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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2017

81 Aniversario del inicio de la Guerra Civil Espaola
El papel desempeado en la guerra de Espaa por la Unin Sovitica

ngel Pasero Barrajn
Rebelin


Un documento elaborado en julio de 1986, 50 Aniversario del inicio de la Guerra Civil espaola, por la Redaccin de la Agencia de Prensa Novosti y que ha permanecido indito hasta hoy, desgrana el papel de la URSS en la contienda espaola.

En el otoo de 1936, el Gobierno de la Repblica deposit en el Banco de la URSS una parte de sus reservas de oro por valor de 131 millones de dlares, a cuenta de los cuales costeaba todas las adquisiciones en la Unin Sovitica. En el Banco de Francia, deposit 256 millones de dlares.

La rebelin militar del 18 de julio de 1936 que provoc la Guerra Civil en Espaa dividi a la comunidad internacional en tres grupos de Estados; La Alemania nazi y la Italia fascista, que asumieron una postura de hostilidad a la Repblica y apoyo a los generales insurrectos, Inglaterra y Francia optaron por la poltica de no intervencin. Solo la Unin Sovitica prest a la Repblica espaola ayuda eficaz y de considerable volumen.

Entre estos dos polos se hallaba un grupo de pases europeos, con Gran Bretaa y Francia al frente, que aplicaron la tristemente conocida poltica de no intervencin, poltica que, de hecho, estimulaba al fascismo internacional.

El caso de Espaa fue la primera salida del fascismo al mbito internacional

La Unin Sovitica nunca se propuso implantar en Espaa un rgimen comunista o sovitico en Espaa

Cuando comenz la Guerra Civil en Espaa, la URSS no tena de hecho, relaciones diplomticas con la Republica, aunque se haban establecido en 1933. El embajador designado por ese pas muri en su viaje a Espaa, y solo en el verano de 1936 fue nombrado embajador M. Rosemberg, as como el cnsul en Barcelona, Vladimir Antonov-Evsenko.

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La rebelin militar iniciada por un grupo de generales traidores a su juramento de fidelidad a la Repblica Espaola, del 18 de julio de 1936 que provoc la Guerra Civil en Espaa, dividi a la comunidad internacional en tres grupos de Estados; La Alemania nazi y la Italia fascista, que asumieron una postura de hostilidad a la Repblica y apoyo a los generales insurrectos. Solo la Unin Sovitica prest a la Repblica espaola ayuda eficaz y de considerable volumen. Entre estos dos polos se hallaba un grupo de pases europeos, con Gran Bretaa y Francia al frente, que aplicaron la tristemente conocida poltica de no intervencin, poltica que, de hecho, estimulaba al fascismo internacional.

Este inicio se recoge en un trabajo realizado en julio de 1986, con motivo del 50 Aniversario del comienzo de la Guerra Civil espaola, elaborado por la Redaccin de la Agencia de Prensa Novosti (APN), con sede central en Mosc y que ha permanecido indito hasta ahora. Sus aportaciones al papel jugado por la Unin Sovitica en aquellos aos, no ha perdido un pice de actualidad pese a los 31 aos transcurridos desde aquella fecha.

Este trabajo de la APN, no recoge el fracaso del Golpe de Estado, que dio lugar al enfrentamiento civil, provocado por el bando insurrecto que no respet para nada la legalidad y la legitimidad del rgimen democrtico que fue la II Repblica espaola, ni habla de los elementos que lo apoyaron la sublevacin; la oligarqua financiera y agraria de nuestro pas y alentada por los regmenes nazis y fascistas de Alemania e Italia, los generales que se pusieron al frente de un golpe militar con tenan otro objetivo, previamente programado y expresamente reconocido por sus protagonistas, no era otro que el de exterminar y erradicar el sistema democrtico, que haba instaurado la Segunda Repblica. Adems de la colaboracin necesaria de la jerarqua de la Iglesia Catlica, que no dudaron en llamar Cruzada, a lo que fue una traicin que se perpetu hasta la muerte del dictador.

