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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
Creacin, generacin de lo que no exista, es algo que se da en cada barra de pan producida

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano. 

 

***

Cogemos de nuevo el hilo tras el descanso veraniego. Seguimos en la segunda parte del libro: "La Repblica es una cultura comn de vida. Crtica del republicanismo liberal". Est divida en seis captulos y un apartado de conclusiones. El primero de estos seis captulos se titula: "Tres republicanismos y sus momentos histricos". En l seguimos, en la pgina 88. Intento no desviarme. Afirmas que toda forma concreta de "cultura material es fruto de la creatividad comunitaria humana". Pero si miramos a nuestros alrededores y pensamos en nuestras culturas materiales de vida, reales, las existentes para millones y millones de personas, apenas se ve en ella creatividad humana comunitaria. Ms bien son diseos o prcticas sociales, muy materiales ciertamente, que impiden prcticamente la autodeterminacin. Nos guste o no hay esto. Si eres un hroe o una herona, o tienes suerte, puedes salir del pozo, si no, lo tienes crudo. Menuda cultura material la que vivimos, la que se nos ofrece, la que se nos impone! Es destructiva (en trminos naturales) y autodestructiva (antropolgicamente hablando). 

Es importante detenernos sobre el concepto o la nocin de creatividad humana.

Detengmonos en l. 

Porque nos referimos a lo que es propiamente la materia humana, a aquello que es lo inherente y caracterstico del ser humano, y lo diferencia de cualquier otro ser vivo: la actividad. Deca Marx en carta clebre a Kugelmann cualquier nacin morira de hambre, y no digo en un ao, sino en unas semanas, si dejara de trabajar. Esto es as porque el ser humano es muy mediatamente un ser natural. Su subsistencia, todo su consumo en general, es consumo de objetos y servicios no naturales. De productos creados, constantemente creados, en una creacin incesante y continua, que si se quiere y para entendernos, son artificiales. Como lo son nuestras necesidades, generadas por los productos, y lo es la propia actividad, cuya capacidad de hacer es neurofisiolgica, pero cuyo saber hacer es creado. Un saber hacer, actividad, praxis, cuya gnesis es directamente social, surge histricamente, en tanto que capacidad antropogentica, como resultado de organizar el esfuerzo psicofsifico de forma inmediata en comunidad. La actividad no se genera por invento aislado de individuos. Surge debido a las posibilidades inmediatas de ingeniar un hacer nuevo, esto es, un nuevo saber hacer, que solo se abren al deliberar cmo hacer dentro de un grupo, eso es lo que nos permite cambiar el hacer e imaginar nuevas fracciones de hacer. La prctica, la creatividad de hacer y saber hacer in-geniado, es capacidad que emerge, cuya gnesis se debe a que el ser humano es ser social, se debe a la prioridad ontolgica de la comunidad sobre el individuo y a la actividad/comunicacin intersubjetiva.

Creatividad no es solo el acto aparentemente excepcional de crear nuevas cosas o nuevas relaciones y nuevas actividades antes inexistentes. Creacin, generacin de lo que no exista, es algo que se da en cada barra de pan producida. Y si nos referimos al conocimiento de carcter ms intelectual, creacin es cada vez que un nio crea en su mente la capacidad de restar una operacin complejsima, como nos explican los entendidos- de sumar, o de saber usar algo, con ayuda de los que le rodean e interactan con l. Nos autocreamos individualmente en interaccin con los dems,, somos la consecuencia de nuestra praxis. Esta creacin reiterada, este ejercicio cotidiano de creacin, que es simplemente nuestro cotidiano y capilar hacer, es lo que sostiene la existencia de la sociedad. S existe creatividad.

Vale, vale, de acuerdo visto as. 

El mundo existente en su materialidad, lo creamos nosotros, los trabajadores, y lo creamos generando nosotros desde nuestros cuerpos, actividad psicofsica, accin que crea cosas que no existen. De no ser as, no se requerira de nosotros nuestra capacidad de modificar la naturaleza, o de crear actividades que sean de uso directamente por parte de otros -servicios-. Seguiramos siendo quizs tiles, pero como simple protena a comer, como los conejos, o los pollos, no como seres prxicos. Un prisionero de guerra sera, quiz, devorable, pero no esclavizable. El ser humano, en comunidad es Die Schpfung, as dicho, a la Haydn, "El Gnesis", "La Creacin", el dios creador del mundo. Pues bastara que se suspendiera por un instante el esfuerzo prxico de creacin del mundo para que ste dejara de existir, y suelo usar este ejemplo porque me vale dado que recuerda lo que dicen los creyentes que ocurrira con el mundo si la divinidad dejase de pensar un solo instante en su creacin, y tambin porque resuena como fondo de la de Marx.

