aos ya adelantaba en este otro artculo veraniego pero que conviene matizar. No sea que los partidarios del modelo nrdico se nos vengan abajo o que a los neoliberales les pegue el subidn y nos aturdan avivando esas patraas que sustentan su Modelo de la Desigualdad Extrema y Creciente (MDEC). Vaya por delante que me incluyo entre los fans de Suecia. No porque piense que la socialdemocracia sea la solucin al MDEC (slo lo sera si se aplicara una limitacin generalizada al patrimonio), sino porque los paliativos para el enfermo terminal que es la economa mundial siempre son bienvenidos. En el planeta de los ciegos ante la desigualdad, los tuertos pases nrdicos son el rey.


El primer grfico representa la distribucin de la riqueza o patrimonio, lo que se posee, las propiedades, lo que proporciona independencia y poder econmico, el ms certero medidor de la desigualdad, por quintiles: tramos del 20% de la poblacin, cinco partes iguales, una vez ordenada segn patrimonio. He agregado los dos primeros quintiles porque las posesiones del primero, imprescindible para el anlisis de la pobreza, complican el de la desigualdad, adems de desmoralizar a cualquiera. Un ejemplo, el 20% de los alemanes que menos tiene, comparte una riqueza que asciende a -0,6% en negativo! del patrimonio global de su pas. Tienen bastante menos que nada porque sus posesiones son slo deudas.

Por arriba, en cambio, estamos de fiesta. Tanto que cuando el 1% que ms tiene se lleva su porcin deja la tarta temblando. Por eso he optado por representar el minsculo ltimo centil desgajado del ltimo quintil.

Hay que advertir que los datos de ese primer grfico y del segundo son poco oficiales, de un banco suizo que, aunque resulte chocante, es la fuente estadstica mejor para el estudio de la desigualdad. Y que los datos recogidos son del penltimo informe (Global Wealth Databook 2015) para mejor comparar con la distribucin de la renta del tercer grfico, est s de fuente oficial con datos de 2015 (EUROSTAT).

Segn ese primer grfico, el ttulo del artculo se justifica plenamente. La desigualdad patrimonial, el medidor de la desigualdad ms apropiado, es efectivamente brutal en Suecia. El 1% de los suecos posee el 31,6% de la riqueza de su pas, bastante ms que en el resto de los pases representados. Pero es que adems los de abajo estn claramente peor. Los cuatro primeros quintiles, el 80% de los suecos, comparten tan slo el 15,1% de la riqueza de su pas, mucho menos que en cualquiera de los otros cinco pases.

Pero dejar la explicacin hasta aqu sera un error. Cuando se mide la desigualdad mediante cuantiles (deciles, cuartiles, quintiles, centiles) -como cuando se hace por el ndice de Gini, un mtodo ms tosco y menos intuitivo- lo que se mide es la distribucin dentro del pas, el reparto porcentual de la tarta, pero no estamos teniendo en cuenta su magnitud. Por ello, he representado en un segundo grfico la riqueza y el PIB por adulto (en dlares, por ser la fuente Credit Suisse) en los seis pases. Y ah empieza a notarse el matiz. La riqueza per cpita (teniendo slo en cuenta a los adultos) es muy alta en Suecia, 2,8 veces mayor que en Espaa, y su PIB por adulto es 2,1 veces mayor que el nuestro.


Adems de saber que la tarta de la riqueza sueca es considerable (la segunda mayor despus del Reino Unido) y que su PIB es destacadamente el mayor, todava nos queda otro factor que analizar para ubicar a Suecia en el ranking de la desigualdad: la desigualdad de rentas. La renta es lo que se ingresa, lo que se gasta, lo que permite llegar a fin de mes. La riqueza es lo que distingue al poderoso, porque de ella deriva la posibilidad de dominar el flujo de rentas, pero las rentas son imprescindibles. Sin ellas es difcil siquiera sobrevivir.

Si el segundo grfico nos daba buena idea del tamao de las rentas a repartir (su magnitud est ntimamente relacionada con el PIB) fijmonos ahora en el reparto de la renta del ltimo grfico. Con esos datos termina de construirse el matiz. En Suecia las rentas son destacadamente mayores que en los otros cinco pases (datos de PIB del segundo grfico) y adems se reparten mejor que en el resto (tercer grfico), as que los suecos no necesitan patrimonio para vivir mejor que la mayora de los europeos. Si a esto se suma su desarrollado estado del bienestar, donde el pago de mayores impuestos les garantiza todo lo que puedan necesitar, no sorprende que los suecos sostengan sin conflictividad un reparto de la riqueza tan desigual.


