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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2017

Estados Unidos en Afganistn
Paradojas de la historia

Guadi Calvo
Rebelin


El lunes 21 de agosto el presidente estadounidense Donald Trump, durante su discurso en Fort Myer, Virginia, anunci el inminente envo de tropas a Afganistn, cambiando abruptamente la direccin de sus promesas de campaa. Trump con nimo triunfalista dijo: Nuestras tropas lucharn para ganar e impedir que los talibanes se apoderen de Afganistn y detener los ataques terroristas contra Estados Unidos antes de que surjan. En el discurso Trump mencion la palabra victoria cuatro veces y derrota (del enemigo) siente, pero no aclar el cmo.
Varios legisladores ultraderechistas incluido el influyente John McCain, se quejaron de lo demorado de decisin de Trump respecto a Afganistn.

Este cambio de enfoque en su poltica exterior, est ntimamente vinculado a la renuncia de Steve Bannon, un ultra derechista anti-establishment, figura fundamental en la victoria electoral de Trump e idelogo del Estados Unidos primero, director del influyente sitio Breitbart News. Crtico de las intervenciones militares de George W. Bush y Barack Obama. Bannon debi renunciar el jueves 17, una vez que Trump, ya tena decidido su accin sobre Afganistn.

Bannon, eyect del gobierno tras una sangrienta interna con el general James Mattis, el jefe del Pentgono, veterano de Afganistn y a quien no por nada llaman el PerroLloco y el secretario de Estado Rex Tillerson, quienes apuestan a una intervencin abierta para resolver la cuestin afgana, que despus de 16 aos de la invasin, ms de 700.000 millones gastados y 2600 bajas americanas, el fundamentalismo se encarna cada da con ms fuerza.

Bannon, era de la idea del uso de contratistas (mercenarios) para sustituir a la tropa, y concentrar toda la atencin en la la guerra econmica con China. Erik Prince, fundador de la siniestra Blackwater, se ofrecido a enviar a 5500 de sus contratistas.

Con esta decisin Trump traiciona a una importante parte de su electorado, quizs la ms deprimida econmicamente y a la vez la ms castigada por las ltimas guerras exteriores de Estados Unidos.
En una reciente investigacin donde se coteja la relacin entre las tasas de muertos y heridos en los estados y los condados, en las guerras de Irak y Afganistn y el apoyo electoral, marca una preponderancia del voto hacia el magnate. En comunidades de tres estados clave para su triunfo: Michigan, Pensilvania y Wisconsin, donde las comunidades rurales, empobrecidas y de bajo nivel educativo han sufrido directamente los costos humanos de la guerra y que podran volver a sufrirlos de darse una nueva escalada blica en Afganistn, en estos sectores Trump se impuso con amplia mayora, lo que sin duda afectara el voto de 2020 para su reeleccin.

La retrica utilizada por Trump, para este nuevo impulso guerrista, es obvia, y remanida, mientras lo que no menciona es que estratgicamente Estados Unidos necesita, de manera desesperada, un lugar donde hacer pie en Asa Central, para equilibrar la fuerte influencia China en la regin, en que Pakistn se ha convertido en un vector fundamental para su estratgica nueva ruta de la seda, por lo que Beijn lleva invertido cerca de 50 mil millones dlares. No por nada en su discurso del lunes Trump, llam a India, enemigo jurado de Pakistn, a participar en la reconstruccin de Afganistn.

La Organizacin de Cooperacin de Shanghai (OCS), liderada por China y que rene a Rusia, las repblicas de Asia Central, India y Pakistn. Representa un fuerte amenaza, poltico, militar y econmica que podra borrar de la regin a los intereses norteamericanos y si se le suma la Organizacin del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), podra extender su influencia hasta Europa oriental y el Cucaso convirtindose en un contrapeso a la OTAN.
Por otra parte Afganistn, se encuentra en una posicin vital que permitira a Estados Unidos, controlar a las potencias nucleares de la regin: China, Rusia, India y Pakistn. Y nada menos que a Irn, a quien en caso de guerra, los Estados Unidos, podran crear dos frentes desde Iraq y Afganistn.

Histricamente se ha repetido que Afganistn era un pas que prcticamente careca de recursos naturales y que ms all del opio, del que es el mayor productor mundial y recurso fundamental para la guerra del talibn, junto a la miel, eran sus nicas exportaciones. Aunque las exploraciones geolgicas encardas por Estados Unidos desde 2001, ha dado como resultado que slo en la cuenca del ro Amu Daria, se calcula existen yacimientos de entre 500 y dos mil millones de barriles de crudo, adems de importantes reservas de cobre, oro, hierro, cromo, gas natural, y piedras preciosas y semipreciosas.
El terrorismo sabe esperar.

