Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2017

En los dominios de Boko Haram (I)
Las rehenes de la yihad negra

Xabier Aldekoa
La Vanguardia


A Aisha Bukar la felicidad le dur seis meses. Fue una felicidad particular: cuando Aisha se refiere a los das felices, habla del tiempo en que, con slo 13 aos, sus padres la casaron con un chico de un pueblo vecino que le doblaba la edad y a quien jams haba visto antes. Se llamaba Ali, era buen chico, comerciante y la trataba bien. Coman cada da. Aisha dice happy days tambin por contraste; porque justo despus su vida se convirti en un infierno. Una tarde vinieron unos hombres a su casa de Jawal State, en el norte de Nigeria, y le dijeron que eran amigos de su marido. Cuando le encontraron, no lo eran tanto: a l le descerrajaron un tiro en la cabeza y a ella se la llevaron.

Estuvo tres aos secuestrada por la banda yihadista Boko Haram en el bosque de Sambisa, uno de los principales escondites del grupo, adems de las islas del Lago Chad. Hoy apenas queda nada de aquella nia que iba muerta de miedo en la parte trasera de un pick-up hacia territorio controlado por los extremistas. Envuelta en un hiyab negro, Aisha habla sentada en el suelo de una habitacin oscura, llena de telas y trastos, con un armario viejo en el que no cierra bien ni un cajn. Mientras habla, Aisha da de mamar a su segundo hijo, de ocho meses, y corta sin excesos de intensidad las insistencias idiotas.

Dnde est tu otro hijo?

No est.

No est contigo?

Muri de diarrea en el bosque. No est.

Aisha es vctima de un cambio de tctica del terror. A mediados del 2014, Boko Haram, cuyo nombre en lengua hausa se traduce como la educacin occidental es pecado, inici una ola de secuestros masivos de mujeres y nias en el norte de Nigeria las clebres 219 alumnas secuestradas en Chibok entre ellas para ofrecer esposas gratis, adems de una motocicleta y 400 dlares, a quien luchara con ellos. Los alistamientos se dispararon. En una regin de pobreza desesperada, con un desempleo atroz y millones de personas sin escolarizar, la opcin de tener una esposa atrajo a cientos de jvenes. Muchos vean en su unin a la banda la nica posibilidad de tener mujer y salvar la humillacin de no poder casarse al no poder afrontar el coste de la dote, el pago en vacas o dinero por la esposa. El plan funcion. La banda cuenta hoy con 26.000 guerrilleros, entre ellos 4.000 y 6.000 milicianos bien entrenados, segn la inteligencia estadounidense. El Gobierno de Nigeria estima que en los ltimos tres aos unas 10.000 mujeres y nias han sido secuestradas, pero es imposible determinar la cifra exacta.

 

Al principio, Aisha se resisti a su suerte. Durante tres semanas, se neg a tener sexo con su nuevo marido, un guerrillero de 25 aos llamado Mohamed Abuyusuf. Forceje y luch hasta que la convencieron con el mtodo taziri: a golpes con una caa estrecha, casi un ltigo. Aisha an se estremece: Durante el da no era muy violento, pero en la cama era muy agresivo. A los tres meses, se qued embarazada del nio que luego muri de diarrea.

Durante el da, Aisha viva encerrada en una habitacin, donde cocinaba, y slo sala para ir a la escuela islmica y el rea de predicacin, un centro donde todas las rehenes eran adoctrinadas. En la aldea, haba unas 300 chicas como ella. De vez en cuando, los barbudos preguntaban quin quera ir al paraso y separaban a las que levantaban la mano. Las preparaban para ser suicidas, dice Aisha.

En los ltimos seis aos, Boko Haram ha enviado a 434 personas, la mayora mujeres y nias, a hacerse explotar con cinturones de explosivos en cuarteles militares, mercados o mezquitas en Nigeria, Chad, Nger y Camern. La tctica es barata, efectiva han provocado terror y 2.283 muertes, autores incluidos y va en aumento. Segn un estudio sobre el grupo nigeriano de Combating Terrorism Center en colaboracin con la Universidad de Yale, la banda increment de forma radical el uso de estos ataques suicidas desde el secuestro de las nias de Chibok en el 2014. El motivo principal: la publicidad. El punto de inflexin, subraya el informe, lleg tras la indignacin mundial por el secuestro de las 219 nias, ya que Boko Haram observ la evidente importancia que el gnero (y la juventud) haban jugado en el shock y el temor provocado en la comunidad local e internacional. Desde entonces, el grupo ha incrementado y normalizado el uso de nias-bomba, algunas de slo siete aos de edad.

Aisha habla de las suicidas con lstima, sin un gramo de reproche. Para ella, esas escogidas son las primeras vctimas. Algunas haban sido radicalizadas, les haban lavado el cerebro y queran ser suicidas, pero muchas lo hacan por miedo y desesperacin. Era una salida. Antes de enviarlas a explotarse, las maquillaban y peinaban, incluso les decoraban las manos con hanna y vestan bien para que pasaran desapercibidas.

Despus de que su marido yihadista muriera en combate y ella casi se desangrara en el segundo parto, decidi escapar. Almacen una reserva de kanzo, una pasta de cereal y leche hervida, y huy durante siete das a pie.

Pero el fin de su pesadilla no fue como esperaba. Desde que es una chica libre, el estigma es asfixiante. Las otras mujeres me miran mal, tienen miedo de que sea una suicida. Por eso decidi irse a vivir con su madre a Damaturu, aunque an no lo lleva demasiado bien. Me entristece que las otras me den de lado, algunas veces no puedo ni comer, pero ya no intento convencerles. En el futuro, dice, le gustara abrir una tienda de ropa de bebs y telas, porque le gustan mucho los colores. Quizs estudiar tambin.

A Fanna Iza ni se le pasa por la cabeza que haya futuro. Tiene trece aos, viste un hiyab azul elctrico y acaba de pasar su cuarta noche en una gasolinera abandonada de Dikwa, una pequea localidad aislada en el noreste de Nigeria y tan metida en la garganta del reino de Boko Haram que los humanitarios slo pueden acceder a la zona en helicptero. Fanna no est sola: junto a ella hay ms de 200 personas, la mayora mujeres y nios, tiradas por el suelo. Todas son de la misma aldea; muchas eran esposas de yihadistas. Su caso ejemplifica cmo, en algunos puntos del norte de Nigeria, la presencia de los yihadistas est tan enraizada que penetra en los lazos familiares. Ms que escaparse de Boko Haram, Fanna huy de casa. Su padre, guerrillero yihadista, le oblig a casarse con otro miembro de la banda, siete aos mayor que ella.

A Fanna su caso le parece tan normal, tan comn entre las chicas que le rodean, que ni se relame las heridas. No me gustaba acostarme con l, dice para explicar su huida. No le apetece hablar del pasado y el futuro tambin le molesta, como si le pesara.

El futuro? Mmm... no s... Un hijo, quizs.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20170813/43529392645/rehenes-yihad-negra.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter