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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2017

Vista desde el Movimiento de Izquierda Revolucionaria
La lucha armada de los sesenta

Jos Luis Pacheco Simanca
Rebelin


Consideracin terica general.

La historia, como movimiento de la especie humana en el tiempo y el espacio, es un fenmeno socio/cultural sumamente complejo (podra decirse ms bien hipercomplejo) y parece evolucionar a saltos, tal como lo hace la materia del universo y como se mueve en general la relacin masa/energa a escala infinita y en el tiempo universal. Siendo la sociedad humana el ms complejo de los sistemas que podamos imaginar, es dable pensar que su desarrollo no es lineal sino ms bien histricamente hipercomplejo y que por consiguiente es normal que los acontecimientos (que son polvo segn Braudel) marquen los procesos humanos para que aparezcan como fuegos, como grandes incendios, que intensamente baan la historia para luego amenguar hacia un devenir simple, una especie de equilibrio social donde las tendencias conservadoras vuelven a dominar. Pero no es exactamente as.

Esa especie de equilibrio social dominado por las tendencias conservadoras a las que se refiere Jos Luis, lo entiendo como un conjunto de perodos largos a escala individual, en los que la inercia acomodaticia prevalece en la estructura social a travs del tejido cultural, en el que se privilegia a las clases dominantes en el ejercicio de su dominio, dominio ste que las clases dominadas interpretan en su ideario, como un cuerpo de valores ticos y estticos, afianzados en una verdad que histricamente emana y al mismo tiempo nutre la lgica del sentido comn colectivo. Son procesos de racionalizacin, en los que el sentido comn se comporta a imagen y semejanza de las capas de cemento que estabilizan y petrifican las estructuras civiles, estabilizando y petrificando las paredes de las instituciones sociales. Son largos perodos de acumulacin de los desequilibrios, los mismos que han de florecer en los momentos revolucionarios.

Si volvemos la vista atrs para recordar acontecimientos importantes de la historia que nos han contado y nos fijamos en la Revolucin Francesa, por ejemplo, vemos que hubo profundas transformaciones en un intervalo de tiempo relativamente corto, de unos cien aos, y ms bien podramos comprenderla vindola como un acontecimiento del sistema mundo, que como un accidente en el proceso histrico. Veamos parcialmente lo acaecido en esos cien aos:

La revolucin parlamentaria inglesa de 1680/1690, la guerra entre la Inglaterra anglicana y la Francia catlica, la rebelin de los colonos ingleses contra Inglaterra que en 1756 dio lugar a la primera repblica presidencialista, la guerra perenne entre los europeos y los musulmanes, la expansin martima/colonial de Inglaterra, y los otros imperios, el conflicto entre los movimientos cientficos/culturales denominados la ilustracin y el racionalismo, etc. Sobre esa inmensa cantidad de procesos se mont, entre 1789 y 1799 lo que normalmente conocemos como Revolucin Francesa y que percibimos por su lema libertad, igualdad y fraternidad y los motores del cambio permanente y el progreso. Nos han enseado a verla como un rayo que ilumin a la especie durante 10 aos y despus se diluy en la sensatez, quedando, para contento de los de arriba el Cdigo Napolenico, madre de los cdigos civiles republicanos, y los conceptos del cambio perenne y del desarrollo como normalidad de vida. Fue como un destello que conmovi el emocionar del mundo para siempre. Qued en el imaginario colectivo como un hecho inesperado y explosivo, como un tumulto catico e inesperado que llev al poder a unos terroristas como los jacobinos, que necesitaron despus a Termidor y Napolen para aplacarlos y para que las aguas volvieran a su cauce, reinicindose entonces el permanente desarrollo: incesante y criminal desarrollo capitalista, causa final de ese y otros estallidos.

Comenta el clebre latinoamericanista ingls John Lynch, en su trabajo Las Revoluciones hispanamericanas, que Las revoluciones por la Independencia en Hispanoamerica fueron repentinas, violentas y universales 1 , y tiene razn desde su punto de vista, pues el proceso tard 16 aos en librarnos del dominio espaol y fue sumamente violento, sobre todo en lo que respecta a Venezuela, fortn del ejrcito libertador, que qued desvastada por la guerra. No as el resto del territorio libertado, donde si bien es cierto que hubo guerra y batallas, ellas descansaron sobre el ejrcito de la Gran Colombia, que soport el proyecto de Miranda y el Libertador para Amrica, proceso que vivi mientras Bolivar y su ejercito venezolano pudieron sostenerlo. Este es otro ejemplo del destello de los hitos histricos, pues se olvidan trescientos aos de colonialismo genocida, donde casi se acultur a toda la red humana que se form de manera autnoma e independiente durante unos 12.000 aos y que haba marcado un camino distinto al que ha tomado la especie bajo la jida del eurocentrismo; algo peor no puede suceder ni ha pasado. Se olvida que Espaa y Europa emergieron como fuerzas importantes en el orden mundial para ese entonces existente, orden ste que por cierto tena como nucleo fundamental a China e India con sus relaciones y comercio asitico, y que fue roto a raz del inhumano saqueo que hicieron integralmete de nuestras riquezas americanas, sobre todo del oro y la plata, y de la explotacin que hicieron de los aborgenes y negros esclavizados. Fue la plata americana y su cultura depredadora y asesina, lo que hizo a Europa una potencia mundial ; no su trabajo y talento , ni mucho menos su fraternidad. Se olvidan que entre los siglos XVI y XIX el Caribe fue la frontera con el Nuevo Mundo donde se enfrentaron los imperios europeos, y que fue all donde se anidaron con ms fuerza los conflictos antagnicos entre esos imperios y los de abajo , caso de Haiti, la ms rica colonia del continente y donde Oh sorpresa! Cuando la Convencin Jacobina aboli la esclavitud, se estimul el levantamiento de los esclavos que ocasionaron la primera derrota militar a los ejrcitos de Napolen y la proclamacin de la primera repblica sin esclavos y oprimidos. Esta revolucin a la vez estimul la revolucin cultural moderna en el Sistema Mundo (1848). Fue un pais caribeo, Venezuela, con su carga histrica ance s tral, la que se ech sobre los hombros la tarea no solo de liberar la Amrica, sino de crear una gran potencia, Colombia la grande, que brillara ms por su virtud y ejemplo que por su fuerza en el concierto de las naciones.

Estas referencias a hechos harto conocidos de la historia, las hacemos para sustentar la tesis de que la Rebelin de los Sesenta fue un momento histrico similar a los sealados, que prendi como una llama, ilumin la historia durante un breve tiempo para luego sumergirse en la calma sistmica bajo el dominio de las estructuras conservadoras. Pero qu fue y signific realmente esta proeza y quines la conformaron? Y tambin, para bien o para mal, quines la dirigieron? Vamos a narrar, desde nuestra subjetividad, parte de esa historia., la que vivimos y conocimos.

La lucha armada de los sesenta.

El Sistema Mundo experiment grandes trasformaciones durante la dcada de los 50 del siglo pasado y antes de ella, pasando nada menos que por la segunda guerra mundial, donde por primera vez en la historia moderna un pas, que no se declaraba y no era capitalista, derrot al gran ejrcito alemn en el frente este, hacia donde los occidentales haban logrado empujar la guerra para que consumiera a los nazis y a los comunistas para as lograr reinar sobre dos potencias extenuadas. Pero no fue as, porque la URSS emergi muy golpeada pero poderosa y sobre todo anunciando un nuevo mundo, el fin de la explotacin del hombre por el hombre y unas nuevas relaciones interestatales, basadas en la no explotacin imperial, se estableci el mundo bipolar URSS/USA con sus zonas de influencia convenidas y respetadas, pero que no podan, como en efecto no pudieron, contener la fuerza de los movimientos socio/culturales que impulsaban los de abajo desde tiempos ancestrales, y as se sucedieron la revolucin China como quiebre entre un movimiento de liberacin nacional y uno antisistema (el anticapitalista pro-socialista), el auge de la descolonizacin armada en respuesta a la accin de los viejos pases coloniales (Francia, Inglaterra, Blgica, Holanda) por reimponer su dominio sobre las colonias que haban luchado y ayudado sustancialmente a derrotar al eje Alemania/Japn/Francia/Espaa, caso de India, Indochina, Argel y casi todos los pases que fueron colonia directas y colonias indirectas, caso, por cierto, de Amrica del Sur y el Caribe, pero, sobre todo, de Venezuela y Cuba donde se trat el orden estadounidense, como mentiroso e inclemente.