Trump sabe que enviar nuevamente tropas a Afganistn, se habla entre 3500 y 5 mil, para respaldar a los casi 9 mil soldados norteamericanos que todava quedan en el pas, significa arriesgarse a quedar empantanado como ya le sucedi a sus dos ltimos antecesores, al Reino Unido y a la Unin Sovitica.

El pueblo afgano conoce muy bien que es la guerra, los britnicos han sufrido una de las sangras ms terribles desde su poca Imperial, tras invadir el pas en 1839, lo que gener una guerra que dur hasta 1842.
Desde el Golpe de Estado de 1973, que derroc al rey Mohammad Zahir Shali, el pas vivi en continu estado de guerras civiles hasta nuestro das. La revolucin comunista del 1978, conocida como de Saur (Abril), cuyo presidente Mohammad Najibullh, se veran obligado a solicitar la asistencia de la Unin Sovitica, para contrarrestar los ataques de los ncleo ms conservadores de las tribus dominantes como los pastush, lo que desembocara en una guerra de ms de diez aos y que dejara un milln y medio de muertos y 6 millones de desplazados. Vencido Najibullh, estallara una guerra civil (1993 -1994) entre los muyahidines pro norteamericanos y los Talibanes aliados de al-Qaeda, Pakistn y Arabia Saudita. Esa ltima guerra permitir la llegada de los talibanes al poder los que sumergieron al pas durante siete aos en el ms absoluto oscurantismo. La invasin norteamericana de 2001 terminara con el rgimen fundamentalista pero desatara una guerra que continua hasta hoy y ha provocado 200 mil muertos.

Washington en el marco de la Guerra Fra utiliz a Pakistn para financiar a grupos como la Red Haqqani, contra la presencia sovitica en Afganistn. La Red Haqqani, hoy es un intim aliado del Talibn, tanto que Sirajuddin Haqqani, es el jefe de operaciones del talibn, a la vez que est considerado como el brazo armado de la Agencia de Inteligencia Inter-Servicio de Pakistn (ISI), en Cachemira, contra objetivos hindes.

El terrorismo ha protagonizado infinidad de ataques en Afganistn y Pakistn, y son prcticamente los dueos ​​de las escabrosas reas tribales en la frontera entre ambos pases, impenetrables para un ejrcito regular.
Los talibanes ocupan el 43% de Afganistn, mientras que el Gobierno se sigue batindose en retirada en vastas franjas del pas.

Las bajas del ejrcito afgano en la primera mitad del ao sobrepasan los dos mil, mientras los atentados en todo el pas, incluida la capital, han sobrepasado todas las cifras de los aos anteriores.
Se calcula que cerca de 400 policas y soldados mueren cada mes, mientras que algunos regimientos han perdido el 50% de sus fuerzas; debido a las muertes y las contantes deserciones.

La guerra civil, conlleva a una crisis econmica por lo que el gobierno del presidente Ashraf Ghani depende de la ayuda econmica de Occidente, para mantenerse en el poder. Sin esos aportes el pas no podra pagar al Ejrcito, ni los sueldos de los funcionarios, las instalaciones mdicas y educativas, ni las telecomunicaciones.
Es por este marco de situacin que el pueblo afgano es la ms pobre y con ms alto ndice de analfabetismo del continente asitico.

Ms all de la presencia de una veintena de organizaciones terroristas entre los que destacan los Talibanes, al-Qaeda, varias versiones del Daesh, Lashkar-e-Taiba y Lashkar-e-Jhangvi, es la ancestral segmentacin clnica y tribal, unas cincuenta en total, la fragmentacin tnica y lingstica de la sociedad afgana: las rivalidad entre tayikos, los uzbekos, los hazaras y los pastunes, durrani y khilji, y la divisin entre sunes y chies lo que no han permitido al pas una unidad para construir un Estado slido.

La decisin del Presidente Trump y el anunci de ampliar las operaciones militares en Afganistn, si supera el debate parlamentario, har que las tropas norteamericanas lleguen sin anuncio previo, ya que el presidente se ha cuidado muy bien de mencionar su estrategia aclarando: No dir cundo vamos a atacar, pero atacaremos.
Trump no parece un hombre muy instruido y mucho menos en historia afgana, pero quizs alguno de sus asesores pueda contarle la leyenda del general britnico Alexander Burnes, quien se preparaba para regresar con su Ejrcito, sin haber concretado ninguno de sus objetivos tras la invasin de 1839. Cuando Mehrab Khan el emir de Qalat le advirti: Habis trado vuestro Ejrcito a Afganistn, pero cmo pretendis sacarlo de aqu?

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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