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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

[Crnicas sabatinas] Contra la ruptura del demos comn; por la fraternidad... y ligeros de equipaje
De verdad que es justo y razonable -e incluso revolucionario segn algunos- aspirar a construir un muro-Estado que nos separe de gente amiga, fraternal y solidaria?

Salvador Lpez Arnal
Rebelin




Qu es lo ms importante para la historia del mundo? El Talibn o el colapso del imperio sovitico? E s la respuesta de quin fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de Le Nouvel Observateur (21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de tica de individuos como l que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos. En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistn para liberar su patria de los ocupantes infieles soviticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejrcito Rojo a Afganistn, EEUU puso en marcha la Operacin Cicln el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Tomahawk a Afganistn para arrasar el pas, difundir el terror, derrocar el gobierno marxista del Doctor Nayibol y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que contina hasta hoy. Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo yihadista y al que Samuel Huntington dio cobertura terica con su choque de c ivilizaciones. As, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistn, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valry: La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran.

Nazann Armarian (2017)


Un par de preguntas ms: una sociedad fuerte, puede correr peligro de ruptura en el rincn menos sospechado, el de las creencias? Un Estado que ha realizado unos recortes sociales fabulosos y que tiene, histricamente, serios problemas en la inclusin de minoras, puede garantizar una cohesin social no sustentada en la unidad esa que claman los medios y los polticos? La Autonoma que inici, antes y con mayor brutalidad, los recortes, y que los inici suprimiendo el PIRMI --una paga social, fundamentalmente para inmigrantes; al hacerlo se recalc que eso se haca, precisamente, porque eran emigrantes, unos vividores y bla-bla-bla--, tiene algo que aportar a la cohesin social que no pase por la unidad institucional de marras?

Guillem Martnez (2017)

 

La calle ms alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del ao, la nica calle de la tierra que yo deseara que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona.

Federico Garca Lorca


Es una ciudad [Barcelona] magnfica, la primera de Espaa, sin ningn gnero de dudas. He notado tambin una cosa curiosa: que Barcelona se parece mucho ms a Paris o a Sevilla que no a Madrid. Puede decirse que Madrid es una capital, mientras Barcelona es una ciudad de veras () Como a travs de un cristal, coloreado y no del todo transparente para m, la lengua catalana, donde yo creo sentir la montaa, la campia y el mar, me deja ver algo de estas mentes iluminadas, de estos corazones ardientes de nuestra Iberia.

Antonio Machado


No hace falta explicar las citas de hoy; tampoco la fotografa. Es casi seguro que Antonio Machado sentira y pensara el Madrid de 2017 en trminos muy diferentes.

Intento ser breve aunque no es fcil. Como prembulo, algunas reflexiones de estos ltimos das. Pueden saltrselas si as lo estiman, espero que no (y en ningn caso caso la primera de ellas), e ir directamente al tema. La frase Tomo yo ahora la palabra abre la reflexin propia.

Comparto con ustedes una reflexin del profesor e historiador de la Universidad Autnoma de Barcelona, Jos Luis Martn Ramos. A m me ha enseado mucho. No le interrumpo; es un poco extensa pero vale la pena.

Reduccionismo sociolgico es reducir la interpretacin de los sucedido estos das en Barcelona y Cambrils a cuestiones como la marginalidad social, las condiciones de barrio, etc y pretender que las polticas de educacin social, per se, conducen a la integracin y asuncin de la ciudadania comn, despreciando -este es el punto esencial- el factor ideolgico, cultural.

En lo que llamamos, inadecuadamente, terrorismo yihadista, hay en origen una iniciativa ideolgica. En el seno del islam es el impulso hacia una orientacin progresivamente sectaria de sus corrientes rigoristas; el tema es largo pero podemos remontarlo al wahabismo, finales del siglo XVIII. Es, por tanto, un proceso profundo. Existe dentro del islam una guerra ideolgica, una guerra de religin.

