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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2017

Las contradicciones de sus reformas econmicas
La revolucin privada

Daniel Valero
Brecha


En la cuna del socialismo latinoamericano ha surgido una nueva relacin de produccin para usar un trmino marxista que incluye tanto la figura del dueo-patrn como un nuevo fenmeno de explotacin laboral y acumulacin de capital. Con la actualizacin del modelo econmico cubano naci un sector privado que el gobierno quiere ver crecer. Pero los vacos legales de un Estado diseado para funcionar al margen del capitalismo, y la falta de instituciones sindicales dedicadas a combatir (vase anlisis de Fernando Luis Rojas) la explotacin dejan desprotegida a una nueva clase de trabajadores.

Todas las madrugadas Dariel llega a la panadera de su barrio para comprar el pan que luego revender casi al doble del precio original. Clientes no le faltan. Para muchos cubanos es una ayuda inestimable poder adquirir el alimento en las puertas de sus casas; para otros es la nica forma de evitar las colas en la panadera. Dariel es, segn se mire, un hroe o un villano. Como muchos otros cubanos, ha tomado el camino de la autogestin. Es el caso arquetpico de lo que en Cuba se denomina el trabajo por cuenta propia, una actividad laboral por fuera de las estructuras del Estado. Se trata del incipiente, pero creciente, sector privado en la isla socialista.

Cuba cerr el primer semestre de 2017 con unas 560 mil personas incorporadas al trabajo por cuenta propia, la inmensa mayora en emprendimientos familiares o pequeas empresas y cooperativas. La aspiracin del gobierno es que esa cifra se cuadruplique para 2030, hasta constituir poco menos de la mitad de la poblacin econmicamente activa. En trminos de sus aportes al producto bruto interno (Pbi), las previsiones apuntan a un grado similar o incluso superior.

El nacimiento de un cambio

Todo comenz en setiembre de 2011, con una radical reforma de la legislacin. La idea era permitir que los individuos pudieran trabajar por su cuenta o abrieran pequeos negocios para llevar a cabo algunas de las centenares de actividades econmicas autorizadas (en su mejor momento llegaron a ser alrededor de 400). El argumento de las autoridades, defendido en varias ocasiones por el presidente Ral Castro, resultaba tan simple como renovador: El trabajo por cuenta propia tambin puede contribuir a la construccin de nuestro socialismo prspero y sostenible.

El Estado no tiene por qu ocuparse de una barbera, una cafetera, su funcin es conducir las principales ramas econmicas del pas y garantizar las conquistas de la revolucin, aseguraban por entonces dirigentes polticos y gubernamentales. Nadie tiene el derecho a estigmatizar a los cuentapropistas, repeta el general-presidente.

La economa privada se perfilaba como la opcin perfecta para un pas que acababa de descubrir que en sus entidades estatales sobraban casi un milln de trabajadores, luego de haber defendido durante mucho tiempo la idea de que exista el pleno empleo. Los trabajadores menos eficientes seran declarados disponibles en el mercado laboral durante los llamados procesos de idoneidad (evaluacin y clasificacin de los asalariados segn diversos criterios en el lugar de trabajo, con el fin de reducir su cantidad). Para ellos no pareca haber mejor destino que algn pequeo emprendimiento propio o familiar.

Patrn y trabajador

Dariel se fue convenciendo por etapas de que deba trabajar de manera independiente. La primera fue cuando recibi su primer salario como novel tcnico medio en construccin civil. Eran 315 pesos (unos 13 dlares), con eso tena que arreglrmelas para llegar a fin de mes, recuerda. Ese mismo da pidi la baja en su trabajo estatal.

Ao y pico ms tarde, la discusin con su ltimo patrn lo puso frente a otra premisa que rige su vida: no estar al servicio de nadie. En ese entonces ya haba ganado la calidad de cuentapropista. Trabajaba como albail en una brigada de construccin particular. Pero no lo haca para s mismo, sino para el dueo. En los papeles, ramos una cooperativa no agropecuaria, y bajo esa ley debamos cobrar, pero en realidad la voz cantante la llevaba l y el dinero de verdad nos vena por fuera. Legalmente no tenamos cmo reclamar, y un da me dije hasta aqu.