Reaccin clara en la Unin Sovitica

Los acontecimientos acaecidos en Espaa en ese mes de julio de 1936 no dejaron indiferentes ni al Gobierno de la URSS ni a su pueblo. Se seala en el documento que El alzamiento de una parte de las fuerzas armadas y la resistencia del Gobierno legtimo, respaldado por grandes masas populares, lo interpretaron tanto el gobierno como la opinin pblica de la Unin Sovitica, como un asunto interno de Espaa, que no admita injerencia alguna.

Los dirigentes soviticos tenan muy clara cual era la situacin explosiva que se daba en el verano de 1936 en Europa como resultado de la poltica exterior de Alemania e Italia. La injerencia [de la URSS], en los asuntos espaoles, independientemente de sus motivos, agravara la situacin en el continente europeo y el conflicto podra extenderse a toda Europa e incluso desembocar en una guerra mundial. Se apunta en el documento de APN. Que el discurrir de la historia demostr cual ingenua fue la poltica de no intervencin en el conflicto espaol.

Esta actitud del gobierno de la URSS fue explicada por Maxim Litvnov, comisario [ministro] del pueblo para las Relaciones Exteriores de la Unin Sovitica: La Unin Sovitica, no exhorta a crear un bloque internacional para combatir el fascismo, que niega la democracia y la libertad. Como Estado sigue la declaracin del ministro-, no nos interesa el rgimen fascista interno en tales o cuales pases. Nuestra colaboracin con otros pases y nuestra participacin en la Sociedad de Naciones se basan en un principio; en la coexistencia pacfica entre dos sistemas socialista y capitalista-, y consideramos que el rgimen fascista se inserta en el segundo.

La primera salida del fascismo al mbito internacional fue a Espaa

Ms adelante Litvnov, aade que El fascismo deja de ser un asunto interno de los pases que lo profesan () En el caso de Espaa vemos la primera salida del fascismo al mbito internacional, un intento de impulsar desde fuera el fascismo en Espaa, de imponer al pueblo espaol un gobierno fascista mediante bayonetas, granadas y bombas. Si esto se lograra contina la exposicin del ministro-, no habra garantas de que no se repitiera [la expansin del fascismo] en mayor escala respecto a otros Estados () se trata de un fenmeno de carcter internacional, de una creciente amenaza a la paz, y esto basta para justificar nuestro inters [en el conflicto espaol]. Concluy Maxim Litvnov.

Francia, en aquellos das, propuso a los pases europeos, incluida la URSS, firmar un acuerdo de no intervencin en los asuntos de Espaa, esta iniciativa francesa hall eco en Mosc, que expresaron solamente dos premisas; 1) que a este acuerdo se adhiriera Portugal y 2) que se suspendiera inmediatamente la ayuda que algunos pases prestaban a los facciosos espaoles. El 23 de agosto de 1936, el gobierno de la URSS de adhiri oficialmente al acuerdo y prohibi la exportacin, reexportacin y el trnsito de toda clase de armas, pertrechos y materiales de guerra, aviones y barcos de guerra en direccin a Espaa, sus dominios y la zona espaola de Marruecos.

La Unin Sovitica no tena intereses territoriales, econmicos, financieros o de otra ndole que le indujeran a intervenir en los asuntos internos de Espaa. Se dice en el documento objeto de nuestro comentario que () la URSS no pretenda implantar un rgimen comunista o sovitico en Espaa. Esto lo declar Maxim Litvnov el 28 de mayo de 1937 en el consejo de la Sociedad de Naciones, que continu: como Estado, nos ha interesado poco el rgimen que haba en Espaa, con la que antes del alzamiento [militar] no tenamos relaciones diplomticas ni consulares y en la que no haba ningn ciudadano sovitico. El diplomtico sovitico termin su intervencin diciendo: Deseamos solamente que, terminados los acontecimientos actuales, el pueblo espaol disponga del gobierno que l desee y elija voluntariamente, partiendo de la Constitucin [la de 1931] por el pueblo establecida.