Fuera del islam ese conflicto ha sido azuzado por las polticas de potencia, desde la otomana y ahora la turca y la saud y, sobre todo, ha sido utilizado por la gran potencia del XX, los EEUU. Primero la utilizaron. de la misma manera que utilizaron la identidad cristiana en la guerra fra, en la lucha contra el comunismo. Esa identidad, la cristiana, no les serva en el escenario de Oriente medio, en el mundo musulmn. Por ello decidieron maximizar las disidencias internas contra la izquierda, comunista, baasista o naserista. Apoyaron a los Hermanos Musulmanes e Israel les secund, utilizndolos contra el movimiento palestino escorado a la izquierda. Israel y EEUU fueron, inicialmente, los grandes valedores de Hamas. En los setenta y ochenta la izquierda rabe fue derrotada y desarbolada, salvo en algunas reas, y se abri un vaco ideolgico a la contestacin contra el imperialismo y el sionismo, tambin a la respuesta contra la crisis del islam, que ha sido llenado por oleadas de sectarizacin: de apoyar a los HM, EEUU pas a potenciar la nueva guerra exterior wahabista en Afganistn, en tiempos de la Unin Sovitica. Es una poltica que tiene contradicciones porque el falso amigo de esas corrientes rigoristas es su principal enemigo; la instrumentalizacin lleva a un nuevo choque, a la autonomizacin de los instrumentalizados y a la difusin de un nuevo proceso de exaltacin religiosa y poltica, el penltimo la propuesta takfirista del Califato que exalta el anuncio del retorno de un nuevo Mahoma.

Esa pulsin ideolgica es mucho ms fuerte que cualquier descontento sociolgico, al memos en los trminos actuales. Lo estamos tratando como una anomala y es algo peor. No se "cura" con atenciones sociales, con propuestas de integracin que para el fiel takfirista es el peor pecado, el de la aceptacin de la apostasa.

Sus palabras finales: Esto es ms largo y mas complejo, pero espero que se entienda por donde voy. Insisto en una cosa, el vaco ideolgico de la derrota y retroceso de la izquierda en el mundo musulmn abre a esos procesos un campo de existencia y crecimiento extraordinario.

Juan Carlos Escudier, en Los atentados y el procs, comenta que en un momento tan convulso como el actual todos saben o, al menos, intuyen, que los atentados tendrn consecuencias polticas, que es la otra gran leccin del 11-M. De ah ese juego sutil al que asistimos estos das, en el que unos intentan demostrar al mundo su mayora de edad para afrontar una crisis semejante y otros insisten en que la cooperacin y la armona institucional son la nica vacuna posible contra el terror. Entre el somos capaces de hacerlo solos y el con nosotros estis mejor se desarrolla esta soterrada pugna. A ninguna de las partes le interesa entre tanto romper esta fingida armona, convencidos de que el primero que guie el ojo perder la partida. Relacionar el procs con los atentados ser miserable pero es justamente lo que ambas partes estn haciendo con el pudor necesario para que resulte inadvertido, sostiene Escudier.

En otro orden de cosas, conviene recordar que el fundador de Wiki Leaks, Julian Assange, revel en una entrevista con el periodista australiano John Pilger un correo electrnico que demuestra que quienes financian al ISIS son los mismos que financian la Fundacin Clinton y algo, si cabe, ms importante: el correo fue enviado por Hillary Clinton a su jefe de campaa, John Podesta, donde la entonces candidata a la presidencia de Estados Unidos manifiesta que el actual Estado Islmico es financiado por los gobiernos de Arabia Saud y Qatar, y no por algn prncipe canalla" que "utiliza el dinero del petrleo para eso pero que, en realidad, su gobierno no est de acuerdo. Para Assange, de este correo se desprende que s on los Gobiernos de Qatar y de Arabia Saudita los que han estado financiando al Estado Islmico. El dinero catar y saudita est repartido por todas partes, incluyendo muchos medios de comunicacin. Tambin empresas futbolsticas como el Pars S.G. y el Bara! Recuerdan qu decan de l as personas crtic a s a la vinculacin Qatar-Bara? Hemos olvidado las palabras sobre Qatar de Josep Guardiola o de Xavi Hernndez?

Para Floren Dimas, o ficial del Ejrcito del Aire (RT), miembro del colectivo de militares demcratas ANEMOI y vocal de la Asociacin Civil Milicia y Repblica (ACMYR), los atentados terroristas son el "efecto boomerang" de las polticas exteriores practicadas por pases occidentales como Espaa. M ientras no se asocie la relacin causa-efecto de los atentados yihadistas en nuestro pas y en el resto de Europa, con las guerras desestabilizadoras promovidas por Estados Unidos y los pases de la OTAN en el norte de frica, Oriente Medio y Lejano Oriente, se estar favoreciendo la manipulacin de la opinin pblica, orientndola hacia posturas islamofbicas, racistas y xenfobas, aprovechando la accin terrorista para militarizar nuestra sociedad, recortando las libertades pblicas -de forma pretendidamente irreversible-, en nombre de la seguridad colectiva. En su opinin, la poltica exterior espaola, la diplomtica, econmica y militar, no puede continuar estando subordinada al servicio de intereses geopolticos, ajenos a nuestros intereses nacionales, so pena de continuar siendo objetivo preferente de un terrorismo, que termine por justificar el final de nuestra sociedad democrtica.

