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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2017

De la dictadura a la "CEOcracia"
Notas para pensar los derechos humanos

Ezequiel Fernandez Bados
La Tinta


En el ao 1990 el agricultor Sergio Tomasella, miembro de las Ligas Agrarias, hizo acto de presencia en Buenos Aires para declarar sobre las constantes vejaciones a los derechos humanos que se llevaron a cabo en el transcurso de la ltima dictadura cvico-militar-clerical, entre 1976 y 1983.

En el ao 1990, el agricultor Sergio Tomasella dijo: Es una lnea continua: aquellos que le arrebataron la tierra a los indios siguen oprimindonos con sus estructuras feudales [] Los monopolios extranjeros nos imponen cosechas, nos imponen productos qumicos que contaminan la tierra, nos imponen su tecnologa y su ideologa, todo eso a travs de una oligarqua que es duea de la tierra, y controla a los polticos. Pero debemos recordar que esa oligarqua es tambin controlada por los monopolios, por esos mismos: Ford Motors, Monsanto, o Phillip Morris [1].

En el ao 1990, el agricultor Sergio Tomasella dio justo en la tecla de un elemento que considero fundamental y que me gustara recoger inmediatamente para volver en discusin en la agenda poltica un problema de grave importancia que es necesario considerar.

Primero, algunas salvedades: Qu son los derechos humanos? Podramos definir brevemente los derechos humanos como aquellas condiciones que los Estados tienen por obligacin garantizar (tales como el respeto y la libertad sexual, poltica, religiosa, de expresin, de circulacin, as como la no-discriminacin tnica, etctera) ya que son constituyentes radicales de la dignidad humana. Se puede pensar que cualquier violacin a los derechos humanos debera ser, por lo tanto, categorizada como un delito de lesa humanidad: un delito que va en contra de la calidad humana, en contra de la humanidad en su totalidad. El asesinato sistemtico de un grupo social determinado, por la causa que sea, es un caso paradigmtico de este tipo de delitos que, lamentablemente, sigue estando bastante presente en la realidad tercermundista (y primermundista tambin), pero no es el nico.

Si bien el poder coercitivo siempre ser necesario para sostener un sistema econmico que tiende a la destruccin paulatina y sistemtica de los pueblos -el caso Santiago Maldonado es ejemplar en estos momentos; por cierto, seor Presidente, seora Ministra, A dnde est Santiago Maldonado? considerando la definicin que acabamos de formular sobre derechos humanos, cualquier tipo de poltica econmica que reconfigure el paradigma productivo y social de una manera tal que entre sus consecuencias produzca relaciones de pobreza sistemtica, feudalismo, colonialismo, precariedad, miseria, y posterior muerte por hambre, tristeza, desesperacin, tiene que ser inevitablemente un delito de lesa humanidad que atenta contra los derechos humanos fundamentales. Por qu? Porque el hecho de que un Estado tenga la obligacin de garantizar a toda su poblacin un techo, salud, educacin, trabajo, y posibilidades, forma parte (al menos desde mi punto de vista) de la lista de derechos humanos fundamentales. Porque se trata de una cuestin de vida. Y la ausencia de ese Estado, la ausencia de esa garanta, atenta directa y proporcionalmente a la vida misma. Atenta, entendmonos, en una cuestin de largo alcance.

No es casual que la identificacin del binomio capitalismo-libertad que tan gallardamente el genocida nmero uno de la economa gringa, el premio Nobel de Economa Milton Friedman, intent imponer a diestra y siniestra de la mano de todos su ejrcito de intelectuales, slo se haya podido aplicar a un nmero muy particular de pases a lo largo del globo gobernado por dictaduras represoras y desaparecedoras, o por democracias que de democracia slo tienen el maquillaje y un puado de medios de comunicacin monoplicos.

Es violencia seguir sosteniendo la idea de que la democracia es simplemente la eleccin por el voto de la mayora: es una idea que se est cayendo por su peso muerto y que hay que reformular, que reconstruir. La inevitable determinacin de los distintos sistemas que estructuran los mecanismos de comunicacin y construccin de ideas como la publicidad, los medios, las redes, y sobre todo la fabricacin de un inconsciente colectivo que est virando peligrosamente hacia la derecha, son elementos de importancia radical para interpretar cmo la democracia no es algo tan simple como ir a votar a fin de ao: y es necesario mencionar esto, es necesario volver a decirlo, puesto que justamente una de las mayores operaciones que los medios de masas y las redes estn activando polticamente en el inconsciente colectivo es la idea contraria, la identificacin de democracia con elecciones; de capitalismo con libertad.

Por lo tanto, una poltica econmica (como lo es la poltica econmica neoliberal) que niega directamente el accionar del Estado frente a la economa y que intenta construirse como natural y objetiva (a travs de diversos procesos de manipulacin discursiva) es, desde mi punto de vista, parte central de las violaciones a los derechos humanos que todo el tercer mundo (cuyo caso paradigmtico es el frica en su conjunto) sufre.

Si antes las empresas utilizaron a las Fuerzas Armadas para regular el tejido social y aplicar sus polticas comerciales en el Estado, son ahora las mismas empresas las que, a travs de las urnas, acceden al Estado y regulan ellas mismas el tejido social. El pasaje del neoliberalismo al ceoliberalismo; de una dictadura a una ceocracia.

Operacin que, a fin de cuentas, no es ms que otro de los tantos mecanismos de colonialismo contra el que tenemos que combatir.

Nota:

[1] Testimonio tomado de La doctrina del Shock, Naom Klen (pp. 172-173), tomado a su vez de A Lexicon of terror: Argentinian and the legacies of Torture, Marguerite Feitlowitz (pp. 159).

Fuente: http://latinta.com.ar/2017/08/dictadura-ceocracia-derechos-humanos/



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