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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2017

Resea de Los condenados de la tierra (Txalaparta), de Frantz Fanon
Los crmenes civilizados de Francia en la colonia argelina

Enric Llopis
Rebelin


En 2017 se cumple el 55 aniversario del final de la guerra de liberacin argelina (1954-1962). El revolucionario, filsofo y mdico psiquiatra, Frantz Fanon, quien milit en el Frente de Liberacin Nacional (FLN) y particip en el proceso que concluy con la independencia de Argelia, recordaba cmo en los territorios liberados por los revolucionarios se introduca un orden nuevo; consista, por ejemplo, en orientar la produccin no slo a las ciudades y la exportacin algo que ocurra hasta ese momento-, sino tambin a las masas y los efectivos del ejrcito de liberacin nacional. Se lleg, en estas regiones, a una racin diaria de 3.200 caloras, cantidad desconocida hasta el momento. Frantz Fanon falleci a los 36 aos en Estados Unidos, debido a una leucemia. El ao de su muerte, 1961, se public en Pars su obra capital, Los condenados de la tierra, un referente para los movimientos de liberacin nacional de los aos 60 y 70 del siglo pasado.

Este descendiente de esclavos nacido en Martinica (otra colonia francesa) detalla en Los condenados de la tierra algunos logros de las zonas liberadas contra el ocupante francs: la produccin de lentejas se multiplic por cuatro y se organiz la obtencin de carbn de madera. Adems se hizo sin grandes especialistas ni expertos formados en las escuelas occidentales (los funcionarios y los indgenas no deben sumergirse en los diagramas y estadsticas, sino en el corazn del pueblo, afirmaba Fanon); las legumbres verdes y el carbn se trasvasaba por las montaas desde las regiones del norte a las sur de Argelia, en un proceso de intercambio que se completaba con los envos de carne en sentido inverso. El FLN se encarg de desplegar este sistema de comunicacin y transporte. Comenzaron a extenderse entre la poblacin sojuzgada algunas preguntas: Por qu en algunas regiones de Argelia no se ha visto pasar una naranja hasta la guerra de liberacin?; con la circunstancia agravante que, todos los aos, la colonia exportaba millares de toneladas de ctricos. Otro tanto ocurra con la uva.

Frantz Fanon haba cursado estudios superiores en Pars. Ley con provecho a Kierkegaard, Nietzsche, Hegel, Marx, Lenin, Sartre y Simone de Beauvoir. Esta formacin previa, adems de la influencia de filsofos como Jean Lacroix y Merleau-Ponty o el acercamiento al pensamiento colonial francs le llev aos despus a la militancia activa en Argelia. Y a la publicacin de libros como Piel negra, mscaras blancas (1952), Sociologa de una revolucin (1959) y Hacia la revolucin africana (1964), obra en la que segn el periodista Mumia Abu Jamal, se revela el Frantz Fanon africanista, marxista, internacionalista y antiimperialista. Los condenados de la tierra fue publicado en diferentes ediciones por Txalaparta, la primera en 1999. No se trata de un texto acadmico, ni de un anlisis concienzudo en el que estampe su firma un atildado cientfico social; se trata de un libro de combate.

La pretensin agitadora figura ya en el primer captulo, sobre la Violencia, donde el autor seala cmo la descolonizacin convierte a los espectadores aplastados por la falta de esencia en actores privilegiados, recogidos de manera grandiosa por la hoz de la historia. O, dicho en lenguaje bblico, los ltimos sern los primeros. El mundo de la colonia (por ejemplo Argelia en manos de Francia, a partir de 1830) es el de los compartimentos estancos, el de las balas y cuchillos sangrientos, donde imperialistas y colonizados cohabitan en medio de bayonetas y caones. Pero, si se trata de un mundo segregado en fronteras, cul es la divisoria que los separa? El escritor y activista responde que cuarteles y delegaciones de polica.

Este mdico psiquiatra defenda que la liberacin nacional era un proceso que trascenda la independencia. Recordaba cmo durante los aos 1956 y 1957 el colono francs prohibi algunas zonas en territorio argelino, lo que implicaba una rgida reglamentacin sobre al trnsito de las personas. Entre otras consecuencias, los campesinos ya no podan acercarse libremente a la ciudad para renovar las provisiones y el precio de algunos productos sal, azcar, t, caf o tabaco- se dispar. Empez a reinar el mercado negro.

Se daba la circunstancia de campesinos que, al no poder pagar en especie, tenan que hipotecar las tierras, cosechas, parcelar el patrimonio familiar o incluso laborar a cuenta del tendero. En oposicin a estos procesos, Fanon destaca una de las leyes fundamentales de la Revolucin argelina: La tierra es de quienes la trabajan. En consecuencia, no slo los peones ganaron participacin en la era, sino que segn el revolucionario nacido en Fort de France el rendimiento por hectrea se triplic; la metrpoli no puso facilidades: asaltos, bombardeos areos y dificultades para el acceso a los abonos. A ello se agregaba el prejuicio imperialista, que asociaba al colonizado con la lentitud; lamentaban los colonizadores que los sometidos no fueran entusiastas del trabajo esclavo.