Ruth Toledano, en el diario.es, ha recordado muy oportunamente que el rey que visit la Barcelona atentada por yihadistas es el mismo rey que visit la Arabia Saud que los adoctrina y los capta. Felipe VI visit en los hospitales a los heridos en el atentado de Barcelona y asisti al homenaje a las vctimas que se celebr en las Ramblas, pero ocho meses antes, visit en Arabia Saud al rey Salman, con el objetivo de afianzar las relaciones que su padre Juan Carlos estrech con el padre de aquel, el rey Abdul, y ejercer de intermediario diplomtico de las empresas espaolas que se enriquecern con la construccin del AVE del Desierto entre Medina y La Meca y con la construccin del metro de Riad. Le acompaaron en aquel viaje dos ministros del actual gobierno, el de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y el de Fomento, igo de la Serna, y tres secretarios de Estado.

Con su visita, prosigue Toledano, Felipe VI y los enviados del Gobierno esperaban que la petrodictadura comprara a Espaa cinco buques de guerra de Navantia por 2.000 millones, el mayor negocio de la industria militar de la historia espaola. Espaa ya haba vendido una enorme cantidad de municin y proyectiles de artillera a Arabia Saud, armamento que ha utilizado contra Yemen, el pas ms pobre de Oriente Medio y al que el Gobierno saud impuso un bloqueo naval que ha impedido la llegada de alimentos y medicinas a una regin donde los nios sufren desnutricin severa. Ms an: Reconocidos y peligrosos yihadistas se pasean libremente entre Yemen y Arabia Saud, recibiendo apoyo meditico y soporte financiero y militar de ese reino absolutista. Adems, Arabia Saud mantiene vnculos con organizaciones yihadistas que siembran el terror en Siria, a las que proporciona armas occidentales y recursos econmicos. Aunque la petromonarqua dictatorial y obscenamente machista dice luchar contra el Estado islmico, en Arabia Saud abundan los imanes fundamentalistas en escuelas cornicas y mezquitas, donde se cuece el wahabismo que fanatiza a jvenes de todo el mundo y los convierte en terroristas que atentan contra ciudades infieles, como Barcelona.

Guste orlo o no, concluye Toledano, hay algo indigno en la visita del rey Felipe y la reina Letizia a las vctimas de este terrorismo. Deban, sin duda, hacer esa visita, va en su cargo, pero tambin han debido de considerarlo conveniente para reforzar su endeble posicin ante una opinin pblica que baja la guardia sensibilizada con el terror, y para compensar su parte de responsabilidad. En qu? En la que tiene que ver con la vergonzosa amistad entre los Borbones y la dinasta saud, la que tiene que ver con la vergonzosa tolerancia hacia su violento rgimen, basada en puros intereses comerciales, aunque justificada por la riqueza econmica comn que presuntamente traen esos negocios.

Recuerda Toledano finalmente que hasta Kichi, el alcalde de Cdiz por Podemos, defendi, frente a la mayora de su formacin poltica, el acuerdo de Navantia porque generara miles de empleos en los astilleros de San Fernando. Pero el trabajo, que es un derecho, ha de ser digno tambin, mxime si se fomenta desde las instituciones.

