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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2017

Cartas a Samira (7)

Yassin al-Haj Saleh
Al-Jumhuriya


Sammur, recuerdas que estaba a punto de mudarme a mi primera casa en Estambul? Entr en ella cuatro das despus de tu secuestro y estuve unos 21 meses en ella. Llevo unos dos aos en otra casa. Ambas son relativamente amplias, ms o menos como nuestra casa en Qudsiya, as que siempre puedo alojar a una pareja y, si es necesario, a tres personas. Ambas estn amuebladas y las consegu gracias a amigos y no por medio de agencias inmobiliarias. En este sentido, no he tenido que hacer frente a las dificultades a las que se enfrentan la mayor parte de los sirios, tanto familias como jvenes independientes.

Ambas son viviendas, pero no hogares, Sammur. Resido en ellas como si fuera un estudiante universitario en una ciudad desconocida, donde tengo libros, ropa y dos ordenadores. Tambin tengo dos cuadros tuyos, y regalos que te he comprado en las ciudades que he visitado o que me han enviado amigos. Eras t quien haca de las residencias en las que vivamos en Qudsiya, hogares. En tu ausencia, he vuelto a ser el salvaje itinerante que era antes.

Sin embargo, he podido trabajar en condiciones adecuadas en ambas casas en Estambul. El trabajo no solo me ha ayudado a soportar tu ausencia, Sammur, sino que tambin me ha ayudado a mantenerme equilibrado (espero no estar muy equivocado en esto) y con una salud razonable. He tenido muchsima ayuda de amigos y amigas, sirios y turcos. Sin ellos, la situacin sera incomparablemente ms difcil. Son compaeros de trabajo y de causa, y de otros aspectos de la vida cotidiana,

Los sirios, que son cerca de 400.000 en Estambul, residen en barrios muy diversos: los pobres en barrios ms pobres; los que trabajan, ms o menos cerca de su lugar de trabajo; los conservadores, en barrios conservadores; los y las jvenes independientes de clase media, en barrios cosmopolitas, donde vive gente como ellos, turcos y extranjeros. La primera casa en la que viv estaba en un complejo residencial en un barrio de clase media; la segunda est en un barrio un poco ms popular, aunque es mixto. Lo gracioso es que la primera casa era de una mujer turca, novelista y profesora de yoga, que vive en EEUU; la segunda, es de una mujer estadounidense que vive en Turqua.

Sigo sin conocer ms que un poquito de Estambul, Sammur. La ciudad es enorme y tiene 18 millones de habitantes. Incluso a quienes han nacido en ella les cuesta conocer algunas de sus zonas y barrios, as que imagina cuando son extranjeros que vienen a una edad relativamente tarda. Apenas he encontrado tiempo para dedicarlo a pasear por la ciudad o incluso visitar sus grandes hitos. Mis amigos y yo mismo me reprueban el hecho de que no habra visitado Santa Sofa, ni la Mezquita Azul, ni la cisterna si no hubiera sido por la visita de Farouk Mardam Bey, el amigo al que no haba conocido en persona hasta que vino a Estambul. Acompa al querido Farouk, que ama el turismo histrico, y que lee sobre lo que visita antes de visitarlo, en sus paseos en sus dos visitas a Estambul. Farouk, que vive en Francia desde hace ms de medio siglo, fue mi gua en la ciudad en la que vivo hace cerca de cuatro aos.

La cisterna es un enorme contenedor de agua bajo el suelo, y fue lo que ms me gust de la ciudad antigua. Fue construida en el siglo VI d.C. para proveer a la ciudad de agua en tiempo de asedio (te lo ruego, Sammur, no tomes mis datos arqueolgicos como algo contrastado y correcto). En el contenedor hay ingentes columnas de piedra. La base de dos de ellas son cabezas de Medusa, un ser mitolgico femenino cuyo pelo est conformado por serpientes agitadas. La leyenda dice que quien la mira se convierte en piedra. En ese lugar la costumbre es que los visitantes lancen una moneda y deseen algo desde el corazn.

Lanc la moneda, y no dese otra cosa que tu regreso sana y salva, Sammur. Mis lgrimas corrieron en esa pieza arquitectnica hmeda y oscura como suelen hacer, y el noble Farouk hizo como si no hubiera visto nada.

La zona que ms conozco de Estambul es Taksim, el corazn de la parte europea de la ciudad. Taksim (en turco se pronuncia con kaf y no con qaf como en rabe[1]) es el nombre de una gran plaza tomado del sistema de reparto de agua por los barrios de la ciudad en otros tiempos. En la plaza hay una estatua de Mustafa Kemal Atatrk con uniforme militar entre un grupo de guerreros y lderes militares. Las imgenes y estatuas de Atatrk estn por todo Estambul y Turqua, Sammur, pero no he visto que sus estatuas sean tan desagradables como las estatuas de Hafez al-Asad. En sus imgenes y estatuas parece el conquistador, pues ese es su apodo, en posicin de actuacin, enfrascado en alguna accin, como puede ser bebiendo arak. De verdad que tiene imgenes en las que bebe arak y lo cierto es que este bebedor muri de cirrosis antes de cumplir los sesenta. Frente a ello, Hafe, aparece siempre congelado en sus estatuas, como un coco que alienta el miedo de los sirios, y cuyo nico propsito era provocar pnico y paralizar la voluntad de los gobernados atemorizados por una autoridad que se ama a s misma hasta ese nivel. An ms, las estatuas de Atatrk se levantaron tras su muerte, mientras que Hafez fue quien reparti copias de s mismo por todas partes en la desgraciada Siria. Lo ms importante, Sammur, es que es muy habitual ver estatuas de Atatrk rodeado de gente, mientras que, como sabes, Hafez siempre estaba solo consigo mismo en todas sus estatuas. Observando sus estatus, Hafez ejerca la autoridad del dspota nico cuya esencia es el miedo. Por su parte, Atatrk, que fue un gobernante nacionalista y autoritario, cuyo rgimen cometi muchos crmenes, aparece, a pesar de todo, practicando la vida.