No tienen viso de autenticidad las afirmaciones de que, en relacin con Espaa, la Unin Sovitica parta del testamento de Lenin, en el que dijera que Espaa sera la segunda dictadura del proletariado, en Europa. Con fecha del 21 de diciembre de 1936, los dirigentes soviticos enviaron al jefe del gobierno de la Repblica, Francisco Largo Caballero, en la que le decan: Las revoluciones espaolas traza sus vas, en muchos aspectos distinta de la va recorrida por Rusia. Esto contina la misiva-, se debe a diferencia de premisas de orden social, histrico y geogrfico y a otras demandas de la situacin internacional distinta a las que precedieron a la revolucin rusa. En la carta que comentamos, se subraya que Es muy probable que la va parlamentaria sea un medio de desarrollo revolucionario ms eficaz en Espaa que en Rusia.

Establecer contacto con los republicanos burgueses

Los dirigentes soviticos recomendaban al lder del PSOE, estrechar las relaciones con los republicanos burgueses para impedir que los enemigos de Espaa vean en ella [la Repblica espaola] una repblica comunista y prevenir la intervencin de ellos [los enemigos de Espaa], lo que encierra el mayor peligro para la Espaa republicana. Termina la carta enviada a Francisco Largo Caballero, por los dirigentes soviticos, en diciembre de 1936.

Al adherirse la URSS al acuerdo mencionado, se aspiraba a enmarcar el conflicto espaol en sus lmites territoriales. Desde la Unin Sovitica se consideraba que el Gobierno legtimo de la Repblica tena todas las posibilidades de resolver los problemas internos con sus propias fuerzas, al tiempo que la injerencia ajena no solo podra prolongar el conflicto y causar grandes prdidas de vidas humanas, sino tambin agravar la situacin en Europa. En la Unin Sovitica, aquellos das de julio agosto de 1936, se vea que renunciar a la poltica de no intervencin podra empeorar sus relaciones de aliada con Francia y otros Estados democrticos, creara insuperables obstculos en la organizacin de la resistencia a la agresin fascistas.

Por otra parta se vea una amenaza directa de que los partidarios de apaciguar el fascismo aprovecharan este autoaislamiento de la URSS para establecer na especia de santa alianza con las potencias fascistas.

Pese a firmar este acuerdo de no intervencin en la contienda espaola, haca comprender al gobierno sovitico que ese acuerdo, no frenara a los agresores fascistas, como desgraciadamente no ocurri, Alemania e Italia directamente intervenan militarmente en la guerra que se libraba en Espaa. Tambin se contemplaba desde el gobierno de la URSS, que Francia y Gran Bretaa, eran inconsecuentes en su poltica respecto a la Repblica espaola. En esa poltica llevada a cabo por Francia y Gran Bretaa, influan poderosas fuerzas que no ocultaban sus simpatas hacia los facciosos e intervencionista en la guerra civil espaola.

Vladimir Potiomkin, vicesecretario del pueblo para Asuntos Exteriores de la URSS, en carta enviada el 4 de octubre de 1936 a Ivn Maiski, embajador sovitico en Londres, deca que los gobiernos de estos pases no deseaban prestar ayuda real al gobierno de Madrid y participaban en acuerdo de no intervencin, afn de crear ante la opinin pblica de sus respectivos pases una base legal para no ayudar [al gobierno legtimo de la Repblica espaola].

Cuando se hizo claro que, para encubrir la cada vez ms descarada intervencin de Alemania e Italia en la guerra al lado de Franco, el acuerdo [de no intervencin], se haba convertido en papel mojado, ante esto, el gobierno de la URSS declar (en notas de 7 y 23 de septiembre de 1936) que no estaba dispuesto a apoyar una causa injusta y haba decidido devolver al gobierno [legtimo] de Espaa, el derecho y la posibilidad de adquirir armas fuera del pas, derechos y posibilidades que poseen todos los gobiernos en el mundo.

Los representantes soviticos en el Comit de Londres desempearon un importante papel en cuanto al control de las fronteras martimas y terrestres de Espaa. El gobierno sovitico encomend a todos mercantes que navegaban bajo pabelln sovitico y se dirigan a puestos espaoles, observar las reglas establecidas por esta decisin.