Un breve regreso al pasado muy cercano. Francesc Valls, en El callejero del Capit Collons (El Pas, 22 de agosto de 2017), ha comentado que el informe sobre el nomencltor encargado por la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sabadell, Montserrat Chacon (ERC) anticipa el mundo feliz que proyecta el sector ms rancio del nacional-independentismo. La propuesta, segn asegura la regidora, no es vinculante (faltara ms!). Pero por si acaso y ante el revuelo generado, el alcalde de la capital vallesana, el cupaire Maties Serracant, se ha apresurado a enmendar la plana al historiador Josep Abad Sents a quien le fue hecho el encargo-, afirmando que no se iba a desposeer a Antonio Machado de su calle por muy espaol que fuera. La propuesta de Abad Sents, en opinin de Valls, parece salida del trabuco del Capit Collons, el mtico Miquel Badia, comisario de Orden Pblico de la Generalitat que combati con fiereza a los anarquistas de la FAI, lo que le vali el apodo despectivo. Los fastas lo asesinaron en abril de 1936. Badia, a buen seguro, cerrara hoy da filas en torno al diseo del historiador sabadellense o engrosara la legin de seguidores del Institut Nova Histria, ese que dice sin pestaear que Coln, Cervantes, Da Vinci, Amrico Vespucio y hasta Hernn Cortes eran sbditos de los Pasos Catalans. En buena tradicin carlista y en comunin con los criterios de la dictadura militar, seala tambin Valls, el historiador propone eliminar de la faz de Sabadell a grandes liberales progresistas como el fusilado general Luis de Lacy conspirador contra Fernando VII- o el ahorcado y luego decapitado Rafael del Riego; s, el del himno republicano. Uno era andaluz y el otro asturiano. Abad sugiere dedicar diversas vas pblicas a militantes locales de Estat Catal (Carme Claramunt, Josep Tramunt o Magina Pons) pero, en cambio, ni rastro de ampliar la nmina por el lado de los muy catalanes sindicalistas y luchadores obreros locales, como Jaume Sallent, Antoni Soler o Enric Mampel, apunta el artculo de Santamara. Estos ltimos estaban dispuestos a romper la armona del mundo feliz sin duda, contaminados por ideologas del odio ajenas a Catalua y promovidas desde el extranjero.

Tomo yo ahora la palabra. Sealo que, segn ha comentado Ignacio lvarez-Ossorio, el 95% de las vctimas del EI son, probablemente, personas de creencias musulmanes y que la mayora de los grandes medios de informacin-formacin-intoxicacin mantienen un estudiado silencio cuando dichas matanzas se perpetran en el mundo rabe e islmico (en Gaza, por ejemplo, el mismo da que en Barcelona). No entro en los comentarios que se han realizado sobre las 20 horas que tardaron Rajoy y Puigdemont en reunirse tras el atentado. Silencio sobre la deslumbrante sugerencia de dirigentes de la ANC, segn la cual (debe ser un error mo), las condolencias deban ser enviadas con la estelada, no con la bicolor. Recuerdo las palabras esenciales de Santiago Alba Rico: La segunda cosa que an podemos evitar es la de, pensndonos como vctimas, alegrarnos de que a unos chiquillos asesinos no se les apliquen nuestros valores (nuestro Derecho) sino que expresin de algunos peridicos se les abata o se les d caza como a perros (nada que ver con el oportunismo apologtico de Ms per Mallorca:https://menorca.info/balears/noticias/2017/610061/mes-ensalza-ejemplaridad-mossos-pide-cuerpo-policia-autonomico-propio.html). No comento la lnea de demarcacin trazada por la presidenta del Parlament de Catalua, la seora Carme Forcadell, entre los cuerpos de seguridad de aqu... y de all. Silencio de nuevo sobre los Mossos y su portavoz, pero sorprende la apologa acrtica construida estos das, por casi todos los medios, sobre ellos y sus actuaciones, olvidando su pasado ms reciente. No comento la poltica de (ausencia prctica de) control sobre los imanes durante estos aos, i ncluy end o aqu a l a s propi as comunidad es musulmana s, ni la sesgada y ms que daina politizacin de lo que se sabe sobre las comunicaciones entre las policas belgas y espaolas. No niego, es imposible, la irritacin que causa escuchar las clasificaciones de un conseller de Interior, Joaquim Forn, que ninguna comunidad humana, tampoco la catalana, se merece. Opino que conviene analizar con el mximo cuidado los comunicados de las diversas fuerzas de seguridad, de todas ellas, sin prejuicios propios o ajenos. Conviene no olvidar el sentimiento de rechazo e indignacin de la inmensa mayora de trabajadores magrebes que conviven con nosotros. No comento el oportunista uso secesionista del No tinc por (No tengo miedo: irreal y algo chulesco) marcadamente orientado por algunas voces hacia el 1-O y hacia lo que haga falta. No hago referencia al cartel institucional, sin firma, convocando a la manifestacin: Barcelona. No tinc por, con letras grandes, y luego una lista de traducciones de la frase en letra ms pequea, menos de la mitad, en alemn, ingls, francs, rabe, chino, etc, y en castellano en el primer lugar de esta lista, por delante de la versin inglesa o alemana. No digo nada sobre la utilizacin de algunas intervenciones parlamentarias de Gabriel Rufin, el diputado de ERC, para arrojar toda la porquera del mundo donde suelen ubicarla sin muchos miramientos (que no suele ser el gobierno espaol sino Espaa, Madrid o el estado espaol segn les conviene). Tampoco digo apenas nada sobre algunas aproximaciones a la manifestacin de esta tarde del sbado que, dejando aparte mil consideraciones cr ticas posibles, exige nuestra asistencia, con algn lema propio tipo Contra els fanatismes (en plural), no al terrorismo, no al trfico de armas. No nos manifestamos al lado o detrs de Felipe VI, Rajoy, Puigdemont, Mas o Junqueras; son ellos los que, si quieren, pueden manifesta rse con nosotros (sin olvidar, por supuesto, nuestras diferencias en mil cien temas que son marcadas). No comento tampoco la presen cia institucional, con muchas autoridades del estado, la Generalitat y la alcalda (somos o deberamos ser un pas no confesional!), en la misa catlica por la paz celebrada en el templo catlico de la Sagrada Familia del domingo 20 de agosto. Sealo, eso s, que l os insultos, los numerosos insultos (muy minoritarios por otra parte) dirigidos contra Ada Colau, oportunistas fotografas incluidas, son absolutamente inadmisibles y, algunos de ellos, obscenamente machistas. Finalizo aqu. Cientos de consideraciones ms se quedan en el tintero.