El caso de Dariel refleja las complejas relaciones que existen dentro del sector privado cubano. Una de sus particularidades es que todas las personas activas en l pertenecen oficialmente a la misma categora la de cuentapropistas, independientemente de si son patrones o empleados. Y es que la gran mayora de los cuentapropistas son trabajadores dependientes.

Al igual que Dariel, en el caso de Yanais tambin fue el bajo salario en un empleo estatal lo que hizo que optara por el trabajo por cuenta propia. Esta joven graduada en economa trabaj durante aos de mesera en un restaurante privado los llamados paladares, como una forma de solventar sus gastos estudiantiles. Pero luego de graduada, cuando descubri que su salario no le permitira satisfacer las urgencias ms esenciales, termin convirtiendo el trabajo de moza en su opcin de vida. En una noche afortunada poda acumular en propinas el equivalente a todo un mes de sus ingresos como contadora de una empresa estatal.

Fue una rutina que se mantuvo inalterable hasta el da en que supo que estaba embarazada. Tras la noticia, una maana la despidieron con el equivalente a tres meses de su salario. Aunque en Cuba el despido por embarazo est proscrito en la ley.

Para Carlos, (1) dueo de un paladar con alojamiento en las afueras de la oriental ciudad de Las Tunas, las cosas tienen que ser as. Uno no puede estar regalando su dinero y quedarse con una mano alante y otra atrs. Al conocerlo resulta difcil imaginar que se trate del mismo hombre que hace una decena de aos administraba un almacn estatal, o que su concepto de pobreza sea el mismo que el de millones de compatriotas suyos que deben vivir haciendo economas. Tampoco es fcil establecer paralelos entre su realidad y la de las muchachas que trabajan en su restaurante, a orillas de la transitada Carretera Central. Todas saben que tienen que cuidarse, porque la imagen vende, dice Carlos, orgulloso.

A los efectos legales, Carlos disfruta del mismo estatus que sus empleados, aunque en Cuba todos sepan que no est en las mismas condiciones. Ni el Estado ni la sociedad civil han podido encontrar los mecanismos para que las diferencias econmicas no vayan acompaadas con el sello ignominioso de la explotacin.

Riesgo de una crisis simblica

El no reconocimiento o distincin jurdica de figuras como el dueo empleador y el empleado limita el diseo de normas regulatorias, alertan los profesores Meylin Pacheco Fernndez, Yordany Landa de Sa y Juan Alejandro Triana Barrios, de la Universidad de La Habana y la Tecnolgica Jos Antonio Echeverra. Una investigacin de su autora, publicada en diciembre del 2016, detalla cmo a pesar de que el monto de trabajadores contratados no es despreciable y su tendencia es ascendente, resulta contradictorio el estado de desproteccin en que se encuentran, (sometidos) a prcticas que no slo atentan contra sus derechos ms universales sino que muchas de ellas estn asociadas a mecanismos en pos de la evasin fiscal. A juicio de estos investigadores se impone el reconocimiento y distincin de dueos y empleados como diferentes ante la ley.

Pero tal decisin implicara un retroceso en el orden simblico, asunto de la mayor prioridad para La Habana.

La direccin del pas siempre ha evitado otorgarles el calificativo de reformas a las medidas que se han venido tomando desde 2007. En el lenguaje oficial se las define como actualizacin del modelo econmico, pues cualquier alusin a un proceso reformista se considera un nexo directo con la perestroika y los acontecimientos que condujeron al derrumbe de la Unin Sovitica, seal a Brecha un funcionario del nivel central en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (Mtss). Existe temor por los efectos incontrolables que pueda tener esta especie de Nep (nueva poltica econmica, en la Unin Sovitica), algo para nada alarmista si se tiene en cuenta que ya funcionan unos cuantos negocios de mediana magnitud y con todas las trazas de seguir creciendo. Reconocer que dentro de ellos se producen antagonismos de clase sera una concesin conceptual que hara a muchos preguntarse hasta qu punto seguimos construyendo el socialismo, agreg el funcionario.