La Unin Sovitica luch enrgicamente se dice en el documento que comentamos, por retirar a los voluntario [las Brigadas Internacionales] extranjeros como primer paso el gobierno sovitico acept un alto el fuego en las acciones militares hasta la retirada de los voluntarios, la intencin de la URSS era evacuar enseguida a todos los extranjeros que luchaban en ambos bandos y suspender el envo de toda clase de material de guerra, y rechaz firmemente los intentos de Gran Bretaa y Francia de reconocer el derecho de Franco como parte beligerante. Cuando el Gobierno de la Repblica, decidi desmovilizar a todos los combatientes de las Brigadas Internacionales, el gobierno sovitico lo acept.

Apoyo poltico, militar y econmico

Adems de apoyo poltico y diplomtico, la Unin Sovitica prest ayuda militar y econmica a la Repblica Espaola en el transcurso de toda la guerra. Esta ayuda sovitica, responda a la peticin del Gobierno de la Repblica y se corresponda con las normas del derecho internacional.

Cuando se produjo la sublevacin de los militares traidores a su juramento encabezados por Franco, la URSS no tena, de hecho, relaciones diplomticas con la Repblica Espaola, aunque se haban establecido en 1933. El embajador designado enferm y muri de camino a Espaa. Solo en el verano de 1936 fue designado el nuevo embajador M. Rosemberg, as como el cnsul en Barcelona, Vladimir Antonov-Evsenko. El reducido personal de la embajada y el consulado asumi la tarea de organizar la ayuda a la Repblica, incluso ayuda militar.

Todos los envos de armas y material de guerra de la Unin Sovitica a la Repblica Espaola se efectuaban en base contractual. Los dos Estados tuvieron que superar enormes dificultades: la distancia geogrfica, el bloqueo de las costas de la Repblica por la flota de los facciosos [espaoles] y por las escuadras italiana y alemana, el cierre peridico de la frontera terrestre de Francia. No todo lo que la Repblica Espaola adquira en la URSS, o con ayuda de sta, a terceros pases llegaba a sus costas. Bloqueada la Repblica y frente a las acciones de piratera de las flotas y la aviacin fascistas, los envos soviticos llegaban con irregularidad.

La ayuda militar sovitica, aunque considerable, no poda cubrir todas las necesidades del ejrcito de la Repblica de octubre de 1936 a enero de 1939, la Unin Sovitica envi a la Repblica Espaola 648 aviones, 374 tanques, 60 carros blindados, 1.186 piezas de artillera, 20.486 ametralladoras, cerca de 500.000 fusiles y gran cantidad de municiones y pertrechos.

En este contexto cabe mencionar datos sobre la ayuda militar que los facciosos espaoles recibieron de Alemania e Italia. Segn clculos del investigador norteamericano John Coverdale, Italia envi 759 aviones, 1.801 piezas de artillera, 3.436 ametralladoras y 157 tanques. Segn otras fuentes, los rebeldes espaoles sublevados contra el rgimen republicano legalmente instaurado recibieron de Italia 1.930 piezas de artillera, ms de 10.000 ametralladoras y 950 tanques y carros blindados. As mismo abundante fue la ayuda alemana. Segn datos de Hidalgo Salazar R. (que se citan en el informe de APN), Alemania envi a Franco ms de 700 aviones.

Los envos soviticos de armas y material de guerra no podan por si solos influir en la marcha de las operaciones militares. Se necesitaba que los soldados y oficiales del ejrcito republicano aprendieran a dominar el material. A peticin de las autoridades legtimas de la Repblica, a Espaa llegaron asesores y especialistas militares y civiles soviticos. Al enviarlos a Espaa, la direccin sovitica seal en una carta a Francisco Largo Caballero el 21 de diciembre de 1936 que con toda la solidaridad que hoy une al pueblo espaol y los pueblos de URSS, siendo extranjeros los soviticos en Espaa, solo pueden reportar provecho con la condicin de que acten dentro de sus marcos de asesores y nada ms que asesores. Los asesores soviticos, por regla general, cumplan esto estrictamente, aunque la vida y la situacin poltico-militar a veces les obligaba a rebasar los marcos establecidos.