Me sito ahora en coordenadas prepolticas esta vez, como acostumbra ba a decir un maestro-amigo muy recordado estos das. No olvido que han sido muy pocas durante estos das, arista ms que importante, las muestras de islamofobia -y de catalanofobia y espaofobia, que tambin han existido- y que los asesinatos directamente relacionados con las intervenciones humanitarias imperiales de las sociedades occidentales, abiertas y democrticas, en estas ltimas dcadas en el Prximo Oriente, posiblemente superen en unas 300 mil veces el nmero de personas vilmente asesinadas el pasado 17 de agosto en Barcelona y Cambrils. Por lo dems, recurdese, insisto, es necesario insistir en ello, los yihadistas golpean ciudades y ciudadanos de Europa, de Africa y de Asia. De Gaza como les deca el mismo da.

Entro en la idea que quera transmitirles. No s en su caso, pero yo he recibido estos das mensajes y comentarios de amigos y conocidos que viven fuera de Espaa, en Nueva York, Dubln, Buenos Aires, Santiago de Chile, La Habana y Pars. Todos ellos interesndose por m, por mi familia y por lo sucedido en Barcelona. Normal pensarn. De a cuerdo, normal pero est muy, muy bien. En total, ocho, diez amigos. En su caso tal vez algunos ms, muchos ms.

Pero pongo el foco ahora en mensajes, llamadas y e-mails, normales y no tan normales, y mucho ms numerosos que los anteriores, como es normal dadas nuestras relaciones, de otros amigos y conocidos del resto de Espaa (en lenguaje nacionalista, cada vez ms insoportable y asignificativo, puro, sesgado y mal intencionado non sense, del resto del Estado espaol).