En el papel

Aunque en junio de 2014 se promulg un nuevo Cdigo del Trabajo que en teora garantiza los derechos de los trabajadores ante los cambios impulsados por el crecimiento del sector privado y las inversiones extranjeras, para el comn de los ciudadanos esa normativa no ha logrado regular el sector cuentapropista. Los derechos de estos trabajadores han quedado en el papel.

En la prctica, ni los obreros estatales han conseguido ms poder de decisin y mejores salarios, ni la mayora de los empleados cuentapropistas tienen aseguradas las vacaciones o las licencias por maternidad o enfermedad, considera Livn Rivero Ganza, un arquitecto que comenz trabajando para el estudio de un colega sin haber firmado un contrato de trabajo formal. Cuando en una ocasin le propusieron que se afiliara al sindicato de trabajadores de la construccin, Livn consider que no tena sentido hacerlo. Cmo hubieran podido ayudarme el da que tuviera una discusin con el dueo?

De acuerdo con una encuesta conducida por el diario Granma, rgano oficial del Comit Central del Partido Comunista, la mayora de los jvenes incorporados al trabajo por cuenta propia consideran que los sindicatos son slo papeleo y reuniones, y pocas veces ayudan. Se trata de una percepcin refrendada por el hecho de que para la Central de Trabajadores de Cuba (Ctc, la nica confederacin sindical) la prioridad est en movilizar a los trabajadores en aras de la defensa de la revolucin y el cumplimiento de los planes productivos. Al menos as piensa Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la organizacin.

Emprendedores

Granma consign tambin que entre los asalariados del sector privado persisten inquietudes relacionadas con la falta de proteccin por parte del Mtss y la Ctc. Tales desventajas se hacen ms evidentes ante imprevistos o problemas mdicos. En las empresas estatales se aporta un 12 por ciento para la jubilacin, licencia de maternidad y otros aspectos a largo plazo; adems, se contribuye con un 1,5 por ciento para asuntos a corto plazo. El sector privado no tiene esas prestaciones. Son carencias de la legislacin, que deja sin cubrir aspectos como la proteccin de la familia del trabajador en caso de que ste muera, los accidentes laborales o el regreso de las mujeres a las plazas que desempeaban antes de una licencia por maternidad, explic al diario cubano el abogado Crescencio Hernndez Escalona, especialista principal de la Seccin Jurdica de la Ctc.

Javier es copropietario de un taller de automotores. La inversin para abrirlo corri a cargo de un primo que reside en Estados Unidos y que le enva regularmente piezas y herramientas para mantener funcionando el negocio. A pesar de los buenos nmeros que muestran sus balances financieros, Javier no paga a sus trabajadores ni vacaciones ni licencias por enfermedad, pues ellos ganan muy bien. Si quieren afiliarse a la seguridad social, ese es su problema, no el mo, razona. Opiniones similares expresaron a Brecha propietarios de otros emprendimientos. Todos forman parte de la incipiente clase media cubana, que puede permitirse lujos inalcanzables para la mayora.

Roces matrimoniales

Lo que pareci ser una perfecta luna de miel entre el gobierno cubano y su incipiente sector privado puede delimitarse con exactitud: dur cinco aos, diez meses y 25 das. Luego comenzaron los roces. El 1 de agosto el Mtss emiti una resolucin que puso en pausa el otorgamiento de nuevas licencias para un amplio grupo de actividades del sector privado, suspendi de forma definitiva la concesin de nuevas licencias en ciertas actividades (vase recuadro), e implcitamente dej en punto muerto los ya de por s tremendamente complejos procesos de creacin de nuevas cooperativas. De acuerdo con declaraciones de la viceministra primera del Mtss, Marta Elena Feit, no tenemos plazos para este perodo de espera, slo podemos decir que no ser una cuestin de aos, sino slo hasta que se ponga en orden el grupo de medidas que deben regular el sector.