Histricamente es sabido que Alemania e Italia enviaron a Espaa unidades enteras. En la Legin Cndor participaron no menos de 50.000 efectivos. Por el cuerpo expedicionario italiano pasaron no menos de 150.000. El cuerpo portugus contaba con no menos de 20.000. En total segn distintas fuentes, en el ejrcito de Franco se contaban no menos de 300.000 voluntarios extranjeros.

Durante los aos de la Guerra Civil espaola, la Unin Sovitica, enviaba grupos reducidos de especialistas y consejeros, cuyo nmero total ascendi a cerca de 3.000, incluidos 772 pilotos y tcnicos de aviacin, 354 tanquistas, 222 asesores e instructores de tropas regulares, 72 marineros, 100 artilleros, 156 radiotelegrafistas, etc. Al mismo tiempo en Espaa lucharon de 600 a 800 voluntarios soviticos y, en la etapa final de la guerra, poco ms de 40.

Combustible, vveres, mercancas

Como sealamos ms arriba, los envos de armas, material de guerra y municiones de la Unin Sovitica, se efectuaban en base contractual. Durante el otoo de 1936, se lleg a un acuerdo entre el gobierno de la URSS y el de la Repblica Espaola, por el cual, ste, el Gobierno legtimo espaol, deposit en el Banco de la URSS una parte de sus reservas oro por valor de 131 millones de dlares (En el Banco de Francia el Gobierno republicano espaol, haba depositado 256 millones de dlares), a cuenta de los cuales se costeaban todas las adquisiciones que se hacan en la Unin Sovitica. En junio de 1938, agotadas la reserva de oro depositadas en la banca sovitica por parte del gobierno espaol, se firm el acuerdo sovitico-espaol sobre la concesin de un crdito de 75 millones de dlares, y a finales de 1938 la URSS volvi a conceder un crdito por valor de 100 millones de dlares, al gobierno espaol. Aparte de material de guerra la Unin Sovitica enviaba a la Repblica Espaola, materias primas, combustible, vveres y mercancas industriales, segn el siguiente cuadro de exportaciones:

Aos Volumen en toneladas Suma en rublos

1936 194.622 23.817.000

1937 520.143 81.092.000

1938 697.978 109.825.000

1939 6.810 1.654.000

Otro aspecto de la ayuda sovitica a la Repblica, fueron la preparacin de cuadros militares, tanto en territorio espaol como en territorio sovitico. Solo en 1937-38, en escuelas soviticas de aviacin fueron preparados 600 pilotos y tcnicos de aviacin espaoles.

La ayuda militar de la Unin Sovitica a la Espaa republicana, fue una misin humanitaria, enmarcada en las normas, costumbres y tradiciones sobre las que se basan las relaciones entre Estados soberanos.

Apoyo de la opinin pblica sovitica

La opinin pblica sovitica apoy en todo momento la lucha del pueblo espaol por salvar el estado republicano, democrtico, de progreso, de avances culturales, artsticos y defensor de los Derechos Humanos que se dio en 1931. Por toda la geografa de la URSS se celebraron mtines, manifest6aciones, colectas, etc. A finales de septiembre de 1936 arribaron a puertos espaoles los primeros barcos soviticos con vveres a bordo. En total se enviaron desde la URSS al pueblo espaol 1.000 toneladas de mantequilla, 4.200 de azcar, 300 de margarina, 4.130 de trigo, 3.500 de harina, 2.600 de pescado ahumado, 2 millones de latas de conservas, 125.000 latas de leche condensada, caf y cacao, 10.000 juegos de ropa, etc. En 1938, cuando la Repblica pasaba por grandes dificultades, los sindicatos soviticos adquirieron y enviaron a Espaa 48.000 toneladas de trigo, 100 mil latas de conservas de carne y leche condensada, 1.600 toneladas de mantequilla y 3.500 toneladas de azcar. En total las colectas que se hicieron en la URSS, entre julio de 1936 y finales de 1938 ms de 274 millones de rublos.