En sus mensajes, estos amigos m e ha blan de Barcelona, de los compaeros comunes. No se olvidan de lo sucedido en Cambrils (muchos amigos aragoneses conocen el lugar) ni tampoco en Subirats. Tienen dudas sobre algunos comportamientos policiales. Me comentan, admirados, la actitud de vendedores y vendedoras de La Rambla, de taxistas, quiosqueros, enfermeros, de gente, de personas de a pie, de hroes annimos. Recuerdan, muy sorprendidos, la actitud de Lucas Digne, un jugador francs del Bara que v ive en los alrededores de la plaza Catalu a, que escuch el estruendo y sali a la calle con agua y toallas, con las que hizo torniquetes a las vctimas. Me han recordado su estancia en la ciudad, una ciudad que han hecho an ms suya. Ya a ntes y ahora con ms intensidad, sin que apuesten ni apoyen una Barcelona como parque temtico ni como la millor botiga del mn, la mejor tienda del mundo. Me han explicado la concentracin que se celebr en Madrid el pasado viernes 18 de agosto. Tambin, me cuentan, la de San Sebastin. Muchos fueron los aplausos, de apoyo y rabia, que resonaron en la plaza del Sol. Me olvido de otras ciudades. Representantes municipales de Madrid, Bilbao, Sevilla, Granada o San Sebastin se sumaron a la concentracin celebrada el 18 de agosto en la plaza Catalua, la que llamamos Plaza de los indignados cuando el convergente l conseller Puig y los Mossos actuaron sin miramientos contra los concentrados del 15M. M e han preguntado por amistades comunes. Me han dado su apoyo, medio llorando, solidario y fraternal. Hemos recordado lo sucedido el 11-M en Madrid; tambin los 11-M o 17-A en otros lugares del mundo, y n o slo, ni mucho menos, me han insistido, en ciudades europeas. Se han ofrecido a ayudarme, a ayudarnos, de algn modo. Han hablado de dar sangre, de solidarizarse con nosotros de alguna forma prctica. Han convocado manifestaciones, encuentros de apoyo. Han intentado pensar las razones de una barbarie de estas caractersticas (sin olvidar por supuesto otras barbaries que son nuestras). El odio no habita en sus mente s ni en sus cuerpos, tampoco la separacin, los muros, las barrreras. Nos ha pasado a nosotros, pero, dicen, les ha pasado tambin a ellos (sin que tenga sentido, prosiguen, esta distincin nosotros- ellos). Van a manifestarse este sbado por la tarde. En Valencia, en Madrid, en Bilbao, en Zaragoza, en muchas ciudades ms. Algunos de ellos, los que viven cerca de Catalua, van a venir a Barcelona, a manifestarse con nosotros, es decir, entre nosotros y entre ellos este sbado por la tarde.

Todos, muchos ciudadanos barceloneses o de otras ciudades y pueblos catalanes, ustedes por ejemplo en algunos casos, tienen, tenemos experiencias similares.

La cuestin: de gentes as de solidarias, as de amigas, as de humanas, as de fraternales, queremos separarnos? Un muro-Estado entre ellos y nosotros porque no tenemos nada en comn y Espaa est contra Catalua desde hace ms de tres siglos y as siguen? Los espaoles, en general, nos explotan y oprimen y les importamos un bledo? Una demarcacin, una lnea, n egra o azul, para delimitar nuestro espacio porque esa gente zafia y mal educada no nos entiende ni nos entender? Nunca, jams, es imposible? Tenemos diferente e incompatible ADN cul t ural como algunos intelectuales de extenso curriculum han sealado? Espaa, toda ella, tambin esta Espaa, huele a rancio y a agua fuerte o a salfumn? Contra ms lejos mejor que mejor? Para quin, para quines? Nosotros, los catalanes, somos mejores, ms eficaces, ms listos, estamos hechos de otra pasta, y ellos son un desastre? Lo hemos pensado bien, estamos por romper con ellos y, de hecho, con nosotros mismos que tambin somos ellos? Es justo? Es razonable? Es humano-demasiado humano, o una simple y clara barbaridad que debemos evitar a toda costa?

Pues creo, es decir, s que no, que no es eso. Han sido tan solidarios y tan humanos, si se me permite la expresin que espero sea bien entendida, como lo fuimos nosotros aquel 11-M, otro da de tragedia y barbarie que no olvidamos ni podemos olvidar.

Podemos entendernos, podemos ayudarnos, podemos solidarizarnos... Qu carajo! De hecho, nos entendemos y nos entendemos muy bien si hacemos un mnimo esfuerzo. Y nos queremos adems, aunque quede cursi decirlo. Un nuevo muro-Estado entre nosotros y nosotros?

Un poema de despedida de Lon Felipe: Parbola, que seguramente estar en la mente y en el corazn de muchos de ustedes. A Paco Fernndez Buey le gustaba mucho.

Haba un hombre que tena una doctrina.

Una doctrina que llevaba en el pecho,

(junto al pecho, no dentro del pecho),

una doctrina escrita que guardaba

en el bolsillo interno del chaleco.

Y la doctrina creci. Y tuvo que meterla en un arca,

en un arca como la del Viejo Testamento.

Y el arca creci. Y tuvo que llevarla a una casa muy grande.

Entonces naci el templo.

Y el templo creci. Y se comi al arca, al hombre

y a la doctrina escrita que guardaba

en el bolsillo interno del chaleco.

Luego vino otro hombre que dijo:

El que tenga una doctrina que se la coma,

antes de que se la coma el templo;

que la vierta, que la disuelva en su sangre,

que la haga carne de su cuerpo...

y que su cuerpo sea

bolsillo,

arca

y templo.