En la resiembra de Argimiro Gabaldn en el Panten Nacional, quien fue militante del MIR, el Presidente Nicols Maduro se refiri a la generacin de los aos 60 como la generacin de oro de la poltica venezolana, en clara alusin a ese grupo de mujeres y hombres que fuimos a la lucha por la construccin de espacios de dignidad tanto en Venezuela como en todo el Mundo, como solo los idealistas pueden hacerlo. Y efectivamente as ocurri. No fuimos ni somos polticos profesionales, no compartimos la postura de Jvito Villalba de yo y mi partido o su principio de la economa del voto que traducidos al lenguaje poltico significan, en primer lugar, que uso al partido para alcanzar mis fines o los de mi grupo, y en segundo trmino, que el pueblo es una masa de logreros que venden su voto por un regalo o un pedazo de pan. Nosotros, en general, no abrazamos ninguna de esas posiciones, luchamos por nuestra dignidad y por la dignidad de los otros, y por eso, ante el tema de la pobreza, bien sea material o espiritual, que persiste a lo largo de la historia, creemos que la solucin no est en el dar sino mas bien en el dar/recibir, en contraer una nueva relacin estructural entre los miembros de la socio/cultura que nos convierta a todos en tiles, en seres que recibimos y damos de acuerdo a nuestras vivencias y circunstancias.

Hoy en da la poltica da terror, sobre todo la que practica la derecha representada en la MUD, donde sus dirigentes emergen de la publicidad, de los llamados medios, que realmente son sembradores de los peores sentimientos y las emociones ms perversas en los seres humanos: son personas que solo despliegan actitudes y posiciones negativas: reniegan de la soberana de su patria y la de sus hijos. Y nos preguntamos es Venezuela realmente su patria o tienen doble nacionalidad, ellos o sus hijos? Sembraron el concepto de patria en su familia? Creemos que no, y como lo plantea Luis Britto, este es uno de los grandes temas, si no el mayor, que deber enfrentar la Constituyente. Otra gran pregunta, pueden muchos empresarios″, justificar sus bienes y fortuna? Pueden hacer lo mismo con sus propiedades? Qu tradicin legal tienen esos bienes? Cunto es la plusvala dada por el binomio Estado/sociedad, con las externalidades que valoraron sus tierras e inmuebles? Esa plusvala que no brota del buen ejercicio de su negocio Es de ellos? O es un bien social, que de alguna manera debe volver a su verdadero dueo. Y quin es el dueo? Nadie podra negar que la multitud, el pueblo es el dueo de los bienes comunes: el aire, la tierra, las aguas, los minerales, etc., en fin, el pueblo es dueo de todo lo creado y lo manejar mediante organizaciones colectivas que emergen de su seno.

Yendo a nuestra experiencia, nos adscribimos al MIR en 1959 siendo estudiante del 5 ao de ingeniera y profesor del Liceo Libertador, en calidad de miembro fundador y Director de Cultura del CES del naciente MIR en Mrida. All comenzamos una militancia que nos llev a varios lugares del pas y que recal en el Distrito 12 que diriga al Partido en el Dto. Federal y el Edo. Miranda con el cargo de Secretario de Organizacin y Cultura. El Dto. 12 manejaba el accionar del partido en su territorio y daba apoyo logstico y de base al frente guerrillero El Bachiller y publicaba la revista Negro y Rojo, de la cual se hicieron entre los aos 63-65 doce nmeros de circulacin nacional.

