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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2017

Birmania
Los rohingyas, acorralados en la frontera del odio

Guadi Calvo
Rebelin


Sin velas, sin flores, sin rezos, sin la santa indignacin de los justos, una vez ms docenas de cadveres se pudren en las pantanosas tierras del norteo estado birmano de Rakhine, la comunidad rohingya sigue esperando justicia.

Segn la Consejera de Estado, la premio nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, la verdadera jefa del pas, al menos 70 personas murieron tras los ataques de milicianos de la etnia rohingya contra una treintena de aldeas en los municipios de Maungdaw, Buthidaung y Rathedaung, en Rakhine.

La versin oficial indica que los ataques se iniciaron este ltimo jueves, cuando un grupo armado de extremistas bengales atacaron una comisara en la regin de Maungdaw, con bombas de fabricacin casera, al tiempo que se registraron una serie de ataques coordinados contra varios puestos policiales. Pocas horas despus en el poblado de Taung Bazaar, unos 150 miembros de la etnia rohingya, atacaban e incendiaban la comisara. Hechos similares se reproducan en toda el rea. Segn fuentes oficiales se esperan nuevos ataques.

Esta inusitada e incomprobable ofensiva rohingya, abrir pas a una nueva oleada represiva por parte de las autoridades de Naypyidaw, que desde siempre han tenido como poltica de estado la aniquilacin de esa etnia, perseguida y excluida de cualquier tipo de derecho civil, (ver Los rohingyas se hunden en el olvido.)

El pueblo rohingya, es obligado a vivir en campos de concentracin a los que la prensa no tiene acceso y los que constantemente sufren progroms por parte del Tatmadaw, el ejrcito birmano y otras organizaciones budistas como el Ma Ba Ta, o el 969 que prcticamente son la misma organizacin y miembros del Partido de Desarrollo de Nacionalidades. En estos intentos de limpieza tnica, se sabe de reiterados casos de incineracin de cadveres, por parte del Tatmadaw, intentado borrar los rastros de las masacres.

Birmania, un pas de mayora budista, se niega a admitir el casi milln trecientos mil miembros de esta etnia musulmana como connacionales, impidindoles el acceso a la educacin, los servicios mdicos, el trabajo y fundamentalmente la nacionalidad.

Estos recientes ataques, que tienen un fuerte olor a una operacin de falsa bandera, fueron documentados por el gobierno en las redes sociales, donde podan verse imgenes de poblados incendiados, un recurso tpico del Tatmadaw cuando ataca a los rohingyas. Otras fotografas muestran civiles escapando por un ro, que podra ser el Maungdaw, armas blancas y varios soldados heridos tras los presuntos ataques por parte de los musulmanes.

Segn fuentes gubernamentales la ola de asaltos iniciada el jueves fue reivindicada, por el Ejrcito Rohingya de Salvacin Nacional (ERSN), en protesta por los hechos de la ciudad de Rathedaung, donde desde hace semanas se han incrementado las acciones contra la minora islmica.

En todas las zonas donde se asienta la comunidad rohingya, desde hace casi tres meses se han vuelto a repetir actos de violencia contra ellos, impidindoles llegar a sus campos de cultivos y la adquisicin de insumos bsicos como alimentos y medicamentos.

Este ltimo sbado el Tatmadaw utiliz morteros y ametralladoras contra un importante grupo de rohingya, que hua rumbo a Bangladesh, cerca del puesto fronterizo de Ghumdhum.

Frente al temor de que se vuelva a repetir la oleada de refugiados, que en octubre del ao pasado, tras nuevos ataques del Tatmadaw, que provoc la llegada de ms de 70 mil rohingya a Bangladesh, llegando ya a los 450 mil que viven en diferentes campos de refugiados como los de Teknaf, Kutupalong, Balihkali, o el de isla de Thengar Char, algunos desde 1978 y donde la falta de instalaciones higinicas y agua potable hace que el clera, la disentera y la malaria se expandan de manera incontrolada. Sin posibilidades de trabajo se ha detectado que algunos miembros de esta comunidad se han empleado con carteles de la droga para trasportar como mulas una metanfetamina muy popular por estos das, conocida como yaba, en tailands medicamento loco un negocio que mueve cerca de 3 mil millones de dlares al ao. Mientras que el Gobierno banglades culpa a los rohingyas del aumento del trfico y consumo.