PS. Cuatro notas finales. La primera es una recomendacin: Francisco Fernndez Buey, La barbarie. De ellos y de los nuestros, Barcelona, Editorial Paids, 1995. El libro lleva la siguiente dedicatoria: En recuerdo de Espartaco, Girolamo Savoranola, Thomas Mnzer y Bartolom de Las Casas, probablemente hroes, tambin, para el siglo XXI. No se lo pierdan. Recuerden, adems, que hace cinco aos nos dej este filsofo imprescindible

La segunda. Uuna oportuna observacin del profesor Miguel Candel:

Aprovecho para enviarte un vdeo de Gamal Abdel Nasser, el gran modernizador de Egipto (a quien el imperialismo no par de combatir, sobre todo a partir de la nacionalizacin del Canal de Suez), hablando del velo islmico. No tiene desperdicio. Quines recuerdan hoy que desde los aos 50, hasta que se los cargaron a todos (con excepcin de El-Assad), el mundo "rabe", ms Etiopa y el Irn de Mossadeq, estuvo gobernado mayoritariamente por lderes progresistas laicos, en general autoritarios, pero impulsores de polticas sociales avanzadas? Cul ha sido el arma del imperialismo para cargrselos sino el islamismo radical? Y ahora vienen los lderes de Occidente, con lgrimas de cocodrilo, a llorar por las vctimas del dragn que ellos o sus predecesores alimentaron (https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/15dfa226757ef89b?projector=1)

La tercera. Una aproximacin-reflexin que tal vez pueda ser de su inters. De una en trevista a Juan Luis Gonzlez Prez. http://pstrabajo.es/index.php?option=com_content&view=article&id=2307:ataques-en-europa-resultado-de-su-apoyo-a-radicalismo-takfiri&catid=115&Itemid=595

La cuarta, una reflexin en facebook. De Mara del Campo Larramendi [MdCL], Por qu se hicieron terroristas? (https://www.facebook.com/marisa.delcampolarramendi/posts/945804092225194). S eala MdCL que e xiste un error fundamental en la concepcin antropolgica dominante. Para esta concepcin de la naturaleza del ser humano, el hombre es un ser esencialmente econmico homo economicus , esto es: un ser racional, guiado por el inters y por lo tanto capaz de hacer elecciones racionales basadas en la bsqueda del propio beneficio. Esta visin economicista de los humanos conlleva entre otras muchas cosas, que la idea que se tiene de la normalidad, la integracin o del modelo de madurez personal, buen ciudadano o vida feliz es aquella que nos preparara para un trabajo, nos dara la oportunidad de conseguirlo y no posibilitara el acceso al consumo. Esta visin deja vacas de poder muy importantes reas de nuestra psique: la identidad, el sentido de la existencia, la necesidad de reconocimiento, el miedo a la muerte, la presencia del otro, la amenaza del extraamiento y la soledad, y otros deseos, temores y fantasmas que todos sabemos habitan en nuestro interior. Es difcil reclamar respeto, solidaridad y tolerancia, sostiene MdCL, a unos individuos que viven inmersos en un sistema que tiene la competencia y la maximizacin del beneficio como trama fundamental. La meritocracia, el medro social, la acumulacin de posesiones y vivencias conducen de forma inevitable a la hostilidad, el individualismo posesivo y la atomizacin social. Uno de los medios fundamentales de expansin de los Hermanos Musulmanes y de organizaciones islamistas ms radicales, nos recuerda MdCL, ha sido ocupar los vacos asistenciales dejados por los estados fallidos, dictatoriales o corruptos del rea de predominio del Islam. Ayudas mdicas, espacios educativos, lazos comunitarios, sistemas de apoyo mutuo han compuesto una tela de araa tejida astutamente por el fascismo de corte islamista para atraer y capturar nuevos adeptos. Y cuando esto fallaba, claro, el puro y duro terror.

De la misma manera, ahora, en O ccidente, el vaco de valores, esperanzas e ideas-fuerza que genera entre sectores juveniles una sociedad crudamente neoliberal donde vales el dinero que poseas, donde solo eres si tienes, donde el otro es un competidor, donde si no se logra ser el primero no se es nada, donde el reconocimiento pasa por las posesiones, donde la identidad se reduce a la marca de ropa, de coche o de mvil que tengas, ese vaco, ese hueco, esa necesidad no cubierta de sentido, puede ser ocupado por ideas mito, simplistas, maniqueas, fuertemente cargadas de afectos primarios, cultivadoras del victimismo, que generan lazos de camaradera muy fuertes, que estn adornadas de tintes heroicos y picos, que prometen admiracin y reconocimiento, que dotan de significado y transcendencia a una vida que de otra forma solo llevara a la aburrida, adocenada y sumisa exstencia de sus mayores.

