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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

EE UU, Huntington y el ISIS
Los nuevos fascismos en el sistema mundo

Eddy Snchez
Pblico.es


El escenario de guerra entre culturas ha adquirido especial importancia entre los sectores dirigentes de las clases dominantes que aspiran a reconstruir un discurso justificador de un nuevo imperialismo, posiciones que han adquirido popularidad entre los que pretenden, dentro de Occidente, a recuperar ciertos discursos propios de la geopoltica ideolgica de la Guerra Fra en las condiciones actuales.

Este nuevo imperialismo toma el enfoque del politlogo norteamericano Samuel Huntington, como exponente terico ms importante del concepto de choque de civilizaciones. Para Huntington las guerras futuras se producirn entre naciones y grupos de diferentes civilizaciones: la occidental, la confuciana, la japonesa, la islmica, la hind, la cristiana ortodoxa y la latinoamericana.

Las fallas entre estas culturas definirn las guerras polticas del futuro, al ser la cultura y las identidades culturales las que estn configurando las pautas de cohesin, desintegracin y conflicto en el mundo actual. Huntington escribe:

La hiptesis de este artculo es que la principal fuente de conflicto en un nuevo mundo no ser fundamentalmente ideolgica ni econmica. El carcter tanto de las grandes divisiones de la humanidad como de la fuente dominante de conflicto ser cultural. Las naciones-estado seguirn siendo los agentes ms poderosos en los asuntos mundiales, pero en los principales conflictos polticos internacionales se enfrentarn naciones o grupos de civilizaciones distintas; el choque de civilizaciones dominar la poltica mundial. Las lneas de ruptura entre las civilizaciones sern los frentes de batalla del futuro.

Huntington propone una reactivacin del imaginario geopoltico occidental a travs de la clasificacin de distintos grupos territoriales en el mundo en los que el factor religioso de diferenciacin es el principal. Como seala el profesor Jaime Pastor, seis de las ocho civilizaciones descritas seran reticentes a los valores occidentales pero, desde el punto de vista de Huntington, la civilizacin de religin islamista se converta en el principal peligro: Mientras el islam siga siendo islam (como as ser) y Occidente siga siendo Occidente (cosa que es ms dudosa), este conflicto fundamental entre dos grandes civilizaciones y formas de vida continuar definiendo sus relaciones en el futuro lo mismo que las ha definido durante los ltimos catorce siglos. Curiosamente, Israel no apareca mencionado en esa clasificacin como un caso diferenciado y, en cambio, Amrica Latina, pese a ser considerada catlica, se converta a partir de 1990 en un espacio aparte, excluyendo, eso s, las Islas Malvinas, pertenecientes al mundo occidental.

De esta forma se tiende a dejar de lado el plano econmico y las divisiones de clase y se menosprecia los efectos contradictorios de una globalizacin, entre una dinmica homogeneizadora y el mestizaje cultural que las migraciones producen. Todo es devaluado en beneficio de la religin como clave cultural principal poniendo as en el centro de las preocupaciones del mundo occidental la necesidad de defenderse frente a todo lo que es percibido como una amenaza a su cohesin interna. Para hacerle frente, el papel de Estados Unidos es clave: La supervivencia de Occidente depende de que los estadounidenses reafirmen su identidad occidental y los occidentales acepten su civilizacin como nica y no universal, as como de que se unan para renovarla y preservarla frente a los ataques procedentes de las sociedades no occidentales.

No obstante, la sobrevaloracin del papel de las religiones no impide a Huntington reconocer la relevancia de otros factores de poder en el nuevo equilibrio entre civilizaciones a medida que nos adentremos en el siglo XXI: En resumen, Occidente seguir siendo en conjunto la civilizacin ms poderosa hasta bien entradas las primeras dcadas del siglo XXI. Despus, es probable que contine teniendo una ventaja importante en talento, investigacin y progreso cientficos, as como en innovacin tecnolgica civil y militar. Sin embargo, el control sobre los dems recursos generadores de poder se est difundiendo cada vez ms entre los Estados centrales y los pases principales de las civilizaciones no occidentales.

En ese contexto, la importancia del factor militar queda reflejada en la funcin que este politlogo atribuye a la OTAN: En el mundo de la posguerra fra, la OTAN es la organizacin de seguridad de la civilizacin occidental. Terminada la Guerra Fra, la OTAN tiene un solo propsito fundamental y apremiante: asegurarse de que las cosas sigan as, impidiendo que se vuelva a imponer el control poltico y militar ruso en Europa Central.