Suecia es, segn OXFAM Intermon, el pas mejor situado en el indicador C.R.I., que mide el Compromiso con la Reduccin de la Desigualdad. Alemania es el nmero 5 del ranking, Francia el n 8, Italia el 16, Reino Unido el 17 y Espaa, entre Argentina y Hungra, ocupa el puesto 27. A la vista de los datos de los grficos anteriores, el gobierno espaol debera estar empeado en una cruzada sin cuartel contra la desigualdad de rentas, pero no es as. En Espaa, el tercio de la poblacin con menos renta, que vendra a coincidir con lo que se conoce como el precariado, viene trasvasando rentas a los de ms arriba desde el comienzo de la crisis y sigue hacindolo durante la recuperacin.

En Suecia es otra historia. All el mantra de que hay que bajar los impuestos pone la mosca detrs de la oreja a muchos ciudadanos que, con un patrimonio exiguo, saben que es necesario financiar unos servicios pblicos que son el complemento imprescindible de su renta. Para los suecos, la cuestin de la desigualdad sigue estando en el centro del debate y de la prctica poltica. Por eso Suecia da sopas con honda en cuanto a desarrollo y bienestar a los grandes estados europeos.

Pero, a riesgo de ser aguafiestas, el modelo sueco no es la solucin al modelo de la desigualdad extrema y creciente global. La acumulacin de patrimonio est desbocada en Suecia como en cualquier otro pas del mundo, lo que tiene un alto precio: un pulso tenso y continuo entre una lite, inmensamente rica pero siempre insatisfecha, y una gran mayora de ciudadanos, dependiente de los designios de esa lite, que slo dispone de su voto y su activismo, pequeas parcelas de poder poltico y social, que sumadas pueden apenas contrapesar el agudo desequilibrio de poder econmico. La eterna lucha por el poder econmico, poltico y social, hoy da por ese orden.

Segn otra estadstica oficiosa, en 2017 hay 112.00 suecos con un patrimonio neto (excluida la primera vivienda) por encima del milln de dlares, 3.300 suecos con ms de 10 millones de dlares y 1.430 suecos con propiedades por un valor superior a los 30 millones de dlares. Hay tambin 188 personas en Suecia con un patrimonio superior a los 100 millones de dlares y 21 con propiedades por encima de los 1.000 millones. Todos ellos tendrn un alto nivel de consumo y bienestar, seguro, pero eso no significa que todos tengan poder de decisin, porque no es lo mismo tener que controlar. Con unos pocos millones de dlares se vive muy bien, pero de controlar la economa, poca cosa.

Quienes cortan el bacalao del poder econmico en Suecia no son el 1% del famoso eslogan -que viene a coincidir, aproximadamente, con los suecos que tienen un patrimonio de ms de un milln de dlares adems de su vivienda- sino ms bien el pequeo grupo de cienmillonarios suecos, que apenas suponen el 0,0019% de la poblacin. Y entre ellos, ms activos, una veintena de milmillonarios, una pequea cuadrilla comprometida en la lucha por el poder global pugnando, entre otros, con pesos pesados como Putin y Trump, por una fraccin mayor de poder, frecuentemente a cualquier precio.

Los multimillonarios suecos, acostumbrados a un fuerte contrapeso poltico y social, probablemente sean ms civilizados y sensatos que el resto de los 2.024 milmillonarios o los 23.893 cienmillonarios del mundo, pero para ellos ser siempre demasiado tentador sacrificar el bienestar de los suecos y la conservacin del medio ambiente a la apasionada y exclusiva aventura personal de conseguir ms riquezas que nadie. Por eso los suecos, como los dems ciudadanos del mundo, deberan empearse en establecer un lmite al patrimonio. Una llamada a la sensatez frente al ansia irresponsable de poder econmico que empuja al capitalismo hacia un colapso social y medioambiental por la desigualdad patrimonial extrema y creciente. Tambin en Suecia.

Luis Molina Temboury es economista y miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC

Fuente: http://economistasfrentealacrisis.com/la-brutal-desigualdad-de-suecia/



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