Cabe sealar otro aspecto de la ayuda sovitica a Espaa, fue la acogida de los nios/as espaoles. Hacia noviembre de 1938 haba en la URSS ms de 3.000 nios/as que en escuelas-internados vivan a cuenta del Estado sovitico. Tambin los vnculos culturales entre los dos pases adquirieron grandes proporciones.

A manera de eplogo

Miles de pginas se han escrito a lo largo de ms de ochenta aos sobre la ayuda sovitica al legtimo Gobierno espaol de la II Repblica y del oro de Mosc, no tratamos en este resumen periodstico dar ninguna solucin a ese tema, solo se trata de dar forma a una informacin que durante varios aos permaneci indita y trasladarla al lector avezado e interesado por aqul trgico episodio que en 1936, que no pudieron soportar el limpio triunfo electoral del Frente Popular en febrero de ese ao, en el que las fuerzas de centro e izquierda que supieron anteponer sus diferencias polticas para conseguir ponerse al servicio del pueblo y poner en marcha una serie de reformas que en el bienio negro republicano, se postergaron o anularon.

La nefasta poltica de no intervencin, promovida por la democracia occidental, impulsada principalmente por Francia e Inglaterra, con el tibio apoyo de la URSS, sirvi para que el fascismo dejase de ser un asunto interno de los pases que lo implantaron Y Espaa fue la primera salida del fascismo al mbito internacional, un intento de impulsar desde fuera el fascismo en Espaa, de imponer al pueblo espaol un gobierno fascista mediante bayonetas, granadas y bombas.

Luego despus, Francia, Inglaterra, la Unin Sovitica y otros muchos pases, sufrieron la agresin nazi-fascista que les llev a una cruenta guerra a escala mundial y a que murieran millones de personas en todo el mundo. Cuando Alemania en 1939 invade Polonia, las llamadas democracias orientales, se dieron cuenta del inmenso error cometido al no apoyar al gobierno legtimo de la II Repblica espaola y defenderla del fascismo.

Espaa tras la derrota de la Repblica en 1939. Entr en la larga noche del fascismo, que aun con la derrota del nazismo alemn y el fascismo italiano, esas democracias occidentales y principalmente EE UU y el Vaticano, permitieron la supervivencia de un rgimen fascista y asesino, que todava tiene su marca en muchos estamentos del Estado incluido el ejrcito, que como vimos hace unos das, un coronel en Valladolid, el pasado 18 de julio public esa efemride recordando el golpe de estado, sin condenarlo.

El 18 de julio de 1936, Franco, el cabecilla del ejrcito sublevado dict un Bando, que supuso la ruptura total con toda la legitimidad jurdica de la Repblica contra la que se rebela. Este Bando es el primer ladrillo sobre el que, comenz a edificarse en Espaa, el estado fascista, bajo la dictadura de Franco, construyendo su arquitectura legal, con la que justificar sus crmenes y afianzar el imperio de la arbitrariedad de su dictadura, hasta su muerte. Es el rgimen franquista el que ms muertos enterrados en cunetas, barrancos y tumbas sin nombre tiene, con los verdugos gozando de total impunidad y solo la justicia argentina est investigando el genocidio cometido contra el pueblo espaol.

Franco deba mucho a quienes le apoyaron en el levantamiento contra la Repblica, por eso design a Juan Carlos de Borbn, como sucesor en la Jefatura del Estado a ttulo de rey, el franquismo -entre otras cosas- quiso salvaguardar los poderes econmicos que apoyaron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 contra la Repblica, as como a los benefactores de la posterior dictadura.