Huntington describe un mundo dividido entre Occidente y el resto, principalmente presidido por la amenaza islamista y el ascenso de otros Estados, y el temor al futuro identitario de la nica gran potencia, EE UU, que con su nacionalismo cosmopolita sera la nica capaz de garantizar la supervivencia de Occidente. No es, por tanto, casual que la audiencia encontrada por esa visin haya coincidido con la relativa crisis de legitimidad que estaba sufriendo la globalizacin made in US, tal como reconocera, a raz sobre todo de las consecuencias de la invasin de Iraq, Zbigniew Brzezinski.

Pese a las contradicciones del discurso del choque de civilizaciones no slo con la realidad sino tambin con la estrategia global estadounidense (siendo quizs su ejemplo ms viejo el de las buenas relaciones con el rgimen desptico de Arabia Saud, por no hablar de las mantenidas en la actualidad con los islamistas turcos dentro de la OTAN en una regin geoestratgica clave o con Pakistn y su apoyo indispensable en el momento de la invasin de Afganistn, junto al apoyo tcito actual al DAESH), es previsible que ese paradigma (tal como Huntington lo define en su introduccin a la obra citada) siga funcionando precisamente porque contribuye a generar una sensacin de amenaza en las sociedades del Centro y a justificar la tendencia a extender el sentimiento de asedio de la poltica exterior estadounidense a otras grandes potencias occidentales y, en particular, a la UE.

Pero como seala Jaime Pastor, es evidente tambin que esa percepcin est generando a su vez riesgos desestabilizadores crecientes debido a que su generalizacin a las poblaciones procedentes del mundo musulmn -y de Amrica Latina, al menos en el caso estadounidense con la comunidad de origen mexicano- residentes en sus pases no hara ms que favorecer respuestas fundamentalistas opuestas (aumentando, por tanto, su apoyo a opciones terroristas) o, simplemente, la creacin de apartheid conflictivos en las grandes ciudades y sus periferias urbanas. Imponer una condicin de insiders en la economa pero, al mismo tiempo, prescindir de ellos considerndolos outsiders en el plano poltico, cultural o de la vida cotidiana sera una situacin a largo plazo insostenible en nuestras sociedades. Fundamentos todos que describen condiciones materiales y de discurso favorables a la construccin de nuevos fascismos.

Una vez expuestos los argumentos para un rearme cultural e ideolgico de Occidente en torno a un nuevo imperialismo, para el gegrafo ingls John Agnew, el escenario de choque de civilizaciones ha sido recogido en parte de la sociedad de los pases rabes tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. La aceptacin por Al Qaeda de la lgica de choque de civilizaciones era clara en Bin Laden, discurso heredado por el ISIS. Al igual que Huntington, tanto Al Qaeda como el Estado Islmico consideran que el mundo islmico es superior y debe ser protegido para no ser contaminado por Occidente. Como en el caso de las clases dominantes occidentales, se desprecia la realidad intercultural, la laicidad, la igualdad de gneros y la debilidad. Como ellos, el radicalismo islmico descarta que el mundo de los Estados sea el modelo del futuro de la poltica mundial, y da prioridad a la tarea de asegurar un espacio-propio de la civilizacin islmica que se define en contraposicin al Occidente colonial.

Como bien seala el profesor Rubn Ruz Ramas, la doctrina de Huntington ha sido la predominante en Occidente desde los atentados del 11-S y se ha alimentado de la persistencia del terrorismo yihadista. Sin embargo es un espejismo. Huntington habl de choque de civilizaciones y los choques que hay en el mundo musulmn se dan dentro de l.

Como bien seala Ruiz Ramas, ms del 80% de los atentados producidos por el terrorismo yihadista se producen contra musulmanes, producto de una ofensiva del fundamentalismo islmico para someter a las propias sociedades musulmanas, en especial aquellas en las que los valores anticoloniales, laicos y panarabistas propios del socialismo rabe han arraigado ms, lo que explica el apoyo claro que gran parte de los gobiernos occidentales brindan al ISIS y antes a Al Qaeda.

La consolidacin y expansin del Estado Islmico y Al Qaeda y su aspiracin de establecer un califato a nivel mundial, no es ms que la mxima expresin del fascismo salafista, de la misma forma que las doctrinas huntingtonianas inspiran los nuevos imperialismos y nuevos fascismos jaleados desde las clases dominantes de EE UU y del centro capitalista.

Fuente: http://blogs.publico.es/la-soledad-del-corredor-de-fondo/2017/08/25/ee-uu-huntington-y-el-isis-los-nuevos-fascismos-en-el-sistema-mundo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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