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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2017

La bota Monreal acolchonada: marca registrada

Jorge ngel Hernndez
Rebelin


Cuando pinch la direccin electrnica que un amigo me enviaba, va chat, en la que Pedro Monreal hablaba de mi artculo Cuba: revolucin vs centrismo procesos culturales y estrategias polticas, aparecido en La Jiribilla, pens que sera intil intentar un debate con tales lneas de argumentacin. Haba ledo sus anteriores desvelos por la compilacin de Manuel Henrquez Lagarde y haba comprendido su mtodo escolstico de presentacin de las ideas: fuegos artificiales de metodologa aplicada que devienen en conclusiones sofsticas. Y, como suele pasar viciosamente en la Academia, circunscrito solo al universo citado en el propio texto que se cita, sin investigacin ni relaciones. As es posible ignorar la obra que uno ha hecho, y ha publicado, y se encamina el sofisma hacia la simplificacin y el descarte, que es lo que intenta en ese caso.

Lo primero que hace el profesor Monreal, fiel a su montono mtodo escolstico, que l parece tomar como el non plus ultra de las Ciencias Sociales, es reconstituir mis preceptos en su propia resea, o sea: anuncia que toco de odo (supongo que suponga que soy un socilogo que no sabe de sociologa) y me descarta porque no digo qu es el neoliberalismo.

Puede ser esto serio?, me pregunt al leerlo. S que no lo es, como tampoco puede serlo la teora del Choque de Civilizaciones o los alaridos propagandsticos de Fukuyama. Pero tanto Huntington como Fukuyama fueron convertidos en Biblias de la ideologa neoliberal y, justamente, de la justificacin del exterminio del otro, ya sea porque se le toma como practicante de civilizaciones brbaras, ya como partidario de ideologa de transformacin revolucionaria al comunismo. Son dos tpicos de execracin por antonomasia que el profesor Monreal, tan pretendidamente fctico en sus exposiciones, ignora. l procede como uno de esos relojes antiguos cuyo tic tac se escucha a cada paso, dejndonos creer que de su sonido brota la ley de conduccin del universo.

Ni siquiera se toma el trabajo de darse una vuelta por mi blog e intentar hallar momentos de anlisis del neoliberalismo o, de lo que hay varios ejemplos, de llamados a atender estas manifestaciones en las condiciones de economa mixta de la transicin socialista. Tampoco se toma el trabajo de conseguirse mi libro Sentido intelectual en era de globalizacin mecnica, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales y premiado en el primer Certamen Bolvar-Mart, del ALBA, donde le sobrara tela por donde cortar al respecto y el que no puedo, supongo que al menos esto admita, concentrar en un artculo que tampoco busca hablar de ello. El propio ttulo del artculo aparecido en La Jiribilla dice, claramente, cul es su objetivo. A Monreal lo que puedo sostener con toda la irreverencia que tambin nos da la ciencia le interesa solo descartar y reducir. Y no le queda otro remedio, entonces, que reducirse a s mismo desde la exposicin. Como la presenta con su escolstica acadmica de Siglo XX, algunos pudieran creerse que ha sido exhaustivo y concluyente.

Al descender en su artculo, en el que se centra en sus verdaderos objetivos de descrdito, Enrique Ubieta y Elier Ramrez, o al tomarse la paciencia de leer el resto de sus desvelos acerca de las ideas que se han desplegado en contra de lo que varios aceptamos en llamar centrismo, aunque es en verdad contrarrevolucin con mscara de progre, puede corroborarse que su mtodo parte de la conclusin para usar el argumento como tedioso camino al regreso del crculo vicioso: sostener la preponderancia del capital en la economa. Pero tampoco, me he dicho al caer en la trampa de aceptar la polmica, el paciente profesor es un reloj antiguo que marca imperturbable esa escolstica deudora de la ideologa neoliberal hegemnica, (como la de Huntigton o Fukuyama, o Hart o Negri, ms a la camuflada, aunque la de Monreal sin el glamur de ninguno de aquellos); una ideologa neoliberal que no solo pudiera encontrar en unas pocas cosas que he escrito y publicado, sino en todos los rincones de la globalizacin, ms que nada en hechos quemantes que se toman como norma civilizatoria, desde la explotacin por maquilas hasta la magnificacin de los dueos de los monopolios. Solo los peores ciegos no ven este fenmeno y evaden la verdadera esencia de sus causas. Para decirlo en compacto: el neoliberalismo se halla, profesor, en el sistema de partidos polticos garante de la economa del capital que se legitima a s misma como democracia.

El profesor Monreal acta, lo he comprendido al cabo, como uno de esos relojes infantiles de tecnologa avanzada, que fingen dar la hora para que los nios se entusiasmen en sus juegos de roles. En esos juguetes es siempre el mismo el tiempo, sin espesor ni evolucin (espero que no espere que remita a dnde puede hallar estudios sobre el espesor del tiempo). Desde la Ciencia, ciertamente, no es muy serio esa actitud del profesor Monreal, pero desde la hegemona de esos poderes globales del neoliberalismo, a los que responden sus tesis y sus intentos de simplificacin y descarte, es una bota acolchonada que suea con presentar su opresin como un gran lecho de espumas al que solo es preciso sacudir algn que otro rezago de polvo acumulado.

Blog del autor: http://ogunguerrero.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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