Para Esteban (2) lo nico cierto es que muy posiblemente nunca podr cobrar los cerca de 400 dlares que gan con su trabajo de los ltimos meses en la cooperativa de servicios financieros Scenius. El Ministerio de Finanzas y Precios (Mfp) decidi el cierre de esa entidad, que haba sido antecedido por el congelamiento de sus cuentas bancarias varias semanas antes. La noticia conmocion al director general de la cooperativa, Alfonso Larrea Barroso: Nos dieron 30 das para liquidar las operaciones, supuestamente a causa de excesos en los servicios que prestbamos (no cumplimiento de las normas, violacin de los derechos sociales). Por ello empezamos un proceso de reclamacin, que tena que ser ante el mismo ministerio que nos impuso la medida, coment a Brecha. No haca tanto la Contralora (General de la Repblica) nos haba auditado sin encontrar problemas graves. Lo mismo haba sucedido con las empresas estatales a las que prestbamos servicios, record por su parte Esteban.

En Cuba las cooperativas no agropecuarias son estructuras que slo estn permitidas como experimentos y pueden ser revocadas en cualquier momento por simple decisin de un ministerio. Muchas veces deben operar bajo reglamentacin poco explcita, en el lmite entre las prcticas que no estn prohibidas pero tampoco expresamente autorizadas, por lo cual en muchos casos su funcionamiento es una suerte de improvisacin. Paradjicamente, las cooperativas una forma de organizacin econmica ms afn a los principios socialistas, compuestas por cuentapropistas tienen menos margen para funcionar que las empresas con dueo nico.

Scenius era una de las seis cooperativas de servicios financieros autorizadas en Cuba; la mayor. Fuentes de Brecha cercanas a la cooperativa apuntan que entre sus planes inmediatos estaba ampliar los ingresos de los cooperativistas. Las ganancias de Scenius se repartan entre sus socios de acuerdo a la cantidad de horas trabajadas y al valor del servicio producido. En la escala ms baja, el sueldo mensual promedio era de 200 dlares, casi siete veces el salario promedio en el pas.

Creando disidentes?

El proceso de cierre de Scenius sigui un itinerario que arroja dudas sobre las verdaderas intenciones del Estado. Si bien el Mfp adopt su resolucin el 24 de julio, no fue hasta el 4 agosto cuando notific a la junta directiva de la entidad afectada. Los 11 das de espera resultaron decisivos: en el nterin lleg la resolucin del Mtss que pona un freno temporal a la ampliacin del sector privado.

A los efectos prcticos, ms de 300 socios de Scenius quedaron sin trabajo, con salarios y otros pagos pendientes. A todos el Mfp les hizo la recomendacin de incorporarse a las actividades laborales en el sector estatal cubano.

A veces da la impresin de que los que mandan en este pas son de la Cia, lamenta Aldo, un antiguo combatiente de la lucha revolucionaria que tras muchos aos como electricista en una empresa de transporte ferroviario se gana la vida cuidando bicicletas. Qu van a hacer todas las personas que trabajaban ah? Cuando usted lo piensa, slo puede concluir que quieren volverlos disidentes, hacindoles el trabajo a los yanquis. Si alguien me martilla la cabeza cada vez que trato de sacarla, olvdate, me gana de enemigo. La opinin expresada por Aldo es representativa de un segmento de la poblacin identificado con la revolucin pero que sin embargo cuestiona parte de las polticas estatales, y que encarna el divorcio existente entre la dirigencia del pas y el cubano comn de las clases bajas.

Con la meta firme

A pesar del cierre de Scenius, la decisin del Mtss no implica que se prohban los emprendimientos privados que estn en funcionamiento y ya cuentan con una licencia. Tampoco significa que desde el gobierno se haya renunciado a seguir ampliando el sector privado en Cuba. Esta meta sigue vigente. Y en su discurso ante la Asamblea Nacional, el 14 de julio pasado, Ral Castro lo dej claro. Al tiempo que anunci que se tomaran medidas en el sector cuentapropista, tambin recalc su importancia para la economa nacional: Considero conveniente enfatizar que no hemos renunciado al despliegue y desarrollo del trabajo por cuenta propia, ni a proseguir el experimento de las cooperativas no agropecuarias. No vamos a retroceder ni a detenernos, ni tampoco permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal, asegur.

