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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2017

La cultura del esfuerzo ajeno
Trepadores, arribistas y vividores

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Es muy viejo el oficio de escalar montaas ajenas apoyado en logros de otros. Es aejo el arte de vividores entrenados para viajar en el sidecar de la historia. (Jorge Falcone dixit). Hay mil metforas ejemplificadoras de esa mana perversa que consiste en chupar la sangre de alguien que, por bondad o por idiotez, lo permite. Lo vio bien claro, segn parece, Bram Stoker con su Drcula desde en 1897. Quiz una suerte de crtica a la cultura dominante.

Est plagada la Historia con episodios terribles producto del clculo frio, del acomodo de ocasin, del saber estar parado en el lugar y el momento correcto para disfrutar las mieles del esfuerzo que hacen otros y (no pocas veces) sepultarlo en el olvido para calzarse glorias espurias. Trepadores, arribistas y vividores cultivan el arte del merodeo. Se acomodan o agazapan en lugares estratgicos para ir recogiendo lo que escurre del trabajo ajeno y, poco a poco, aduearse de porciones ms grandes del pastel. Est en el corazn del psicoanlisis dice Alfredo Salmn.

Son expresin en miniatura del capitalismo que en su conducta condensan, en clave de individualismo, lo que la burguesa hace en clave de masas: vivir del trabajo ajeno. Son encarnacin de cierta moral carroera que slo celebra cuando encuentra presas enormes a cambio de no hacer esfuerzos. Son sabandijas que medran en todos los rincones de la vida diaria acurrucados en la esperanza de encontrar alguien que trabaje mucho para exprimirlo con poco esfuerzo.

En su lgica, los trepadores, arribistas y vividores se muerden la cola porque su nico destino es ser mediocres. No hacen esfuerzos mayores ni para asegurarse ms beneficios de los que su comodidad y miseria les permite. Garrapatas esparcidas en todos los mbitos sociales (desde las ciencias hasta las artes) sin omitir la poltica donde suelen florecer cada vez que nacen liderazgos nuevos capaces de refrescar la confianza de los pueblos.

Manosean todo lo que pueden, hacen malabares con lo ajeno hasta que imponen la idea de que lo de otros les es propio y, para eso, fertilizan su campo de accin con dosis generosas de ambigedad e indefinicin. Suelen decir que nada es de nadie, les gusta el relato de las ideas son de todos (especialmente si la larga o a la corta pueden quedrselas) Tienen discursos conmovedores en materia de hacer comunes todas las cosas y desde luego son campeones en retricas proclives al poco esfuerzo para grandes dividendos.

Aportan su moral de sanguijuela en esos mundillos gerenciales que la burguesa llama poltica y es su cualidad el ir y venir de una fuente a otra, acarreando a su madriguera ideolgica las prendas usurpadas mientras se disfrazan de progres. Eso se debe a que el conservadurismo les incomoda no por su base conceptual sino por el esfuerzo que reclama mantener vivas sus momias ideolgicas. Suelen ser campeones del eclecticismo.

La post-modernidad los ha hecho cnicos y hoy creen que son una tendencia ejemplificadora del ser vivo y sagaz para vivir ms fcil en un mundo lleno de complicaciones. As, hay diseadores de moda, publicistas, filsofos, periodistas, idelogos y clrigos pontificando a los cuatro vientos las ventajas de crear lo nuevo gracias a tomar lo mejor de cada cosa, incluso si hubiere que borrar de la historia al creador de la cosa tomada. Chinches, tal cual.

Pero tambin los trepadores, arribistas y vividores se atacan entre s. Es el colmo. Por ejemplo, un reportero (que se dice periodista) incapaz de redactar una nota, por simple que sea, encuentra la manera de hacerse visible entrevistando a otro arribista que, a su vez, es incapaz de disear un florero pero que ha mezclado, de aqu y all, lo que usurp de una tendencia esttica dominante. Enjambre de mediocridades que tiene gran audiencia entre sus miles de pares en el caldo de cultivo neoliberal donde es mejor invertir a plazos que invertir en producir. Vividores financieros. Abundan en el planeta entero. Estafa disfrazada de ayuda.

De su pelea interna los trepadores, arribistas y vividores extraen moralejas que allanan la comprensin de la vida fcil. Las convierten en slogan y las venden en libros, ctedras, cursos de autoayuda o manuales de publicidad zngana. Hacen de su pensar elemental un corpus de filosofa barata al alcance de todos. Son ellos los divulgadores principales del facilismo que tiene ms llegada en los pueblos, es decir, que los pueblos slo entienden lo fcil. Se levantan de su tumba las civilizaciones Maya y Azteca. Un gran arribista, trepador o vividor, conquista admiracin entre los suyos cuando, a la sombra de una obra excepcional consigue beneficios enormes para s y para los de su estirpe. Verbigracia Pinochet. Y tantos as.

No hay lmites para los trepadores, arribistas y vividores. Todo es posible si es fcil. Todo es susceptible de ser infectado con su moral de mosquito para entregarse a las delicias de los xitos logrados por otros. No es una pica, no puede serlo porque exige esfuerzo, es dicho de otro modo- el lirismo de la codicia agazapada en un individualismo mezquino y espeluznante. La patologa social y personal de los que son incapaces de inventar su gesta propia o colectiva. Por conveniencias o por miedos, por mediocres o por cmodos, por listos o por traidores. Suelen ser, ellos o ellas, meticulosos en arrimar a sus madrigueras alimento suficiente mientras hibernan en el trabajo de otros, suelen ser especuladores, calculadores, comedidos y ofrecidos hasta ganar la confianza donde medrarn por sistema. Suelen ser muy calladitos. Defindete y denncialos. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=153807

En el mapa ideolgico complejo que el capitalismo ha desarrollado, se registran hbridos y mutaciones de trepadores, arribistas y vividores que envuelven y penetran a los pueblos -y a los individuos- para cumplir las ambiciones supremas del mercado. El capitalismo ha creado sus propias plagas y parsitos -de bajo costo- para acelerar el transito ideolgico de los valores burgueses convertidos en resignacin, derrota, miedos y consumismo en las cabezas de los pueblos. Son formas de la anti-poltica, del anti-comunitarismo, del anti-socialismo, del anti-esfuerzo metamorfosis del abuso sobre el trabajo de otros y de la cultura del despojo por todos los medios. Y nos hacen perder demasiado tiempo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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