La plaza de Taksim se parece a una especie de lago del que nace una calle muy conocida de Estambul: la calle Istiklal. Es de veras un ro de gente, y en especial las tardes de viernes y sbados (los festivos semanales en Turqua son el sbado y el domingo), cuando se calcula que pasan por dicha calle tres millones de personas en un da. En mis primeros das y meses en Estambul sola gustarme esa calle, y en especial, ver a las chicas (ligeras de ropa en verano) y los chicos trasnochando hasta altas horas en el fin de semana en bares y restaurantes esparcidos por la calle Istiklal. Istiklal me pareca la calle del amor y los jvenes. Ahora parece ms una calle comercial, en la que no se ha detenido el ro humano que discurre por ella. Pararse es poco deseable, por no decir que es casi imposible. En la calle no hay cafeteras ni bares populares, ni salas de cine, ni centros culturales que los peatones puedan ver o hacerles detenerse. Hay tiendas de ropa, algunas de marcas conocidas internacionalmente, y restaurantes de comida rpida, pero no para sentarse. Tambin hay restaurantes de comida turca que se ve desde fuera, lo que permite elegir los platos que se desean y llevarlos en una bandeja a una mesa en el interior.

No obstante, la abarrotada calle Istiklal es famosa por la msica callejera, incluidos msicos sirios que cantan, con sus instrumentos, canciones populares sirias y rabes, y a los que los viandantes dan algo de dinero. Mi impresin es que los msicos sirios son queridos y a su alrededor se concentra ms pblico que en otros casos. Los que los rodean a veces son rabes, que los graban y disfrutan con sus canciones. Hay grupos de msica muy diversos, incluidos algunos de Per con trajes indios tpicos: no llevan una pluma en la cabeza, sino toda una corona de plumas!

Los msicos son los nicos que hacen que la gente se detenga un instante y reducen la velocidad de movimiento de la abarrotada calle que conduce a la gente como por carretera. Si la calle Istiklal fuera un poco ms lenta, sera mucho ms bella.

En todo momento escuchas rabe en las calles, especialmente rabe sirio, y en verano escuchas y ves a muchos turistas del Golfo y de Lbano.

En las calles que salen de Istiklal hay ms vida: cafeteras, bares, restaurantes, y mesas en las aceras. Las escenas de jvenes sentados en las cafeteras, tomando cervezas y t, estn llenas de vida y alegra. El conocido caf turco, que se llama as tambin en la propia Turqua y en Europa, no merece la fama que tiene ni el nombre del caf en mi opinin. Yo digo que se come, pero no se bebe, pues es denso y la mitad son posos. Nuestro caf sirio sabe mejor en mi opinin, y por supuesto, el mejor caf era el que yo te preparaba: lo pona en el agua fra y esperaba que entrara en ebullicin a fuego lo ms lento posible durante bastante tiempo.

En estas pocas calles que conozco he paseado y pensado en ti, Sammur, y te he descrito en mi interior lo que vea. Me he sentado solo o con amigos, pero estabas presente en mi mente y entre nosotros en todo momento.

Ests tambin conmigo cuando cruzo el Bsforo hacia la orilla asitica. All tambin hay zonas que se parecen a Taksim, como la zona de Kadiky (Qariat al-Qadi, la aldea del juez), que conozco algo menos que Taksim, pero que parece menos comercial que la calle Istiklal, y con un ritmo menos frentico. Ah se encuentran los mejores restaurantes de pescado. Parece que los artistas, jvenes, y grupos culturales variados (teatro, grupos musicales, exposiciones artsticas) prefieren esa parte de la orilla asitica a Taksim en la zona europea.

Hay tres puentes que unen las orillas asitica y europea, pero prefiero moverme en los barcos que salen cada media hora desde ms de un punto. El trayecto dura unos quince minutos y la ciudad, en sus pliegues, se ve muy bella y vaca la mente.

Espero que podamos pasear pronto por todos esos lugares juntos, Sammur.

Besos, corazn mo. Solo cudate, por favor.

Yassin

[1] Taqsim significa repartir o dividir en rabe.

Tomado de http://traduccionsiria.blogspot.com.es/2017/08/cartas-samira-7.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+TraduccionesDeLaRevolucinSiria+%28Traducciones+de+la+revoluci%C3%B3n+siria%29


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