Las principales preocupaciones del gobierno con respecto al sector privado, segn las declaraciones de las autoridades, no tienen que ver con que haya surgido este nuevo fenmeno de explotacin laboral, propio de un modelo capitalista. Los problemas evocados son otros. Un argumento es que en ciertos sectores ya se ha saturado el mercado. Por ejemplo, en el principal balneario, Varadero, desde hace meses ya no se otorgan nuevas licencias para pequeos hoteles privados.

Pero otra razn importante para querer tocar el freno es que el naciente sector privado produce una gran cantidad de ganancias acumuladas de capital que quedan por fuera del Estado, por ms que ste fiscalice sus actividades. Existe el temor de que se generen de-sigualdades muy grandes en el pas y nuevos polos de poder econmico.

Los nuevos capitalistas

Junto con la repatriacin de emigrados y sus recursos, las remesas desde el exterior constituyen una de las principales fuentes de financiacin para el pujante sector privado, aunque muchos evitan declararlas debido a que legalmente el gobierno no autoriza a invertirlas, detalla en su libro Voces de cambio en Cuba el catedrtico Carmelo Mesa-Lago, profesor de la Universidad de Pittsburgh. Una indagacin desarrollada bajo su gua, fundamentalmente en la capital cubana, apunta a otras vas de acopio para engrosar el capital inicial, tales como la ayuda familiar (44 por ciento de los encuestados), y de amigos y conocidos (20 por ciento). No contempla, sin embargo, los fondos provenientes de la corrupcin, fenmeno que en Cuba alcanza grandes magnitudes, debido a los bajos salarios y las recurrentes crisis de desabastecimiento.

Si bien no existen anlisis confiables sobre el fenmeno, las peridicas campaas policiales y de la Oficina Nacional de la Administracin Tributaria y la Contralora General de la Repblica han puesto en evidencia las magnitudes que alcanza. Sin ir muy lejos, en octubre pasado el gobierno de La Habana curs advertencias a 129 de los 135 titulares de restaurantes privados inscriptos en la capital, por problemas que iban desde el consumo y el expendio de drogas en sus locales, hasta el blanqueo de dinero, segn declaraba la vicepresidenta del Consejo de la Administracin Provincial, Isabel Hamze. Una de las medidas derivadas del proceso fue la suspensin del otorgamiento de nuevas licencias hasta que los interesados pudieran justificar el origen de los recursos con los que pensaban iniciar sus actividades. La experiencia en La Habana (y el descubrimiento de prcticas corruptas) sirvi de ensayo para proceder luego a las suspensiones temporales y definitivas de nuevas licencias a nivel nacional. De hecho, en su discurso del 14 de julio Ral Castro subray la necesidad de enfrentar resueltamente las ilegalidades y otras desviaciones dentro del sector cuentapropista (vase recuadro).

La anunciada reorganizacin del trabajo por cuenta propia ha despertado inquietud tambin entre las profesiones que no fueron contempladas en el paquete de suspensiones. No sera la primera vez que La Habana aplica la reversa ante algn proceso que se le fue de las manos.

Hoy el mayor sueo de Dariel, el revendedor de pan, es reunir el dinero suficiente para invertir en la importacin de piezas de autos desde Rusia, el llamado negocio de las mulas. Es un proyecto en el que ira a medias con un primo comunitario, que alterna su existencia entre Miami y La Habana. Sabe que sus das como constructor quedaron atrs; en Cuba lo que da es el trapicheo (la reventa), cualquier otra cosa es trabajo de esclavo.

Qu ha cambiado?

El 1 de agosto el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba suspendi de forma temporaria el otorgamiento de licencias para 28 actividades del sector privado en Cuba; en el caso de otras cinco la medida tiene carcter definitivo.