En 1959 no ramos marxistas, aunque s sus simpatizantes debido a la prdica y la prctica de los comunistas, que conllevaba la influencia del significado progresista y humanista de la URSS, pero, por sobre todo, el impacto de la lectura del Manifiesto Comunista de Marx y Engels que nos convenci ms que la literatura escasa y complicada de los comunistas. Nos hicimos marxistas por ese impacto en nuestro imaginario, que, a su vez, gener el nacimiento de un compromiso con la revolucin por la dignidad de los seres humanos, compromiso que nos acompaa hasta el presente y con el cual moriremos. En ese sentido parodiamos y corregimos al gran Saramago quien deca ser genticamente comunista, nosotros somos culturalmente comunistas y por ello inmunes a las prcticas muchas veces perversas de la poltica y de los polticos. La Revolucin Cubana y su liderazgo se convirtieron en nuestra gua inspiradora. Ms nos motivaba or clandestinamente radio habana cuba, que cualquier declaracin emanada de la direccin nacional del MIR. Los dirigidos bamos tras los dirigentes enclaustrados en la UCV, ms que ellos a nosotros en la prctica del fragor poltico.

El proceso que vivi el MIR fue trgico2, como hoy lo puede ver y constatar cualquier analista serio. Se sum a la lucha una inmensa cantidad de personas de todos los estratos sociales, sobre todo jvenes estudiantes pobres y de clase media, ms un conjunto inmenso de venezolanos provenientes de las zonas cada vez ms empobrecidas, tanto del campo como de la ciudad, pero la mayora de los dirigentes, incluyendo a los de la juventud, venan de Accin Democrtica y traan consigo el germen del autoritarismo y del desdn hacia la real democracia interna y el respeto a los dirigidos. El virus del yo y mi partido caus estragos y el movimiento revolucionario no tuvo la direccin poltica que las circunstancias exigan. La trgica consecuencia fue que fuimos compelidos a conformar un pilago de agrupaciones sin organicidad ni direccin poltica/organizativa, condenndonos a funcionar como un mar de grupos anarquizados, de pequeos conjuntos con el mismo objetivo existencial y estratgico, pero sin cohesin para funcionar con probabilidades de xito, sobre todo por no tener un programa poltico que se compadeciera con la realidad que queramos cambiar. Por eso no cuaj como instrumento de la Revolucin, sino que ms bien la impidi. Hoy basta ver dnde est cada quien y qu hizo con su vida para comprender la tremenda separacin entre la cultura que dice o cree tener y la practica real, y las condiciones caracterolgicas que se necesitan para liderar un movimiento revolucionario. Hubo un choque entre dos grandes narrativas, la revolucionaria, matrztica basada en la solidaridad y en el respeto al otro, considerado bsicamente como un igual, por una parte, y por la otra la patriarcal, concentradora y jerrquica, que es antirrevolucionaria, pues se basa en la opresin del otro al creerlo como un otro diferente y por ende utilizable o temible.

No voy a narrar mi versin de la historia del MIR hasta el ao 1968 cuando me separ de la organizacin y de toda militancia poltica, habr otra oportunidad y seguramente otros lo harn mejor que yo. Lo que quiero resaltar es que como dijo Maduro fue una generacin de oro por revolucionaria y honesta, para corroborar este aserto basta vernos a la cara unos a otros. Podemos hacerlo sin rubor.