El libro incluye una parte final sobre trastornos mentales, derivados de la guerra de liberacin nacional. Aunque ya la colonizacin haba provisto de no pocos enfermos a los hospitales psiquitricos; exista una patologa mental permanente y copiosa producida directamente por la opresin, segn constataba Frantz Fanon a partir de su experiencia en el tratamiento de pacientes franceses y argelinos. Utilizaba el trmino de psicosis reaccional para designar de modo genrico lo que ocurra, como efecto de la atmsfera sanguinaria, despiadada y la generalizacin de prcticas inhumanas. En este apartado el autor evita los tecnicismos y las discusiones escolsticas, con el fin de hacerse entender. Las expresiones elegidas revelan ocho aos de terror; literalmente, afirma, los individuos tenan la impresin de asistir a una verdadera apocalipsis; en otro texto -LAn V de la Rvolution Algrienne-, el escritor y periodista sostena sin rebozos: Toda una generacin de argelinos, sumergida en el homicidio gratuito y colectivo con las consecuencias psicoafectivas que esto supone, sera la herencia humanitaria de Francia en Argelia.

La informacin sobre los tratamientos permite reconstruir la realidad de la guerra sucia. Fanon informa del caso de un hombre de 26 aos, miembro de una clula del FLN desde 1955, que conduca un automvil para repartir propaganda y transportar a los comandos guerrilleros. Buscado por la polica, su mujer fue brutalmente abofeteada durante un interrogatorio y violada por dos militares franceses. Tambin relata las circunstancias de S., de 37 aos, habitante de una aldea que apoyaba a la guerrilla argelina. A principios de 1958, una emboscada en un lugar prximo termin con varios muertos. A las pocas horas, un oficial francs orden la destruccin del poblado campesino. A los que no pudieron escapar, se les dirige cerca de un ro donde se perpetr la escabechina: 29 muertos; S. result herido de bala en el muslo y el brazo. Estos y otros casos derivaron en impulsos homicidas, psicosis de angustia grave con sntomas de despersonalizacin, pnico, delirio de culpabilidad y conducta suicida.

El autor de Los condenados de la tierra tambin centra la atencin en la poblacin refugiada. Cifra en 300.000 personas las ubicadas en las fronteras marroqu y tunecina como consecuencia de la poltica de tierra quemada de los ocupantes franceses. As, Cruz Roja pudo constatar la extrema miseria y la precariedad de las condiciones de vida. Ms an, las persecuciones se tradujeron en bombardeos y ametrallamientos por parte del ejrcito francs. Pocas refugiadas argelinas parieron sin padecer trastornos mentales. En el caso de menores de diez aos argelinos, distribuidos en centros de Tnez y Marruecos, se detect una fobia al ruido as como tendencias sdicas.

Mucho se ha publicado sobre las torturas perpetradas por la civilizada Francia en la guerra de Argelia. Una de las que caus mayor nmero de muertes fue la inyeccin de agua por la boca, acompaada de lavado a alta presin con agua de jabn; tambin los afectados relataron la insercin de botellas en el ano; o ubicar al detenido de rodillas, con los brazos en paralelo al suelo, mientras un polica sentado detrs le propinaba golpes. Este sistema contaba con una variante: el preso situado de cara a la pared con los brazos pegados a la misma. Adems, los torturados podan distinguirse entre aquellos que disponan de informacin; y otros que, no organizados, tras su detencin eran conducidos a las dependencias policiales o centros destinados a interrogatorios. En las encerronas o caceras de ratas, otros argelinos eran tambin objeto de golpizas. Adems, subraya Frantz Fanon, a partir de 1956 ciertos interrogatorios se realizaron exclusivamente con electricidad.

La dominacin colonial se apreciaba tambin en la ciencia. Antes que comenzara la guerra de independencia, en 1954, ya se consideraba al argelino un criminal nato (su arma predilecta era presuntamente el cuchillo y mataba sin motivo), recuerda el periodista y psiquiatra; tambin era un perezoso, mentiroso y ladrn de manera congnita. Estas ideas se ensearon en las universidades (a los mdicos licenciados en la Facultad de Argel), durante ms de dos dcadas, con teoras que supuestamente lo explicaban y presuntas validaciones cientficas. El libro de Fanon recoge unas palabras del profesor de Psiquiatra en la Facultad de Argel, A. Porot, quien en 1935 sostena en un Congreso de Analistas y Neurlogos celebrado en Bruselas: El indgena norafricano, cuyas actividades superiores y corticales estn poco evolucionadas, es un ser primitivo cuya vida en esencia vegetativa e instintiva est regida sobre todo por su diencfalo.

El clebre prlogo de Los condenados de la tierra, firmado por Jean Paul Sartre en septiembre de 1961, se pregunta por los grandes valores franceses, manchados de sangre. El filsofo se cuestiona por la masacre de Setif (1945), y por los ocho aos de guerra en la que murieron ms de un milln de argelinos. El periodista Mumia Abu Jamal reproduce en un artculo publicado en julio de 2017 por el peridico La Haine, una idea central de Frantz Fanon sobre la colonizacin francesa: La tortura en Argelia no es un accidente, tampoco un error o falla; no se puede entender el colonialismo sin ver la probabilidad de tortura, violaciones y masacres. Adems le alinea con otros amigos rebeldes: Nkrumah, de Ghana; o Lumumba, del Congo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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