Entre las ramas listadas en el primer grupo se incluyen tres de las ms populares: el arriendo de viviendas y habitaciones, la operacin de cafeteras y restaurantes, y la venta de artculos de uso en el hogar. El permiso para prestar servicios de construccin y reparacin de inmuebles, esencial en un pas cuyo dficit de viviendas ronda las 900 mil, tampoco se otorgar hasta que concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia, explica la resolucin oficial sobre el tema.

De los rubros para los que no volvern a expedirse licencias, tres tienen que ver con la alimentacin, asunto de seguridad nacional, segn el presidente, Ral Castro. En ese caso se encuentran las patentes para vendedor mayorista de productos agropecuarios, vendedor minorista de productos agropecuarios y carretillero o vendedor de productos agrcolas en forma ambulatoria. Desde este mes tambin se cerr la puerta a nuevos operadores de equipos rsticos de recreacin y vendedores de discos; estos ltimos son los encargados de comercializar en toda la isla el paquete, un peculiar compendio de contenidos (pelculas, series) que se distribuye a travs de memorias Usb y que supone una seria competencia para la televisin oficial.

Ganancias en el mercado de alimentos

Los pequeos agricultores privados producen el 70 por ciento de los alimentos que se cosechan en Cuba. Sin embargo, no son considerados cuentapropistas en el sentido legal del trmino. En cambio el gobierno s otorgaba licencias de trabajo por cuenta propia a las actividades relacionadas con la comercializacin o el procesamiento de alimentos.

Las cosechas siguen varios canales simultneos desde el campo a la mesa. Los tres ms importantes son el sistema gestionado por la empresa estatal Acopio, los de las diferentes cooperativas agropecuarias, y los de los grandes intermediarios privados, que operan al amparo de una licencia especfica para el caso.

La introduccin del principio de oferta y demanda, en 2011, permiti que crecieran estos intermediarios privados. De hecho, son los actores que mayor desarrollo han tenido en esta rama en los ltimos aos.

Gracias a su calidad de privados no estn obligados a regirse por topes de precios en sus transacciones con cosecheros e intermediarios de menor cuanta. Tampoco tienen prohibido el traslado de mercancas entre las distintas provincias o el acopio para la reventa fuera de temporada. Prcticamente la totalidad de sus operaciones se desarrollan en efectivo, algo que limita la posibilidad de fiscalizar esa actividad.

Ya en mayo del ao pasado los altos grados de corrupcin en ese negocio motivaron el cierre del mercado mayorista El Trigal, una plaza comercial de nuevo tipo, donde operaban privados, que se haba creado en las afueras de La Habana. La medida fue resultado directo de las inquietudes planteadas por varios diputados en las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2015, y el generalizado malestar que provocaba la suba de los precios (en algunos casos con aumentos de hasta 300 y 400 por ciento de un ao al otro).

En abril de 2016 el informe central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba seal: Aunque comprendemos que el factor primordial en el crecimiento de los precios reside en un nivel de produccin que no satisface la demanda, y que el avance en esta materia est condicionado por factores objetivos y subjetivos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la irritacin de los ciudadanos por el manejo inescrupuloso de los precios por parte de intermediarios que slo piensan en ganar cada vez ms.

Desde entonces se ha intentado revitalizar la produccin agropecuaria y hacer ms expedito el trnsito de los productos desde las zonas rurales a las ciudades. Sin embargo, el cubano promedio sigue gastando la mayor parte de sus ingresos en adquirir alimentos que no siempre tienen la calidad ni la variedad necesarias para garantizarle una dieta balanceada, y los revendedores tanto estatales como privados se llevan la porcin del len en el reparto de los beneficios.

Las propias autoridades cubanas reconocen que el abastecimiento y los precios de los alimentos son los temas que generan ms preocupacin en la poblacin.

Notas

1) El nombre fue modificado para respetar el pedido de anonimato del entrevistado.

2) dem.

Fuente: http://brecha.com.uy/la-revolucion-privada/
 


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