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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2017

Movimiento obrero & socialismo colombiano
Nuestra rosa roja

Ricardo Snchez ngel
www.elespectador.com

El autor hace un homenaje a la vida de Mara Cano, la nica mujer de Colombia y de Amrica que ha logrado encarnar, en un momento de la historia, toda la angustia y los anhelos de un pueblo.


Mara de los ngeles Cano Mrquez naci el 12 de agosto de 1887 en Medelln, en la familia de Rodolfo Cano y Amelia Mrquez, con cinco hermanos. Su padre era educador, su to, Fidel Cano, fue el fundador de El Espectador, y su sobrino y amigo fue el emblemtico cronista Luis Tejada. El contexto familiar era espiritista en lo religioso, severo en lo educativo e imbuido de ideas polticas y de un ambiente cultural, en que lecturas y tertulias eran frecuentes, con asistencia de intelectuales como Efe Gmez, Abel Farina, Miguel Agudelo, Horacio Franco y Antonio J. Cano.

La familia era de la estirpe del radicalismo liberal y frecuentaban a Victor Hugo, Lamartine y a filsofos de la ilustracin francesa. Perteneciente a esta familia de modesta clase media, Mara Cano fue hija de su tiempo y de su sociedad, que encontraron en su espritu inquieto y verstil una disposicin abierta a comprometerse en el mar bravo de las contradicciones de poca. Algunos hitos a sealar explican el desarrollo de esta maravillosa mujer y lder poltica de los trabajadores. Su vida se inicia con el triunfo de la Regeneracin, la Constitucin de 1886 y el Concordato de 1887. Un perodo de contrarreforma, intolerancia y persecucin a los radicales y disidentes, con la dictadura del sable y la sotana.

Lejos estuvieron la paz y el sosiego prometidos por los arquitectos del nuevo rgimen: Rafael Nez y Miguel Antonio Caro, dado que se dieron dos guerras civiles, la de 1885 y la guerra larga, la de los Mil Das, prlogo a la prdida de Panam en 1903. En el contexto internacional se destacan la revolucin mexicana y la epopeya de Sandino en Nicaragua contra la intervencin norteamericana, con el auge del nacionalismo antiimperialista en el continente. Se busc oponerse al proceso de extensin del capitalismo bajo los nuevos bros de Estados Unidos.

La Primera Guerra Mundial y sobre todo la revolucin sovitica de 1917 ejercieron una influencia decisiva sobre las aspiraciones de los trabajadores a escala internacional. La influencia de Luis Tejada en la evolucin poltica de Mara Cano hacia el socialismo fue decisiva, con obras como Gotas de tinta y el Libro de crnicas. Se destacan su Oracin para que no muera Lenin y un artculo sobre Len Trotsky en 1923. Su produccin estimul la influencia de la Revolucin de Octubre. La lucha se desat en los aos veinte con inusitado bro, apareciendo la cuestin social en la conciencia y el debate de los proletarios. Se estaba sacudiendo la repblica conservadora, conformndose un propsito de autonoma e independencia de los trabajadores.

La dcada la inaugur la huelga de tres mil mujeres en la empresa textil Fabricato en Medelln, desde el 14 de febrero hasta el 4 de marzo de 1920. Su dirigente fue la valiente obrera Betsab Espinosa. Esta huelga impact a Mara Cano, le abri los ojos y alert su conciencia sobre las luchas de las mujeres de abajo. La influencia de Jorge Enrique Rod y de Jos Vasconcelos molde el imaginario intelectual de Amrica Latina. A lo que se suma la presencia potica de Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou y Delmira Agostini, que van a calar decididamente en la vocacin de Cano, quien form parte de la revista Cyrano y luego se vincul al Correo Liberal de Antioquia.

Su inters cultural la llev a frecuentar la Biblioteca Departamental, donde se convirti en la lectora de los trabajadores que acudan a escucharla, cada vez en forma ms nutrida. De all pas a ser invitada a los barrios obreros de Medelln y luego a Remedios y Segovia por los trabajadores de las minas de oro. Con esta decisiva relacin, comienza su praxis en las luchas populares. Se la distingui como Flor del Trabajo en Medelln, destacndose su discurso por las libertades y contra la pena de muerte en 1925, al lado del expresidente Carlos E. Restrepo.