Luchamos por nuestra dignidad y por la dignidad de los otros, dice Jos Luis, porque en efecto, un conjunto de valores como los que prevalecieron a nivel global en la llamada generacin de los aos sesenta, si se institucionalizasen y se ejerciera peso real en la correlacin de fuerzas sobre los factores de poder, nuestra especie no solo tomara en sus manos una existencia digna en su devenir histrico, sino a la vez, ejercera un manejo racional de su entorno ecolgico del cual es parte integral. El edn bblico del que supuestamente fueron expulsados nuestros progenitores originarios, retornara a nuestras manos, pues en el entorno ecolgico se encuentran todos los frutos y especies vivas de los diferentes reinos, por decirlo as, y donde hay vida hay procesos bio-energticos disponibles para el desarrollo y ampliacin del conocimiento al servicio de la humanidad, y no para que un sector minoritario lo deprede en nombre del desarrollo y en funcin de sus negocios con la salud y la alimentacin de la poblacin. Desarrollaramos nuestra calidad de vida por encima del crecimiento econmico, y no a la inversa como sucede en el sistema-mundo capitalista.

La estructura socio-poltica del sistema-mundo capitalista al que pertenecemos, ha inoculado a travs de su cultura globalizada, un pensamiento encapsulado en el sentido comn colectivo, que privilegia el crecimiento econmico y los negocios de la clase dominante, con una mscara de progreso, para exacerbar el individualismo y depredar nuestro planeta de agua, nuestro edn al que hemos llamado tierra.

En trminos modernos, podramos decir que la expulsin del paraso se encuentra en pleno desarrollo (con el permiso de Walter), y no debido al castigo de ningn dios, sino de una lite del poder que maneja los hilos del intercambio comercial y monetario a escala planetaria. Es tan claro como el agua potable, pero los defensores de intereses externos nos acusan de ver fantasmas en la oscuridad, cuando hablamos de imperialismo y de poder global.

La racionalizacin del pensamiento, no solo es utilizada por el hombre para justificar sus propios errores, sino que es utilizada tambin por una lite, para inducir a los de abajo a escoger caminos que los conducen hacia la negacin de nuestra condicin humana. Para ello utilizan modernos medios de comunicacin masiva, a travs de los cuales se ejerce una penetracin cultural envuelta en paqueticos de sentido comn. Eso ya no se est usando pap! As se expresan muchos jvenes sin percibir que a travs de los usos y costumbres importados, se privilegia a quienes nos dominan y se niega nuestra identidad. Se sustituye lo profundo y complejo, por lo rpido y fcil, se permite a las lites pensar por nosotros. La lucha armada de los sesenta, es hija de una generacin de oro, si, por su actitud pensante, rebelde, sensible y estoica, ante la complejidad socio-poltica de ese momento histrico.

En mi caso, form parte del MIR o Movimiento de Izquierda Revolucionaria, a partir del ao 1961 cuando recin me acababa de graduar de Bachiller. Represent a la Juventud del MIR en el Distrito 12 que diriga al Partido en el Dto. Federal y Edo. Miranda, a mi regreso de una fuerte persecucin desatada en los Valles del Tuy, cuando junto a un grupo de compaeros llenos de sueos revolucionarios, oamos Radio Habana y las intervenciones de Fidel Castro durante las noches plenas de chinchorros y hamacas, y organizbamos durante el da la toma de tierras por parte de campesinos, en el sector Mararito de Ocumare del Tuy. Fue mi responsabilidad la produccin de la propaganda, escrita a mano alzada, sobre extnsiles montados en un bastidor o batea impregnada de tinta. Nuestra lder era una mujer estudiante de arquitectura conocedora de la historia de la segunda guerra mundial. Muchos no tuvimos tiempo de percatarnos sobre cules eran nuestras habilidades personales que nos permitiera integrarnos al desarrollo de alguna profesin, ya que no ramos polticos natos, sino que fuimos arrastrados por el auge revolucionario que flotaba en el ambiente y como lo expres Fidel, porque no es de revolucionarios sentarse en la puerta de la casa para ver pasar el cadver del imperialismo. No deseo extenderme en detalles, ms all de este panorama descrito brevemente como trazos de un proceso trgico, envuelto en la participacin apasionada de sus seguidores y en la actitud fra, arrogante y cmoda de gran parte de sus dirigentes, los mismos que hoy comulgan con el sistema, haciendo el papel de platos de segunda mesa de la derecha y despreciados por la izquierda.

Prefiero mejor, rendir homenaje a tantos personajes perseguidos, torturados y fusilados, mencionando en nombre de ellos el caso poco sealado de RUBN LEN (Comandante David), hijo de la Sra. Felicia y de Luis Len, enterrado vivo en cal en el ao 1966 en el Teatro de Operaciones Nro.4 (T.O.4) con sede en CACHIPO, cuya sede inicial fue Maturn, con jurisdiccin sobre el oriente del pas durante el mandato de Ral Leoni, cuando tena aproximadamente unos 35 aos de edad. Su nico familiar directo que an vive, es una hermana que ha expresado no tener nimo de agregar una nueva denuncia a las que ya hiciera su madre, que por lo dems, se encuentran insertadas en el Expediente Negro publicado por Jos Vicente Rangel en aquellos aos.

Ahora quienes actan como subversivos lo hacen con planes terroristas, financiados por el imperio y promocionados por los medios de comunicacin interna e internacional, y aunque nos acusan de dictadores, somos nosotros quienes no podemos expresar libremente nuestra opinin, porque ante cualquier expresin o rasgo racista que para ellos nos identifique con la dictadura, nos queman vivos en nombre de la libertad. Creo, que la juventud que comulga con este suigneris movimiento fascista, como tantos jvenes de las universidades autnomas, representan lo que en trminos metafricos podra expresarse como lo contrario de la generacin de oro de los aos 60, son jvenes opacos de los aos 06.

Aunque la amalgama de pensamientos dentro del cuerpo social puede ser individualmente lineal, el comportamiento socio-poltico en su conjunto es complejo, y su interpretacin objetiva debe realizarse tanto en el terreno de opositores como en el campo revolucionario, con las herramientas tericas del pensamiento complejo.

Si bien comulgo con la visin cientfica sobre la hper-potencialidad del cerebro humano, con el que cada dueo de semejante herramienta genera la forma ms sublime del proceso evolutivo como lo es el pensamiento mismo, tambin es cierto que cada quien coloca al volante de ese pensamiento a su conciencia de clase, la cual se ha formado en el crisol de las redes culturales, proceso ste del que prefiero ahora expresar tan solo un ejemplo en trminos tambin metafricos, al hacer un smil entre la actitud de algunos jvenes que se pavonean al volante de vehculos de alta gama, con la de estos jvenes identificados con el fascismo, cuando manejan su cerebro en funcin de la irracionalidad e intereses de las clases dominantes, pavonendose como si pertenecieran a una clase social que los utiliza y que es ajena a ellos mismos. Sub-utilizan el recurso del pensamiento, porque permiten que otros piensen por ellos. Los revolucionarios de los aos 60 y de cualquier poca, se han caracterizado no solo por su sensibilidad ante los desequilibrios sociales, sino por el buen uso del pensamiento, no han acostumbrado cazar moscas y menos an seguirlas, parafraseando al Comandante Chvez.

1 Jhon Lynch. Las Revoluciones hispanoamericanas 1808-1826. Ediciones Ariel 2008, pg. 9.

2 En carta a su yerno Lafargue Marx le indic que cuando una dirigencia se pone al frente de una clase social cuyos objetivos fueron superados por la historia, esos directivos caso de Thomas Mnzer y las guerras campesinas se enfrentan inexorablemente a la tragedia histrica. Lo mismo ocurri en la Venezuela de los 60 pero al revs, pues los de abajo tenan el futuro con ellos, pero la dirigencia estaba anclada en percepciones histricamente superadas y fall: no dirigi la revolucin, la negoci. Nos toc vivir la tragedia histrica a partir de 1965.



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