Tenemos que hacer llegar ciudadana y a las generaciones nacidas tras la muerte del dictador, el general Franco, que al pueblo espaol se le arrebat la II Repblica declarada en 1931. Los sueos y esperanzas que despert aquel 14 de abril de ese ao, que vena a poner fin a una historia compleja de atraso y absolutismo que dur todo el siglo XIX y los primeros 30 aos del XX. Tambin hemos de explicar a esa ciudadana, educada en el ms absoluto obscurantismo desde 1975 a nuestros das, que la II Repblica no fue la causante de una guerra civil, sino que la caus el golpe militar de unos generales felones apoyados por la oligarqua espaola, la Iglesia Catlica, el fascismo y nazismo, contra una repblica abandonada como hemos sealado-, a su suerte por las denominadas potencias democrticas que miraron hacia otro lado mientras el fascismo y el nazismo ensayaban en Espaa lo que sera poco despus la II Guerra Mundial.

Han transcurrido 81 aos desde que se produjeron aquellos trgicos sucesos. En Espaa sigue sin ser condenado el franquismo. Es legal La Falange, el partido fascista que lo sostuvo. En Espaa, mientras unos canonizan a sus muertos, los que pedimos la ilegalizacin y el fin de la impunidad de los crmenes cometidos por el rgimen fascista, nos tilda de revanchistas, que queremos abrir viejas heridas; cuando lo que pedimos es justicia y reparacin para las vctimas de la dictadura y sus familiares y el castigo para sus asesinos y la anulacin de las leyes de excepcin franquistas. As como la anulacin de la Ley de Amnista de 1977, que sirvi como ley de punto final a los crmenes del franquismo.

Hoy sin olvidar el pasado miramos hacia el futuro, los tiempos han cambiado, las nuevas tecnologas abren caminos a la libertad de expresin de opinin, ms all de los medios convencionales que estn al servicio de la monarqua y el neoliberalismo que la sostiene.

Tanto Felipe VI, como el Gobierno del PP quieren un pueblo sin voluntad, sin opinin, sin voz, de ah las leyes restrictivas como la ley mordaza, la precariedad en el empleo que crea una masa silenciosa por miedo a perder su empobrecido puesto de trabajo, los recortes que, para contentar a la UE, cada vez esquilman ms a la clase trabajadora, mientras crean nuevos ricos a costa de todo un pueblo. Aqu tambin cabe sealar el silencio de los grandes sindicatos de clase y de los partidos polticos que se dicen de izquierdas que han traicionado al pueblo trabajador a las clases ms desfavorecidas que confiaba en ellos.

Los republicanos no buscamos no queremos unos retoques cosmticos de la actual Constitucin. Queremos difundir los valores republicanos y democrticos en todos los mbitos de la sociedad y en particular entre los miembros de las Fuerzas Armadas. Queremos una ruptura total con la transicin y poner fin a la monarqua borbnica, hace falta que el pueblo se subleve, que grite basta ya! de perpetuar el franquismo y poner fin a la corrupcin generalizada, que ha llevado al mismsimo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy a declarar como testigo por las corruptelas de su partido, el PP. Pedimos los republicanos que la banca devuelva los cientos de miles de euros que les ha dado el gobierno del PP a costa de la clase trabajadora. Queremos los republicanos, un rgimen de justicia, de legalidad, fraternidad, solidaridad, que ponga ahora s-, punto final a las atrocidades que padeci y aun padece el pueblo espaol, donde la clase obrera, las clases medias, han sido apartadas del poder, usurpado por oligarcas y profesionales de la poltica que en su mayora no vienen a servir al pueblo, sino a servirse de l. Pedimos que la justicia sea igual para todos y que los criminales del franquismo sean juzgados y condenados. Y las vctimas y sus familias vean que se hace justicia y reparacin.

Con la perspectiva de 81 aos del inicio de aquella guerra, el camino que tenemos hacia la proclamacin de la Repblica es ilusionante pero complicado. Lleno de obstculos y tambin de esperanza, solo nosotros, el pueblo soberano estamos en condiciones de logar vuelco total a la situacin poltica que vivimos, de terminar con el rgimen franquista y con quienes lo continan. Nosotros, el pueblo, tenemos la palabra.

ngel Pasero Barrajn. Director de La Hora de la Repblica. Secretario de la Asociacin Civil Milicia y Repblica ACMYR.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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