N ecesitamos crear, sostiene MdCL, valores libres, igualitarios y fraternos, pero para ello debemos dar realidad a una sociedad ms libre, igual y fraterna que los haga crebles. Por desgracia, las polticas deshumanizadoras de fomento de la competitividad y el individualismo posesivo dentro de los lmites del imperio, y la geoestrategia militarista de control territorial y sobre las fuentes de materias primas ms all de las fronteras de las sociedades de bienestar occidentales son refractarias al enraizamiento y fructificacin de valores fuerza humanistas.

Ms bien y por el contrario, concluye la autora, generan por un lado cinismos, escepticismos y hedonismos egostas; y, por otro, son caldo de cultivo para nihilismos primitivos, irracionales y criminales, en definitiva: fascistas.

Con estas palabras finaliza: Dejmoslo aqu aunque somos conscientes de que todava queda mucho, pero que mucho que pensar, para responder a la pregunta que encabeza esta entrada.

Cierro con el mensaje que corre por las redes este viernes 25 de agosto en el mundo separatista: SI US PLAU (por favor), a la manifestaci contra l'atemptat del dissabte (sbado) a les 18h, NO PORTEU ESTELADES O SMBOLS INDEPENDENTISTES. Siguem millors que la caverna (Seamos mejores que la caverna). Aquesta manifestaci la veur tot el mn (la ver todo el mundo). No donem carnassa als que volen vincular l'atemptat amb la independncia (no demos motivos a los que quieren vincular el atentado con la independencia). Maxima difussi.

Y tambin con esto, con una reflexin de Fernando Reinares, director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrtico de la Universidad Rey Juan Carlos, que ensea sobre algunas informaciones interesadas, sobre el liarla siempre y sobre las rentabiliaddes polticas que algunos quieren extraer de cualquier situacin. Sea la que sea, todo vale:

A este respecto, la cuestin que aparentemente no est clara para parte de nuestra ciudadana, especialmente en Catalua, es: tienen Mossos acceso a Europol? La respuesta es inequvoca: s. Espaa, como el resto de los Estados de la UE, cuenta con una Unidad nacional Europol (UNE) a travs de la cual pueden recabar datos todos los cuerpos policiales espaoles con competencias en las materias que cubre la Oficina Europea de Polica. Se trata de una nica oficina nacional porque as lo establece el Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo que desde mayo de 2017 regula el funcionamiento de Europol y que en ese sentido reitera el principio de unicidad establecido en el Convenio con que hace casi dos dcadas comenz sus actividades.

Esa UNE est desde su inicio en la estructura del Cuerpo Nacional de Polica (CNP), dando servicio al resto de fuerzas policiales. Para facilitar su acceso a Europol, Mossos cuentan con personal propio adscrito a la Divisin de Cooperacin Internacional del CNP, que integra la UNE, adems de la Oficina Central Nacional de Interpol y la Oficina Nacional Sirene para la cooperacin Schengen. Ahora bien, existe la posibilidad de que cada Estado Miembro habilite a los servicios policiales que estime oportuno para mantener contactos directos con Europol. En 2014, la Secretara de Estado de Seguridad lo hizo con el CNP y la Guardia Civil (GC). A la luz de la experiencia de los ltimos tres ltimos aos, parece razonable que Mossos sean tambin habilitados para ello del mismo modo que debe tratarse en el caso de la Ertzaintza vasca y los Forales navarros--, todava ms considerando la importancia de Catalua como principal escenario de actividad yihadista en Espaa.

() A las autoridades autonmicas catalanas, tal y como han mostrado reiteradamente en sus declaraciones, parece no gustar este modelo de participacin de Mossos en Europol a travs de instituciones estatales espaolas. Menos an desde que el secesionismo se ha adueado del Govern y ste sea utilizado para dar a entender que Mossos queda fuera de Europol. Es difcil que la deslealtad institucional subyacente a este posicionamiento no incida sobre el Gobierno central. Pero no utilizar ms y mejor los canales existentes es responsabilidad de quienes dirigen polticamente a Mossos y condicionan su cooperacin con otros servicios antiterroristas espaoles.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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