Asisti al Tercer Congreso Obrero Nacional como figura central el 21 de noviembre de 1926, realizado en Bogot, del cual surgi una comisin para buscar la libertad del lder indgena Quintn Lame y del italiano Vicente Adamo, dirigente en Montera. Mara Cano presidi una caudalosa manifestacin popular y pronunci un encendido discurso contra la patronal, el Estado y las compaas extranjeras. La escuch el ministro de Gobierno, Jorge Vlez, quien eludi responder sobre los asuntos vitales planteados.

El discurso y la manifestacin la muestran como una figura nacional de gran madurez, una lder poltica, esplndida figura humana, fina, bella, culta y brava. Ya no era la Flor del Trabajo, lo era de la revolucin, la Rosa Roja. Popularmente se la denomin como la Virgen Roja, un culto a su personalidad por su dedicacin abnegada a las gentes del comn. Su compaero de luchas y de vida, Ignacio Torres Giraldo, la describi as: Mara Cano, estampa de andaluza, menudita y vibrante, tena voz de contralto y actitud arrogante en la tribuna. Su extraordinaria facilidad de palabra y su amplia cultura le permitan enriquecer sus discursos de matices brillantes y elocuentes de contenido.

La participacin de Mara Cano en el Partido Socialista Revolucionario (PSR), su apoyo a las huelgas del proletariado minero, petrolero, del banano, de los ferrocarriles, del ro Magdalena y a los indgenas, proyectaron su carismtica y audaz personalidad al corazn y mente de miles de trabajadores, contribuyendo con su accin a poner en jaque a la repblica conservadora. La verdad histrica es que la accin y el verbo de Mara Cano resultaron claves para el ocaso de dicha repblica.

Quien entendi bien el impacto del socialismo revolucionario fue Alfonso Lpez Pumarejo, quien en carta a Nemesio Camacho (abril 25 de 1928), miembro de la direccin liberal, escribi: Mara Cano nos ha colocado, a usted y a m, como a los otros liberales de Colombia [] en una posicin muy desairada. Confesmoslo, cndidamente. Nosotros los liberales jams nos hubiramos atrevido a llevar al alma del pueblo la inconformidad con la miseria.

Nos habramos sentido hasta cierto punto culpables de la embrutecedora monotona de su vivir aprisionado y habramos considerado contrario a los intereses de nuestra clase ensearles los caminos de la independencia econmica, poltica y social. Mara Cano tuvo un fuerte acento feminista, que se expres en su convocatoria por la emancipacin de las mujeres en todas las esferas de la vida social y cultural.

Era afirmativa en sus llamamientos a ellas para la lucha. Ante una junta obrera, el 24 de julio de 1924, dijo: Amigas, hermanas mas Jams os hablar de resignacin. Esto es apocamiento, esto es cobarda. En carta al secretario del Partido Comunista, Guillermo Hernndez Rodrguez, en septiembre de 1930, rechaz las calumnias en contra suya y de sus compaeros Uribe Mrquez y Torres Giraldo. Con dignidad le seala: Entre nosotros se tiene por norma que la mujer no tiene criterio propio y que siempre obra por acto reflejo del cura, del padre o del amigo. Creo haber educado mi criterio lo suficiente para orientarme.

En la manifestacin a favor de los presos polticos de Barranca, en julio de 1925, exclam con contundencia: Soy mujer y en mi entraa tiembla el dolor, al pensar que pudiera concebir un hijo que sera esclavo. Soy mujer y mi sangre se agita altiva al sentir el ultraje. Tuvo el coraje de convivir en su casa con Torres Giraldo, quien adems era casado y tena un hijo, Eddy Torres, el cual se convirti en el favorito de ella. A Mara Cano la acompaaron una plyade de mujeres, como Enriqueta Jimnez Gaitn, Elvira Medina, Bertilda Forero, Clara Isabel Clavijo, Soledad Herrera, Carlota Ra, Magdalena Soler, Carlina Mancera, Leonilde Riao y Segunda Rentera, y las escritoras Julia Ruiz esposa de Bifilo Panclasta, Mara Eastman y Fita Uribe. Su ltima jornada pblica, a mediados de 1934, fue en su escenario favorito: las calles en Medelln, portando la bandera de los huelguistas del Ferrocarril de Antioquia.