Para evitar que esta problemtica contine creciendo, las autoridades de Dacca han ordenado el cierre de la frontera con Birmania, unos 272 kilmetros, en que una gran parte estn surcados por ro Naf, por donde cruza la mayora de los rohingya que intentan dejar Birmania.

Lo paradjico de esta situacin es que mientras Dacca les cierra su frontera, ya que son ciudadanos birmanos, Naypyidaw, sostiene histricamente, que toda la cuestin respecto a los rohingyas se inici cuando estos se instalaron en la provincia de Rakhin, llegados desde Bangladesh, segn algunos durante la segunda guerra mundial, segn otros varios siglos antes.

Como si de un designio maldito se tratase, en mayo ltimo el huracn Mora, asol el campo de Kutupalong, donde vivan ms de cien mil refugiados rohingyas, destruyendo ms de 10 mil chozas.

El fundamentalismo como salida.

Si bien no hay informes que puedan vincular al pueblo rohingya con el fundamentalismo y mucho menos con el terrorismo encarnado por al-Qaeda o Daesh, pareciera que las acciones de Birmania y la inaccin de los organismos internacionales y las grandes potencias no estn dejando otra alterativa que la violencia para los rohingyas.

Cuando estall la crisis migratoria de abril de 2015, en que miles de rohingyas se lanzaron al mar procurando escapar de la represin en Birmania, infinidad de reuniones, congresos y foros auspiciados por organizaciones regionales y la propia Naciones Unidas, se realizaron intentando buscar una solucin, que finalmente naufrag como muchas de las embarcaciones rohingyas, a las que le eran negados los puertos de Tailandia, Malasia, Filipinas, Indonesia y Bangladesh. Nunca se conocer el nmero de aquellos muertos a los que le haban dejado como nica opcin el naufragio o el suicidio.

Quienes han tenido la suerte de llegar a los campos de refugiados en Bangladesh, se encuentran si la posibilidad de conseguir trabajo por los que se ha detectado que algunos miembros de esta comunidad se han empleado con carteles de la droga para trasportar como mulas una metanfetamina muy popular por estos das, conocida como yaba, en tailands medicamento loco un negocio que mueve cerca de 3 mil millones de dlares al ao. Mientras que el Gobierno banglades los usa como excusa para justificar el aumento del trfico y el consumo.

Aunque los rohingyas, se les ha cargado en san Benito de traficantes, son miembros de la clase poltica de Bangladesh, los que instrumentan y usufructan todo el negocio con la yaba.

Tambin se han conocido denuncias de la compra de rganos a los rohingya, particularmente crneas y riones, a 20 mil takas, poco ms de 250 dlares, mientras que muchas jvenes rohingyas, caen en manos de tratantes, que las venden como prostitutas, al tiempo que muchos jvenes son colocados en el mercado de la mano de obra esclava desde los pases del Golfo Prsico al sudeste asitico.

Las penurias del pueblo rohingya, dentro y fuera de Birmania no ha pasado desapercibido para las organizaciones wahabitas, siempre dispuestas a ampliar sus frentes e incorporar ms combatientes. Es por ello que desde principios de 2016 tanto al-Qaeda, como el Daesh, estn extendiendo su influencia tanto a los rohingyas que an viven en Birmania, como todos aquellos que se encuentran en el exilio.

Se ha detectado que miembros del Daesh en Bangladesh estn alentando a los rohingyas a iniciar la lucha en Birmania. Mientras algunas clulas intentan entregar armas y dar entrenamiento a los rohingya intentado la creacin de Wilayah Arakan (provincia de Arakan) como llama los musulmanes a la provincia de birmana de Rakhin y abra un frente de combate. Otra publicaciones vinculadas a al-Qaeda en el sudeste asitico llama a los musulmanes a apoyar la causa rohingya atacando objetivos birmanos.

Una organizacin militar conocida como Haraqah al-Yakin, (Movimiento de la Fe) aparentemente fundados por miembros de los rohingyas, que contara con unos 400 milicianos y su cpula habra sido entrenada en Arabia Saudita, se han adjudicado varios ataques contra puestos policiales cerca de la frontera con Bangladesh, aunque estas operaciones deben ser tomadas con pinzas ya que bien podran ser acciones encubiertas del ejrcito birmano o alguna organizacin paramilitar, o incluso uno de los tantos grupos guerrilleros nacionalistas, budistas y marxistas que operan en el Birmania, que de todas maneras se podran utilizar para reprimir a los rohingyas, acorralados en la frontera del odio.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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