Bien vista esa relacin que acabas de sealar. 

Los dominadores no pueden generar la creacin de la civilizacin. Creo que si sostenemos esta nocin, si parece de entrada vlida podemos dar un segundo paso, y tratar de explicarnos el por qu se sostiene esta sociedad como tal. En el bien entendido de que las sociedades han cambiado y cambian: sin ir ms lejos y por ejemplo, la URSS es un pas que ya no existe, como el Imperio austrohngaro o el Imperio Otomano. Y no solo eso, pensemos en nuestro propios recuerdos de lo que era esta sociedad nuestra hace veinte aos, y hace cuarenta; algunos podemos hacerlo.

Existen diversas teoras que explican la reproduccin de las sociedades histricas actuales.

Y t te apuntas... 

Aquella a la que yo me apunto es la de la hegemona, pero esta no es la nica, ni en realidad la ms extendida, aunque s puede ser que la palabra sea de curso comn pero en interpretaciones que no coinciden con las del creador del trmino, Antonio Gramsci.

Una muy conocida es la del totalitarismo; sociedades organizadas de una forma tal que han llegado a su entropa, o a su homestasis. Bueno, como escribe Moshe Lewin eso no ha existido nunca. Y no solo Lewin; tambin, por ejemplo, Cornelius Castoriadis sale al paso de esa mitomana antihistrica. Toda sociedad posee dinmica, conflicto, y eso quiere decir que hay actividad de parte, gnesis de actividad de parte, de una parte que se enfrenta con otra. Los modelos ficticios estilo 1984 de Orwell una novela de ciencia ficcin muy mediocre, por cierto, y de cuya fama habr que dar explicacin algn da, y ser muy chusca, la beaturronera acrtica- nada tienen que ver con la radical historicidad que caracteriza al ser humano, esto es a su perpetua creatividad y autoactividad.

Es muestra clara del ideologismo de este concepto que, tras la cada de la URSS, que era para los elaboradores de esa nocin, el eptome del totalitarismo, no hayan corregido sus ideologemas. A pesar de que una sociedad totalitaria, por su propia definicin, no podra transformarse, habran llegado al fin de la historia.

A parte de la ideologa del totalitarismo, ha tenido gran pujanza otra teora explicativa, la funcionalista.

Anoto lo que acabas de sealadr de 1984 para otra ocasin. Y qu concepto tienes t de la teora funcionalista? 

Un mundo social organizado de forma tal que es capaz de integrar y funcionalizar cualquier variante social nueva que emerja en su seno. Una variante refinada de este modelo ha sido la elaboracin sociolgica, muy interesante en su recopilacin y anlisis emprico de situaciones socio culturales sincrnicas concretas de Pierre Bourdieu. Para l las culturas son simblicamente regimentadas de arriba abajo, por una funcionalidad nsita en la sociedad. Los profesores de instituto es uno de los ejemplos que Bourdieu elige- escuchamos a Bach, para funcionalizarnos/distinguirnos como ente distinto e integrado en un nivel dentro del orden social, y los estamentos sociales ms bajos escuchan a otros msicos. Porque es el estrato profesional y las culturas y subculturas regimentadas, no la msica de Bach, ni la msica en general, lo determinante: heterodoxia, ortodoxia, alodoxia son categoras que explican en su impresionante libro La Distincin, que van vinculadas al arriba y abajo social y van de arriba para abajo en una estructuracin que se autorreproduce funcionalmente. El mundo es funcional. Pero todo esto es una foto fija sociolgica, muy refinada, un corte sincrnico que presenta una situacin social en un momento, y es una teora, como todas las funcionalistas, sin onto antropologa. Referido al ejemplo que cito, el qu es la msica y si el gusto enraza en la constitucin del objeto esttico y en necesidades onto antropolgicas, humanas, si la msica es una necesidad onto antropolgica humana, o si su uso es solo asunto de bsqueda de elementos funcionales que identifiquen grupos que se correlacionan funcionalmente. Un algo generado por funcionalidades de jerarqua y estructura funcin social.

Todo esto tiene poco que ver con la masa de accin que cotidianamente extraemos de nuestras manos, de nuestras mentes; si se quiere, de nuestros lomos, a fuerza de auto impelernos a la creacin y sin cuya creatividad no existira la cotidianidad. Percatarnos de esto, de que la creatividad es dominio cotidiano nuestro es imprescindible para la existencia del mundo cotidiano, va de la mano de la comprensin de porqu es posible la revolucin. Por eso, es tan emocionante el verso de Rafael Alberti de la poca en que se hace comunista: su poema titulado Hace falta estar ciego el verso dice: para no ver la luz que salta en nuestros actos.

Es muy hermoso el verso y el poema que citas. Lo reproduzco al final para su lectura, para el goce de los lectores.

De acuerdo. Una vez se percibe esto, que el mundo es generacin nuestra, se percibe de inmediato porqu es posible la revolucin, porque el mundo cotidiano es siempre, respecto del mundo natural, un emerger, una revolucin respecto del orden natural, que se autosostiene por nuestra constante actividad, -de ah el peligro, de ah la posibilidad de ser la especie destructiva-, pero por eso podemos transformarlo, porque somos nosotros en nuestro hacer autosostenido cotidiano.

Por eso Gramsci y los gramscianos, explican la cosa en otros trminos. Recurro ahora a un gramsciano de gran talla, a un maestro, a Raymond Williams. Porque arremete con las teoras de la hegemona del consenso, habra que decir, porque hegemona significa lo que dicen que significa los que han elaborado tal concepto- que consideran que el orden se establece de arriba abajo y de forma funcional.

La sociedad est en perpetua creacin, y lo est todo ser humano. Y tambin lo est la creatividad de nuevas pautas, nuevos haceres, nuevas experiencias y productos, la creatividad emergente que es lo que se entiende habitualmente, solo, por tal trmino-; tambin esta est en constante e imparable proceso de autogeneracin. Y la hegemona consiste en esa lucha porque es lucha, forcejeo, cerco mutuo constante- mediante la cual un grupo dirigente pugna y consigue integrar en su proyecto la creatividad de la que depende la creacin del mundo. Recuerda Williams que ninguna presin, ni adiestramiento resultan hegemnicos y que la hegemona se opera por autoidentificacin con el mundo existente. Hay un constante esfuerzo de las clases dominantes por lograr integrar la creatividad existente. Un esfuerzo colosal, que desde fines del XlX a los aos treinta del siglo XX, tal como nos recuerda otro grande, Andr Tosel, en su ltimo libro sobre Gramsci, se desarroll aqu y all, en todos los pases del rea capitalista al emerger, en los aos 80 y 90 del XlX una nueva clase obrera que era percibida como un gran peligro. Creo que podramos decir que eso se da desde el 48.

Desde las revoluciones europeas de 1848.

Los consejos de Donoso Corts a Luis Napolen, adoptados luego por Bismarck etc. Una multitud de iniciativas de la burguesa, ante la lucha de clases, que inclua la violencia, desde luego, el pistolerismo terrorista de la patronal del Foment del Treball contra la CNT, asesinando sindicalistas, etc. Pero que trataban de ir encontrando nuevas formas de integracin integrar en, asumir, encajar en, lo que surge nuevo-. Tosel destaca que esas nuevas experiencias surgidas al hilo de las luchas, experiencias histricas, iban siendo tenidas en cuenta por las otras fracciones burguesas de los dems estados, e iban siendo puestas en comn, aprendidas por el enemigo de clase. Todo esto es estudiado por Antonio Gramsci, y acuado con el trmino Revolucin Pasiva. Italia fascista, es ejemplo. Pero el gran estudio sobre la revolucin pasiva, la que Gramsci percibe en ciernes, est en ese aparentemente extrao cuaderno de Gramsci titulado Americanismo y fordismo.

Qu Cuaderno? 

El cuaderno 22

Cuaderno XXII 

No, no. Pongo, hay que poner la numeracin en cifras arbigas, porque la convencin es que la numeracin en cifras romanas se utilice para referirse a la edicin temtica de los Cuadernos, la elaborada en poca de Togliatti.

No lo saba, perdona mi ignorancia. 

El 22, deca, sobre el que trabaj otro gran intelectual comunista, Giorgio Barata. Gramsci percibe que esa es la nueva forma posible, peligrosa, de integracin. De integracin en una nueva cultura que asuma la creatividad y d satisfaccin a las necesidades. Tosel explica que en ese cuaderno como en el resto de los mismos- se puede tener tambin indicaciones sobre el barrunto por parte de Gramsci de que la URSS est fechado en 1934- est en un proceso de revolucin pasiva.

Y dnde lo explica? Te pregunto ahora sobre ello.

 De acuerdo

PS. El poema de Alberti del que hemos hablado antes.

Hace falta estar ciego,

tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,

cal viva,

arena hirviendo,

para no ver la luz que salta en nuestros actos,

que ilumina por dentro nuestra lengua,

nuestra diaria palabra.

Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegra,

sin participacin de los himnos futuros,

sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombro de la tierra.

Hace falta querer ya en vida ser pasado,

obstculo sangriento,

cosa muerta,

seco olvido.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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