La acompaaba nadie menos que Manuel Marulanda Vlez, dirigente obrero del socialismo revolucionario. Con el cambio de rgimen y la decisiva transformacin del Partido Socialista Revolucionario en partido comunista, se dio la persecucin a Mara Cano y a otros sectores partidarios. Haba comenzado su ocaso poltico y su marchitamiento personal. No obstante, dej un testimonio en sus Cartas polticas, donde analiza la crisis del socialismo y se opone con lucidez y valor a las medidas sectarias de la direccin comunista.

En estas cartas estn de manifiesto sus posturas de adhesin a la Internacional, al marxismo y por la independencia de los trabajadores del bipartidismo liberal-conservador. Mara Cano no acept realizar autocrticas liquidadoras de su protagonismo y el de sus compaeros. Esos documentos quedan como una pieza acusatoria frente a los mtodos y desfiguraciones del comunismo burocrtico. A mi juicio, constituyen su verdadero testamento poltico.

Con la accin de masas beligerante y sistemtica, recorriendo el pas de cabo a rabo, su personalidad adquiri gran brillo y jerarqua simblica, en medio de destacados lderes como Uribe Mrquez (el To Tom), Mahecha y Torres Giraldo. Era una aguerrida combatiente por el socialismo y las libertades. Las famosas giras polticas, la prisin de siete meses en 1929 por haber combatido la liberticida Ley Heroica, la estigmatizacin de las clases poderosas, y su reconocimiento y liderazgo entre las mayoras nacionales, transcurren con intensidad durante siete aos. Antes fueron el periodismo y la literatura, recopilados sus textos por Miguel Escobar Calle en 1985, con el ttulo de Escritos. Llama su atencin la prosa lrica modernista, que otros autores consideran que son poemas de importante validez esttica.

As elogi Luis Tejada, el 12 de febrero de 1924, estos textos: Es una sensibilidad fina y audaz del tipo de Juana de Ibarbourou, pero Mara Cano tiene sin duda un sentido todava ms vivo y ms intenso del color y de la forma y una mayor y ms extraa esplendidez lrica. Al final, fue trabajadora humilde de la Imprenta Departamental de Antioquia, y luego, de la biblioteca que le haba servido de escenario para las lecturas colectivas de las cuales era apasionada. Catorce aos vividos como apostolado revolucionario y treinta y tres en el retiro y el ostracismo, hasta su muerte el 27 de abril de 1967.

La importancia de Mara Cano se resume con este concepto de Torres Giraldo: Mara Cano es la nica mujer de Colombia y de Amrica que ha logrado encarnar, en un momento de la historia, toda la angustia y los anhelos de un pueblo. De mar a mar y del macizo andino del sur hasta la Sierra Nevada de Santa Marta, llev su voz, como campana de oro, despertando a las gentes del largo sueo de la colonia espaola y del nuevo coloniaje del imperialismo yanqui.

La parbola vital de Mara Cano es de esplendor y de tragedia. En su vida se expresa la importancia de las gentes del comn, el liderazgo de mujer, el idealismo revolucionario y, al mismo tiempo, la brutalidad burocrtica que destruy ms que nada la onda emancipadora de la poca.

A ella se le puede recordar con su bella metfora: Soltad las ligaduras del guila potente y su vuelo ser majestuoso, vencedor. Amigos, hacia la cumbre!.


(Mara Cano a bordo de un vapor en Murillo, Tolima.
Fotografa de Floro Piedrahta. Archivo del Instituto Mara Cano (Ismac) al cuidado de Luis Sandoval.)


Fuente:http://www.elespectador.com/noticias/cultura/nuestra-rosa-roja-articulo-709126



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